Estado y lealtad

Carlos Rodríguez Braun

Consejero Académico de Libertad y Progreso

LA RAZÓN.- En Twitter (@rodriguezbraun), un seguidor (@Luismita) me apuntó: si la Sanidad privada desvía enfermos graves a la pública, ¿no es competencia desleal, porque se quita de encima pacientes poco rentables? Mi explicación es que no se puede hablar de competencia (ni, por cierto, tampoco de «colaboración») entre el Estado y el mercado, que son antitéticos, aunque estén entrelazados. ¿Por qué se conduce así la sanidad privada? La respuesta es: porque puede y es legal. Y puede porque existe la pública, porque la pública obliga a todo el mundo a pagar, y se escuda en que también se compromete a curarnos. Quienes hacen negocios en esas condiciones peculiares, y pueden bajar sus costes derivando enfermos, lo harán. Pero la competencia desleal no es la del sector privado, porque éste tiene un competidor que monopoliza la coacción legítima, y puede forzar a la gente a pagar. Ninguna empresa puede hacer eso. Y eso no es competencia muy leal, desde luego. También se habla en ocasiones de la deslealtad de quienes somos liberales pero acudimos al socorro del Estado, y se supone que eso quebranta nuestros principios. Otra vez, ello ignora la existencia misma del Estado, que no es una institución más. Dijo @Luismita: ¿renunciaría usted al Estado si tiene un accidente y viene el Estado a ayudarlo? Si no renuncia, concluyó, es que el sector público es bueno. Le respondí: renuncio, siempre que el Estado renuncie a cobrarme impuestos.

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