Ante el Covid, cada familia es diferente

Ph.D. en Economía en la Universidad de Chicago. Rector de la Universidad del CEMA. Miembro de la Academia Nacional de Educación. Consejero Académico de Libertad y Progreso.

EL ECONOMISTA – Han pasado siete meses desde ese aquel lejano marzo, cuando el coronavirus, la pandemia y la cuarentena, comenzaron a ser parte de nuestro lenguaje cotidiano. Siete meses sin clases presenciales, con el inmenso costo que ello habrá de generar para miles de niños y jóvenes. Un costo cuya magnitud recién se percibirá en los años por venir, y del cual se pierde noción frente a las estadísticas cotidianas de contagios y muertes.

Hoy, frente a la reapertura de las escuelas, una nueva división se está gestando en nuestra sociedad sino preguntémosles a padres de familias si desean que sus niños retornen a las aulas o que continúen educándose en forma virtual.

Dicha división no es una peculiaridad de nuestro país. Una encuesta llevada a cabo por Gallup en EE.UU. durante la segunda quincena de julio reportó exactamente ese resultado. La misma preguntaba a padres de niños menores de 12 años por sus preferencias para la educación de sus hijos. El 36% de los padres respondió que prefiere que sus hijos reciban educación presencial, el 28% educación online y el 36% restante un híbrido entre ambas formas de aprendizaje. Una clara división en tercios.

Sin duda, el temor al contagio es un factor relevante en las opiniones de los padres. Una encuesta similar realizada por Gallup entre fines de mayo y principios de junio, cuando el número de infectados era mucho más bajo, reportaba que el 56% de los padres preferían la educación presencial y tan sólo 8% la educación online.

Frente al coronavirus, cada familia es diferente. Al respecto, hace pocos días Betsy DeVos, secretaria de Educación de EE.UU., publicó una carta abierta dirigida a los padres en la cual señala: “Creemos que las familias necesitan más opciones que nunca para encontrar que es lo más adecuado para sus hijos. Si desean o necesitan enviar a su hijo a la escuela, los apoyamos. Aportaremos financiamiento de emergencia para que las escuelas reabran de manera segura y ofrezcan instrucción en persona. Si el aprendizaje virtual es lo mejor para su familia, los apoyamos. Hemos reservado importantes fondos para mejoras en la educación a distancia. Si desean que sus hijos asistan a una escuela que no sea la escuela pública que le ha sido asignada por su lugar de residencia, los apoyamos. Por ello, respaldamos la propuesta de ley que proporcionaría becas a las familias para elegir el mejor entorno educativo para sus hijos. Al final del día, queremos que todos los padres tengan la posibilidad de tomar la mejor decisión para sus hijos. Cada uno de ustedes necesita ser capaz de elegir lo que es mejor para sus propias familias, porque conocen a sus hijos y sus circunstancias mejor que nadie”.

Retornemos a nuestra realidad. Si frente a la reapertura de las escuelas, el Gobierno lo toma en cuenta y facilita que cada familia pueda decidir que es lo mejor para sus hijos, independientemente de sus posibilidades económicas, evitaremos gestar una nueva, absurda e innecesaria división en nuestra sociedad.

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