5 falsos argumentos para no salir del cepo

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Iván Carrino
Director en Iván Carrino y Asoc. | Website

Subdirector de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE.

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Eliminar el cepo es un primer paso fundamental. Para la “lluvia de dólares”, falta.

A comienzos de la semana pasada, el candidato presidencial por el PRO, Mauricio Macri, sorprendió al sugerir que el 11 de diciembre (de ser elegido presidente) eliminaría el cepo cambiario y dejaría flotar el dólar. La propuesta, en línea con lo que planteábamos aquí hace dos años, despertó las más encendidas críticas y objeciones.

El problema con estas, sin embargo, es que ninguna tiene validez. Revisemos una por una:

1.     Si se elimina el cepo, el dólar se va a disparar:

Desde ya que si se toma como referencia el precio dólar oficial, una eliminación de los controles dejará en evidencia que este era ficticio y podrá decirse que el dólar subió.

Sin embargo, si se considera el precio del dólar en el mercado paralelo, lo que se va a ver es lo contrario, ya que al legalizarse el dólar se eliminará la “prima por riesgo” que se cobra en ese mercado. Hoy el “dólar blue” es un buen indicador de que, en un mercado libre, la divisa norteamericana no costaría $ 8,70. Pero de ninguna manera es un indicador de que esta costaría $ 12,80. En el blue, gracias a la persecución policial, los oferentes son menos y, por tanto, el precio es más elevado. Si se liberara el tipo de cambio serían muchos más los que podrían vender dólares legalmente a precio de mercado. Finalmente, frente a una oferta mayor, lo esperable es que el precio baje, no que suba.

2.   Para eliminar el cepo se necesita, primero, confianza:

Es cierto que para que la gente no huya del peso necesita tener confianza en que, en el futuro, la moneda le servirá para algo. Sin embargo, prohibir con controles esa huída no hace más que reforzar la desconfianza, de la misma manera que nos inspiraría desconfianza que alguien nos invite a su casa pero después nos prohíba salir de ella. En ese sentido, es el cepo el que genera desconfianza y eliminarlo es lo primero que hay que hacer para recuperarla.

3.    Si se elimina el cepo nos quedamos sin reservas:

Primero lo primero: desde que se impuso el control de cambios, el banco central perdió US$ 16.600 millones. En este marco, no parece razonable defender la medida como estrategia efectiva para evitar la sangría.

Por otro lado, eliminar el cepo implica dejar que el tipo de cambio lo decida la oferta y la demanda. Y, si eso ocurre, todos los que tengan divisas tendrán más incentivos para venderlas en el mercado legal, ya que se les pagará lo que verdaderamente valen. Por último, si el tipo de cambio está totalmente libre, el banco central no tiene por qué ofrecer siquiera un dólar de sus reservas, con lo que el argumento de la pérdida queda totalmente diluido.

4.   Sacar el cepo es hacer una híper-devaluación:

Eliminar el control de cambios no es devaluar, aunque sí implica reconocer, en los números oficiales, la devaluación que ya se hizo. Antes del cepo una persona pagaba aproximadamente $ 4,00 por cada dólar que quería ahorrar. Ahora debe pagar $ 10,60 si las autoridades se lo permiten. Pero si no tiene esa suerte, debe ir al mercado paralelo, donde su precio se eleva hasta casi los $13,00.

Esta es la definición de devaluación y el culpable de ella es solamente este gobierno, no el que vaya a venir.

5.    La eliminación del cepo generará inflación:

Eso tampoco es cierto. Imaginemos que el precio de la leche se encuentra controlado por el gobierno y que, un día, se decide eliminar ese control. Es claro que la leche subirá de precio hasta encontrar su nivel de mercado. Es claro, también, que si la leche está dentro de la canasta de bienes que se mide para calcular el IPC, este tendrá una tendencia al alza. Pero que suba el Índice de Precios por la eliminación de precio máximo es distinto a que lo haga sistemáticamente, mes a mes, por la política monetaria del banco central. El mismo principio puede aplicarse al dólar: eliminar el cepo puede aumentar una vez el IPC, pero no generará inflación.

Para concluir, está claro que eliminar el cepo no es una medida que, por sí sola, vaya a solucionar todos los problemas de la economía argentina. Sin embargo, es un necesario primer paso para hacerlo y servirá para regenerar la confianza perdida. Esa confianza será clave para encarar reformas institucionales de fondo, ineludibles si se quiere poner a la Argentina en un camino de crecimiento sostenido en el futuro.

Publicado también en IvanCarrino.com

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