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Comunicado de la Fundación Libertad y Progreso sobre los casos de inseguridad y violencia en la Provincia de Buenos Aires

Buenos Aires, 28 de febrero de 2025

 

La Fundación Libertad y Progreso considera necesario pronunciarse sobre los graves hechos de violencia que se suceden en la Provincia de Buenos Aires. Es responsabilidad del gobierno provincial asumir el crecimiento de los delitos y su violencia en toda su jurisdicción.

 

Para abordar eficazmente esta crisis, es fundamental que las políticas públicas se diseñen con un enfoque basado en la realidad y en la defensa de los ciudadanos honestos, en lugar de centrarse en una perspectiva ideologizada que victimiza al delincuente y lo exime de responsabilidad.

 

Rechazamos la visión abolicionista promovida por el ex juez de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni, cuya doctrina ha debilitado el sistema penal, promoviendo la impunidad y socavando la confianza en la Justicia. Su enfoque, que minimiza la responsabilidad individual del criminal y justifica el delito como un producto exclusivo de la exclusión social, ha generado consecuencias nefastas en la seguridad pública.

 

Es imprescindible restablecer la doctrina de Cesare Beccaria, Sebastián Soler y otros juristas que han defendido un equilibrio racional entre el castigo y la prevención, garantizando penas proporcionales a la gravedad de los hechos. Como establece nuestra Constitución Nacional, las penas no deben utilizarse como venganza, sino como un mecanismo para proteger a la sociedad. Sin embargo, la impunidad y la reincidencia reiterada de los delincuentes muestran que el sistema actual ha fallado en este propósito.

 

La teoría del crimen de Gary Becker, Premio Nobel de Economía, ha demostrado que los delincuentes toman decisiones racionales, sopesando los beneficios del delito frente a los costos esperados, es decir, la probabilidad de ser capturados y la severidad del castigo. Cuando la Justicia es laxa y las penas son bajas o inexistentes, el incentivo a delinquir aumenta. Por lo tanto, si el Estado no impone un castigo proporcional y efectivo, la delincuencia seguirá en ascenso.

 

El principio de proporcionalidad debe restablecerse urgentemente: quien comete un delito debe recibir una pena acorde con la gravedad del mismo. La reiteración delictiva no puede seguir siendo tolerada con excusas sociológicas que desprotegen a los ciudadanos de bien.

 

Asimismo, para los delitos cometidos por menores, es necesario establecer un régimen diferenciado que contemple la reincidencia y evite que queden en libertad tras cometer crímenes graves. La sociedad no puede seguir siendo rehén de un sistema que permite que menores de edad se conviertan en herramientas del crimen organizado con total impunidad.

 

Por ello, consideramos indispensable fortalecer las fuerzas de seguridad provinciales con recursos, auditorías y respaldo institucional, garantizando que puedan cumplir su tarea de manera efectiva y dentro del marco de la ley.

 

El presidente Javier Milei ha sintetizado esta postura con una máxima clara y contundente:

“El que las hace, las paga.”

 

Es momento de que la Justicia y el Estado de derecho lo apliquen con firmeza para devolverle la seguridad a los argentinos.

Donald Trump y su “presidente favorito”: Javier Milei

El electo presidente de EEUU, Donald Trump, y Javier Milei en la gala del America First Policy Institute (AFPI) en Mar-A-Lago, Palm Beach, Florida (REUTERS/Carlos Barria) Hay momentos estelares en la historia que provocan profundos cambios de rumbo. Por alguien que dejó la puerta abierta de Kerkoporta cayó Constantinopla en 1453, marcando la caída del Imperio Romano de Oriente y el fin de la Edad Media. La caída de la ciudad puso fin a más de mil años de historia bizantina y simbolizó un cambio trascendental en el equilibrio de poder en Europa y el Mediterráneo. Hace pocos días, Donald Trump obtuvo una resonante victoria en los EEUU quedándose con la presidencia y la mayoría del Senado y de la Cámara Baja. ¿Podrá esto significar un impulso para la consolidación de la reforma liberal en Argentina y extenderse por Latinoamérica? Trump, aun antes de asumir, ya está revolucionando Washington. Con las designaciones de figuras como Marco RubioElon Musk Vivek Ramaswamy, el presidente electo apuesta a reducir el gasto y recuperar los principios de libertad individual, apuntando a desmantelar lo que él llama el “deep state” estadounidense. Esta selección de líderes refleja un enfoque ambicioso hacia la transparencia gubernamental, la eficiencia y la defensa de las libertades. Como secretario de Estado, Rubio, será una pieza clave en la política exterior de esta nueva administración. Aunque históricamente ha defendido el libre comercio, Rubio ha adaptado su postura, alineándose con la agenda proteccionista de Trump para hacer frente a los desafíos que plantea China. Trump ha prometido imponer aranceles contra China y ejercer un control más estricto sobre las tecnologías de interés estratégico. Al mismo tiempo, ha lanzado advertencias a México para que controle el flujo de inmigrantes ilegales. Estas políticas son controversiales: aunque pueden justificarse desde una perspectiva de seguridad nacional, el proteccionismo tiene antecedentes históricos negativos, como se vio durante la Gran Depresión de los años 30. A largo plazo, estas restricciones pueden debilitar los principios de libertad económica y competitividad, e incluso incrementar las tensiones internacionales. Sin embargo, para Argentina, la relación política entre Trump y Milei, junto con el apoyo de figuras como Rubio y Elon Musk, representa una oportunidad. La visión compartida entre ambos líderes podría abrir el camino hacia un tratado de libre comercio entre EEUU y Argentina, una posibilidad que el presidente argentino ya ha anticipado. Los conceptos de “near shoring” y “friend shoring”, que fomentan la relocalización de empresas en países aliados, pueden fortalecer esta iniciativa y ofrecerle a Argentina una posición estratégica en la cadena global de suministros.

Por otro lado, la actual normativa del Mercosur, que impide a sus miembros establecer tratados bilaterales con terceros países, podría cambiar en los próximos años. Además, el giro político en Brasil también podría facilitar un acuerdo. El reciente triunfo de candidatos de derecha en 22 de las 24 ciudades brasileñas que celebraron elecciones municipales indica que un gobierno de derecha en 2026 es una posibilidad concreta. Si se lograra un tratado de libre comercio entre el Mercosur y EEUU, esto sería un cambio de juego para la región, consolidando un bloque de mil millones de habitantes más alineado con los principios de libertad económica y competitividad.

También en el frente interno, la amistad entre Milei y Trump puede retroalimentar sus respectivas políticas. Uno de los desafíos principales que enfrenta EE.UU. es el enorme crecimiento de su deuda pública. Según el U.S. Debt Clock, la deuda de Estados Unidos ha superado los 33 billones de dólares, lo que representa más del 122% del PIB nacional. El déficit anual, que supera los 2 billones de dólares, está impulsado por gastos crecientes en programas de seguridad social, Medicare y defensa, además del costo de los intereses de la deuda, que ya supera los 600 mil millones de dólares anuales. Este nivel de deuda per cápita, de más de 97,000 dólares por ciudadano, posiciona a EE.UU. en una situación de riesgo fiscal que amenaza su sostenibilidad a largo plazo.

Para Argentina, la relación política entre Trump y Milei, junto con el apoyo de figuras como Rubio y Elon Musk, representa una oportunidad

Aquí es donde el ejemplo de Javier Milei puede terminar siendo un aliciente para abordar este desafío fiscal con un ímpetu adecuado. Trump ha designado a Elon Musk como líder del nuevo Departamento de Eficiencia Gubernamental, inspirado en el ministerio de Federico Sturzenegger en Argentina. Musk aplicará un enfoque tecnológico, con especial énfasis en la inteligencia artificial, para detectar y eliminar redundancias en la administración pública. La experiencia de Musk con X (anteriormente Twitter) le ha demostrado que es posible reducir significativamente la plantilla de una organización sin perder eficiencia. Vivek Ramaswamy, otro empresario multimillonario, tecnológicamente exitoso y ex candidato presidencial, se une a Musk en esta misión, aportando una visión innovadora para reducir la burocracia y optimizar el gasto, en línea con un modelo de gobierno más austero y ágil. Podrá esto ser ejemplo para Japón y muchos países europeos donde el gigantismo estatal parece ser la norma.

Reformas educativas y descentralización

Aunque menos urgente, no son menos importantes las reformas que Milei considera de “segunda generación”. Aquí es Trump quien está liderando el discurso para llevar reformas profundas para el ámbito educativo. Trump ha anunciado una revolución que busca desmantelar el Departamento de Educación y devolver el control a los estados. Sobre todo, su plan propone otorgar más autoridad a los padres mediante la modalidad de “School Choice”, para que puedan elegir la educación de sus hijos, promoviendo la competencia entre escuelas. Aunque esta propuesta incluye la reintroducción de la oración en las aulas, una medida polémica, la reforma representa un intento por descentralizar la educación y disminuir la imposición ideológica en el sistema educativo.

Alejamiento de las agendas globalistas 2030 y 2045

Por último, Milei ya no estará solo en el escenario internacional cuando muestre su alejamiento de las agendas globalistas 2030 y 2045, que promueven objetivos como la sostenibilidad y la igualdad global mediante intervenciones estatales amplias. Para Trump, estas agendas priorizan políticas internacionales que interfieren en la soberanía de cada nación y suelen imponerse sin un análisis crítico de sus consecuencias. Hemos visto como la aplicación de esas agendas han llevado a torpes decisiones como cerrar las plantas nucleares de Alemania o destruir presas, represas y azudes sin tener un cabal análisis sobre sus consecuencias. Es por eso, que su visión se centra en defender la autonomía estadounidense, rechazando a la influencia que él percibe como centralizada y antidemocrática.

Este conjunto de coincidencias y oportunidades nos dejan abierta las preguntas. ¿Será este el inicio de un cambio de rumbo que, como aquel clavo que hizo perder el reino, desencadene un movimiento transformador y el fin del socialismo woke en Estados Unidos, liderando un giro histórico para toda América y tal vez el mundo? Las señales apuntan a que Trump y Milei están decididos a abrir una nueva era, forjando una administración más eficiente, transparente y comprometida con la autonomía y la libertad.

https://www.infobae.com/opinion/2024/11/22/donald-trump-y-su-presidente-favorito-javier-milei/

Educación: el conocimiento no es un puerto sino una navegación

INFOBAE Como tantas veces se ha dicho, una cosa es la academia y otra la política. En última instancia ambos planos se complementan en el sentido que tal como reza el precepto bíblico en Isaías 1-9 indefectiblemente toda buena idea produce su natalicio en un pequeño grupo que luego se va extendiendo hasta tocar el ámbito político para ejecutarse.

Esta concepción anacrónica define el atraso y la enemistad con el progreso moral y material, la historia de la humanidad hubiera sido la del retroceso más brutal de haberse seguido este sendero. Las cosas del pasado no necesariamente hay que endosarlas al futuro, este es el problema de la frecuente y malsana costumbre de extrapolar lo pasado e imponerlo al futuro. La historia no es un proceso lineal inmutable lo cual no quiere decir abstenerse de aprender de ella al efecto de no repetir errores, afortunadamente lo que viene no es la reiteración de lo que fue para así abrir cauce a nuevos desafíos y posibilidades lo cual no quita que se sea prudente en las transiciones y se tenga muy en cuenta el estado de la opinión pública y no contemplar sólo lo deseable sino con gran perspicacia aplicar y adoptar lo que resulte posible y oportuno en cada instancia.

El manejo que viene haciendo el actual gobierno revela gran capacidad para mantener lo crucial en materia educativa sin desmoronar el equilibrio fiscal con una proeza en vetar lo que no tiene contrapartida para erogaciones adicionales en un cuadro de situación de permanentes palos en la rueda e incomprensiones. Un equilibrio presupuestario que con tanto éxito se ha logrado en un notable contexto de haber reducido el gasto público en un treinta por ciento en términos reales en poquísimo tiempo de gestión y una tendencia que marca una decidida reducción en la incendiaria inflación que heredaron ahora en medio del descubrimiento de curros purulentos instalados por gobiernos anteriores que se ponen en evidencia y constantes e imprescindibles desregulaciones en un medio que ha revertido con firmeza el desorden y el caos que reinaban en las calles. Todo con muchos proyectos bienhechores en carpeta para próximas realizaciones. El gobierno es consciente de los sufrimientos que aún se padecen debido al embate horripilante de las administraciones anteriores que irán amainando a medida que las nuevas políticas vayan surtiendo efecto cada vez más generalizado.

Lo dicho para nada quiere decir que debemos paralizar las ideas y dejar de proponer nuevos paradigmas para el momento que les toque aunque este sea de lejano cumplimiento. En este sentido he escrito ensayos y artículos en diversos medios académicos y periodísticos sobre mis propuestas que no comprometen a nadie más que a mi persona con la ilusión de abrir nuevos debates y escuchar atentamente los pro y contras de mi análisis, por supuesto siempre con argumentos y completamente ajenos a esquemas cerrados, embretados y encajados en el pasado. Como tantas veces he puntualizado, bajo mi computadora tengo un inmenso letrero que reza nullius in verba que es el lema de la Royal Society de Londres que se traduce en que no hay palabras finales. Esa es la historia intelectual de la tradición de pensamiento liberal: estar en la punta de la silla con atención especial en mejoras y distintas formulaciones que surgen de escarbar y escudriñar avenidas diferentes y más fértiles, por eso uno de mis libros se titula En ebullición, lo contrario -el anquilosamiento- es la contracara del espíritu del liberalismo de todas las épocas.

El conocimiento está constituido por corroboraciones provisorias, abiertas a refutaciones. Todo el recorrido del saber de la humanidad consiste en una serie interrumpida de refutaciones que han permitido nuevos saltos cuánticos para bien del ser humano.

Entonces después de rendir homenaje a los actuales gobernantes por su sabia administración de todo lo vinculado a la educación en un clima áspero de incomprensiones e intereses opacos de variada intensidad, recalco que lo último que escribí en la materia para discutir y desmenuzar en una línea argumental que pueda eventualmente servir para las generaciones venideras. Lo hice resumidamente respecto a lo que he venido puntualizando antes con más detenimiento y apoyo de nutridas referencias bibliográficas, pero ahora telegráficamente como prólogo al libro recién publicado por el Rector de la Universidad del CEMA doctor Edgardo Zablotsky donde compila sus textos y opiniones sobre el tema de nuestro tiempo, léase la educación de lo cual depende todo lo demás. De allí el célebre dictum del marxista Antonio Gramsci: “Tomen la cultura y la educación, el resto se da por añadidura”, un consejo que tomado por el estatismo militante que lo inserta al pie de la letra como adoctrinamiento, en lugar de lo escrito por Krishnamurti en cuanto a que “la educación enseña cómo pensar, nunca qué pensar” siendo el pensamiento crítico e independiente la clave del tema educativo. Como es sabido, los diversos puntos de vista y perspectivas deben formularse con calma y lejos siempre de una improcedente, exacerbada y malparida politización en el peor sentido de la expresión. Este es el destino que pretenden todas las colaboraciones serias.

Y no exclamen los de la mala fe que todos los liberales concuerdan con mi agenda y contenidos de propuestas, pues como he dicho en distintas oportunidades los liberales no somos una manada y detestamos el pensamiento único por lo que bienvenidas las disidencias para despejar y aclarar diferentes perspectivas. En estas lides hay sugerencias variopintas y todas deben ser examinadas y reexaminadas y, como queda consignado, nada es estanco, se trata de un constante movimiento dinámico. En nuestro caso argentino actual, como queda dicho, es recomendable separar lo posible y conveniente hoy respecto a visiones de futuro sujetas a cuidadosa revisión, pero en todo caso nunca la parálisis y las pesadas cadenas mentales que enceguecen… como reza el proverbio que enfatiza la trascendencia de las mentes abiertas: “La mente es como un paracaídas, solo funciona si está abierto”.

Las confrontaciones rigurosas se han traducido en pasos gigantes que apuntan al avance de la civilización porque como ha escrito el profesor austríaco en la Universidad de Georgetown y colaborador de la estadounidense National Review, Erik Kuehnelt-Leddihn: “Si se quiere llegar a la fuente necesariamente debe nadarse contra la corriente”. Y para terminar con algo de humor que ya he citado antes en una de mis presentaciones, cierro con un pensamiento magistral de Cantinflas que define y traslada a una píldora un aspecto medular en la lucha que estamos empeñados los liberales: “Una cosa es ganarse al pan con el sudor de la frente y otra bien distinta es ganarse el pan con el sudor del de enfrente”.

Educar para el futuro: ¿y si nos inspiramos en Montessori?

La Nación – (Imagen: fundacionmontessori.org)

Aprincipios del siglo XX, en el barrio marginal de San Lorenzo en Roma, la médica y educadora María Montessori transformó la educación al implementar su método revolucionario en la Casa dei Bambini. Trabajando con niños en condiciones de extrema pobreza, donde solo se esperaba mantenerlos ocupados y lejos del vandalismo, Montessori demostró que incluso en los entornos más desfavorecidos podían alcanzar niveles de excelencia superiores a los de las escuelas tradicionales, un hito conocido como el Milagro de San Lorenzo.

En la Casa dei Bambini, inaugurada el 6 de enero de 1907 en via dei Marsi 58, San Lorenzo, Roma, María Montessori transformó a 50 niños de 3 a 7 años, muchos analfabetos y de familias pobres, en estudiantes que, según pruebas prácticas confirmadas por observaciones de educadores y visitas prominentes, superaron en lectura, escritura y cálculo a sus pares de escuelas tradicionales.

Aplicando un método basado en el respeto por la autonomía del niño y el aprendizaje a través de experiencias prácticas, Montessori logró que sus alumnos -que venían de condiciones extremadamente adversas- obtuvieran mejores resultados que los estudiantes de escuelas altamente prestigiosas. La comparación dejó perplejos a los pedagogos de la época: niños que supuestamente tenían menos oportunidades no solo alcanzaban, sino que superaban en rendimiento a sus pares de clases más acomodadas. La revista McClure’s Magazine, en 1911, describía cómo niños de cuatro años aprendían a escribir en seis semanas. En ese mismo año, Suiza aprobó una ley para establecer el sistema Montessori en todas sus escuelas públicas, y surgieron escuelas similares en Inglaterra, India, China, México, Corea, Argentina y Hawái, lo que refleja el impacto global y el reconocimiento de los resultados observados.

Este fue un punto de inflexión que demostró empíricamente que la educación tradicional, con su rigidez, su dependencia de la memorización y su énfasis en la autoridad del maestro, no era el mejor camino para el aprendizaje.

¿Cuál era su secreto? Nunca lo ocultó, por el contrario, quiso divulgarlo al mundo entero. María Montessori dio conferencias y detalló los principios de su método en su libro El niño, el secreto de la infancia (The Secret of Childhood, 1936). Allí, analiza cómo los niños desarrollan sus habilidades cognitivas y emocionales a través de la exploración libre y el aprendizaje autónomo. Se basa en la idea de que los niños son naturalmente curiosos y pueden dirigir su propio aprendizaje con el entorno y los materiales adecuados. En este método, el docente crea un entorno preparado con materiales didácticos especialmente diseñados para que los niños aprendan de manera autónoma, eligiendo sus actividades y avanzando a su propio ritmo. Esto fomenta la autonomía y la automotivación; no se aprende por imposición sino por exploración. El maestro no actúa como una autoridad sino como guía que observa, apoya y motiva, asegurando que cada niño reciba una educación personalizada que se adapte a sus necesidades e intereses únicos. El maestro no transfiere el conocimiento, sino que facilita el aprendizaje.

Aprender en la decadencia: Argentina ante el vértigo tecnológico

Existe un consenso sobre el deterioro de la educación en la Argentina; basta ver los resultados de PISA 2022, que la posicionan en el puesto 61 entre 81 países, más cerca del fondo que del tope de la lista. El 72% de los estudiantes de 15 años no alcanzan niveles básicos en Matemática y cerca del 54% carece de una comprensión lectora mínima, lo que nos deja por detrás de naciones como Chile, Uruguay y Perú en América Latina.

El caso Montessori nos sirve de inspiración y guía para cambiar: el Estado debería solo sugerir currículas, no imponerlas por ley, liberando a la educación de corsés que frenan la innovación. Es hora de romper el monopolio estatal en la educación y dar a las familias el poder de elegir dónde y cómo educar a sus hijos. Las escuelas que hoy adoctrinan pueden transformarse en comunidades abiertas, con más protagonismo familiar y menor injerencia de sindicatos o burócratas.

El experimento de San Lorenzo demostró que los niños pueden aprender más y mejor en un sistema educativo basado en la autonomía y la experiencia. Ahora bien, con la explosión de la AI hoy podemos amplificar ese método y adaptarlo precisamente a los sectores más desfavorecidos de la Argentina y hasta los más recónditos lugares gracias a StarLink.

Como sostuvo con acierto Isaac Asimov en su libro Science Past, Science Future, de 1975, “La autoeducación es el único tipo de educación que existe. La única función de una escuela es hacer la autoeducación más fácil; si no lo logra, no hace nada.”

Imaginemos una escuela comunitaria en el conurbano de Buenos Aires: con tablets donadas y conectividad vía Starlink, los niños usan IA adaptativa como Khan Academy para avanzar en matemáticas a su ritmo, mientras exploran materiales Montessori como tableros sensoriales. Padres y voluntarios capacitan a guías que observan y motivan, no dictan. En seis meses, los indicadores de lectura y cálculo mejoran, replicando el espíritu de San Lorenzo con herramientas del siglo XXI. Este modelo, financiado por redes locales y sin esperar al Estado, es un primer paso viable.

Ejemplos como Wildflower Schools en EE.UU., Bridge International Academies en África y las Escuelas en la Nube de Sugata Mitra han demostrado que combinar Montessori con tecnología puede transformar la educación en comunidades vulnerables.

En estas escuelas maestro actúa como guía, fomentando valores clave como el carácter, el pensamiento crítico y el amor por la verdad, la belleza y la bondad. Este enfoque promueve la autonomía del niño y previene su dependencia de los algoritmos.

El modelo Montessori enseñó también que no es necesario esperar una reforma educativa desde arriba, las redes de aprendizaje comunitario pueden implementar modelos híbridos, donde los niños aprendan tanto en espacios físicos diseñados con principios Montessori como a través de plataformas digitales.

El milagro de San Lorenzo nos demuestra que las condiciones adversas no limitan el potencial de un niño. Hoy, la fusión de la visión de Monterssori y la tecnología nos permite soñar con una Argentina donde cada comunidad sea un motor de innovación educativa. Es el momento de que padres, maestros y ciudadanos se unan para construir un sistema que inspire, motive y transforme la educación, abriendo las puertas a un futuro de libertad y autonomía.

Director de la Fundación Libertad y Progreso

El acuerdo con el Fondo y el proceso de eliminación del cepo cambiario

En diálogo con Canal E, el economista Aldo Abram analiza el proceso de eliminación del cepo cambiario y las medidas necesarias para unificar el mercado de divisas en Argentina, destacando el rol crucial de una transición gradual y el uso de bandas de flotación para evitar saltos bruscos en el tipo de cambio.

Según el entrevistado, el enfoque del gobierno argentino hacia la eliminación del cepo cambiario sigue una estrategia gradual. El economista explica que el proceso se asemeja al acto de pelar una cebolla, donde cada medida se implementa por etapas. “El gobierno ha optado por liberar paulatinamente los mercados cambiarios y de valores, esperando que el mercado asimile cada ajuste antes de proceder con el siguiente”, comentó Abram.

El antisemitismo del silencio

LA NACIÓN El 7 de octubre de 2023 marcó un quiebre. La masacre perpetrada por Hamas, con una brutalidad que no condice con la condición de ser humano, evocó los capítulos más oscuros de la historia. Sin embargo, lo que sucedió después fue igualmente revelador. Mientras muchos lo observaban con horror, otro fenómeno emergía, menos explícito pero no menos inquietante: el antisemitismo del silencio.

No se trata del antisemitismo burdo de quienes justifican o celebran la violencia contra quien es judío. Tampoco del que se manifiesta en pintadas, profanaciones de tumbas, ataques físicos o discursos inflamados, como los vergonzosos eventos acaecidos en prestigiosas universidades norteamericanas. Se trata de una forma más sutil, más insidiosa, pero igualmente corrosiva: el antisemitismo de quienes eligen callar.

En la Argentina, país con una de las comunidades judías más grandes del mundo, el silencio se hizo sentir con una intensidad dolorosa. Intelectuales, referentes sociales y políticos que, en otras circunstancias, no dudan en repudiar cualquier manifestación de violencia o discriminación, de pronto se tornaron esquivos. Muchos callaron ante la masacre de civiles israelíes, ante la toma de rehenes, ante las atrocidades documentadas por los propios perpetradores, aún ante un hecho puntual que emocionalmente podría haberlos afectado por su cercanía, como los sádicos asesinatos de Kfir y Ariel Bibas, un bebe de pocos meses y un pequeño, cuya única culpa fue haber nacido judíos.

El antisemitismo del silencio es particularmente peligroso porque, a diferencia del odio abierto, se disfraza de neutralidad, de equilibrio, o peor aún de afirmar que el antisemitismo no existe. Pero, ¿desde cuándo el asesinato de niños, la violación de mujeres y la tortura de ancianos son justificables? Es absurda la pregunta en sí misma; intentar justificar lo injustificable no es más que un ejercicio de hipocresía e insensibilidad.

Este silencio no es ingenuo ni inocente. Es un mensaje. Comunica que la vida judía tiene un valor relativo, que su sufrimiento es menos digno de ser repudiado, que su asesinato puede ser contextualizado.

El peligro del antisemitismo del silencio radica en su capacidad de normalizar lo inaceptable. Cuando las voces que deberían marcar un límite se apagan, los extremos avanzan. La historia nos ha mostrado repetidamente lo que ocurre cuando la indiferencia se convierte en la norma: la violencia se vuelve tolerable, el odio se institucionaliza y, finalmente, se traduce en acción.

¿Cómo enfrentarlo? La educación de nuestros niños y jóvenes es el único antídoto contra uno de los prejuicios más antiguos de la humanidad. El gobierno argentino, al decretar duelo nacional envió un mensaje claro: las atrocidades llevadas a cabo por Hamas no son un hecho más, sino un inimaginable crimen que debe ser recordado y repudiado.

Sin embargo, cabe preguntarse: ¿se explicó en las escuelas el motivo del duelo? ¿Se aprovechó la ocasión para reflexionar sobre el antisemitismo y sus peligros, o se optó pasar el tema por alto?

Lamentablemente, en muchas aulas, la respuesta ha sido el silencio. Si bien hubo excepciones, en gran parte del sistema educativo el duelo transcurrió sin explicación alguna. No hubo un esfuerzo sistemático por utilizar el contexto con el fin de educar sobre el antisemitismo. La omisión no puede ser vista como un simple descuido, tiene un significado en sí mismo.

Sin una enseñanza clara y comprometida, el antisemitismo seguirá reproduciéndose generación tras generación. No es un problema nuevo ni una mera cuestión coyuntural, es uno de los prejuicios más antiguos de la humanidad y que, como quedó en evidencia tras los ataques del 7 de octubre de 2023, sigue latente en el mundo y en nuestra propia sociedad. Si queremos que las nuevas generaciones crezcan en una cultura de respeto y tolerancia, las instituciones educativas deben asumir un rol fundamental en la enseñanza de la verdad histórica y la condena inequívoca de la barbarie.

Las escuelas tienen la responsabilidad ineludible de formar ciudadanos críticos, capaces de identificar y rechazar las manifestaciones del odio. Esto implica no solo estudiar el Holocausto como un evento histórico, sino también analizar el antisemitismo en sus distintas formas: el que se expresa abiertamente en ataques violentos y el que se oculta tras eufemismos, dobles estándares o indiferencia cómplice.

Hoy, más que nunca, es urgente que el sistema educativo aborde estos temas con seriedad y profundidad. Nuestros chicos y jóvenes deben aprender que la negación del sufrimiento judío, el silenciamiento de su dolor y la relativización de crímenes atroces son expresiones de antisemitismo. Deben comprender que la convivencia democrática se sustenta en el reconocimiento del otro, en la empatía y en la defensa intransigente de los derechos humanos.

No hay atajos ni soluciones mágicas, la educación es el único antídoto contra el antisemitismo. Solo la educación puede sentar las bases de una sociedad libre de prejuicios y de odios ancestrales. Depende de nosotros garantizar que las generaciones futuras no repitan los errores del pasado. Porque el antisemitismo no desaparecerá solo: es necesario combatirlo con memoria, con conocimiento y con una educación que no deje margen para la indiferencia.

El vergonzoso silencio no es una opción. No condenar el antisemitismo, en cualquiera de sus formas, es explícitamente justificarlo, es hora de admitirlo, pues está sucediendo hoy en todo el mundo y también en la Argentina, antes de que la indiferencia allane el camino a nuevas atrocidades.

No hay excusas ni margen para la neutralidad. Si la educación no asume su papel en la transmisión de la memoria y la condena del antisemitismo, las imágenes de Shiri, Kfir y Ariel Bibas, cuyas vidas fueron destruidas por una barbarie que no condice con la condición humana, se desvanecerán en el olvido. No debemos permitir que ello nunca suceda.

Miembro de la Academia Nacional de Educación y Rector de la Universidad del CEMA

El arquitecto de una nueva Argentina

Las 1.700 reformas implementadas hasta ahora son solo la primera etapa de un programa mucho más ambicioso.

Javier Milei (Photo by LuisJavier Milei (Photo by Luis ROBAYO / AFP)

El discurso inaugural del Presidente deja claro que no estamos simplemente ante un Capitán de Tormentas que logró sortear la crisis fiscal, la inflación descontrolada y el desbarajuste fenomenal heredado del gobierno anterior.

Es cierto que dedicó varios minutos a demostrar que efectivamente esquivamos el peligro de la hiperinflación, algo que desde la Fundación Libertad y Progreso veníamos advirtiendo desde hace años. Es cierto que logró bajar la inflación del 211% al 24% proyectado para este año. Que, contra el pesimismo keynesiano, el ajuste del gasto público permitió una recuperación en “V” de la actividad económica que pocos pronosticaban. Que la pobreza, según la UTDT, cayó del 56% al 33% (o al 35,5% según la UCA). Que la economía ya crece al 5% anual, un dato ratificado por el Banco Mundial, el FMI y la mayoría de los informes de bancos y economistas independientes.

También es cierto que los titulares destacarán que en poco tiempo enviará al Congreso el acuerdo que se está cerrando con el FMI, lo que permitirá salir del “cepo” cambiario antes de fin de año. Y que, en retrospectiva, la volatilidad de estas semanas habrá resultado una oportunidad de compra.

Sin embargo, la clave del discurso de ayer es que nos encontramos ante un presidente reformista que está impulsando un “cambio profundo”, con una visión clara de una Argentina liberal basada en el respeto a la vida, la libertad y la propiedad privada. Un presidente que se niega a aceptar que lo mejor de la Argentina quedó en el pasado.

La clave del discurso de ayer es que nos encontramos ante un presidente reformista que está impulsando un “cambio profundo”

Podemos destacar que transformó un enorme déficit fiscal en superávit financiero y que ha puesto un torniquete a la emisión monetaria, lo que terminará por desplomar la inflación. También que ya comienza a reaparecer progresivamente el crédito a 30 años.

Pero lo más relevante es lo que proyecta para los próximos años. Su objetivo sigue siendo reducir el gasto público consolidado al 25% del PBI (incluyendo el gobierno federal, provincias y municipios). No se conforma con haber cerrado 200 reparticiones gubernamentales, despedido a 40.000 empleados públicos, eliminado entes descentralizados y fondos fiduciarios, terminado con la obra pública y reducido la pauta publicitaria. La “motosierra” seguirá operando cada año de su mandato, privatizando todas las empresas estatales, no solo para sanearlas, sino para que dejen de ser una carga para los contribuyentes.

Su meta es bajar impuestos y desregular la economía para liberar a los argentinos. Ya eliminó el impuesto PAIS, las retenciones a las economías regionales y empezó a reducir las retenciones a los principales cultivos, prometiendo que “tarde o temprano, las vamos a eliminar por completo”. También eliminó el impuesto a la transferencia de inmuebles, redujo Bienes Personales y comenzó a bajar aranceles e impuestos internos. Su visión es que Argentina termine con solo seis impuestos (hoy existen más de 150), y que las provincias compitan entre sí para atraer inversiones con menores cargas fiscales.

El proceso de desregulación será continuo. No alcanza con la Ley Bases recortada y el Decreto 70, limitado por las trabas judiciales. Las 1.700 reformas implementadas hasta ahora son solo la primera etapa de un programa mucho más ambicioso.

Un punto crucial de su discurso fue su convicción de que Argentina tiene una “oportunidad histórica” para concretar un tratado de libre comercio con Estados Unidos

El cambio también es cultural y se refleja en su política de seguridad y defensa, que ya está mostrando resultados concretos. Esto se vio en la ovación a la ministra Patricia Bullrich, quien, junto con Sandra Pettovello, aplica una política firme bajo el principio de “el que las hace, las paga”. Apartándose de la doctrina Zaffaroni, logró reducir los piquetes “de 8.200 a cero en los últimos diez meses” y llevar el índice de homicidios al más bajo en 25 años.

Este año continuará con reformas clave. Su equipo trabaja en “12 nuevas leyes”, que no solo abarcan cuestiones comerciales, económicas y financieras, sino también reformas laboral, penal, civil, de seguridad y de defensa de la propiedad privada.

Un punto crucial de su discurso fue su convicción de que Argentina tiene una “oportunidad histórica” para concretar un tratado de libre comercio con Estados Unidos, incluso si eso implica flexibilizar o salir del Mercosur. Quiere poner fin a 80 años de proteccionismo empobrecedor.

También busca modificar el Código Civil para fortalecer la propiedad privada y la libertad de asociación, recuperar la igualdad ante la ley eliminando los cupos y reformar el Código Penal y Procesal para garantizar que los delincuentes cumplan condenas para proteger la vida de los inocentes.

Su equipo trabaja en “12 nuevas leyes”, que no solo abarcan cuestiones comerciales, económicas y financieras, sino también reformas laboral, penal, civil, de seguridad y de defensa de la propiedad privada

Como afirmó el presidente, “Roma no se construyó en un día”, pero estamos presenciando el liderazgo de un hombre con una visión clara de una Argentina liberal, que recupere los valores que hicieron grande a Occidente. Su visión es tan nítida que está generando entusiasmo en todo el mundo, incluyendo Estados Unidos, donde la motosierra en manos de Elon Musk se ha convertido en un ícono de la desregulación y la reforma del Estado.

Sin embargo, sabemos que los escollos son innumerables, todo el sistema corporativista de empresarios y sindicalistas que se ve amenazado por la nueva visión y están dispuestos a hacer todo lo que esté en sus manos para evitar los cambios y mantener sus privilegios.

Tal vez por eso, el presidente cerró su discurso parafraseando al de Winston Churchill en tiempos de guerra. Dejó en claro que “va a hacer posible lo que los políticos decían que era imposible”. Librará la batalla en todos los frentes, en todas las provincias y municipios. “Jamás nos rendiremos. Vamos a hacer grande a la Argentina nuevamente”.

El autor es director de la Fundación Libertad y Progreso

El DNU “no limpia la incertidumbre, porque todavía no se conocen los detalles”

CNN ESPAÑOL Lautaro Moschet, economista de la Fundación Libertad y Progreso, analizó el posible acuerdo del gobierno nacional con el FMI.

En CNN Primera Mañana, sobre el DNU que habilita la discusión, afirmó que “lo que pasó ayer trae la primera respuesta en cuanto a si Argentina va a poder acceder o no a esta negociación que va a traer fondos frescos para capitalizar el Banco Central, que algo de calma va a traer”.

No obstante, señaló que “no limpia la incertidumbre, ya que todavía no se conocen los detalles, principalmente el monto, cuánto es que Argentina va a recibir de dólares frescos. Y, por otro lado, hay mucha incertidumbre respecto a la política cambiaria que vaya a haber una vez Argentina reciba esos fondos”.

En este sentido, aseguró que se observa “un descalce sobre el futuro del dólar, el dólar financiero también se disparó en los últimos días, donde probablemente el mercado esté tomando mayor postura en un escenario en el cual Argentina salga en las próximas semanas o en los próximos meses, pero en el corto plazo, hacia un salto devaluatorio, por eso es que el dólar se disparó en los últimos días más de 150 pesos. El gobierno sostiene que no va a haber un salto devaluatorio, con lo cual habrá que esperar los próximos días”.

El economista consideró que “no vamos a estar mucho más tiempo bajo esta incertidumbre, sino que el gobierno estaba esperando una señal política, que le dio el Congreso, para poder ir confirmando mayor cantidad de detalles”.

Consultado sobre si el gobierno podría unificar el tipo de cambio con un salto en el oficial, afirmó que “es el escenario base que se está barajando en la toma de decisiones en el mercado. De todas formas, el gobierno mantiene su postura de que no va a haber un salto devaluatorio, con lo cual tampoco tendría sentido anunciarlo de entrada, porque generarías una profecía autocumplida”.

Sobre si se puede ir gradualmente a un tipo de cambio más flexible, que no genere volatilidad o un salto devaluatorio, hasta llegar a la apertura del cepo, Lautaro Moschet aseguró que “generar incertidumbre es malo en las cosas en economía porque genera esas turbulencias que terminan afectando al tipo de cambio. Eso a su vez puede repercutir sobre la economía real”.

Explicó que “modifica toda la toma de decisiones. No obstante, también es importante el hecho de que en política monetaria uno no puede estar todo el tiempo anticipando qué va a ser porque se te vuelve todo eso de manera inmediata. Es una cuestión de expectativas racionales”.

En este sentido, remarcó que “si eso ocurre, ahora cuando todavía el gobierno no consigue los fondos, tampoco tendría poder para enfrentar la situación.
Entonces, la explicación por la cual el gobierno todavía no da detalles va más por la cuestión de que el mercado no se termina anticipando porque si termina haciendo otra cosa, el mercado puede corregir y listo”.

El economista de la Fundación Libertad y Progreso concluyó que “Argentina puede llegar a ir a un esquema de flotación si tiene un Banco Central saneado. Hoy Argentina no podría hacerlo por una cuestión de que al tener un patrimonio neto tan dañado, tiene una calidad de activos bastante mala, con lo cual no tiene un respaldo fuerte hacia sus pasivos, que son los pesos. Si no tenés un fuerte respaldo que garantice el poder adquisitivo de tu moneda, el poder del peso se va a seguir deteriorando como lo viene haciendo desde hace muchísimo tiempo”.

El Idiota De Vladimir Putin

Por Carlos Alberto Montaner, Consejero Académico de LyP – No creo que Ucrania pueda entrar en la OTAN. Es triste, pero es así. El idiota de Putin se lo impide. ¿Por qué “idiota”? Es una palabra muy fuerte. “Idiota”, porque el ex agente del KGB está encadenado a una percepción geopolítica anterior a la aviación supersónica y a la cohetería. Su visión es de cuando el mundo se dividía en zonas de influencia y tenía sentido rodear a las naciones de una coraza aparentemente impenetrable. Hoy la cohetería supersónica y las armas nucleares, a lo que se agrega el comercio internacional (por aquello de las “sanciones”) transforman en obsoleta la vieja visión de las relaciones internacionales.

La Primera y la Segunda guerra mundiales (la Segunda guerra fue una simple deriva de la Primera), fueron objeto de la misma visión equivocada, pero ya no hay derecho a errar. Al fin y al cabo, la aviación estaba en pañales en 1914 cuando asesinaron al archiduque Fernando, el heredero del imperio austro-húngaro, y a su mujer Sofía Chotek en Sarajevo, oscuro comienzo del conflicto que se saldó con 50 millones de muertos, tres imperios desmantelados –el austro-alemán, el ruso y el turco-, y un cuarto, el británico, se fue desvaneciendo lentamente. 

¿Qué le queda a Ucrania por hacer si no puede entrar en la OTAN? Fabricar armas atómicas, como ha hecho Corea del Norte. Donald Trump no le perdonó la vida a Kim Jong-un por simpatía, sino porque no quiso correr el riesgo remoto de que un bombazo cayera en Nueva York, San Francisco, Chicago o Miami.  Si Ucrania hubiera tenido armas nucleares, otro gallo cantaría, como tuvo hasta la década de los noventa del siglo pasado. 

En ese momento se las devolvió a Moscú por medio de un acuerdo del que fueron garantes el Reino Unido y USA. Putin no se habría atrevido a arriesgar Moscú o San Petersburgo por la mala idea de invadir Ucrania. Se olvida que Ucrania era el tercer país del planeta con mayor número de ojivas nucleares: 1,900. Si hubiese conservado sólo una docena el panorama sería diferente. Por supuesto, que tras generar esa devastación Ucrania quedaría absolutamente destruida, pero Rusia también estuviera muy afectada.  

No sé como los “think-tanks” rusos no advierten que la OTAN es un club donde se prohíbe la “proliferación de armas nucleares”. Los que las tienen (USA, Inglaterra y Francia) no tienen interés en que otros países las posean. Si yo fuera consejero de Putin le diría que Ucrania está mejor dentro de la OTAN que fuera de ella. Lo mismo que sucede con las naciones que constituían la coraza que supuestamente protegía a la URSS: Polonia, Chequia, Eslovaquia (Checoslovaquia), Rumanía, Bulgaria y los tres países bálticos, todos intelectual y económicamente capaces de fabricar armamento nuclear.

Doy por sentado que Vladimir Putin no quiere volver a la etapa colectivista de Rusia. Supongo que, en realidad, ha renunciado al marxismo. Recuerdo que en los noventa se utilizaba la metáfora de la “pecera” y “la sopa de pescado” para afirmar que era muy difícil regresar a la etapa capitalista. También recuerdo la cola de menesterosos, casi todos ancianos, con una botella de vodka en las manos, tratando de venderla; o el hecho de que los “Uber”, sin app, fueron inventados en las ciudades rusas, donde bastaba detener un vehículo y contratarlo para que te llevaran a algún sitio por un precio muy módico. 

De alguna manera continúa vigente la metáfora de la “pecera” y la “sopa de pescado”. Casi nadie quiere volver al colectivismo. En efecto, fue muy difícil devolverle a la sociedad y al mercado la facultad de producir, con las inevitables diferencias que se generan, y el hecho de que, efectivamente, hay perdedores y ganadores en el modelo capitalista de producción. Esto tiene que ver con el carácter del emprendedor, con los estudios, con la familia que se tiene, con los contactos, con los valores, con la moneda en que realizan las transacciones, hasta con la suerte,  y con el resto de los factores que intervienen en los resultados. A veces son tan injustos como la apariencia, incluida la raza, las preferencias sexuales, el género a que se pertenece y el peso y el tamaño del agente económico. No obstante, el colectivismo es cien veces peor y la gente está dispuesta a matar o dejarse matar para no involucionar en esa dirección. 

Cuando visitaba Moscú escuché muchas veces que “hay que quitarle a Rusia el peso de la URSS”. Me pareció una consigna muy inteligente. Ni USA, ni el resto del “mundo libre”, y es igual lo que eso signifique, tienen otro peso que el de la propia “calidad social” con que cuentan, lo que significa que millones de personas intentan ingresar en esos países a como dé lugar. ¿Cuándo va a descubrir Putin que matando chechenos, abjasios o ucranianos no va a construir ni reconstruir nada, salvo su propio fracaso? Sólo por eso merece el calificativo de idiota.  

El origen de las ideas de Alberdi y la Constitución liberal

INFOBAE Siempre me ha interesado indagar en la genealogía de las ideas de grandes pensadores. Juan de Mariana fue influido por Francisco de Borja y éste de Gaspar Lax, Adam Smith proviene de Francis Hutchinson y este de Gershom Carmichael, Ludwig von Mises de Carl Menger y éste de Franz Brentano y así sucesivamente con los grandes maestros. No es cuestión de remontarse a Adán y Eva pero el recorrido intelectual de precursores de la sociedad abierta (para recurrir a terminología popperiana) resulta de gran provecho.

Escribe Juan González Calderón que “Rosas no consintió nunca en que lo estipulado en el Pacto Federal se cumpliera, y mantuvo al país bajo su despotismo durante veinte años” (en El general Urquiza y la organización nacional). Reasumió en 1835 con facultades extraordinarias y gobernó el país hasta 1852 bajo un régimen de terror en un sistema unitario centralizado por más que sus huestes se denominaron federales.

Juan Bautista Alberdi: “los decretos de Rosas contienen el catecismo del arte de someter despóticamente y enseñar a obedecer con sangre” (en La República Argentina 37 años después de su Revolución de Mayo). José Manuel Estrada: “Ahogó la ciudad con la campaña, la revolución liberal con la escoria colonial y apoderado del gobierno por primera vez en 1830, hizo gala de su ferocidad. Enseguida volvió a la esfera campesina que adueñaba y se vinculó con los caudillos subalternos que más tarde sacrificaría a puñal o veneno: adhirió las masas, más íntimamente que lo habían estado jamás, a fuerzas de crueldades, de cinismo y de extravagancias […] La superabundante degradación llegó, el vaso rebosó su fetidez. La democracia bárbara, la soberanía numérica, la brutalidad moral exaltaron la encarnación más sombría de gaucho a una autocracia irresponsable (en La política liberal bajo la tiranía de Rosas). José Hernández: “Veinte años dominó Rosas esta tierra […] veinte años negó Rosas la oportunidad de constituir la República; veinte años tiranizó, despotizó y ensangrentó al país” (en “Discurso en la Legislatura de BuenosAires”). Ricardo Levene: “La opinión general, el sentimiento de la sociedad, consagró a Rosas árbitro de los destinos de la provincia de Buenos Aires y de toda la República. El ambiente social se fue formando en el sentido de consolidar la dictadura” (en Lecciones de historia argentina).

Rosas desobedeció el cumplimiento delRosas desobedeció el cumplimiento del Pacto Federal y gobernó centralizando el poder bajo un régimen autoritario desde 1835 hasta 1852

José de San Martín: “Mi querido Goyo, es con verdadero sentimiento que veo el estado de nuestra desgraciada patria, y lo peor de todo es que no veo vislumbre que mejore su suerte. Tú conoces mis sentimientos y por consiguiente yo no puedo aprobar la conducta del general Rosas cuando veo una persecución contra los hombres más honrados de nuestro país” (en carta a Gregorio Gómez, septiembre 21 de 1839)..

José Ingenieros: “Rosas asoció las dos intolerancias; la política y la religiosa. Así encontró los resortes más íntimos de su dominación” (en Las ideas coloniales y la dictadura de Rosas).

Florencio Varela: “[El sistema rosista] consiste en que no tengamos hogar, ni propiedad, ni libertad individual; en que la mitad de de una generación se pase con las armas en la mano; en que los campos no se cultiven, y la educación se abandone, y ningún trabajo útil se emprenda, y los principios de la moral se vayan poco a poco abandonando, hasta desaparecer” (en Rosas y su gobierno). Sin duda que esta selección de textos es insignificante al lado de todo lo escrito sobre esta tiranía abyecta…todavía resuenan las palabras condenatorias de escritores de la talla de José Mármol y de Jorge Luis Borges para mencionar solo dos plumas adicionales de distintas épocas en una galería de opiniones que se extiende por doquier.

Alberdi y sus colegas fueron decididamente influidos por el notable Diego Alcorta que entre la bibliografía disponible cabe destacar el formidable estudio preliminar de Félix Weinberg a la suculenta recopilación de documentos titulada El salón literario de 1837. En esa introducción se consigna que en el ingreso al entonces Departamento de Jurisprudencia de la Academia de Buenos Aires, prolegómeno de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, el autor escribe que “Se agranda por entonces la figura de Diego Alcorta titular de filosofía en el departamento de estudios preparatorios, quien guiaba a sus discípulos”. Alcorta era médico cirujano -la Sociedad Argentina de Humanismo Médico estableció el Premio Diego Alcorta- pero se interesó por la filosofía liberal debido a la influencia de Juan Crisóstomo Lafinur (tío bisabuelo de Borges), oriundo de San Luis pero que dictó clases en Tucumán, Mendoza y Córdoba y tempranamente lo tuvo de alumno a Alcorta en el Colegio de la Unión del Sur en su cátedra de filosofía.

La referida cátedra de Alcorta en la entonces Academia de Buenos Aires se denominaba Ideología, una palabreja hoy muy poco recomendable aunque en esa época se asimilaba a la inocente definición del diccionario en cuanto a conjunto de ideas, separada de la “falsa conciencia de clase” machacada por el marxismo y de la generalizada visión de algo cerrado y terminado lo cual está en las antípodas del conocimiento y del espíritu liberal. Precisamente, Alcorta en el contexto de sus clases y recomendación bibliográfica reiteraba que la tradición liberal está íntimamente atada a los procesos evolutivos y a la búsqueda de nuevos paradigmas, abierto siempre a posibles refutaciones.

Alcorta no solo disertaba en las aulas universitarias sino que mantenía reuniones y dictaba seminarios en las casas particulares de Alberdi y su grupo de amigos. Mantenían relaciones amistosas entre profesor y alumno. En su Autobiografia Alberdi relata sus estudios de autores de la talla de Monesquieu, Condillac, Locke, Constant, Tocqueville, Adam Smith, J.B. Say, Madam de Staël, Joseph Story y otros.

Nunca se sabrán los contrafácticos de cómo hubiera resultado la historia argentina si Alberdi y sus amigos intelectuales no se hubieran topado con maestros como Diego Alcorta pues giraban profusamente en la época obras como las de Jean-Jacques Rosseau que fueron exploradas por nuestros personajes pero con los debidos recaudos y anticuerpos. El último curso de Alcorta -ya no dirigido a sus ex discípulos alberdianos- fue en la clandestinidad sobre Rosas, en plena época de la dictadura.

Merced a la influencia inicial de Alcorta el ideario alberdiano pudo propagarse a partir del célebre libro enviado a Urquiza que desembocó en el juramento constitucional que hizo que nuestro país fuera el aplauso y la admiración del mundo con una situación social que se tradujo en salarios e ingresos en términos reales del peón rural y del obrero de la incipiente industria superiores a los de Suiza, Francia, Italia y España a la altura de los de Inglaterra por lo que la población de inmigrantes se duplicaba cada diez años. Seguramente el mejor resumen del pensamiento de Alberdi consiste en esta cita del tucumano: “¿Qué exige la riqueza de parte de la ley para producirse y crearse? Lo que Diógenes exigía de Alejandro: que no le haga sombra”.

Y no solo Alberdi influyó en tierra argentina sino que luego de obtener su título de abogado en Uruguay pues se negó a jurar en Buenos Aires por Rosas como era la obligación del momento, se radicó en Chile y desde Valparaiso le sugirió a su amigo Félix Frías, en aquel momento corresponsal de El Mercurio en Paris, que lo contrate al profesor Courcelle-Seneuil para enseñar en Chile quien fue el primer profesor liberal en el país transandino en el que se radicó durante ocho años. Como una nota al pie y para cerrar comento que en 2010 la Universidad del Desarrollo de Santiago publicó mi libro Jean Gustave Courcelle-Seneuil. Un adelantado en Chile.

El porqué la inflación de febrero fue un poco mayor a enero

Abram en Radio República sostuvo que el índice de precios para el mes de febrero”, remarcando que “la realidad es que en el mes de febrero hubo algunos factores como la suba de la carne u otros alimentos que tuvieron problemas con las lluvias, que contribuyeron al aumento de precios”.

En paralelo, el economista afirmó que “lo que hay que hacer es abrir la economía”.

El porqué la inflación de febrero fue un poco mayor a enero

El Programa Vouchers Educativos no debería discriminar

EL ECONOMISTA  En marzo pasado publiqué en este mismo espacio una nota motivada por el lanzamiento del denominado Programa Vouchers Educativos.

Si bien el programa no constituye realmente un voucher educativo, sino un subsidio con fines específicos no podía ser más oportuno, dada la tremenda crisis económica heredada por el nuevo Gobierno, la cual había comenzado a poner a muchos padres en la disyuntiva de continuar pagando las cuotas en escuelas de gestión privada o emigrar a sus hijos a escuelas de gestión pública.

Por cierto, un éxodo similar sucedió luego de la crisis de 2001, pero en esta ocasión, de no haberse tomado una medida como la efectivizada, el efecto hubiese sido exponencial, dada la magnitud del evento que estamos viviendo.

Como señalé en aquella nota, la voluntad del presidente Javier Milei de enfrentar esta realidad era clara; ya lo expresaba en sus declaraciones en una entrevista radial realizada en febrero: “Vamos a incorporar un mecanismo de asistencia a la clase media para que los chicos no pierdan el colegio, porque la situación en la cual se te caen los ingresos y tenés que cambiar al chico de colegio no solo es traumatizante para los padres sino también para los chicos”, a lo que agregó: “Va a haber vouchers y financiamiento para alumnos”.

El pasado lunes 29 julio fue publicado en el Boletín Oficial la Resolución 488/2024 de la Secretaría de Educación, la cual extiende la vigencia del programa hasta diciembre; una decisión tan oportuna como lo fue su lanzamiento. Como se señala en los Considerandos de la Resolución: “Durante el mes de julio del corriente año, el Programa asistió a 833.211 estudiantes del nivel inicial, primario y secundario, asegurando así la continuidad en sus trayectorias educativas”, a los que se agrega: “Con el objeto de fortalecer el acompañamiento a las familias resulta necesario ampliar la cobertura del Programa”.

Por cierto, recordemos que el mismo consiste en “una prestación temporaria a favor de las familias cuyos hijos, de hasta 18 años, asisten a instituciones educativas públicas de gestión privada con al menos 75% de aporte estatal y cuyo ingreso familiar no supera los siete salarios mínimos, vitales y móviles.

Sin embargo, el programa continúa generando una discriminación innecesaria, la cual se refleja en los Considerandos de la Resolución 488/2024: “El Programa de Asistencia Vouchers Educativos fue creado para asistir a familias cuyos hijos concurren a instituciones de educación privada que reciben aporte estatal, con la finalidad de garantizar la permanencia de los alumnos en dichas instituciones”.

Yo me pregunto, ¿por qué si dos familias califican para el programa en virtud de su realidad económica, una de ellas se encuentra recibiendo el voucher dado que sus hijos concurren a un colegio que tiene una subvención estatal del 75% o más y la otra, cuyos hijos concurren a un colegio que recibe una menor subvención o ninguna, no?

¿No deberían las familias recibir el voucher, en función de su realidad económica, independientemente de la característica de la escuela a la que han optado por enviar a sus hijos? Definitivamente sí; no es a determinados colegios a los que se intenta apoyar, sino a familias que hacen grandes esfuerzos por la educación de sus hijos y son las víctimas inocentes del pasado vergonzoso que nos ha tocado vivir.

Pocas veces un Gobierno ha demostrado con los hechos su voluntad por cambiar la realidad educativa como la actual gestión del presidente Javier Milei. Modificar los requerimientos para calificar al Programa de Asistencia Vouchers Educativos constituiría un paso más en la dirección correcta.

El secreto mejor guardado de la educación argentina

CLARÍN En julio de 2013 publiqué, en este mismo espacio, la primera de numerosas notas que sostenían que resultaba indispensable modificar el Artículo 97 de la Ley 26.206 de Educación Nacional, a los fines de generar las condiciones para que la indignación de los mismos padres de los niños y jóvenes afectados por la tragedia educativa que, ya por entonces, vivía nuestro país le proveyese al gobierno de turno el apoyo sin el cual era imposible enfrentar a los sindicatos docentes, los más acérrimos defensores del statu quo.

Dicho artículo les impide a los padres conocer cómo le está yendo a la escuela donde se educan sus hijos, al establecer que “la política de difusión de la información sobre los resultados de las evaluaciones resguardará la identidad de los/as alumnos/as, docentes e instituciones educativas, a fin de evitar cualquier forma de estigmatización, en el marco de la legislación vigente en la materia”.

¿Estigmatización? Por supuesto se debe preservar la identidad de los alumnos y docentes, pero no así de las instituciones educativas. No era posible enfrentar la tremenda realidad que enfrentaba la educación argentina, y que su desmanejo durante la pandemia deterioró aún mucho más, sin la participación activa de los padres.

Si los resultados de las evaluaciones fueran accesibles a nivel escuela, los padres contarían con información clave para exigir mejoras concretas en la educación de sus hijos. Esta transparencia contribuirá a la equidad y calidad educativa al alinear las expectativas de aprendizaje con un diagnóstico realista y público.

A lo largo de los años se han realizado diversos esfuerzos por modificar un artículo que impide la participación de los padres como fiscalizadores de la educación que reciben sus propios hijos. Sin ir más lejos, el 27 de diciembre de 2023, el gobierno de Javier Milei incluyó en el Proyecto de Ley Bases el artículo 549, el cual sustituye el artículo 97 de la Ley 26.206 por el siguiente: “Artículo 97.- La Secretaría de Educación del Ministerio de Capital Humano y las jurisdicciones educativas promoverán la transparencia en el uso de los datos e indicadores a fin de contribuir a la buena gestión de la educación y la investigación educativa. La política de difusión de la información sobre los resultados de las evaluaciones resguardará la identidad de los/as alumnos/as, en el marco de la legislación vigente en la materia. Los padres y los docentes tendrán acceso a la información que les permita tomar decisiones a fin de mejorar la educación de sus hijos y alumnos”.

El texto que precede al proyecto de ley, enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso, explicitaba: “Se impulsan cambios en el sistema educativo, con (…) la posibilidad que los padres puedan tener conocimiento de las notas de sus hijos, y de cómo estas y las de su colegio comparan con las del resto del país”. Lamentablemente, como tantas otras veces en nuestra historia reciente, una muy buena idea quedó en la nada.

Negarles a los padres el acceso a la información es perpetuar un sistema que no da respuestas y que deja a miles de niños y jóvenes, especialmente a los más vulnerables, sin las herramientas para un futuro mejor. Son nuestros representantes en el Congreso quienes deben asumir su responsabilidad y tomar la iniciativa. La resistencia a este cambio limita las oportunidades de miles de niños y jóvenes, profundizando la desigualdad y frustrando su futuro. La transparencia en la educación no es un privilegio, es una necesidad impostergable.

El verdadero alcance de los crímenes de guerra

LA NACION – Por Carlos Manfroni – Hasta que comenzó, a fines del mes pasado, la invasión de Ucrania por parte de Rusia, y desde la caída del Muro de Berlín, en 1989, creíamos que habíamos entrado en una era de paz. El desmembramiento de la Unión Soviética y, con él, la culminación de la derrota de los Estados fuertes y expansivos habían dado un respiro a la humanidad. La riqueza procedente de la innovación tecnológica y las comunicaciones habían relativizado el valor de la posesión de territorios y, además, el comercio entre naciones que poco tiempo antes eran enemigas pacificaba al mundo. Continuaban, soterradas, las batallas contra el narcotráfico y, a los ojos de todos, las acciones terroristas.

La invasión nos devolvió al siglo XX, el más sangriento de la historia conocida, y a la práctica de los crímenes de guerra.

En la televisión y en las redes, por primera vez en tiempo real, vemos bombardeos a poblaciones civiles, ataques a edificios a los que nada vincula con instalaciones militares, incluso a escuelas y hospitales, y ya comienza a hablarse de violaciones de mujeres, una práctica aberrante que se ha visto sobre todo en las tropas eslavas durante el siglo pasado. Todos esos hechos y muchos otros constituyen crímenes de guerra. La posibilidad real de que sean juzgados es una cuestión aparte, pero lo son, de acuerdo con los estatutos internacionales.

Vladimir Putin ni siquiera limitó su avance hacia las zonas de Donetsk y Lugansk, que él mismo proclamó independientes, o incluso a la franja este de Ucrania, sino que impulsó un ataque generalizado sobre todo el territorio.

Rusia integró, en octubre de 1945, por entonces como Unión Soviética, el Tribunal Militar de Núremberg, junto con Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, a fin de juzgar “a los principales criminales de guerra del Eje europeo” que actuaron antes y durante la Segunda Guerra Mundial. En el estatuto que firmaron las cuatro potencias se establecieron las características de los crímenes de guerra, entre ellas: “planificar, preparar, iniciar o librar guerras de agresión”, el asesinato de población civil, “la destrucción sin sentido de ciudades o pueblos o la devastación no justificada por la necesidad militar”.

En los Principios de Núremberg también se definieron los delitos de lesa humanidad, que comprendían, entre otros, los actos inhumanos cometidos contra cualquier población civil cuando fueran llevados a cabo al perpetrar un delito contra la paz o un crimen de guerra, así como la persecución racial, política o religiosa.

En el Principio IV se dispuso que “el hecho de que una persona haya actuado en cumplimiento de una orden de su gobierno o de un superior jerárquico no la exime de responsabilidad conforme al derecho internacional, si efectivamente ha tenido la posibilidad moral de esa opción”.

La “posibilidad moral” de optar por cumplir o no una orden en un régimen militar es algo bastante difícil de determinar. Las acusaciones de traición, desobediencia o deserción tienen las peores consecuencias en una estructura castrense. Sin embargo, hay casos en los que la responsabilidad del subordinado resulta evidente. Esto ocurre a diario en Ucrania, por ejemplo, en las escenas que vimos en las pantallas de un tanque que se desvió de su marcha con el propósito de aplastar a un automóvil civil –y lo hizo– o de otro que disparó con su cañón contra un vehículo particular o de quienes atacan colegios u hospitales. También, por supuesto, en los casos de violación de mujeres ucranianas u otras formas de agresión o maltrato a los pobladores de las regiones invadidas y que exceden las acciones militares. Por las acciones militares deberían responder Vladimir Putin y los generales que hayan preparado la ofensiva, algo que en los hechos dependerá de la forma en que termine el conflicto.

Tal vez, por ese motivo, el Tribunal de Núremberg dictó solo doce condenas a muerte y unas pocas a prisión, además de algunas absoluciones. Las condenas involucraban a los principales jerarcas nazis que cometieron u ordenaron crímenes horrendos contra la población civil.

Por su lado, los Estados perjudicados iniciaron sus propios juicios. El más famoso fue el que tuvo lugar contra Adolf Eichmann en Jerusalén, capturado en la Argentina en 1960 y juzgado en Israel. Allí, después de aproximadamente un año de proceso durante el cual el acusado y los testigos prestaron extensas declaraciones, se lo condenó a muerte. Aun en este caso, se tomó especialmente en cuenta el hecho de que Eichmann había aceptado voluntariamente su ingreso en las SS y después en la SD, que se convirtió en el centro de información de la Gestapo, aunque él alegó desconocer la naturaleza de la organización en la que había entrado.

“Saber si Eichmann mentía o decía la verdad tenía cierta trascendencia en el juicio, ya que en la sentencia debía declararse si había aceptado voluntariamente su cargo o si lo habían destinado a él sin contar con su voluntad”, cuenta textualmente Hannah Arendt en su libro Eichmann en Jerusalén.

Casi siempre los juicios consecuentes a la Segunda Guerra tomaron en cuenta al autor de las órdenes, las responsabilidades personales y la posibilidad real de haber desobedecido las instrucciones. No se juzgó a las personas por el solo hecho de haber pertenecido al ejército enemigo ni por haber estado en una posición pasiva en un lugar determinado. Todo esto aun cuando en el caso de la población judía de Alemania y los países ocupados, ella ni siquiera era una fuerza beligerante ni había cometido actos de agresión contra el Estado.

En el caso de Ucrania, si la política y la diplomacia de Occidente, como algunos análisis indican, no actuaron con la prudencia y la habilidad necesarias para evitar la guerra, esto es algo que la historia analizará a corto plazo, pero, como siempre, los excesos resultan injustificables. Y en este caso los excesos son nada menos que el todo y tienen dimensión de hecatombe.

Rusia no puede situarse al margen de los estatutos en los que actuó como juez en Núremberg y, además, como señaló Hannah Arendt, incluso en esa oportunidad se le podría haber aplicado a la Unión Soviética el argumento tu quoque (tú también), por las matanzas que había llevado a cabo en Polonia y en su propio territorio. Esto si no fuera que para entonces ya ejercía su poder sobre la mitad de Europa.

Por otro lado, la Unión Soviética firmó el Protocolo I de los Convenios de Ginebra, que prohíbe los ataques indiscriminados, que son los que no se dirigen contra un objetivo militar específico o emplean medios que no puedan ser dirigidos a un objetivo militar específico.

El Estatuto de Roma, que creó el Tribunal Penal Internacional, fue suscripto por Rusia, que nunca lo ratificó y retiró su firma en 2016.

En 1993 se constituyó el Tribunal Internacional para la ex-Yugoslavia, bajo cuya jurisdicción fue detenido el presidente Slobodan Milosevic, en 2001. En 1994 se creó otro destinado a castigar el genocidio de Ruanda. Lamentablemente, a pesar de las atrocidades que se investigaron y condenaron en ellos, la experiencia demuestra que el juzgamiento de crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad está determinado por la posición de fuerza con la que cada uno queda tras el final del conflicto.

Empresas Públicas: radiografía de un sector a reformar

Las empresas no financieras del Estado nacional tuvieron un resultado operativo negativo por casi US$2.900 millones en doce meses.

Un informe de la Fundación Libertad y Progreso señala que en el acumulado de doce meses hasta el tercer trimestre de 2023 (último dato disponible), de las 33 empresas relevadas por el Ministerio de Economía, 25 registran un déficit operativo. Es decir, el 75% no llega a compensar con sus ingresos lo que pierden por operar.

El déficit operativo sumado de las 33 empresas del sector público nacional no financiero fue de $1.303.545 millones en los doce meses hasta septiembre de 2023 (último dato disponible), equivalente a unos US$2.897 millones al tipo de cambio financiero.

A propósito del pronunciamiento de los Gobernadores de las provincias patagónicas en favor de Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT) el informe destaca que la empresa cubre con ingresos de operación apenas el 8% de sus gastos operativos. Con esto, YCRT se posiciona como la sexta empresa pública con peor relación entre ingresos y gastos de operación.

Los mayores déficits operativos los registran Energía Argentina (ENARSA), Operadora Ferroviaria Sociedad del Estado (OFSE) y Aerolíneas Argentinas; estas tres empresas explican el 81,6% del déficit operativo total. Entre el grupo minoritario de las superavitarias destaca Nucleoeléctrica Argentina SA, con un resultado positivo acumulado de $69.182 millones (ver detalle en Anexo I).

 

El costo de oportunidad del déficit de las empresas públicas

Mantener un ecosistema de empresas públicas deficitarias tiene importantes costos en términos fiscales y demora la potencial reducción o eliminación de impuestos distorsivos, algo necesario para empezar un proceso de reactivación económica. El rojo de las empresas deficitarias es equivalente a 0,95% del PBI o 3,8% de la recaudación tributaria nacional. Para dar dimensión, es equivalente a todo lo recaudado en el mismo período por derechos de exportación, el 166% de lo ingresado por Bienes Personales o el 54% de lo recaudado por Impuesto sobre los Créditos y Débitos Bancarios, más conocido como impuesto al cheque.

Sumado, el déficit operativo de estas empresas es 2,2 veces lo que se destinó en recursos al Ministerio de Salud en 2023 o el 55% lo destinado al Ministerio de Educación. A su vez, tomando el promedio del costo de la canasta básica alimentaria de los doce meses comprendidos hasta septiembre de 2023, encontramos que con el déficit de las empresas públicas se podrían haber comprado el equivalente a 3,5 millones de Canastas Básicas Alimentarias durante un año.

La visión de la Fundación Libertad y Progreso

La Fundación Libertad y Progreso opina que la operación de las empresas públicas tiene costos que están directamente vinculados a sus pérdidas operativas, que terminan siendo cubiertas por transferencias del Estado Nacional o, lo que es lo mismo, por los contribuyentes argentinos. Esto independientemente de lo que los ciudadanos reciban a cambio de su aporte o de la verdadera utilidad social de la empresa.

Por este motivo, desde Libertad y Progreso impulsamos que se avance en la privatización de las empresas públicas y desregulación de los sectores económicos donde operan para asegurar la proliferación de la competencia y la inversión.

Consideramos que la provisión de bienes y servicios en los mercados puede ser llevada delante de manera eficiente por empresas privadas, contribuyendo a ahorrar costos para un Estado nacional que lucha por salir de su quebranto.

 

Emilio Apud, Consejero académico en la Fundación Libertad y Progreso,señala que “El mundo reducirá aceleradamente durante la transición energética hacia el “net Zero” el uso de carbón en su matriz energética por ser el hidrocarburo de mayor emisión de CO2, que en una primera etapa será reemplazado por gas natural, el más limpio de los hidrocarburos. Argentina tiene el segundo recurso de shale gas del planeta y se está posicionando para ser un exportador de gas natural licuado, favoreciendo los objetivos de la transición. No tiene sentido producir carbón, menos aún con el de la mina de Río Turbio”.

Eugenio Marí, Economista Jefe de la Fundación Libertad y Progreso,señala que “varias empresas públicas son casos testigo del elevado costo social de las buenas intenciones. Que un servicio sea considerado básico no implica que deba ser suplido por el Estado. Hay que preguntarse si los argentinos van a estar mejor bajo una oferta regulada y provista por el sector público o si en cambio conviene dejar el espacio al privado. Además, que el Estado destine recursos a financiar la operación de empresas tiene costos, porque son recursos que podrían estar destinándose a otros fines. En un país con 45% de pobreza general y 50% de pobreza infantil, es difícil justificar que el Estado argentino siga financiando el mal manejo de empresas estatales”, concluyó.

Lautaro Moschet, economista de la Fundación Libertad y Progreso,sostuvo que “Más allá de la discusión ideológica sobre si ciertos bienes o servicios deberían ser provistos por el Estado o el sector privado, hay que entender que las ineficiencias en la gestión estatal terminan siendo financiadas por toda la población argentina. Es indignante observar el derroche de recursos en este contexto, teniendo en cuenta que el 60% de los niños menores de 14 años vive en condiciones de pobreza. Ante la resistencia de las privatizaciones, resulta evidente que la política argentina permite que el Estado Nacional subsidie a empresas ineficientes, cuando esos fondos podrían ahorrarse e implicar menor financiamiento para todos los argentinos o reasignarse a programas de asistencia social”.

Valentín Gutiérrez, analista de la Fundación Libertad y Progreso,agrega que ” mientras que las empresas privadas operan bajo la competencia del mercado, viéndose obligadas a cuidar todos sus recursos y a ser lo más eficientes posible, las empresas públicas por su naturaleza no enfrentan la misma rigurosidad. Este genera mala asignación de recursos con costos ambientales, de personal y de capital que son pagados por todos los contribuyentes. Recursos que podrían ser mejor aprovechados en otra parte, resultando también en mejores bienes y servicios para los consumidores”.

 

 

En educación, el presupuesto nunca habrá de ser todo

CLARÍN Como señala una nota de Clarín del pasado martes 16/9, de aprobarse la Ley de Presupuesto, en virtud de su artículo 27, se suspenderá, por un año, la obligación que tiene el Estado de invertir en educación el 6% del PBI. Esta obligación surge de la Ley de Educación Nacional vigente desde 2006, pero en los hechos cumplida solamente en 2015. Como era de esperar, esta decisión generó las más variadas críticas de diversos referentes del arco opositor.

Sin embargo, como remarca en dicha nota Mariano Narodowski: “Guste o no, Milei muestra lo que estaba oculto, suspendiendo por ley y acotando a un año solo y no a 14 como los gobiernos anteriores. Esta emergencia será virtuosa si en 2026 se implementa un plan serio de inversión, que aplique el 6% del PBI para educación y que asegure que los fondos lleguen eficientemente a las escuelas, los docentes y los estudiantes”.

Es claro que tiene razón. En septiembre de 2013, publiqué en este mismo espacio la primera de dos notas las cuales centraban su atención en el uso del presupuesto educativo, más allá de su magnitud. La nota titulada: “En educación el presupuesto no lo es todo,” lo ilustraba con el caso de Polonia, el cual es tan relevante hoy como lo fue hace más de 10 años. Veamos los hechos.

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Por entonces, Corea y Finlandia, líderes mundiales en educación, según la información generada por los exámenes PISA, llevaban años invirtiendo en el área, pero como señalaba BBC News, ningún otro país europeo había progresado tanto, desde 2000 hasta ese entonces, como lo había hecho Polonia, quien invertía en educación alrededor del 5% de su PBI.

Zbigniew Marciniak, ministro de Educación polaco en el año 2000, señaló que Polonia utilizó la información provista por la primera ronda de exámenes PISA para dar impulso a la reforma lanzada en 1999: “Sabíamos que teníamos problemas, pero la primera ronda de exámenes PISA nos mostró la magnitud de los mismos”.

En 1999, Polonia modificó el programa de estudios, el sistema de evaluación de los alumnos y los niveles mínimos que se les exigía. También cambió el proceso de formación y la carrera docente. Tres años después, en la ronda de PISA 2003, Polonia mostró una clara mejoría, la cual se corroboraría en las rondas 2006 y 2009. Hoy Polonia es un ejemplo de cómo un país pudo en tan sólo 10 años revertir su realidad educativa, reduciendo drásticamente el número de estudiantes de bajo rendimiento a pesar de invertir en educación menos que países mucho más ricos, transformándose en un país líder en las evaluaciones PISA; su rendimiento en las rondas 2018 y 2022 así lo atestigua.

Por ello, como bien señala la secretaría de Educación Nacional: “La crisis educativa argentina tiene un historial de gastos de recursos dispersos en sucesivos programas educativos que redundaron poco en la mejora de los aprendizajes. Más que pensar en un número fijo, es importante invertir mejor”. Es imposible no coincidir con esta apreciación, el presupuesto no lo es todo; Polonia bien lo demuestra, su uso también importa.

Es hora de que en nuestro país la educación deje de ser tapa de los diarios por los días de clase perdidos en virtud de paros docentes, por las tomas de colegios por parte de alumnos que impiden su propia educación, y por otros tantos temas distantes de la calidad educativa y la exigencia académica; de ser así y dándole un mejor uso al presupuesto educativo, no hay motivo para que la Argentina no se convierta en la Polonia de la próxima década

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