Pequeñas libertades tras las limitaciones impuestas por el poder político

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Por Bertie Benegas Lynch.

INFOBAE – Los gobiernos silenciosamente avanzan sobre nuestras vidas, libertades y patrimonios procurando con astucia no sobrepasar el umbral del rechazo generalizado. La reacción del ciudadano seguramente sería furibunda si un gobierno, hasta entonces moderado, se le ocurre decretar el derecho de pernada tal como se aplicara en la Edad Media. Sin embargo, es factible que las mismas personas acepten servilmente aumentos sensibles en una alícuota impositiva, una absurda regulación comercial, alguna exigencia social menor, o la creación de un nuevo tributo poco significativo.

No voy a tomar espacio gráfico ni tiempo del lector para detallar el cuento del sapo hervido, por todos ya conocido. Pero es importante tener presente que el fuego lo tenemos siempre bajo nuestros pies y solo tenderá a desaparecer en la medida que ofrezcamos una resistencia coherente y consistente con los principios de la libertad y el derecho.

Recientemente Infobae publicó la noticia que el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, implementará de forma inminente una política ya aplicada en otros núcleos urbanos de la Provincia de Buenos Aires, Mendoza y Ushuaia. El mandato consiste en imponer a shoppings, locales de baile y cualquier otro establecimiento que expenda «golosinas, bebidas y/o alimentos» a no ofrecer sorbetes plásticos a sus clientes.

El año pasado, la ciudad norteamericana de Los Ángeles, ha condicionado la entrega de estos implementos plásticos bajo la consigna de uso «under request», es decir, que los empleados de las empresas alcanzadas por la ley, solo podrán entregarlos a pedido expreso del cliente. Más al norte, en San Francisco, están prohibidos por completo. En la misma sintonía, la ciudad de Seattle, Manhattan Beach y algunos condados de los estados de Florida y New York. El argumento para criminalizar la entrega de sorbetes (seis meses de cárcel y USD 1.000 de multa), está basado en que resulta ser el sexto ítem más recolectado en las playas del oeste de Estados Unidos. Doce millones de toneladas de desechos plásticos entran en el océano cada año, según Greenpeace.

Por su parte, algunas empresas ya no entregarían -al menos en Estados Unidos- sorbetes plásticos a sus clientes para el 2020. Importantes cadenas hoteleras y líneas aéreas, están también embarcadas en este menester.

Cuidado del medio ambiente y la facultad de elección

El daño al medioambiente descripto más arriba, ciertamente merece ser atendido pero, si las soluciones se dejan en manos de la creatividad política, rara vez serán pensadas desde los incentivos que promueven la libertad y el interés personal, característica natural de toda acción humana.

Los gobiernos por naturaleza están orientados a mantener los paradigmas nocivos de la restricción, la imposición, el paternalismo, lo arbitrario y la obligatoriedad. Pero, si en vez ensayáramos con las asignaciones de derecho de propiedad, encontraríamos soluciones a muchas problemáticas ambientales tal como apunta, por ejemplo, Fredrik Segerfeldt en su crítica a la administración estatal en el manejo del agua potable en su trabajo Water for Sale y tantos otros autores que tratan el tema ecológico como ser Terry Anderson, Donald Leal, Bob Carter y Christopher Horner.

Para el caso del manejo de desechos, es importante destacar que en aquellas playas que son privadas, existen incentivos suficientes para mantener el espacio limpio y agradable.

El la Amazonía colombiana la deforestación creció un 44% entre 2015 y 2016, pasando de 56.952 a 70.074 hectáreas

El la Amazonía colombiana la deforestación creció un 44% entre 2015 y 2016, pasando de 56.952 a 70.074 hectáreas

Algo similar sucede con la problemática forestal. La talas desmedidas, se debe a la explotación de los recursos en el marco del difuso concepto de la propiedad común.

Idéntica línea debe trazarse si se quiere mantener la proliferación de las llamadas especies en peligro. Los animales en peligro de extinción, como ser los elefantes, sólo podrán subsistir si se recurre al mismo principio con el que se administra el ganado bovino. En el último caso, prima el estímulo de un dueño que está interesado en reproducir, criar y mejorar sus planteles, establecer estacionalidad de engorde y faena.

Viene a cuento el caso del cerdo ibérico manchado de Jabugo que son tratados como reyes y, en muchos casos, se alimentan mejor que su propio dueño. Los cuidados de cualquier especie, serán acordes a los intereses y al rédito que le proporcione al dueño. Cabe aclarar que el rédito puede ser económico o simplemente el placer de criarlos y mantenerlos en una reserva.

Dudas sobre el «calentamiento global»

Es importante insistir también lo que ya he apuntado en otras notas referidas al tema de la ecología: no hay que desatender la posición de muchos expertos que, con argumentos contundentes, demostraron que la supuesta incidencia del hombre en el calentamiento global es una mentira flagrante y «es una de las mayores estafas científicas de la historia», tal como suscribe Patrick Moore, co-fundador de Greenpeace ya, creador del Weather Channel.

Imagen del calentamiento global (Getty Images)

Imagen del calentamiento global (Getty Images)

Afirman que, utilizando el sensacionalismo y la desinformación, se ha logrado explotar el miedo y la culpa de la gente. Es así como se ganaron a los medios de comunicación y el acceso a la educación de los niños, un apoyo logístico gigantesco para atacar elípticamente al mercado libre y para que investigadores vivan del contribuyente con subsidios públicos astronómicos y de los aportes de empresas bien intencionadas.

Casualmente hace pocos días Patrick Moore, publicó en su cuenta de Twitter «La ciencia nunca se trata de consensos…» para referirse al dudoso consenso de algunos científicos y a la famosa frase taxativa, prepotente y anti-científica de Al Gore cuando dijo «El debate está terminado». Cualquier investigador que se precie de serlo, tiene claro que todo lo que se sabe, está sujeto al disenso y refutaciones futuras. Eso es precisamente lo que le apasiona de su profesión.

A este respecto George Carlin, un famoso comediante estadounidense, ironizaba con gran cuota de verdad en uno de sus shows que, la tierra con sus 4,5 billones de años, soportó terremotos, erupciones volcánicas, placas tectónicas, deriva continental, erupciones y manchas solares, tormentas magnéticas, la reversión magnética de los polos, cientos de miles de años de recibir bombardeos de cometas, asteroides y meteoritos; aluviones mundiales, maremotos, erosiones, rayos cósmicos, eras de hielo recurrentes y ¿creemos que unas bolsas de plástico harán la diferencia?

Agregaba que, no resolvimos cómo cuidarnos y respetarnos entre nosotros y ¿pretendemos salvar al planeta? Carlin termina señalando en su rutina que los activistas del medioambiente son solo una demostración más de la arrogancia del hombre que apenas conoce la tierra hace solo algunos cientos de miles de años y su industria prácticamente acaba de nacer.

Con la referencia anterior no pretendemos desestimar la importancia de los cuidados ambientales, solo advertimos de las segundas intenciones de quienes promueven información adulterada y de aquellos falsos profetas que anuncian catástrofes hollywoodenses. Debemos entonces concentrar más la atención en los tratamientos limpios cuyo origen es el incentivo que proporciona la obtención de procesos eficientes y la optimización de la producción bajo un marco de respeto a la propiedad privada.

* El autor es Master en Economía y Administración. ESEADE.  @nygbertie

Publicado en Infobae.-

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