La economía empieza a perder fuerza y es necesario recuperar la credibilidad

Economista Jefe en

Lic. en Administración de Empresas. Magister en Economía Aplicada de la UCA. Doctorando en Economía en la UCA.

NOTIAR Los números que dio el Indec que no generan expectativas de cara a los meses venideros. El rebote comienza a perder fuerza y el nivel de actividad tiende a estancarse.El Indec dio a conocer los datos del nivel de actividad correspondientes al primer trimestre del año. El instituto confirmó que la economía avanzó un 2,5% en términos anuales y un 2,6% en la medición contra el trimestre anterior y ajustada por estacionalidad. En esta última medición, ya se acumulan tres trimestres consecutivos de recuperación. Sin embargo, las preocupaciones continúan latentes debido a que el rebote comienza a perder fuerza y el nivel de actividad tiende a estancarse.

No debería ser novedad que el nivel de actividad comience a adoptar el comportamiento de estancamiento. Es que era “el estado natural” de la economía argentina de los últimos años. Recordemos, entre el 2011 y el 2019, la economía argentina no creció en la tendencia. Simplemente se limitaba a crecer en los años electorales (los años impares) y a caer en los años no electorales (los años pares). Este ciclo se rompió para mal en el 2019, cuando la economía cayó un 2,1% en un año electoral. De esta manera, la economía argentina acumula tres años consecutivos de caída en su nivel de actividad teniendo en cuenta el fuerte golpe del 2020 producto de la Pandemia, pero también de una cuarentena prolongada sumamente restrictiva.

Este nuevo estancamiento en el que está ingresando Argentina deja en evidencia que los problemas que ya teníamos continúan vigentes. En otras palabras, cuando la Pandemia pase, Argentina volverá a sus problemas originales, aunque agravados. Es decir, el estancamiento se replicará unos escalones más abajo lo que es sinónimo de un mayor nivel de pobreza. En este marco, la crisis actual que está atravesando Argentina es grave en términos de pobreza. Aquí también se enciende una alarma importante porque la pobreza estructural continúa subiendo escalones en cada crisis que sufre el país. Por esta razón es sumamente importante que la crisis no se agrave con malas decisiones.

A pesar del complicado escenario, la oportunidad para corregir el rumbo existe y el puntapié inicial sería un acuerdo con el FMI que sea confiable y brinde previsibilidad. No solo Estados Unidos pide un plan económico a Argentina para apoyar la negociación con el FMI, sino que los desequilibrios macroeconómicos también lo piden a gritos.

Por otro lado, también se debe entender que un plan económico de credibilidad es “condición necesaria pero no suficiente” para recuperar la confianza. Es que la crisis también es política y la credibilidad en el gobierno hoy es baja. Por esta razón, por más plan económico lógico que se presente, si la credibilidad política se encuentra en mínimos, no hay plan económico que alcance.

El desafío para torcer el rumbo es mayúsculo y Argentina debe encarar el debate de cómo hacer las reformas estructurales con los amortiguadores sociales adecuados. De lo que no caben dudas es de que se deben hacer las reformas estructurales. Si los desequilibrios económicos son de carácter estructural, las reformas también deberán ser de carácter estructural. Un buen primer paso sería una exitosa negociación con el FMI.

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