Sobrevivientes de la pandemia: historias de los que se reinventaron para seguir a flote

Director General en

Economista especializado en Desarrollo Económico, Marketing Estratégico y Mercados Internacionales. Profesor en la Universidad de Belgrano. Miembro de la Red Liberal de América Latina (RELIAL) y Miembro del Instituto de Ética y Economía Política de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas. 

CLARÍN – A mediados de marzo, para Ignacio Lanús el panorama ya pintaba muy desalentador. La cuarentena se decretó el día 20 pero él ya la veía venir. “Decían que iban a suspender todo y nosotros al fin de semana siguiente teníamos más o menos 1.200 cubiertos encargados”, relata nueve meses después. El dueño de la firma de catering Teist reflexiona en voz alta: “Como empresario, si pienso fríamente, me hubiese convenido bajar la persiana, despedir a todos”, afirmó. No lo hizo.

Los nuevos pobres son, según el Banco Mundial, las personas que en 2019 estaban justo por encima del umbral de la pobreza y que por el efecto de la pandemia de coronavirus descendieron. Siete argentinos cuentan cómo hicieron para salvarse y evitar caer en ese naufragio.

Antes del coronavirus, el Banco Mundial proyectaba una reducción paulatina de la pobreza extrema en todas las regiones. Sin embargo, los efectos de la emergencia sanitaria crearon el fenómeno de los ‘nuevos pobres’. “Si no hubiese existido la pandemia, ese grupo poblacional habría tendido a salir del umbral de la pobreza”, explica el sociólogo Javier Elvira Mathez.

Hay quienes sostienen que el efecto no fue originado por la pandemia en sí. “Lo que provoca la crisis es la cuarentena tan larga: Hizo que una cantidad de gente caiga del nivel de clase media a estar en un nivel paupérrimo”, plantea el economista Agustín Etchebarne de la Fundación Libertad y Progreso.

Datos pobreza Pais

La vida laboral de Javier Bargaño cobra sentido fuera de las paredes del encierro. La fotografía astronómica y las responsabilidades de ser community manager (CM) de un proyecto turístico-gastronómico son tareas que difícilmente se solucionan con teletrabajo. Él, como tantos otros, debió ajustar su estilo de vida. Se vio obligado a mudarse y a convivir con tres personas para compartir gastos y evitar su naufragio.

Según el INDEC, en el segundo semestre de 2019 se registró un 25,9% de hogares en aglomerados urbanos por debajo de la línea de la pobreza (LP) y, en la primera mitad del 2020, esta cifra pasó a un 30,4%. Si se compara este año con los datos de 2017, la proporción de ese aumento es del 70%.

Argentina transita su “tercer año de caída económica”, afirma Etchebarne. Y dicho contexto se profundiza por el cierre de las actividades en los últimos ocho meses. Esto produjo una “cantidad de gente a la que le prohibieron trabajar y/o le fundieron sus negocios”.

Claudio Augusto Pérez reside en Ramos Mejía, partido de La Matanza. Hace 30 años que trabaja en Ascensores Ingeser, una reconocida empresa que se dedica a la venta e instalación de ascensores. Los negocios vinculados a obras y construcciones se vieron afectados desde marzo por el cierre abrupto de la actividad. Claudio sostiene que hasta esta altura del año “hubo alrededor de un 20% menos de presupuestos realizados” y estima que el balance del año será “entre un 30% y 40% inferior que el año pasado en nivel de ventas”.

En agosto pasado, el Banco Mundial publicó un informe que presenta algunas salvedades a la hora de calcular proyecciones en el cambio de la pobreza en relación con el crecimiento del PBI para el período 2019-2020. Este documento ofrece una definición para comprender con mayor aproximación la situación de aquellas personas afectadas por el COVID-19 y que se ubican entre los ‘pobres crónicos’ (pobreza estructural) y los ‘no pobres’: los ‘nuevos pobres’.

Nuevo pobre

Para el consultor en políticas públicas, el arribo del COVID 19 visibilizó tres aspectos de la historia argentina: “Un mercado laboral con alta informalidad en donde los vaivenes socioeconómicos tienen un efecto muy fuerte; los ciclos de pobreza sin importar las políticas sociales de cada etapa que son un cordón difícil de romper; y un conjunto de políticas públicas en los últimos 10 a 20 años que evitaron que el efecto de la pandemia fuera aún peor”.

Los protagonistas de este fenómeno están enlazados con los centros urbanos. Historias de quienes pasaron de una cierta estabilidad a la pérdida de ingresos parcial o total en sus hogares y de quienes lograron reinventarse para salir de la crisis. El acceso a la educación y activos básicos son el motor que habilita las chances para la recuperación en la pospandemia.

Según la historiadora Camila Perochena esta situación es única en relación a otras crisis que atravesó la Argentina. Si bien el contexto ocupa cierta semejanza con el colapso del 2001, se diferencia en que, en términos económicos y sociales, este sucedió “abruptamente”.

El giro inesperado “tiene un efecto particular en los ciudadanos afectados”. No solo en la manera en que se vieron perjudicados directamente como en la pérdida del empleo, sino “también psicológicamente”. “Los ‘nuevos pobres’ tienen en jaque sus rasgos identitarios”, sostiene Perochena. Un aspecto esencial para los individuos en una sociedad.

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