Si se eliminara la evasión, la recaudación sería del 45% del PBI

Eugenio Marí
Jefe de economía de Libertad y Progreso

Jefe de economía de Libertad y Progreso. Profesor Economía Internacional en Universidad del CEMA, Profesor ayudante de Análisis Económico y Financiero en la Facultad de Derecho, Universidad de Buenos Aires,Asesor en la Secretaria de Comercio Exterior la Nación yAsesor Secretaria de Comercio de la Nación.

Mg. en Economía y Lic. en Economía Universidad del CEMA

CPBADe acuerdo con estudios privados, la presión tributaria efectiva de Argentina es similar a la de los países de la OCDE, pero presenta una economía con elevados niveles de informalidad.

De acuerdo con estimaciones privadas, en un hipotético escenario en el que desapareciera completamente la economía en negro, los ingresos del fisco deberían trepar cerca del 45% del Producto Bruto Interno (PBI). Actualmente, la recaudación representa cerca del 28% del PBI.

Al respecto, algunos economistas plantean que si Argentina redujera a cero los niveles de evasión, desaparecería el déficit fiscal, un objetivo que el país tendría que alcanzar de alguna manera en los próximos años si cierra un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Este lunes el Ministerio de Economía informó los datos finales del 2021, año en el que la AFIP logró juntar $11 billones, lo que comparado contra el PBI representa la verdadera presión tributaria. Ese nivel es similar al del promedio de los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE).

Un informe de la Fundación Mediterránea, señala que la denominada Presión Tributaria Efectiva (PTE) de Argentina se ubica en el quinto lugar en un grupo de siete paísbbbes. Primera está Italia con el 42,5% del PBI; seguida por España, 34,7%; Brasil, 33,1%; Australia, 28,7% y Argentina 27,7%. Más abajo quedan Estados Unidos, con el 24,5% y Chile, con el 20,7%. En cambio, si se toma la denominada Presión Tributaria Legal (PTL), es decir, si se recaudara todo lo que marca la ley, la tabla ubica primero a Brasil, con el 50,8%, seguido de Argentina e Italia, con el 48%; España, 40,7%, Estados Unidos 37%, Chile; 34,3% y Australia, 29,1%, medida en relación al ingreso familiar.

En la medición de la PTL sobre empresas, en el caso de los servicios hoteleros, Argentina presenta la mayor presión tributaria legal con relación a las ventas (35,1%), entre los siete países analizados, seguido por Italia (32,9% en Milán), Chile (27,3%), Brasil, Estados Unidos, España y Australia (17,9%).

Al respecto, el economista jefe de Fundación Libertad y Progreso, Eugenio Mari, comentó que según estimaciones de esa entidad “si todos pagaran los impuestos como indican las normas la recaudación fiscal sería del orden del 45% del PBI”.

Eso no ocurre, explica, debido a los altos niveles de informalidad que presenta la economía local, que se estima de entre el 35% y el 40%, en función de lo que revela la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). La EPH mide la cantidad de trabajadores “en negro” que hay en el mercado, lo que a su vez, es un indicio de actividad informal de parte de las empresas. Por ejemplo, el incremento del empleo registrado en los últimos meses motorizado por la aparición de una creciente masa de monotributistas, sería un indicador de trabajadores que están siendo contratados de manera irregular.

Mari señaló que la PTE de Argentina “es similar a la de los países de la OCDE que se ubica en promedio en el 30% pero bastante más alta que en países de América latina, como por ejemplo Chile, que se ubica en el 20%”.

“El gran drama argentino es que el sistema impositivo es bastante diferente del que hay en los países de la OCDE con 170 impuestos, tributos al patrimonio que en esos países no existen, al cheque, Ingresos Brutos, retenciones a las exportaciones, y además de ello, tenemos IVA”, señaló Mari. Y consideró que “en un país de la OCDE si una empresa paga todos sus impuestos es rentable mientras que acá las pequeñas y medianas empresas están forzadas a por lo menos mantener una parte de su actividad en la informalidad”.

Dada esa realidad, el economista opinó que puede haber una especie de “pacto implícito” entre el Estado argentino y las empresas. Es decir, que de alguna manera se tolera algún nivel de evasión. Mari dijo que en una hipótesis de un control exhaustivo sobre las 600.000 pymes que figuran en el Registro Pyme del Ministerio de Desarrollo Productivo, quedarán 300.000, lo cual considera que “sería inviable”.

El informe de la Fundación Mediterránea, por otro lado, señala que en las últimas dos décadas la PTE de la Argentina creció 12 puntos. Al respecto, Mari consideró que “hay que migrar hacia un sistema más racional” que tenga como pilares al IVA y el Impuesto a las Ganancias, eliminado impuestos distorsivos, como podría ser el tributo al Cheque, algo que hoy sería impensable si se tiene en cuenta que en 2021 fue el quinto tributo de importancia al aportar $750.000 millones.

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