¿Qué es y de dónde sale la Agenda 2030?

Alberto Benegas Lynch (h)
Presidente del Consejo Académico en Libertad y Progreso

Doctor en Economia y Doctor en Ciencias de Dirección, miembro de las Academias Nacionales de Ciencias Económicas y de Ciencias.

 

INFOBAE En 2015 en las Naciones Unidas se aprobaron 17 puntos a alcanzar en quince años, es decir, en 2030. Por razones de espacio consideraremos solo un cuarteto, pero antes es pertinente volver a recordar aspectos de esa organización internacional sobre la que destacados políticos como el tres veces candidato presidencial y congresista estadounidense Ron Paul insistía en que es absolutamente necesario que su país deje de financiarla con la idea de clausurarla lo antes posible o que se retire de territorio norteamericano.

Hay una muy extendida bibliografía sobre las Naciones Unidas pero para tomar el menor espacio posible en esta nota periodística me baso en dos obras principales. La primera de V. Orval Watts, doctor en economía por la Universidad de Harvard y asesor económico de lo que en esa época era la cámara empresarial más grande del mundo: la Cámara de Comercio de Los Ángeles. Se titula The United Nations: Planned Tyranny. El segundo libro es de Edwin Griffin, el periodista radial de mayor audiencia en su época en CBS Network, obra titulada The Fearful Master. A Second Look at the United Nations.

Las Naciones Unidas apuntan a lograr conductas universales en el contexto de los acontecimientos políticos, tal como han señalado sus fundadores. Se estableció en San Francisco, California, en junio de 1945 por 17 personas: Alger Hiss, Harry Dexter White, Virginius Frank Coe, Dean Acheson, Noel Field, Lawrence Duggan, Henry Julian Wadliigh, John Carter Vincent, David Weintramb, Nathan Gregory Silvermaster, Harold Glasser, Victor Perlo, Irving Kaplan, Solomon Adler, Abraham George Silverman, William Ullaman y William H. Taylor. En la publicación del Departamento de Estado de EEUU titulada “Post-War Foreign Policy Preparation, 1939-1945″ (publicada en 1950) se consigna que todos los mencionados excepto Dean Acheson fueron agentes secretos de los soviéticos lo cual fue probado en la Justicia Federal.

Es pertinente destacar las características de algunas de esas figuras. Alger Hiss -quien fuera Secretario General en la antedicha conferencia en San Francisco- estuvo preso por esas actividades de espionaje tal como se consigna en el informe del FBI de 1953 e imputado en todas las instancias judiciales, también corroborado en detalle en el libro del historiador John T. Flynn titulado El mito de Roosevelt.

En segundo lugar y dado el papel preponderante que desempeñó en la referida conferencia, aludimos a Harry Dexter White a quien Edgar Hoover denunció en repetidas ocasiones por lo dicho y, más aun, se lo designó junto a John Maynard Keynes (el mayor apóstol de la inflación de todos los tiempos) como fundador del Fondo Monetario Internacional, una institución nefasta que financia gobiernos fallidos con dólares coactivamente extraídos de contribuyentes.

El cargo más relevante en las Naciones Unidas por el que pasan todos los asuntos políticos y militares importantes es el de Asistente al Secretario General y del Consejo de Seguridad. Por esta razón es de interés pasar revista a quienes ocuparon primeramente los referidos cargos, todos soviéticos menos el mencionado en cuarto lugar de nacionalidad yugoslava: Arkaby Sobelev (1945-1949), Konsantin Zinchener (1949-1953), Ilga Tchernychev (1953-1954), Draysolav Protich (1954-1958), Anatoly F. Dobryoslav (1958-1960), Georgi Perovich Aberdev (1960-1963), Eugeny D. Donitrievich Kiselev y Venidir Parloviechuslov (1963-1966). También resultan muy intranquilizadores los datos de algunos de los propios Secretarios Generales, comenzando con el comunista noruego Trygvie Lie.

Son también muy preocupantes las características extremadamente autoritarias de muchos de los organismos satélites de las Naciones Unidas como CEPALFAOUNESCO y la Organización Mundial de la Salud (OMS) que comanda desde 2017 Tedros Adhonom Ghegreyesu líder del marxista Frente Democrático Revolucionario de Etiopía y colocado en ese cargo por el gobierno de China.

Todo esto no significa que no hayan colaborado en distintas posiciones personas de bien que han intentado transmitir cordura a esa organización y que han propuesto acciones constructivas, pero hay acontecimientos internacionales sobresalientes donde participó activamente las Naciones Unidas con resultados deplorables. Por ejemplo, en su momento la bochornosa expulsión de Taiwán para dar cabida a China comunista, los designios inconfesables respecto al ex Congo Belga en defensa del criminal convicto Patrice Lumumba, la complicidad en la masacre de Hungría, la inoperancia culposa en el ataque soviético a Checoslovaquia, la invitación a Yasser Arafat para incorporarse, quien sostuvo la necesidad de liquidar el Estado de Israel, el rol cómplice en la denominada Crisis del Caribe, la inclinación totalitaria en la revuelta en Laos, las gestiones guiadas por el espíritu totalitario en Irán, en Afganistán, en Siria y antes el decidido apoyo al dictador de Uganda Idi Amin Dada “el caníbal con refrigerador”, como lo denomina Paul Johnson en A History of the Modern World debido a la forma en que engullía a sus prisioneros y a su corrupta y colosal fortuna de ocho mil millones de dólares de aquella época, a quien -sigue escribiendo Johnson- el primero de octubre de 1975 la Asamblea General le brindó una ovación de pie por parte de todos los multitudinarios delegados presentes cuando llegó y otra después de su incendiario discurso lleno de amenazas al mundo libre. También las sumamente pastosas actitudes de la Comisión de Derechos Humanos donde el régimen de la tiranía cubana ocupa un sitial y ahora la organización insiste en liberar a Cuba de embargos “para que pueda prosperar en mayor grado”.

Pasemos entonces a ver parte de esa agenda que debe ser siempre mirada en el contexto de la política de las Naciones Unidas en cuanto al peso de los aparatos estatales en sus recomendaciones que además promueve la peregrina idea de un gobierno universal, lo cual naturalmente se da de bruces con los valores de la sociedad libre en cuanto a fraccionar el mundo en naciones a los efectos de descentralizar el poder y evitar su concentración.

Primero, la crítica a las desigualdades lo cual atenta contra la cooperación social y la división del trabajo puesto que en la medida en que se recurra a la guillotina horizontal se bloquea la posibilidad de que cada cual desarrolle sus muy diferentes vocaciones, talentos, preferencias y fuerzas físicas en pos de la mayor productividad posible. Así los comerciantes, empresarios y profesionales que saben atender los requerimientos de su prójimo obtienen ganancias y los que no dan en la tecla incurren en quebrantos. Este proceso hace que los de mayores ingresos transmitan incrementos salariales vía más abultadas inversiones. Por ello es que constituye un error el denominado “darwinismo social” pues al contrario de lo que ocurre en el reino animal donde el más fuerte desplaza al débil, en las relaciones humanas, como queda dicho, el más fuerte, como una consecuencia no buscada, transmite su fortaleza al marginal.

El redistribucionismo afecta de lleno la institución de la propiedad privada la cual resulta vital para asignar los siempre escasos recursos. Lo contrario tiene lugar en lo que en ciencia política se conoce como “la tragedia de los comunes”, a saber, lo que es de todos no es de nadie. Los incentivos operan a contracorriente del bienestar general puesto que nadie cultiva algo para que sin esfuerzo otro arrebate el fruto del trabajo ajeno. La única igualdad en una sociedad libre es la igualdad ante la ley, una noción clave atada a la Justicia de “dar a cada uno lo suyo” y “lo suyo” remite a la propiedad puesto que no se trata de ser iguales para ir a un campo de concentración.

Segundo, promueve el acceso universal a la educación a través de la mal llamada “educación pública” (mal llamada porque la educación privada es también para el público, por lo que es más precisamente educación estatal) a través de la siempre inexistente gratuidad que siempre terminan sufragando los más vulnerables que se convierten en contribuyentes de facto ya que los contribuyentes de jure al verse obligados a desembolsar mayores cargas fiscales contraen inversiones que como se ha apuntado disminuyen salarios de los más necesitados. Todo ello en el contexto de la imposición de estructuras curriculares que impiden la evolución de la inexorable prueba y error que se maximiza en competencia con las consecuentes auditorías cruzadas para el logro del mayor nivel de excelencia académica en medio de incentivos para administrar activos fijos y gastos corrientes, al financiar la demanda en el período de transición con la implementación de vouchers, en lugar de financiar la oferta con los contraincentivos del caso.

Tercero, estimulan el denominado “ambientalismo” que está basado en las figuras de la “subjetividad plural” y los “derechos difusos” que al atacar la propiedad privada perjudican grandemente el medio ambiente y promueven el empobrecimiento, al tiempo que se basan en datos erróneos tal como han señalado el premio Nobel en física Ivar Giaver, el ex presidente de Greenpeace de Canadá Patrick Moore, el fundador y primer CEO de Weather Channel, John Coleman y autores de documentados libros como los escritos por T. Anderson y D. Leal titulado Free Market Environmentalism, los muchos profesionales compilados por Robert Bailey en The State of the Planet, de Julian Simon y Herman Kahan The Resourceful Earth y de Fredrik Segerfeldt Water for Sale. How Business and the Market can Resolve the World´s Water Crisis.

Trabajos que ponen al descubierto las malas interpretaciones inherentes al calentamiento global, el efecto invernadero, la lluvia ácida y la extinción de especies animales, sin perjuicio de comprender que la polución de dióxido o monóxido de carbono o cualquier otra manifestación que signifique la pretensión de trasladar costos a terceros afectando sus derechos debe ser penalizado igual que cualquier lesión a la vida, la libertad y la propiedad. Por otro lado, desplazamientos de órbitas, ubicaciones del planeta y velocidades desde siempre exceden lo que pueda hacer el humano.

Y cuarto, la “igualdad de género” que se opone a la diferencia biológica de la sexualidad entre hombre y mujer para en cambio transformarlo en un tema de autopercepción con lo que se apunta a facilitar el homicidio en el seno materno denominado “aborto”, por ejemplo para los que subjetivamente se autoperciben hombres, al tiempo que se destruye la institución de la familia como padre, madre e hijos ateniéndose a lo que revela la biología para sustituirlo por una fantasía que permite desligar las ataduras de la familia para más fácilmente acatar las directivas del aparato estatal en el contexto de sujetos “construidos” que pueden así “descontruirse” en línea con el otorgamiento de lo que serían “nuevos derechos”.

Debemos subrayar que esta sandez nada tiene que ver con las inclinaciones sexuales de cada uno. Deben aceptarse todas las combinaciones posibles, como es sabido, desde la perspectiva liberal no puede recurrirse a la fuerza a menos que existan lesiones al derecho, el resto es asunto de cada uno, lo cual desde luego no es óbice para que se critique a la persona que se autopercibe un can y otros absurdos para señalar el error conceptual y así sucesivamente. Lo contrario infringiría gravemente la libertad de expresión que constituye el bastión de la sociedad libre. En esta línea argumental, es importante mostrar la incoherencia del feminismo moderno que atenta contra la mujer al imponer, por ejemplo, cuotas para destinos laborales, académicos y políticos que ofenden sus capacidades a contramano de lo que fue el feminismo original patrocinado por la precursora Mary Wollstonecraft y sus seguidoras en el siglo XVIII y en el XIX a través de la igualdad ante la ley de ambos sexos.

Esto en resumidas cuentas da una idea cabal de la Agenda 2030, su aparición original, historia y significados medulares.

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