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«El plan económico 2016 comienza con un Núremberg de la corrupción»

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Miembro del Consejo Académico de Libertad y Progreso. Licenciado en Economía por la Universidad Católica Argentina. Es consultor económico y autor de los libros “Economía para todos” (Temas, 2002) y “El síndrome argentino” (Ediciones B, 2006). Se desempeña como columnista en el diario La Nación. Con anterioridad, ejerció la misma tarea para los diarios La Prensa (1985-1992), El Cronista Comercial (1992-2001) y La Nueva Provincia de Bahía Blanca (1992-1998). Es conductor del programa de TV por cable “El Informe Económico”. Profesor titular de Economía Aplicada del Master de Economía y Administración de ESEADE, profesor titular de Teoría Macroeconómica del Master de Economía y Administración de CEYCE. Presidente del Centro de Estudios Económicos e Institucionales. Fue Asesor económico de la Cámara Argentina de Comercio (1983-2002) y de la Cámara Argentina de Importadores (1992-1993).

Perspectivas económicas y corrupción políticaENTREVISTA A DIANA MONDINO Y ROBERTO CACHANOSKY EN URGENTE 24

Ya es hora de comenzar a debatir lo que viene: planes de gobierno, ideas de programas, de políticas de Estado a plantear, etc. Además, de cómo salir de la estanflación rápidamente, y recuperar el crecimiento que promueva el empleo. Sin embargo, son temas que escasean en el proselitismo 2014. El periodismo, de todos modos, tiene que advertir sobre las flaquezas del debate político. Y ahí vamos.

Diana Mondino, economista y consejera académica de Libertad y Progreso además de directora de Relaciones Institucionales de Ucema; y Roberto Cachanosky, también economista y director de la web Economía Para Todos , analizaron en el programa Urgente24 Radio (Concepto FM 95.5) las finanzas que dejará Cristina Fernández cuando entregue la Presidencia de la Nación en diciembre. Ambos deslizaron la necesidad de algunas medidas de shock imprescindibles para cambiar el escenario económico y la percepción del exterior.

Cachanosky dio un enfoque interesante sobre la inflación: “Combatir esta inflación es más difícil que combatir la ‘hiper’, porque ahí la gente te pide a gritos que hagas algo y se banca lo que sea. Pero con una inflación de hasta el 50% la gente está entre que quiere y que no quiere que le golpee demasiado”.

Mondino acotó una reflexión sobre la actitud de la sociedad: “La gente tiene esta sensación de confort y no se da cuenta de que hay una destrucción masiva en la infraestructura económica y social”.

 

A continuación, el diálogo:

Edgar Mahinard: -¿Qué lógica tiene el billete de $50 en este contexto de gran inflación que se ha devorado ya el billete con el rostro de Eva Perón?

Roberto Cachanosky: -Ninguna. Para comenzar, no entiendo por qué eligieron el de $50 como instrumento conmemorativo. Hubiesen elegido el de mayor denominación, el de $100. Al tipo de cambio de hoy ($13) estás conmemorando a las Malvinas con un billete equivalente a 3,84 dólares. Y nuestro billete de $100, que es el de mayor denominación, equivale a $7,63. Pero lo que no tenemos en Argentina es moneda.

EM: -Diana Mondino, ¿por qué la sociedad se preocupa pero soporta la inflación? En las encuestas aparece en el 2do. o en 3er. lugar de las preocupaciones de la gente cuando se trata de, por ejemplo, intentar llegar a vivir de mes.

Diana Mondino: -Porque tenemos problemas aún peores como la inseguridad o la posibilidad de perder el empleo, que si no los tuvieras la inflación sería el principal problema. De todos modos, la posibilidad de perder el empleo tiene también alguna relación con las consecuencias de la elevada inflación aunque la gente no lo percibe así. Es como decir que estás resfriado y te acaban de cortar una pierna, te preocupás más por la pierna que por el resfrío, aunque la inflación es como si tuvieras una pulmonía. Es gravísimo el problema de la inflación, y se perpetúa y Argentina ya tiene mecanismos como las paritarias. Entonces, cuando hubo inflación un año al otro suben mucho los sueldos. Por lo tanto la gente pierde durante un año pero cree que con eso recompone el sueldo y no es así, porque los mayores costos laborales son introducidos en el precio y se arma una espiral. Pero no quiero decir que sea el único factor de inflación. El principal es el déficit fiscal, pero por eso creo que la gente lo soporta.

EM: -Con esta inflación y esta moneda desvalorizada ¿cabe una reforma monetaria para ajustar precios relativos en la próxima administración?

RC: -En eso hay que trabajar porque uno debe pensar qué sistema monetario va a tener en el futuro cuando termine esta pesadilla. Hay que repensar todo el sistema tributario, el gasto público y el sistema monetario también. Me inclino por un sistema en el cual la gente tenga la moneda que se le da la gana, y el que quiere hacer transacciones en pesos las hace en pesos, en dólares, en euros o en yens. El tema es que en la Argentina se destruyó el contrato. En 2002, cuando devalúan y pesifican destruyen la confianza en las instituciones. Recomponer eso no es sencillo. Combatir esta inflación es más difícil que combatir la ‘hiper’, porque ahí la gente te pide a gritos que hagas algo y se banca lo que sea. Pero con una inflación de hasta el 50% la gente está entre que quiere y que no quiere que le golpee demasiado. Es más difícil políticamente enfrentar una inflación de esta magnitud que una hiperinflación

EM: -¿En la próxima administración, frente a este escenario, es más aconsejable un shock o una política gradual de reducción de la inflación como prometen los tres presidenciables que lideran las encuestas?

DM: -Acá el problema que tenemos es fiscal. Pero la gente no se da cuenta que es gravísimo porque gastamos en cosas que no se necesitan. Se necesitan hospitales, escuelas, puentes y caminos. Y es bárbaro tener un recital en Mar del Plata, pero no es algo que se necesite. La gente tiene esta sensación de confort y no se da cuenta de que hay una destrucción masiva en la infraestructura económica y social. Sobre el schok o el gradualismo, vamos a ver cómo llegamos. El grado de deterioro que está teniendo la economía argentina se acelera, todo el mundo prefiere el gradualismo, pero ¿se llegará a algo gradual en algún momento? Y por gradual entiendo poner orden en algunas cosas, en gastos que se pueden postergar. Eso sería lo bonito y donde nadie sufre. Ahora, no sé si se puede llegar a eso.

Claudio Chiaruttini: -El próximo ministro de Economía y el próximo Presidente de la Nación, ¿debe actuar con gradualismo o con un shock violento de confianza?

DM: -Un shock de confianza inmediato seguro tendrá que ejecutarse, porque de lo contrario no vamos a ninguna parte. Luego, las otras medidas económicas no sé si podrán ser graduales.

RC: -Me inclino por el shock que consiste en: liberar el mercado de cambios, lo dejo flotar y que la gente compre o no.

CCh: -¿Y el Banco Central vende, compra o no interviene?

RC: -No interviene. Si a eso le agregas una reforma impositiva con reducción de impuestos y gasto, por supuesto vas a tener un montón de gente que no hace nada y deberán ir a trabajar (y sabés donde están todos esos), más los contratos de corrupción que hay en el Estado. Hacer reforma monetaria fiscal y liberar mercado de cambios, esto es casi condición necesaria. Hay que hacer un Nuremberg de la corrupción y el atropello a las instituciones. Eso dará respaldo político. Es parte del plan económico.

CCh: -Imaginando que alguno de Uds. fuer ministro de Economía, ¿tienen toda la información como para asumir mañana y hacerse cargo con un plano o se encontrarán con enormes sorpresas?

DM: -Seguro que habrá sorpresas, pero hay mucha tela para cortar que podés empezar tranquilo.

RC: -No veamos todo tan negro. Tenemos algo a favor: hoy los activos en la Argentina están tan bajos que si cambian las expectativas probablemente haya compradores de activos -que están bajos- y eso genere un ingreso de dólares que aplaque la estampida del tipo de cambio si se libera el mercado en estas condiciones. Ahora, si hay disciplina monetaria (metiendo mano en el gasto público), junto con el ingreso de dólares, no sería tan dramático. El drama mayor será en las tarifas de servicios públicos. Pero si se hace un plan de infraestructura con privatizaciones, que te trae capitales, también te genera más actividad económica. Y el precio de la Soja no es malo, es el doble del que tuvo De la Rúa. Obviamente si el tipo de cambio se corrige. Con esas cosas tenés chances de no pasarla tan mal.

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