Aranceles de EEUU al acero y aluminio de Argentina y Brasil aumentan preocupaciones sobre equilibrio comercial

(Xinhua) — La decisión del Gobierno de Estados Unidos de restituir los aranceles al acero y el aluminio provenientes de Argentina y Brasil encendió las alarmas en el Cono Sur y en el resto de la región ante un inminente desequilibrio comercial en detrimento de las economías latinoamericanas, cuya estabilidad depende en gran medida de una relación armónica con Washington.

UN GOLPE INESPERADO

El presidente de EEUU, Donald Trump, anunció el lunes de manera inesperada que “Brasil y Argentina han estado presidiendo una devaluación masiva de sus monedas, lo que no es bueno para nuestros agricultores”, “por ello, con efecto inmediato, restableceré los aranceles a todo el acero y el aluminio que sea enviado a Estados Unidos desde esos países”.Trabas al comercio exterior

Los primeros efectos del anuncio no tardaron en aparecer.

Las acciones de las empresas siderúrgicas argentinas cayeron en la jornada bursátil posterior a la decisión del presidente norteamericano, y la empresa Aluminios Argentinos (Aluar), registró una caída de 12,07 por ciento y las acciones de la firma Ternium bajaron un 2 por ciento.

Asimismo la medida de Washington afectó a otros mercados bursátiles.

Las acciones en Tokio abrieron a la baja el martes, descenso atribuido por analistas económicos a la decisión de Trump. Importantes depreciaciones se presentaron en otras bolsas de valores de países asiáticos.

Los números negros en los mercados llegaban en simultánea con la noticia de una calificación negativa del riesgo país para Argentina. Este índice aumentó un 5 por ciento, unas 193 unidades, hasta alcanzar los 2.386 puntos básicos, uno de los registros más altos del 2019.

Con sorpresa, los expertos señalaban que la acusación de Trump sobre la “masiva” devaluación de moneda iba en contravía de la conclusión del informe semestral del Departamento del Tesoro estadounidense, según el cual ningún socio comercial importante de Estados Unidos cumplía los estándares de manipulación de moneda.

Funcionarios de las administraciones afectadas recibieron con sorpresa el anuncio de Trump.

Dos ministros argentinos, el de Producción y Trabajo, Dante Sica, y el de Exteriores, Jorge Faurie, pusieron en sus agendas conversaciones con el secretario de Comercio de EEUU, Wilbur Ross, con el objetivo de entender la medida y restar hierro a la misma.

Faurie habló telefónicamente con Ross “para empezar a destrabar los aumentos de aranceles”, informó Telam. Sica, por su parte, calificó la medida de “inesperada”, al tiempo que comunicaba su intención de conversar también con el responsable de la cartera de Comercio de Trump.

Después de conocer el nuevo panorama, el presidente brasileño Jair Bolsonaro quiso tranquilizar a la prensa diciendo: “Si se da el caso, llamaré al presidente Donald Trump. Su economía (de Estados Unidos) no se compara con la nuestra, es una decena de veces mayor que la nuestra. No veo esto como una ‘retaliación'”.

INDUSTRIALES PREOCUPADOS

La reacción de los empresarios, los primeros afectados con la medida estadounidense, fue más fuerte que la de los políticos.

El Instituto Acero Brasil, que representa a la industria del acero en el país, calificó la idea de Trump como “una represalia que no encaja con las condiciones de asociación entre los dos países”.

En un criterio multilateralista, los industriales brasileños recordaron que la decisión afectaría también a sus pares estadounidenses “que necesitan de los semiacabados exportados por Brasil para poder operar en sus centrales”.

Además, coincidieron en que los argumentos del inquilino de la Casa Blanca son alejados de la realidad.

En un comunicado expresaron que “el Instituto Acero Brasil refuerza que el cambio en el país es libre, no habiendo por parte del Gobierno cualquier iniciativa en el sentido de desvalorizar artificialmente el real y la decisión de tasar el acero brasileño como forma de ‘compensar’ el agricultor americano es una retaliación a Brasil”.

Brasil es uno de los principales suministradores de acero a EEUU.

Según datos de su Ministerio de Economía, las exportaciones de productos semimanufacturados de hierro y acero para el país norteamericano totalizaron 2.570 millones de dólares entre enero y noviembre de este año, inferiores a los 2.950 millones de dólares del mismo período del año pasado.

Desde Argentina los industriales del acero manifestaron su preocupación y advirtieron sobre las negativas consecuencias que sobre el empleo tendría la medida norteamericana.

La Cámara Argentina del Acero informó en un comunicado que “solicitó al Estado Argentino que arbitre los medios necesarios para revertir la medida anunciada, la cual perjudicaría la producción siderúrgica argentina y al empleo local”.

La preocupación del gremio se sustenta en que EEUU es el principal destino de las exportaciones de acero y aluminio argentinos con un mercado de aproximadamente 700 millones de dólares para ambos productos.

Javier Madanes, presidente de Aluar, principal productora y exportadora de aluminio en Argentina, denunció que la iniciativa de Trump corresponde más a una movida geopolítica que a una realidad económica.

“En una época, los Estados Unidos supieron actuar de manera más directa con intervenciones militares en la región, en otras oportunidades con operaciones de inteligencia y ahora lo hacen con sanciones comerciales. Esta es la manera de manejar las cosas por parte de Trump”, argumentó Madanes.

La Cámara Argentina del Acero y la Cámara Argentina de Comercio solicitaron al Gobierno de su país y al de Brasil tratar la situación en la próxima Cumbre del Mercosur, citada para el 5 de diciembre en Río Grande del Sur (Brasil).

RECHAZO AL UNILATERALISMO

Para analistas consultados por Xinhua, la decisión de Trump no solo traerá impactos negativos a las economías directamente afectadas, sino que es una muestra de un unilateralismo nocivo y un nuevo capítulo de una guerra comercial que Washington quiere abrir en varios frentes geográficos.

La economista y analista de la Fundación Libertad y Progreso Natalia Motyl subrayó desde Argentina que la medida adoptada por Trump significa “un juego de suma cero”.

En su perspectiva, “con este tipo de medidas Trump dice a todos que su visión es cerrarse al mundo”, es decir, regresar a un unilateralismo que solo beneficie las perspectivas de Washington e ignore los anhelos del resto del mundo.

El economista Jorge Marchini advierte que el presidente estadounidense está obligando a su país a abandonar “su responsabilidad en su rol de economía central dentro del equilibrio internacional”.

Las medidas contra los productores de acero y aluminio de Argentina y Brasil lo que logran, según Marchini, es “ahogar o presionar a América Latina”.

El experto arrojó luces sobre la contradicción que entraña la medida estadounidense.

Explicó que los países latinoamericanos tienen dificultades en las balanzas de pago, lo cual les exige aumentar las ventas al exterior, sin embargo, “al mismo tiempo se cierran los mercados que pueden absorber dichas exportaciones”.

Teniendo en cuenta este panorama, Motyl reseñó que es inevitable que países como Argentina comiencen a forjar alianzas comerciales y financieras con países fuera de América.

Los analistas coinciden en que el multilateralismo es la única opción que le queda a las economías más grandes de Suramérica, y a la región en general, para enfrentar la última ocurrencia de Donald Trump.

“Ante un clima de proteccionismo, de recesión, tenemos que trabajar en alternativas de unificación regional y no de competencia, por lo que a la región no le beneficiaría que los países entren en un marco de devaluaciones competitivas, partiendo de la aseveración de Trump”, precisó Marchini.

Por su parte, Motyl concluyó que “el multilateralismo y la apertura comercial tienen como ventajas que se incrementa la producción mundial de cada bien por efecto de la especialización. Suben las posibilidades de consumo de cada país y, al incrementarse los bienes que satisfacen necesidades, entonces aumenta el bienestar de las personas”. Fin

(Contribuyeron a esta información los corresponsales de Xinhua Zhao Yan y Pau Ramírez, en Río de Janeiro, Ni Ruijie, Victoria Argüello y Juan Manuel Nievas, en Buenos Aires)

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