Las proyecciones laborales del 2022 serán cruciales

Julián De Diego

Abogado. Asesor laboral de empresas y cámaras empresarias. Consejero Académico de Libertad y Progreso.

CRONISTA – Alinear las contradicciones será un objetivo central que encolumne la política social del Gobierno, si es cierto que tiene la convicción que la creación de empleo genuino, estable y de calidad es la gran solución a todos los problemas y conflictos sociales que padecemos.

El crecimiento y los recursos para generar inversiones dependerán de las exportaciones, del valor agregado que podamos adherir a ellas, y de la promoción irrestricta de todas las actividades que generen divisas.

El crecimiento de la economía, por ahora selectiva, demuestra que existen sectores que prometen un amplio espectro de reactivación y de recuperación, como son por ejemplo, las empresas de servicios informáticos, la actividad agropecuaria, los frigoríficos, la construcción, las organizaciones basadas en el teletrabajo, la industria de la alimentación, el turismo y los servicios logísticos y de entrega de paquetería.

No existen dudas ya que la acción transversal de las tecnologías exponenciales están construyendo un nuevo escenario de servicios de transporte, de deslocalización y descentralización operativa, la despapelización, transformando la fisonomía de la ciudad, y provocando una revolución en materia de comunicaciones, y en especial, de la forma y modalidad con que cada persona realiza su actividad individual tanto como trabajador autónomo o por cuenta propia, como trabajador en relación de dependencia por cuenta ajena.

En ese contexto, ya se puede decir, que se ha recuperado la población registrada a los niveles anteriores a la pandemia, y está en proceso de lograr el mismo objetivo la población no registrada de la economía clandestina. Quedan todavía postergados algunos sectores que no se pudieron todavía reactivar, o que se encuentran en actividades que requieren de impulso estatal, como ocurre con el petróleo y el gas.

En lo que hace a la política salarial, fin de año estará sembrado de reclamos de las agrupaciones sociales, presión sobre las empresas que suelen brindar ayuda con productos alimenticios y relacionados con las fiestas de fin de año, y en los sectores con mejor nivel de actividad, los bonos de fin de año como el de tradicional de camioneros.

En cambio la negociación salarial del 2022 estará condicionada con el congelamiento de precios y su gravitación en cada sector de la economía. Con una inflación del 33% en el Presupuesto Nacional y otra la estimada por los economistas más destacados en torno del 60% o más (Broda, Cavallo, Melconian, Picardo, Cachanosky, Spotorno, Ferreres, Artana, Mondino y otros) la aspiración de los gremios tradicionales de la CGT será similar a la del 2021, tratando de seguir la inflación vencida. En rigor, más de la mitad de los gremios siguieron con retrasos frente a la inflación desde el 4 al 20% según la industria, servicio o actividad.

Como los ejes del futuro plan económico girarán en torno de contar con reglas claras que no ofrezcan contradicciones, que fomenten la confianza y el regreso de todas las actividades a niveles razonables, habrá que prestar atención a las medidas que adoptará el Poder Ejecutivo en materia fiscal, previsional, y en especial, en lo que hace a la reforma del Estado, al gasto público y al déficit que exhiban las cuestas públicas.

Es por ello, que van a jugar un papel importante las medidas que se adoptan en relación con el fomento de las actividades regionales y las exportaciones de commodities, sobre todo en relación con los costos laborales, que como sabemos son los más altos de Latinoamérica. Es más, en algunas regiones como en la Patagonia, los salarios tienen recargos por zona inhóspita o desfavorable, o se rigen por convenios colectivos que tienen costos más altos que en CABA o en los parques industriales provinciales de la pampa húmeda.

La CGT ha procurado reagrupar a todos los sectores del sindicalismo, apoyando al presidente Alberto Fernández, para unificar su estrategia en materia de salarios, de política económica, y de lo que pueda ocurrir en el seno del partido justicialista. En rigor, es la única columna vertebral del oficialismo que exhibe cierta unidad. Es por ello, que los conflictos estarán acotados al debate de los salarios convencionales, y en las empresas en crisis con problemas financieros o riesgos de cierre.

No se espera una reforma laboral de fondo como reclama toda la oposición, aún cuando el Gobierno tendrá que ir adecuando la DISPO a la evolución de la pandemia y las nueva cepas, lo que implica que existen riesgos de que una nueva ola imponga el regreso a algunas de las restricciones experimentadas durante la ASPO. Al respecto es vital que continúe la campaña de vacunación universal. A su vez, habrá que salir del CEPO de la doble indemnización (hoy con tope en $500.000), y de la prohibición de suspender o despedir por causas económicas, de fuerza mayor o sin justa causa, que rigen hasta el 31 de diciembre próximo. Todo indica, que la salida del cepo será gradual y progresiva durante el año 2022.

Otro interrogante es el de la aplicación, cada vez más intensa, de la ley de Teletrabajo, a medida que las empresas estandaricen su vuelta a la nueva normalidad. Por ahora, la remisión que hace la norma al tratamiento de los distintos institutos de la norma dentro del convenio colectivo no ha tenido eco.

En cualquier caso, en las empresas se observa un regreso provisorio al llamado trabajo híbrido, por ejemplo con tres días a distancia y dos días presenciales, el pago de los reintegros de gastos, y el régimen de variación de la jornada en función de los distintos sistemas de trabajo y de controles.

En el mercado se observa en general una reestructuración de todos los edificios, desalquilando grandes unidades, y reformulando el layout de las oficinas es espacios de uso común, innominados, y donde el trabajador presencial se instala conforme al turno que le asigna el empleador.

En síntesis, el desarrollo del empleo dependerá de la sustentabilidad de la reactivación y de la transformación que experimente la economía, dentro de un contexto donde sigue siendo la inflación un fantasma presente.

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