Conflicto en Medio Oriente: qué pasará con el precio del petróleo y cómo impactará en Argentina
COMODORENSE La estabilidad del mercado energético global se encuentra hoy supeditada a una franja marítima de apenas tres kilómetros de ancho. El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente, con Irán e Israel como protagonistas directos, ha vuelto a poner bajo la lupa al Estrecho de Ormuz. Esta vía, fundamental para el tránsito de aproximadamente 20 millones de barriles diarios de crudo y refinados, además del Gas Natural Licuado (GNL) proveniente de Qatar, es el epicentro de una tensión que amenaza con reconfigurar el tablero económico mundial.
Especialistas consultados por Infobae coinciden en que, aunque la interrupción total del paso es un escenario extremo, la sola posibilidad de un bloqueo o el encarecimiento de la logística ya están operando sobre los precios. La combinación de ataques a instalaciones estratégicas y el aumento de los costos de seguros perfila un horizonte de volatilidad que podría llevar al Brent a quebrar la barrera de los tres dígitos.
El Estrecho de Ormuz: entre la especulación y el bloqueo real
Para Emilio Apud, ex secretario de Energía de la Nación, la situación actual presenta dos niveles de impacto. El primero es el “efecto especulación”, donde el precio sube por cobertura de riesgo ante la incertidumbre. El segundo, mucho más severo, sería el impacto real de un bloqueo físico.
“En el Estrecho de Ormuz hay una franja de tres kilómetros de ida y de vuelta donde pueden pasar los grandes barcos tanque. Con que se hunda un barco en uno de los dos canales, se genera un problema tremendo”, explicó Apud. Según el experto, la infraestructura de ductos existente no es suficiente para reemplazar el volumen que quedaría varado. Sin esta vía, los buques deberían desviar su ruta hacia el norte, rodeando el continente para ingresar por el Canal de Suez, lo que añadiría al menos dos semanas de viaje y un incremento sustancial en los costos operativos.
Pese a la gravedad del escenario, Apud considera que un bloqueo prolongado es poco probable debido a los intereses en juego, especialmente los de Estados Unidos. “A Estados Unidos lo que menos le interesa es que se dispare el petróleo y la inflación. Irán tampoco puede permitirse tener una fragata cortando el paso por mucho tiempo”, señaló, añadiendo que el principal interesado en mantener los precios estables es el propio Donald Trump. No obstante, fue tajante en su advertencia: “Si el estrecho efectivamente se bloquea de forma total, el barril superará ampliamente los USD 100”.
Bajo la perspectiva del ex director de YPF y ex secretario de Energía, Daniel Montamat, el complejo escenario “abre una caja de Pandora: no se sabe cuánto va a durar ni cuánto se va a extender. El conflicto pega en una zona muy relacionada a la producción del petróleo. El mercado deja de regirse por los fundamentales como oferta y demanda, y la geopolítica pasa a tener preminencia”.
A la vez, Montamat subrayó que el gas natural licuado que Qatar produce y exporta a China depende en gran medida del canal que separa los golfos de Pérsico y de Omán, ya que el 83% de la producción regional atraviesa ese estrecho. A su juicio, todavía no está claro en qué medida podría verse afectada la operatividad de esa vía, por lo que persisten las especulaciones que impulsan al alza los precios y las cotizaciones.
En tal sentido, el economista expresó que “si el conflicto no escala o se soluciona con un cambio de régimen relativamente rápido, así como subió va a bajar por los fundamentales que entran a regir de nuevo cuando pierde preminencia lo político: hay un mercado con sobreoferta de 2/3 millones de barriles diarios”.
A su turno, Jorge Lapeña, el presidente del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi y también ex secretario de Energía consignó que “es muy difícil predecir qué va a pasar en los próximos días con el precio del petróleo”. “Lo que sabemos es que la situación de conmoción en el Medio Oriente por el ataque de los Estados Unidos evidentemente ha generado un problema puntual de restricciones reales o potenciales al flujo de petróleo a nivel mundial, sobre todo teniendo en cuenta que la zona del golfo Pérsico es una zona de altísima producción petrolera”, argumentó.
Asimismo, Lapeña advirtió que el sector petrolero atravesará en lo inmediato una etapa marcada por la incertidumbre, lo que podría afectar las decisiones de inversión, compra y exportación, ante la falta de claridad sobre la evolución de los precios y la estabilidad del mercado.
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