Encajes y Bonos del Tesoro, peligrosa movida del Banco Central

Nicolás Cachanosky – PERFIL – En un reciente comunicado, el BCRA dio a conocer que, además de las Leliqs, los bancos podrán mantener bonos del tesoro como parte de sus encajes. El BCRA argumenta que esta normativa busca desarrollar el mercado de capitales y crear un mercado líquido y profundo para los títulos públicos.

Por supuesto que el comunicado del BCRA es en tono positivo. No obstante el optimismo del BCRA, esta normativa es una peligrosa movida del BCRA.

En resumidas cuentas, la situación es la siguiente. Asumiendo un encaje del 20%, por cada 100$ depositados, el banco debe mantener 20$ en reserva y puede extender préstamos por los restantes 80$. De esos 20$ en encaje, una parte se puede mantener en Leliqs (bonos de corto plazo emitidos por el BCRA).

Para los bancos, las Leliqs son seguras en el sentido que el BCRA siempre puede emitir pesos y pagar las mismas.

Las Leliqs son un problema en el sentido que implica una promesa emisión futura y, por lo tanto, puede alentar expectativas de inflación. La normativa permite, además de Leliqs, mantener bonos del tesoro de corto plazo como parte de los encajes.

Las explicaciones del BCRA no son muy convincentes. Por un lado, admite quizás inconscientemente, que no hay apetito por deuda del gobierno. Dado que el mercado no quiere comprar bonos del tesoro, se les da la opción a los bancos de comprarlos y usarlos como parte de sus encajes. Si la deuda argentina fuese creíble, no haría falta extender el mercado de deuda argentina a los encajes bancarios.

La segunda explicación es aún más curiosa. El bajo desarrollo del mercado de capitales argentino no se debe a que los bancos no puedan tener bonos del tesoro como parte de sus encajes. El mercado de capitales atrae fondos de inversión. Los fondos de inversión van a donde se esperan altas rentabilidades. En Argentina hay cepo cambiario, alta presión fiscal, regulación asfixiante, una legislación laboral que atenta contra la contratación de empleados, una economía cerrada al comercio internacional, y permanece como una de las economías menos libres del mundo. Invertir en Argentina no es atractivo.

Lo vemos cada vez que un funcionario público debe admitir que mantienen sus ahorros en dólares en el exterior. Permitirles a los bancos adquirir bonos de un defaulteador serial como lo es el gobierno argentino difícilmente solucione el problema.

El problema no es que el último comunicado del BCRA no solucione el problema del pequeño mercado de capitales de Argentina, el problema es que es una medida riesgosa.

Dos eventos que vienen a la memoria

El comunicado trae a la memoria al menos dos eventos históricos. El primero es el plan Bonex, donde se obligó a los bancos a canjear depósitos por bonos del tesoro. Un default maquillado que terminaron pagando los depositantes.

El otro evento es la estatización de las AFJP. Recordemos que, inicialmente, el traspaso a la jubilación de reparto era optativa. Ante la falta de interés por parte de la gente, el gobierno forzó el traspaso al estatizar las AFJP y transferir los fondos a la ANSES. El artífice de esta movida, Amado Boudou, fue premiado con nada menos que la Vicepresidencia de la Nación. Peligroso precedente para quienes tengan ambiciones políticas en el kirchnerismo.

¿Qué certeza tenemos de que este comunicado no es el primer paso a un forzado canje de depósitos por bonos?

El caso de las AFJP ofrece otras dos lecciones. La primera es el motivo por el cual las AFJP tuvieron problemas financieros, justamente por la tenencia de bonos del tesoro. El default de la deuda pública desvalorizó los fondos en las AFJP.

¿Por qué las AFJP estaban tan expuestos a deuda argentina? Por qué así lo exigía (formal o informalmente) el gobierno. Similar al argumento del BCRA, se usaron fondos privados para crear un mercado artificial de la deuda pública.

Si el gobierno decide reperfilar nuevamente su deuda pública, se corre el riesgo de producir una corrida bancaria por el impacto negativo en los encajes de los bancos. La segunda lección es que un mercado de capitales profundo se desarrolla aumentando la oferta de ahorros (lo que hacían las AFJP), no aumentando la demanda de ahorros (venta de bonos públicos). El gobierno debe buscar un aumento de ahorros e inversiones en argentina; emitir bonos es demanda de ahorros, no oferta.

Tampoco es de esperar que la movida del BCRA sea eficiente en reducir las expectativas de inflación que pueden producir las Leliqs. Para hacer más atractivos los bonos del tesoro, el BCRA se compromete a comprarle a los bancos los bonos que tienen en encaje de ser necesario. Es una manera de mantener la liquidez de los encajes por más que en el mismo haya bonos públicos. Esta promesa del BCRA quiere decir que se compromete a emitir los pesos necesarios para comprar los bonos del tesoro.

Si el BCRA desea retirar esos pesos de circulación, debe volver a foja cero y emitir Leliqs. El problema se complica aún más si los bancos desean vender bonos del tesoro porque el gobierno reperfila nuevamente su deuda. ¿A qué precio va el BCRA a adquirir los bonos del tesoro que tienen los bancos? Si lo hace a precio de mercado, entonces no se elimina la potencial corrida bancaria. Si lo hace a precio técnico, entonces hay un salvataje al sistema financiero que, una vez más, pagan los contribuyentes vía mayor inflación y/o tasas de interés.

En un país desarrollado sin inflación, con un banco central independiente y creíble, con un gobierno democrático e instituciones políticas fuertes, la medida del BCRA puede ser discutible. En el contexto económico y político de Argentina, es dejar la puerta abierta a una posible crisis bancaria como la que hemos tenido en el pasado no tan distante.

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