"Si no tenemos nuevos sustos, la inflación seguirá desacelerándose"
RADIO SUDAMERICANA El analista económico Aldo Abram analizó en Radio Sudamericana el escenario económico argentino, la desaceleración inflacionaria, el impacto de la incertidumbre electoral y el futuro de los sectores productivos. Advirtió que el país arrastra más de 80 años de desconfianza estructural y sostuvo que la recuperación demandará tiempo, esfuerzo y cambios profundos.
El economista y analista financiero Aldo Abram aseguró que la inflación comenzó a mostrar señales de desaceleración durante abril y consideró que, si no aparecen nuevos factores de tensión, esa tendencia podría mantenerse en los próximos meses. Además, remarcó que la recuperación económica dependerá de la consolidación de la confianza y de un proceso de transformación estructural en la Argentina.
En diálogo con Radio Sudamericana, Abram sostuvo que el país arrastra una larga historia de desequilibrios fiscales, crisis de deuda e inflación, lo que dificulta una recuperación rápida.
“Llevamos más de 80 años viviendo en una creciente anormalidad”, afirmó, y recordó que Argentina cayó en reiterados defaults, reestructuraciones de deuda y episodios de hiperinflación. “Tenemos fama de estafadores seriales”, expresó al graficar la pérdida de credibilidad frente al mundo .
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), elaborado por el BCRA, arrojó que los analistas privados sitúan el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en 2,6% para abril y 2,3% para mayo. Ambas proyecciones fueron ajustadas al alza en 0,4 puntos porcentuales respecto al informe anterior.
Inflación, elecciones y pérdida de confianza
Abram explicó que durante 2025 la cercanía del calendario electoral volvió a generar incertidumbre en los mercados, especialmente por la resistencia de distintos sectores a perder privilegios económicos. “Cuando empezaron a aproximarse las elecciones y empezó a observarse que había una fuerte resistencia al cambio, eso nos hizo entrar en una incertidumbre creciente”, señaló .
Según detalló, ante esos escenarios los argentinos suelen reaccionar desprendiéndose de los pesos, lo que impacta primero en los tipos de cambio libres y luego en los precios de bienes y servicios. “Lo primero que hacemos es sacarnos los pesos de encima, porque sabemos que cualquier cosa que pase va a significar que esos pesos van a valer menos”, explicó .
Ese fenómeno, indicó, fue uno de los motores de la aceleración inflacionaria reciente, que terminó afectando especialmente a los sectores de menores ingresos. “La aceleración inflacionaria genera empobrecimiento y sobre todo los más pobres son los que más sufren”, sostuvo .
Señales de desaceleración
Pese a ese escenario, Abram afirmó que las mediciones privadas muestran una baja en el ritmo inflacionario durante abril. “Las mediciones que están haciendo en el sector privado indican que desde la segunda semana la inflación se está desacelerando, y este mes se va a desacelerar”, aseguró .
También vinculó este alivio a la estabilización del precio internacional del petróleo tras la tensión generada por la guerra en Irán. “Si no tenemos nuevos sustos, se va a seguir desacelerando en los meses subsiguientes y ahí la gente va a empezar a tener un respiro”, agregó .
El futuro de los sectores productivos
Consultado sobre el impacto en las economías regionales y en los sectores no vinculados a minería o energía, Abram sostuvo que la normalización económica implicará una reconfiguración del aparato productivo argentino.
Explicó que durante décadas muchas actividades sobrevivieron gracias a protecciones estatales, subsidios o privilegios regulatorios, y que ese esquema no será sostenible en una economía más competitiva.
“Hay sectores que eran rentables simplemente porque había un funcionario que les daba una protección”, señaló .
En ese sentido, afirmó que algunas empresas deberán reconvertirse, ganar eficiencia o incluso achicarse. “Las economías normales no premian con ganancia a gente ineficiente”, remarcó .



