¿Accionistas o empleados? El viejo debate económico que olvidó lo más importante: la magia del descubrimiento
617 NEWS Martín Krause revela que la interminable disputa entre responder a los dueños de una empresa o a la comunidad ignora el verdadero motor de los mercados: la capacidad de innovar y descubrir lo que el cliente realmente necesita.
Durante décadas, los teóricos de la economía han estado atrapados en un superclásico corporativo: ¿a quién debe responder el director de una empresa? Por un lado están los defensores del shareholder capitalism (capitalismo de accionistas), que sostienen que el único fin es maximizar las ganancias de los dueños. Por el otro, los promotores del stakeholder capitalism (capitalismo de partes interesadas), que exigen incluir en la ecuación a empleados, proveedores y a la comunidad entera.
Sin embargo, una reciente reflexión rescatada por el economista Martín Krause en su newsletter El Muro de Martín pone sobre la mesa una revelación tan lógica como intrigante: ambos bandos están ignorando el verdadero motor de los mercados.
La idea proviene de un trabajo de Rosolino Candela, profesor de la George Mason University y la Universidad Francisco Marroquín. En su ensayo Discovering That the Customer is Always Right, Candela plantea que tanto la visión enfocada únicamente en los accionistas como la centrada en las partes interesadas cometen el mismo error de cálculo: tratar al mercado como un juego estático donde solo se trata de repartir la torta.
Lo que ambas posturas olvidan es la innovación y el proceso de descubrimiento. En un entorno competitivo, la verdadera función de una empresa no es simplemente equilibrar las presiones del directorio o de los grupos de interés, sino descubrir qué es lo que el cliente realmente necesita y cómo ofrecérselo antes que nadie.
Al final del día, ni las reuniones de accionistas ni las demandas corporativas de responsabilidad social sirven de mucho si se pierde de vista el principio más elemental del comercio: la constante búsqueda y sorpresa de entender que, en la dinámica del mercado, la última palabra siempre la tiene el cliente.
Escrito por