Una nueva pelea entre los liberales

Miembro del Consejo Académico de Libertad y Progreso.

Como ya dije varias veces, las nuevas circunstancias históricas nos han agarrado con la guardia baja o adormecidos. Han actuado como falsaciones a un núcleo central que debe desarrollar nuevas hipótesis ad hoc, so pena de degenerar en un programa de investigación teoréticamente regresivo.

La principal, hasta ahora, ha sido la terrible pelea entre los llamados liber-progres y los liberales conservadores. Hay que ver si esas clasificaciones ayudan. Por lo pronto, de ese tema vengo escribiendo hace rato, tratando de calmar las aguas, pero parece que es imposible. El artículo donde resumo más mi posición es este.

La otra, de estos días, es sobre la “censura” que las principales redes sociales están haciendo a las voces conservadoras y prácticamente a todo el que no concuerde con el Partido Demócrata (por ejemplo Ron Paul).

Casi todos, por no decir todos, estamos de acuerdo con el doble estándar escandaloso que se está perpetrando. Gente a la que no le molesta un ápice que Maduro y otras lindas personas tweteen todos los días, le cancelan la cuenta a Trump.

Pero el asunto es: ¿es censura como una previa intervención del estado prohibiendo a un particular?

Eso es clave porque los liberales siempre hemos defendido que los medios privados se reservan el derecho de admisión. Los no liberales tienen allí un mayor problema, porque son los primeros en pedir al estado que intervenga a los medios privados para evitar “odio y discriminación”. Nosotros no. Pero entonces, deberíamos condenar moralmente, pero NO legalmente, al odio y doble estándar de Mark Zuckerberg y etc. La libertad de expresión no estaría violada por ellos, sino ejercida.

Hay que ver allí cómo entra el famoso capítulo 10 de Man, Economy and State de Rothbard, parte en principio de nuestro núcleo central. Esas empresas serían monopolios naturales según Mises, pero según Rothbard todos los precios serían competitivos en el mercado, pues todos están expuestos a la competencia potencial y al factor competitivo permanente. Y eso aún en el caso de aceptar la clasificación de monopolio natural de Mises.

La hipótesis ad hoc obvia en ese caso es que no, que no son monopolios naturales, sino jurídicos en colusión (nueva palabra de moda) con los gobiernos. O, en ese caso son todas ellas una nueva expresión del crony capitalism, y no del libre mercado.

Pero hay debates sobre ello que a mí al menos me superan. No sé si es así o no. Llamo a los abogados a opinar.

Pero el asunto es: supongamos que fueran un monopolio natural. Aún así: ¿habíamos previsto los liberales una situación histórica donde uno o varios monopolios naturales acumularan tanto poder?

Porque para nosotros los liberales, el problema, como dice Mauricio Vázquez, es el poder absoluto. Hasta ahora, sólo un gobierno lo podía tener. ¿Pero sigue siendo ello así?

Supongamos que alguien me dice: si no hay gobierno, no hay poder absoluto. ¿Pero así debemos solucionar las cosas? ¿Con cuestiones de términos?

¿Qué quiere decir “absoluto”?

Si en el s. XVII alguien era perseguido por una monarquía “absoluta”, ya católica, ya protestante, ¿le podíamos decir que eso no era un poder absoluto porque podía emigrar a las colonias norteamericanas?

Me parece que todo esto nos supera. Debemos calmarnos, bajar un cambio y repensar las cosas. El problema es el poder, la crueldad, la persecución al disidente. Creo que estar contra ello es nuestro núcleo central. Pero hay que re-pensar, porque se ha quebrado en todo Occidente el pacto político originarioy esa grieta llega a todos los ámbitos de la vida social. En esa grieta estamos y en esa griega las libertades individuales no pueden “habitar”.

Cómo salir de esto, no lo sé. Precisamente, no lo sé. Pero otra vez los liberales insultándose, excomulgándose cada uno desde una supuesta sabiduría absoluta. Deberíamos dialogar con más calma. Si no podemos, es que todos somos Zuckerberg en potencia.  

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin