Argentina tendrá una inflación superior al 1% en mayo, mientras que sus vecinos están en deflación

Analista económico en

Licenciada en Economía (UBA). Analista económico de Libertad y Progreso.

Por Marcelo Bátiz

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dará a conocer mañana la inflación de mayo, que por segundo mes consecutivo se ubicaría entre el 1% y el 2%, en un contexto en el que la mayoría de los países de América del Sur registraron deflación.

La información oficial disponible indica que Bolivia, Brasil Chile, Colombia, Ecuador y Paraguay cerraron el quinto mes de 2020 con índices de precios minoristas inferiores a los de abril, en tanto Perú tuvo una leve suba del 0,01%.

Las tres excepciones en la región fueron Uruguay, con un alza del 0,57%, Venezuela con un 15,3% según las estimaciones de la Asamblea Nacional, y la Argentina, cuyas cifras oficiales se difundirán este jueves a las 16.

En cuanto a las deflaciones sudamericanas, la más pronunciada en mayo fue la de Paraguay (-0,6%), seguida por la de Brasil (-0,38%), Colombia (-0,32%), Ecuador (-0,26%), Chile (-0,1%) y Bolivia (-0,02%).

En orden decreciente, Venezuela encabeza el listado de inflación interanual con el 3.684%, en tanto detrás de la Argentina se ubica Uruguay con el 11,05%

Con índices de un dígito figuran Colombia (2,85%), Chile (2,8%), Brasil (1,88%), Perú (1,78%) y Bolivia (1,23%), mientras que Ecuador y Paraguay acumulan en doce meses tasa inferiores al 1%, con 0,75% y 0,7%, respectivamente.

La caída del consumo interno y la suspensión de diferentes actividades a raíz de la pandemia de COVID-19 profundizó una tendencia en la evolución de la inflación que ya estaba en evidencia en años anteriores.

En los últimos años siete países tuvieron inflación de un dígito (Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Paraguay), Uruguay alternó períodos con uno o dos dígitos, la Argentina con un rango del 25% a 55% interanual y Venezuela, sin datos oficiales confiables, con alzas de precios de por lo menos cuatro dígitos en el cálculo interanual según las mediciones de la Asamblea Nacional.

Para Gabriel Caamaño, economista de la consultora Ledesma, “hay una conjunción de factores” para explicar la evolución dispar de la inflación en mayo entre la Argentina y la mayoría de los países del subcontinente, entre los que destacó como principales la “baja en el precio de las commodities como el petróleo y los granos y la apreciación de las monedas emergentes, en una reversión de la fuerte depreciación que hubo a principios de año”.

Al respecto, el real brasileño, el peso chileno y el peso colombiano mejoraron su paridad en dólares en las últimas semanas, a diferencia de la caída que habían experimentado en el primer cuatrimestre del año.

Más allá del impacto extraordinario de la pandemia y las diferentes aplicaciones de las cuarentenas en cada país, Caamaño puntualizó la importancia de “la dinámica previa”.

“La historia no comenzó con el coronavirus”, remarcó en declaraciones a NA, para señalar que “a diferencia del resto de los países la Argentina viene de un proceso inflacionario sostenido de muchísimos años y, además, en el presente no tiene presupuesto, no muestra un sendero fiscal ni monetario definido y aún no resolvió el problema de su deuda, situaciones que no se dan en el resto de la región”.

Natalia Motyl, de la Fundación Libertad y Progreso, aportó otros dos factores para el análisis: la caída de la actividad de muchos sectores de la economía y una mayor propensión al ahorro en la mayoría de los países ante la incertidumbre generada por la pandemia.

“Por el confinamiento que en mayor o menor medida se está aplicando en la región, muchos sectores no están llevando su actividad en forma normal y en consecuencia hay promociones, descuentos y bajas de precios, como es muy común en el caso de la Educación privada”, declaró a NA.

Pero por otra parte, a diferencia de lo que suele ocurrir en la Argentina, “la gente tiene una propensión mayor al ahorro en moneda local” y como “no sabe si va seguir teniendo trabajo, el consumo se retrae, concentrándose en lo básico”.

Caamaño agrega una distinción entre “inflación” e “índice de precios”: “no es que no hay inflación sino que no se la puede medir bien, ya que muchos rubros están inactivos, al punto que en la Argentina casi la mitad del IPC no tiene precios, a lo que tenemos que agregar que las tarifas de servicios públicos permanecen congeladas”, señaló.

Una vez superada la pandemia y las restricciones que implica a la mayor parte de las actividades económicas, queda por dilucidar cuál será la evolución de los precios al consumidor en los países de América del Sur.

En ese sentido, Caamaño sostuvo que “dependerá de cómo financió cada país los déficits fiscales que se generaron con la pandemia” y destacó que “a diferencia de la Argentina, en muchos casos se colocó deuda a tasas bajas y no fue necesario recurrir a una emisión monetaria desmedida”.

“Además, la certidumbre que se genere será fundamental”, manifestó, en referencia a la necesidad de “presentar un programa fiscal y monetario consistente, algo que lamentablemente en la Argentina no se está haciendo”.

Para Motyl, “es muy probable que en el segundo semestre todos los países de América Latina tengan una aceleración de la inflación”, ya que considera que “volverán las opciones de esparcimiento, cines, restaurantes y los hogares van a desprenderse de todo el ahorro retenido en la cuarentena”.

En consecuencia, prevé una inflación “rondando el 1,5% mensual” en la mayoría de los países de Sudamérica, en tanto en la Argentina “se va a superar esa marca y se ubicará en el orden del 4%”.

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