El momento crucial del viaje, ¿con pericia del tripulante y sin motines a bordo?

ADN EMPRESARIO – Los desafíos de los próximos meses serán complejos para los argentinos. En un proceso electoral en marcha la inflación, la escasez de dólares y los salarios que no rinden lo suficiente encienden las luces de alerta en el tablero de control de la cabina del barco.

Que los salarios rindan menos es algo que se percibe, diariamente, en los supermercados. No solo porque el carrito carga menos cosas con el mismo dinero que antes, sino porque la gente comenta, entre los pasillos, lo caro que están determinados productos.

A comienzo de semana, la Fundación Libertad y Progreso arrojaba un indicador clave para entender esto: el índice de Nivel de Vida de los Trabajadores (INVT) cayó 6,6% en abril con respecto al mismo mes del año pasado. Ergo, una familia con ingresos en torno a los 50.000 pesos perdió 6,6% de poder de compra de la Canasta Básica Total (CBT) y 7,4% respecto a la Canasta Alimentaria (CBA). Así, se acercaron un poco más al nivel de pobreza en la Argentina.

Pero antes de eso, la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) había difundido otro número que ayuda a entender la realidad desde el otro lado del mostrador. Y es que las ventas de los comercios bajaron 15% en todo el país. Quiere decir que la actividad económica no se recupera, lamentablemente.

Las personas se acomodaron a la nueva realidad. Comer hay que comer, dicen los que tienen más años, y por eso la adaptabilidad humana lleva a que se busquen diferentes estrategias para lograr ese objetivo. Una claramente utilizada hoy por hoy es la compra de segundas y terceras marcas.

Pese a que en los registros de consumo estas opciones también decayeron, no lo hicieron tanto como las de primera línea. La pérdida de ventas de productos de segundas marcas fue del 5 al 8%. Y eso es así porque, después de eso, puede decirse que no hay red. O lo que significa que no se come.

La consultora de Esteban Domecq también estuvo midiendo el comportamiento del consumidor. Y encontró que el 94% de los consultados dijo haber cambiado alguna de las marcas que usaba por una diferente y de menor jerarquía. Pero agrega el informe que el 71% volvería a la marca deseada en caso de poder hacerlo. Esto demuestra, con realismo puro, que la gente no puede llegar a lo que antes accedía.

En este contexto económico difícil entramos en el segundo semestre del año, donde el panorama es un verdadero desafío. Elecciones en el calendario en dos ocasiones -septiembre y noviembre-; menor ingreso de divisas porque las liquidaciones fuertes del complejo agroexportador son hasta junio; un dólar que presiona en el mercado paralelo y que si bien no fija precio marca expectativa devaluatoria; y los sindicatos que tienen la obligación de defender el salario de los trabajadores en un escenario de inflación mensual del 3 para el 4 por ciento.

Aunque el panorama no sea el más alentador, no debemos olvidar que todos estamos en el mismo barco. Y que la única forma de llevar ese barco a buen puerto es que los responsables de la tripulación conduzcan con pericia y que los pasajeros no desesperen ni se amotinen a bordo.

Matías Frati – Director
ADNempresario

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