Cómo saber si es el inicio de un período de crecimiento sostenido

Aldo Abram
Director Ejecutivo en

ÁMBITO FINANCIERO – La gran pregunta que todos se hacen es si el fuerte rebote de la economía de 2021, respecto a un pésimo 2020, es el inicio de un proceso de crecimiento sustentable en el tiempo. Seguramente, los funcionarios del Gobierno responderán que sí; ya que consideran que, desde el Estado, están ejecutando las políticas necesarias para que así sea. Por lo tanto, para que el lector pueda responder a la pregunta inicial debería analizar si realmente es así.

El gasto total del Estado en términos del PBI se mantiene cerca de los niveles récords al que lo llevó la anterior gestión “kirchnerista” y, para poder pagarlo, la presión tributaria se ha elevado a niveles agobiantes para una economía del nivel de subdesarrollo de la local. Según el Banco Mundial, entre 191 países, la Argentina se ubica en el puesto 21 entre los que más exprimen a sus empresas con impuestos. O sea, hay 170 naciones que les ofrecen a argentinos y extranjeros un mejor trato impositivo. Estos datos son de 2020 y durante este año la presión tributaria ha aumentado aún más y el gobierno sigue alentando nuevos impuestos o incrementos de los que ya existen. No sólo los de la Nación, sino los provinciales y municipales con la flexibilización del Pacto Fiscal.

Lo peor es que ni así le alcanza para afrontar todas las erogaciones estatales; por lo que hoy, de alguna u otra forma, absorbe alrededor de $7 de cada $10 de crédito disponible. Quedando evidente por qué el financiamiento para invertir y producir es escaso. No es raro que lo anterior sea un problema creciente; ya que casi todos los gobiernos de turno han considerado que bajar el enorme gasto público es recesivo. Lo que es notable, es que consideran que no es recesivo ajustar al sector productivo, que es quien genera los recursos para pagar sus salarios y gastos. Sin mencionar los gastos del Estado.

No termina ahí el drama, no sólo las empresas son víctimas de este exceso. Un trabajador en relación de dependencia, que no alcanza a pagar el impuesto a las Ganancias, trabaja cerca de la mitad del mes para los distintos niveles de sector público.

La mayoría de los funcionarios que han estado en nuestro gobierno y la totalidad de los de la actual gestión consideran que ellos pueden decirles a los trabajadores y emprendedores cómo realizar mejor su tarea, de tal forma de que el conjunto de la sociedad se beneficie por un mayor crecimiento. Esto ha llevado a que haya más de 67.000 regulaciones que le ordenan a los que producen cómo deben hacerlo.

Un ejemplo: estableciendo “precios cuidados” o “congelamientos” para morigerar la pérdida de poder adquisitivo del peso, cuando es el financiamiento con emisión monetaria al Estado, lo que hace que caiga el valor del peso. Nuestros funcionarios, con una mano señalan a un “supuesto” culpable; mientras con la otra te sacan parte de lo que tenés en el bolsillo para pagar los excesos de gasto público. Alguien se preguntó en cuántos de los países que nos rodean y tienen baja inflación hay congelamientos de precios amplios como los de acá. En ninguno. ¿Milagro? No, tienen bancos centrales que priorizan respetar al ciudadano dándoles una moneda estable y confiable. El principal objetivo del Banco Central de la República Argentina (BCRA) casi siempre ha sido financiar los excesos de gasto de los gobiernos de turno sacándole poder adquisitivo a los pesos que tenemos ahorrados y en el bolsillo. Los resultados están a la vista. Desde 1970 se le han sacado 13 ceros a la moneda. Es decir, si se los hubieran dejado, una moneda de $1 de hoy debería decir $10.000.000.000.000.

No sólo eso. Nuestros funcionarios consideran que ellos son mejores que los emprendedores para decidir a dónde deben dirigir sus esfuerzos y dinero; por lo que les sacan a los que producen en ciertos sectores para alentar a los que lo hacen donde “su dedo ilustrado” indica. También, suelen determinar a quién se les puede comprar ciertos insumos, aunque no sean los mejores y de menor precio; lo que hace que el bien final tampoco termine teniendo esas características.

Además, para sostener un régimen económico que incentiva la salida de ahorros de argentinos y extranjeros, se mantiene un cepo que genera una retención cambiaria. Ésta surge de la diferencia entre lo que verdaderamente le paga en pesos el BCRA a un exportador y lo que le costaría recomprar esas divisas que le vendió en el mercado paralelo financiero. Hoy, esa quita es de alrededor de la mitad del monto exportado, a lo que tendrá que restarle las retenciones impositivas. Por ejemplo, lo que un productor de soja cobra ronda un tercio de lo que vale lo que vendió; lo que es evidentemente confiscatorio. Si a todo lo anterior le sumamos la mencionada maraña de regulaciones que distorsionan los mercados argentinos y la enorme ineficiencia de los servicios que debería proveer el Estado, queda clara la creciente carencia de competitividad de la Argentina.

Por lo mencionado, las ventas al exterior nunca han crecido con “cepos”, sólo lo hicieron en valor cuando se dan situaciones excepcionales de altos precios internacionales, como en 2021. Esto llevará a montos exportados que se acercarán a los mayores de los últimos 10 años; lo cual se revertirá a lo largo de 2022. Sin embargo, a pesar de lo redituable de los precios internacionales actuales y de que muchos sectores recuperaron los niveles de producción de prepandemia, las cantidades vendidas estarán bien por debajo de las de 2019. Queda claro que, la reversión de las políticas monetarias expansivas de los bancos centrales de los países en desarrollo, implicará que los vientos externos favorables cambien de dirección. Lamentablemente, también lo es que eso llevará a una baja de los precios y de las cantidades exportadas en el mediano plazo. La inundación forma un lago que tapa el destrozo, que quedará a la vista cuando las aguas bajen.

Para responder la pregunta del inicio de este artículo, solo hace falta que cada uno se pregunte: Si tuviera la posibilidad de poner una empresa, ¿lo haría en un lugar donde te exprimen con impuestos, te dejan sin crédito y los funcionarios deciden por vos cómo vas a manejarla? Si la respuesta es afirmativa, entonces deberías estar invirtiendo todo tu dinero en Argentina; ya que tiene un futuro de crecimiento sustentable. Si contestaste en forma negativa, deberías estar poniendo tus ahorros e inversiones lo más lejos posible, sobre todo de las manos de nuestros funcionarios. Y no te debería extrañar que Argentina esté en el podio de los que más capital fugado tienen por habitante.

De todas formas, esto no quiere decir que el país esté condenado a la decadencia. Otros países han demostrado su capacidad para generar prosperidad y más oportunidades de progreso para sus habitantes. Como ellos, sólo es necesario que encaremos las reformas estructurales con las que lograron adaptar sus economías a un mundo que avanza a gran velocidad y que a los argentinos nos está dejando atrás.

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