El silencio de los que deberían hablar

Por Hugo Martini es ex diputado nacional y director de Carta Política

CLARÍN – La Argentina –un país de palabras- parece vivir en medio de un enorme silencio de muchos que deberían hablar: los empresarios, de los planes del gobierno que importan a sus intereses; los gobernadores, de la situación docente desatada desde antes del primer día de clase; los dirigentes, de temas de política interna o internacional. Todos hablan, todos los días, y sus palabras cubren el espacio de los medios. Pero en general, hablan de las personas,no de “las cosas”. O sea, de solucionar los problemas reales: educación, seguridad, salud, estabilidad, inflación o empleo.

El mundo empresario no habla de un plan económico diseñado para atacar sus intereses, sino todo lo contrario. Pero no habla porque esos intereses están estrechamente vinculados a su relación con el Estado. Hagamos un ejercicio comparativo: en los EE.UU, los presidentes de Google, Microsoft o General Motors no pierden el sueño con relación a quien es el Presidente, sea Demócrata o Republicano. Tienen una política empresarial y la llevan adelante –con mayor o menor éxito- aunque tengan contratos con el Estado. Viven esencialmente de sus clientes, que mayoritariamente son privados. En la Argentina –en su inmensa mayoría- esa relación con el Estado es la clave de arco que cubre sus intereses. Es un tema casi filosófico: el tamaño de una burocracia estatal ineficiente hace pasar prácticamente todo por el Estado. Por eso están esperando los resultados de las elecciones de octubre y probablemente las de 2019, con más interés que los dirigentes políticos. Mientras tanto la receta que no falla es, “espero y no digo nada”.

El sistema educativo primario y secundario se federalizó en la década de 1990. El Estado Nacional no tiene escuelas, ni docentes ni paga sueldos. Pero cuando en 2017 se levantaron las voces y las movilizaciones al grito “queremos paritaria nacional” o sea, discutir el salario con el gobierno nacional, pocos gobernadores hablaron para decir “somos nosotros los encargados de esa discusión”.. Curiosamente, la mayoría de los dirigentes políticos –muchos de ellos candidatos para las elecciones de octubre-tampoco han hablado con respecto al conflicto docente.

Ni la dirigencia política ni los partidos, en general, hablan de dos grandes escándalos: el de Venezuela y el de Santa Cruz. Es obvio que el primero es mucho más terrible que el segundo. Curiosamente hablaron otros que nadie esperaba que hablaran. El último 1° de abril –sábado a las 18 horas- una multitud calculada en cientos de miles de personas, autoconvocadas por las redes sociales, sin banderas políticas que los diferenciaran, cubrió la mayor parte del centro de las ciudades principalmente la de Buenos Aires. Declaraban defender el sistema democrático y en menor medida al actual gobierno. El mensaje más profundo de esas multitudes esta probablemente dirigido a la dirigencia política y económica: nosotros hablamos antes que sea tarde. Una manifestación es solo un símbolo, porque el pueblo se expresa cuando vota. Pero sería bueno que la dirigencia escuche ese mensaje.

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