YPF estatal va a conseguir socios…

Gustavo Lazzari

[E]l petróleo genera rentas extraordinarias. Una vez descubiertas las reservas (esa es la esencia del negocio petrolero) el resto consiste en extraer, transportar, refinar y distribuir. Si bien no es sencilla la tarea de industrializar el líquido primario, la esencia consiste en hallar reservas de petróleo a un precio cuya explotación resulte económicamente viable.

En muchos casos esas rentas son apropiadas por los gobiernos. En muchos de esos “muchos casos” los gobiernos utilizan esas rentas extraordinarias para financiar desatinos como corrupción, burocracias inútiles, armamentos, acallar a los disidentes, etc.

Las empresas petroleras están acostumbradas a negociar y firmar contratos con gobiernos corruptos e inescrupulosos.

Países como Irán, Venezuela, Sudan, Nigeria, Irak, Argelia, Kazakhtan están en los últimos lugares en el ranking de Corrupción que anualmente elabora Transparency International y en los primeros posiciones como exportadores de petróleo. Todos esos países cuentan con empresas trasnacionales operando.

La correlación entre renta estatal petrolera y gobiernos autoritarios es también llamativa. En nuestra región el caso más paradigmático es Venezuela y la vigencia del partido único PRI en México hasta el advenimiento del NAFTA. La razón es sencilla. Financiamiento fácil y estado de derecho débil es el caldo de cultivo para gobiernos autoritarios.

Las empresas negociarán con el estado argentino aún con instituciones averiadas y con la YPF expropiada de manera casi delincuencial. Ajustarán en la mesa de negociaciones el mayor riesgo con la tasa de retorno del proyecto. No habría riesgos para la provisión de petróleo ni para el abastecimiento local. Los riesgos serán sistémicos para el resto de los emprendimientos que no gozan del líquido oscuro salvador ni de la predilección del dedo oficial. La demagogia se encargará de maquillar estas cuestiones.

La estatización de YPF no ajustará por tasa de abastecimiento sino por tasa de pobreza. Como lo viene haciendo el intervencionismo estatal en los últimos 60 años.

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