La inflación, en el centro de la escena

Foto Agustin Etchebarne
Agustín Etchebarne
Director General en

Economista especializado en Desarrollo Económico, Marketing Estratégico y Mercados Internacionales. Profesor en la Universidad de Belgrano. Miembro de la Red Liberal de América Latina (RELIAL) y Miembro del Instituto de Ética y Economía Política de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas. 

DIARIO HOY – La decisión oficial de dar vía libre a un nuevo aumento en la tarifa eléctrica aleja cada vez más las ilusiones de Cambiemos de llegar a un 17% de inflación anual en 2017. La opinión de los especialistas

Buscando mostrarse optimista en medio de los aumentos en los servicios básicos, que repercutirán sin dudas en los precios de la economía, el Gobierno nacional apela a mensajes venturosos para revertir las noticias desalentadoras en el marco de una crisis económica que golpea con fiereza a los sectores más vulnerables y desprotegidos de la sociedad.

La meta central que se impuso Cambiemos para este año es conseguir que el índice inflacionario no supere el 17%, algo que por el momento parece poco probable, especialmente por la gran cantidad de aumentos que vienen azotando a una economía en recesión y que no repunta en sus principales indicadores.

Especialistas consultados por diario Hoy, incluso aquellos cercanos al oficialismo, advierten como poco probable que se pueda cumplir con la meta estipulada por el Presidente Mauricio Macri,  y señalan que la misma solo podría lograrse haciendo un mayor ajuste fiscal en los números de la alicaída economía nacional.

Críticas y apoyos

La posibilidad de conseguir llegar con éxito a fines de año con una inflación cercana al 17% se aleja cada día más. Una de las contras principales es la inercia inflacionaria que complicaría el programa antiinflacionario lanzado por el ministro Nicolás Dujovne y su equipo económico.

Para el economista y exdiputado nacional, Claudio Lozano, “la realidad indica que la idea macrista de lograr una inflación menor al 20% está muy lejos de poder concretarse. Macri no hace más que profundizar un sistema fracasado, algo que nosotros lamentamos por la incidencia que tendrá esto en los sectores más vulnerables, que verán disminuir considerablemente sus posibilidades de hacer frente a la crisis”.

“Los tarifazos implementados por el Gobierno en los servicios públicos lo único que hacen es golpear con fuerza a los sectores más desposeídos de la sociedad, que ven cómo, con la misma cantidad de dinero que antes, compran cada vez menos. No hay dudas de que el aumento en la energía repercutirá en todos los sectores, ya que los empresarios, al subir la electricidad, llevarán ese incremento a los precios”, resaltó Lozano.

Opinión diferente mantiene el profesor en la UCA e integrante de la Fundación Libertad y Progreso, Agustín Etchebarne, quien le dijo a este diario que “era necesario llevar adelante este reajuste en las tarifas. El sistema energético argentino estaba colapsado y, a pesar de lo que muchos opinan, el mismo tendrá una ínfima incidencia en los precios, que no aumentarán como prevén muchos agoreros”.

Según Etchebarne, “siempre fue muy difícil salir de una inflación crónica y elevada pero constante, como es la nuestra. El plan antiinflacionario por parte del Gobierno existe, y en parte se está viendo en lo que es la cantidad de dinero en la economía, por lo que no quedan dudas de que el futuro para la economía es bueno y con pronóstico de crecimiento”.

La obsesión central del Gobierno nacional es bajar la inflación cueste lo que cueste, aunque por el momento las medidas instrumentadas para ello no han dado en el blanco, sufriendo las consecuencias principalmente el salario y el bolsillo de los trabajadores y jubilados.

“La situación es dramática y el Gobierno no quiere reconocerla”

En diálogo con este medio, la docente e investigadora en la UBA, María Fernanda Vallejos, criticó duramente la labor llevada adelante por el gobierno de Cambiemos en materia tarifaria e inflacionaria.

Para la economista, “la economía argentina va en franco retroceso y las medidas introducidas por el Gobierno, en vez de frenar la inercia, han hecho que crezca la incertidumbre, afectando sobre todo a los que menos tienen, que ven como el dinero no les alcanza siquiera para llegar a la primera quincena del mes”.

En ese sentido, Vallejos indicó que “la situación es dramática y el Gobierno no quiere reconocerla. Se busca bajar la inflación y para ello meten un tarifazo en la energía que es salvaje para los sectores más vulnerables de la sociedad y las pymes, con lo que el crecimiento que tanto pregonan es indudable que se va a retrasar enormemente con esta clase de acciones”.

“No se alumbran lamentablemente muchas esperanzas de reversión de estas tendencias negativas. La inflación seguramente en 2017 estará por encima del 25%, más allá de las ilusiones oficiales que hablan de un 17% o menos”, recalcó.

Impacto en las cifras de febrero

Tratando de mantener un discurso positivo ante las vicisitudes de la realidad, desde el Palacio de Hacienda salieron ayer a señalar que el incremento de las tarifas de electricidad anunciado ayer por el ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, tendrá un impacto de “menos de medio punto”, en la inflación de febrero.

Además, las autoridades económicas sostienen que el efecto que tendrá la suba en las tarifas será “muchísimo menor” a partir del mes de marzo y dijeron que, para alcanzar la meta del 17%, “la inflación núcleo en el segundo semestre se deberá ubicar en menos del 1% mensual”.

La incidencia de la suba en las industrias

Otro de los costos que tendrá el tarifazo en el servicio eléctrico se verá en la industria nacional. Desde el Ministerio de Energía y Minería expresaron que, en materia de costo de la energía, para las industrias el megavatio-hora pasará de $770 a $1.070. Además, indicaron que “habrá una reducción de subsidios”.

Se detalló que el objetivo oficial se basa en su idea inicial de reducir los subsidios hasta llegar a cero en 2019 y que para los grandes consumidores bajará, de 29% del costo total de la factura en 2016, a 19% durante 2017.

En cuanto al valor agregado de distribución, se acordó con las empresas un incremento del 42% en febrero, un 19% en noviembre y un 17% en febrero de 2018, e indicaron que esas subas son “para que puedan normalizar el servicio durante los próximos cinco años”.

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