“Los controles de precios complotan contra la inversión productiva”

ÁMBITO FINANCIERO – Por Andrés Randazzo ¿Cree que los controles de precios pueden ayudar a contener la inflación?

Aldo Abram: Creo que son una bomba de tiempo para el futuro, porque evidentemente complota contra la inversión. Algo que lamentablemente, en Argentina, está en vía de extinción. Y, obviamente, si no hay inversión productiva, tampoco se genera empleo productivo. Y aquel que tiene empleo productivo, si trabaja con una máquina que no se la renuevan y está cada vez más atada con alambres, va a producir menos. Y a nadie le pagan más de lo que producen, con lo cual va a cobrar cada vez menos. Y ese es uno de los justificativos del empobrecimiento de los argentinos. Porque, según parece, hay formadores de precios abusivos. Muchas de estas empresas operan en otros países de la región, pero cuando se comparan los precios de los productos que se pretenden congelar con los mismos productos en Chile y Uruguay, por ejemplo, se encuentra que acá son más baratos. Entonces, claramente el problema no pasa por ahí.

P.: ¿Por dónde pasa, entonces, el problema?

A.A.: Claramente, los argentinos nos estamos empobreciendo. Y cuando uno se empobrece, puede comprar cada vez menos aunque sea más barato. Uno de los motivos por el que nos estamos empobreciendo es por la inflación, que es lo que se supone que quieren contener con este tipo de medidas. Cuando se ve a la mayoría de países de la región, tienen inflación de un dígito e incluso algunos menos de 6% anual. Y, ¿qué es lo que pasa en esos países? ¿Son mejores domesticando a su empresariado? Si el Presidente llama a cualquiera de sus colegas de estos países, le van a decir: “Nosotros tenemos un Banco Central cuya prioridad es respetar a los ciudadanos dándole una moneda confiable”. Pero cuando se ve la historia del BCRA, su prioridad no ha sido esa, ha sido financiar los excesos de gastos de los gobiernos de turno. Y, ¿cómo lo hace? Produce un papelito, que se lo da al Gobierno para que pueda gastar más. Pero claramente la magia no existe. Los argentinos no demandamos más pesos, porque sabemos que pierde poder adquisitivo, y si se produce más de lo que la gente quiere, lo que va a ocurrir es que el precio va a bajar. Acá lo que pasa es que, lamentablemente, el precio del peso baja. Lo que pierde poder adquisitivo es el peso.

P.: En ese escenario, ¿cree que el dólar oficial está atrasado actualmente?

A.A.: Los controles de cambio se ponen justamente para que el valor del dólar oficial no refleje la verdadera pérdida de valor del peso que está generando el Banco Central. ¿Cómo lo hacen? Quitando demanda para fijar el precio. Es decir, que de por sí se puede decir que si hay cepo, se sabe que el dólar está atrasado.

P.: ¿Es posible salir del cepo en el corto plazo?

A.A.: La salida de todos los cepos que tuvimos en los últimos 80 años terminaron mal, con crisis severas. Porque los quisieron sostener en el tiempo. El único que no terminó muy mal, aunque siempre tiene un costo, fue el de Cristina Fernández de Kirchner porque, aprovechando la confianza inicial de su gestión, Macri decidió salir del cepo. Si lo hubiera querido mantener, hubiéramos volado por los aires como con todos los demás cepos. Y este Gobierno no tiene voluntad de salirse del cepo. De hecho, inventa excusas: antes de arreglar la deuda con los acreedores privados, decía que iban a flexibilizar una vez se lograra el acuerdo, pero una vez que se arregló (de forma exitosa) al poco tiempo teníamos un “supercepo”. Ahora dicen: “Cuando arreglemos con el Fondo vamos a tratar de ir saliendo del cepo”. Y no va a pasar, porque no es un problema de arreglar la deuda, es un problema de viabilidad del país en el tiempo para que pueda crecer. Y eso, hoy, no va a pasar. Y lo demuestran los valores de los precios de los bonos argentinos: se cotizan a valores que lo que indican que quienes compran y venden esos bonos, piensan que en los próximos cuatro años Argentina vuelve a entrar en default y vuelve a reestructurarlos. Y eso es porque, sin hacer las reformas estructurales que Argentina necesita, no hay ninguna posibilidad ni de crecer para pagar esa deuda, ni que Argentina recupere credibilidad (crédito, en definitiva), aunque sea para refinanciarlo voluntariamente. Porque, además, el propio cepo desincentiva las exportaciones.

P.: ¿Cómo se puede encontrar la salida?

A.A.: Claramente el cepo a lo único que lleva es a más cepo. Y que el costo de salida sea cada vez mayor. Cada vez más restricciones, más desincentivos a las exportaciones. Con lo cual, la solución pasa por buscar salirse del cepo, aunque reconozco que salir como estamos hoy es salir al caos. Pero es porque lo que no se ve es voluntad de resolver los problemas de fondo que tiene Argentina. Pero, ¿qué pasaría si el Gobierno lanzara mañana un programa de reformas estructurales en el país, detallado y con plazos? Probablemente empezaría a recuperar credibilidad, que haría que se pueda ir flexibilizando el cepo en el tiempo y probablemente salirse del cepo con un menor costo económico y social. Pero lo más probable es que eso no se haga: es decir que la salida del cepo va a ser con una crisis.

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