Los especialistas proyectan para este año una inflación cercana al 50 ó 60%

EL DÍA – Tras la disparada del dólar de $45 a $58, analistas económicos vaticinaron en qué medida impactará durante los próximos meses la suba del tipo de cambio en la inflación. Casi todos pronostican una fuerte aceleración

El descenso lento pero continuo de la inflación desde el pico de 4,7% que marcara en marzo pasado, llegó a su fin, al menos por ahora. Con el “nuevo dólar” a $58-$60 y una economía estancada y en recesión, todavía queda espacio para que trepe el Índice de precios al Consumidor (IPC) cuando llegue el turno de “sacar del freezer” el precio de las naftas y también aplicar los aumentos en los servicios públicos que hoy están “pisados”.Evolución económica argentina 2018

La divisa norteamericana pasó de 46 pesos a 61 tras la jornada electoral del domingo 11, luego de la dura derrota que sufrió el Gobierno de Mauricio Macri ante la fórmula encabezada por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. Ante ese escenario, economistas y analistas comenzaron recalcular sus proyecciones de inflación para el resto del año, luego de hacer los primeros análisis del impacto de la devaluación sobre los precios de bienes y servicios.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de julio marcó 2,2%, la mensual más baja de este año tras el pico de marzo pasado, cuando marcó 4,7%. Pero ahora, devaluación mediante, los economistas proyectan que el número se incrementará y esperan picos de 6% mensual y la anual para 2019 cercana al 50% o 60 por ciento.

Para Guido Lorenzo, economista y director de LCG consultora, “tras la devalución corregimos nuestra estimación se inflación y parece que el efecto va a estar repartido entre agosto y septiembre. Un 70% de la depreciación del peso se trasladará a bienes y servicios, si nosotros a una inflación piso del 40% le sumamos el salto del tipo de cambio, estaremos rondando una inflación anual más cercana al 55% o 60% para 2019”.

En declaraciones a EL DÍA, el consultor opinó respecto a la evolución mes a mes del índice inflacionario que “para agosto tenemos un piso de 5,5% y para septiembre más cercana al 6,5%. Todo lo que se ha congelado desde que venimos con el plan propuesto por el radicalismo es un paliativo, pero cuando se actualicen combustibles y tarifas van a impactar, pero la clave acá es el dólar. Si se estabiliza y encuentra techo, bienvenido. Pero el problema también está en que, cuando sube, suben los precios, pero cuando baja los precios no bajan, asi que lo bueno sería que deje de testear nuevos máximos”.

En tanto, el economista de la Fundación Libertad y Progreso, Aldo Abram explicó que “lo que vimos la semana pasada es que el peso bajó de precio porque la gente tuvo miedo de tener pesos, y tiene toda la razón del mundo en tener miedo. En definitiva, desde 1970 le quitamos 13 ceros a la moneda, es decir, si le hubiéramos dejado todos los ceros un peso de hoy serían 10 millones de millones de pesos, por eso son lógicas la incertidumbre y el miedo. Cuando el peso pierde valor lo primero que pasa es que sube el tipo de cambio, después suben los bienes que se pueden exportar fácilmente o se importan y no hay mucho stock; después se refleja en el resto de los bienes que son más difíciles de exportar o se importan, y un poco más de tiempo después se refleja en los servicios”.

El dólar pasó de 46 pesos a $61 tras la agitada jornada electoral del domingo 11

El consultor económico y financiero le dijo a este diario que “el índice de precios mayoristas de julio dio muy bajito porque el valor del peso en los meses anteriores fue muy estable, porque es un indicador que está compuesto casi todo por bienes. En cambio en el IPC tarda más en reflejarse porque hasta que llega a los servicios demora más. Como el peso perdió un 20% de su valor vamos a ver que el índice de precios mayoristas va a pegar un salto respecto al 0,1% de julio. Por todo esto es que la inflación va a superar el 3% mensual, luego el 4% y para saber qué va a pasar más adelante tenemos que ver si el Banco Central va a lograr lo que se propuso en su última aparición pública su presidente, Guido Sandleris, que es mantener la estabilidad del valor del peso. Lamentablemente, si no lo logra los que pagan las consecuencias somos todos nosotros, los que cobramos sueldos en pesos y atesoramos en pesos y, sobre todo, los más pobres”.

Para Agustín Monteverde, economista director de la consultora Massot, Monteverde y Asociados, la inflación para los próximos meses estará en 4,5% en agosto y para septiembre se puede esperar un 6% o más. El consultor argumentó que “la recesión permanece y la inflación también, a pesar de alguna mejora. También seguimos teniendo déficit fiscal. La Argentina solamente puede pagar sus vencimientos con deuda”. En ese sentido, advirtió: “somos menos sustentables en un plazo corto” y aseguró que “va a ser una situación delicada” la del año próximo.

El economista, Agustín D´Attelis, sostuvo que la devaluación inevitablemente tiene su traslado a los precios, y vaticinó que “la estimación del 40% de inflación anual que se venía manejando va a ser mucho mayor”, y además aseguró que en este contexto “el dólar no tiene techo”.

En el mismo sentido se expresó el consultor Damián Di Pace, de Focus Market: “El pass-through producto de la devaluación del peso se estará dando en los próximos días aunque con los datos que venimos relevando en los diferentes rubros y categorías de consumo masivo será imposible que sea brusco porque aún en el acumulado del año tenemos caída con un 9% de baja de ventas en forma interanual”.

Asimismo, resaltó la contracción que sufre la economía ante los altos niveles de stock en el mercado interno que, ante este salto del dólar, terminará potenciando la crisis. “En principio se verá el incremento de costos por la devaluación y la caída de ventas luego de que la inflación comenzaba a descender y el poder adquisitivo tenía margen para recuperar terreno; y en segundo lugar nuevamente encontrará tasas superiores al 75% para financiar el capital de trabajo”, dijo.

Por su parte, desde Carta Financiera estiman que la incertidumbre reinará hasta octubre, cuando se llevan adelante las elecciones generales. Pero además, suman otro factor: “no debemos olvidarnos el contexto internacional, que se muestra muy complejo. Las tensiones comerciales y un eventual nuevo debilitamiento de las monedas emergentes, podrían armar un cóctel explosivo haciendo que las herramientas del Banco Central para contener al dólar sean insuficientes”, dijo Miguel Ángel Boggiano, director de la firma.

Asimismo, resalta que mientras el dólar se encuentra en tendencia alcista, “la pregunta no es si subirá, sino “si el gobierno podrá contenerlo hasta que se definan las elecciones presidenciales. Todo se volverá más inestable y volátil, al menos en lo inmediato”.

Por último, se preguntó “¿Qué hará el Fondo Monetario?”, y esbozó: “Es innegable que ahora deberá tener que dialogar seriamente con la oposición. Acá es donde Alberto Fernández intentará brindar calma. Dado que él es quien se perfila con chances claras para ganar en octubre, ya no le conviene motivar ningún tipo de inestabilidad”.