Argentina mejora su Calidad Institucional, pero falta mucho todavía

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Iván Carrino
Director en Iván Carrino y Asoc. | Website

Subdirector de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE.

PANAM POST  – En diciembre de 2015 los argentinos votaron en unas reñidas elecciones a favor de Mauricio Macri.

En su momento, el entonces candidato prometía cambiar la economía y la política, dando un giro marcado respecto de la versión argentina del Socialismo del Siglo XXI que predominaba en la región.

Apenas asumió, el nuevo gobierno decretó el fin del control de cambios, la reducción de algunos impuestos distorsivos y giró rotundamente el foco de su política exterior, condenando de manera abierta a la dictadura venezolana.

A dos años y medio de ese momento, cabe preguntarse: ¿cómo siguió el camino del cambio en Argentina? ¿Hubo mayores progresos?

El Índice de Calidad Institucional

Una buena manera de responder a la pregunta anterior es consultar el Índice de Calidad Institucional. Este ránking, elaborado anualmente por la Fundación Libertad y Progreso, bajo la dirección del Dr. Martín Krause, busca dar una idea de cuánto se respetan las “buenas” instituciones políticas y económicas en los diferentes países.

Las buenas instituciones son aquellas que permiten el mejor desarrollo de los países, tanto en su crecimiento económico como en el respeto por los valores esenciales del ser humano, la libertad de expresión y el respeto por su propiedad privada. Los primeros países en este Índice son los más prósperos de la tierra, y no por casualidad.

El Índice de Calidad Institucional está compuesto por dos indicadores principales. El primero busca medir la calidad de las instituciones políticas, como son la transparencia, la libertad de prensa, el estado de derecho y la rendición de cuentas de los funcionarios públicos.

El segundo indicador es el de las instituciones “de mercado” o económicas, que resulta de una combinación de varios índices internacionales como el de Competitividad Global del Foro Económico Global, la Libertad Económica de la Fundación Heritage, la Libertad Económica en el Mundo del Instituto Fraser y el índice Haciendo Negocios del Banco Mundial.

Mejores instituciones políticas

La buena noticia que se conoció hace pocos días es que Argentina avanzó nada menos que 19 posiciones en el ránking. Luego de descender 94 puestos en los últimos 20 años, los datos para el año 2016 muestran una marcada reversión.

Desmenuzando los números, se observa por un lado que existió un avance en lo que tiene  que ver con las instituciones políticas.

De acuerdo con el Índice, la calidad de las instituciones políticas (que obtuvo un puntaje de 0,53) mejoró un 23 % respecto del año previo, un avance de 0,10 puntos.  La mejora aquí es clara si miramos, por ejemplo, la transparencia con la que divulgan la información el Banco Central y el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos.

El otrora intervenido INDEC, que directamente divulgaba datos falsos, hoy es una institución mucho más confiable. El Banco Central, por su parte, ha instalado sistemas de comunicación y conferencias de prensa que son moneda corriente en otros países pero que aquí no existían.

La dinámica de las conferencias de prensa también se extiende al presidente y los funcionarios suelen ir al Congreso a rendirles cuentas a los representantes de la nación.

La prensa, fustigada en años pasados cuando opinaba diferente al gobierno, pero subsidiada cuando lo hacía a favor, opera ahora con mayor libertad, lo que también estaría influyendo en la mejora de las instituciones políticas del país.

Mayor avance en Libertad Económica

Tal vez algo curioso ocurre con las instituciones “de mercado”.

Si miramos solamente esa parte del indicador, notamos que el avance en números fue mucho menor: 0,6 puntos. Sin embargo, dado que se partía de un lugar tan pequeño en términos porcentuales, la mejora es más impactante: 31,7 % (de 0,189 a 0,249).

La conclusión en este sentido es que los cambios introducidos por el gobierno fueron favorables para dotar a Argentina de una economía más libre pero que, sin embargo, todavía no son suficientes para que éstos sean los que verdaderamente se necesitan.

Es decir, la reducción de impuestos a las exportaciones, el fin del control de cambios, la nueva institucionalidad del Banco Central con su sistema de Metas de Inflación y la adopción de metas fiscales con una reforma tributaria aprobada, afectaron positivamente el indicador.

Sin embargo, como el propio Krause indica, “la persistencia del déficit fiscal, la elevada inflación, presión impositiva alta y una economía todavía bastante cerrada al comercio internacional, frenan por el momento una mejora mayor”.

En conclusión, mirando en retrospectiva, a dos años y medio del cambio de gobierno las instituciones argentinas se han modificado para bien. Sin embargo, todavía faltan muchas reformas y muy profundas para que tengamos un país serio, pujante y con prosperidad para todos.

Leer el informe del Índice de Calidad Institucional   – Ver planilla histórica

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