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Abram en Radio Dime: "La gente vive en una alta incertidumbre"

Aldo-Abram-Cosecha-y-Negocios Compartimos entrevista a Aldo Abram en Radio Dime AM 1420, realizada por. Jorgelina Traut, sobre el precio record del dólar en el mercado libre. [audio mp3="https://www.libertadyprogreso.org/wp-content/uploads/2014/09/ALDO-ABRAHAM.mp3"][/audio]
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Ley de Abastecimiento: un proyecto subjetivo y soberbio

DesAbastecimiento

INFOBAE.- El proyecto de ley de abastecimiento llamado “Nueva Regulación de las relaciones de producción y consumo” es una muestra más de la petulancia de los gobernantes. 

Según el proyecto el Poder Ejecutivo, a través de la Secretaría de Comercio, podrá:

Regir la  compraventa, permuta, locación de cosas muebles, obras, y servicios  – materias primas directas o indirectas y sus insumos – que se destinen a la producción, construcción, procesamiento, comercialización, sanidad, alimentación, vestimenta, higiene, vivienda, deporte, cultura, transporte y logística, esparcimiento así como otro bien o servicio que satisfaga necesidades  básicas orientadas al bienestar de la población. (art 1)

Podrá a su vez, establecer márgenes de utilidad, precios de referencia, niveles máximos y mínimos de precios. 

Dictar normas que rijan la comercialización, intermediación, distribución y/o producción. Disponer la continuidad en la producción, industrialización, comercialización, transporte, distribución o prestación de servicios como así en la fabricación de determinados productos, dentro de “niveles o cuotas mínimas”.  Acordar subsidios, Requerir toda documentación, Exigir presentación de libros, documentos, papeles, y todo elemento relativo a la administración, realizar pericias, Proceder al secuestro de información y documentación, Crear registros y libros especiales, establecer licencias comerciales  (Art2)

Además, el proyecto autoriza a los gobernadores a fijar precios máximos en sus jurisdicciones. Si fuera mayor al precio nacional deben pedir permiso a la secretaría de comercio. (art 3)

Todo con la intención de castigar acciones privadas tales como (Art 4): Elevar artificialmente los precios no acorde a costos y obtener ganancias abusivas, revaluar existencias, (salvo autorización), acaparar materias primas o productos. Formaren existencias superiores a las necesarias, Intermediar o permitir intermediar innecesariamente, destruir mercaderías o bienes, Negar o restringir injustificadamente la venta de bienes o la prestación de servicios. O que no la incrementaren habiendo sido intimados por la autoridad de aplicación a ello. , Desviar o discontinuar el abastecimiento normal y habitual de una zona a otra sin causa justificada, No tuvieren para su venta o discontinuasen la producción de bienes o servicios con precios máximos y mínimos, márgenes de utilidad fijados.

Esta ley stalinista parte de errores conceptuales básicos, impropios de una persona que al menos respete la más elemental operatoria comercial.  Con haber atendido un mostrador de un quiosco durante unos meses alcanza para comprender que el articulado es delirante, irreal y altamente peligroso. 

Los errores conceptuales básicos son los siguientes.

  1. El proyecto considera que la información del mercado se puede captar, agrupar, decodificar y comprender.
  2. Supone además que el Estado puede hacer esa tarea.
  3. Supone además que el Estado, una vez con toda esa información, puede lograr los cálculos económicos pertintentes para saber cuánto producir, cómo, cual es el costo, cuales los precios de venta.
  4. Supone que pudiendo hacer todo eso, el Estado es inmaculado, e incorruptible
  5. Supone en definitiva que con una planilla Excell y un fusil se puede reemplazar al mecanismo de precios del mercado.

La realidad es que la información de los proceso de mercado no se puede agrupar, ni concentrar toda junta. El mercado es ante todo un proceso de descubrimiento. Todos los agentes, empresas, trabajadores, profesionales, etc tienen “un poco de información”.

Es impensable e inviable que un secretario de comercio pueda obtener todos esos pedacitos de información.

Por ello es impensable la planificación. No hay planificación sin multas ni machetes policiales. Las experiencias fracasadas de controlar los precios por parte del nazismo, el comunismo y los gobiernos militares así lo indican.

Los precios son incontrolables en el sentido de que no dependen de una “junta de planificación” o “secretaría iluminada”.  No es fácticamente posible conocer todos los costos y todos los precios. El proyecto complementario a la Ley de Abastecimiento que crea el “Observatorio” es otro disparate.

Lo que es controlable es la inflación pero por una vía distinta la política monetaria sana y racional.

Pretender establecer lo que dice el articulado sobre controlar utilidades, precios, suministros y cantidades no supone solo que el Ejecutivo está jugando al empresario sino que está jugando a ser todos los empresarios a la vez.

El proyecto presupone que los funcionarios pueden hacer mejor las cosas que el empresario. Si así fuera los invito a ser empresarios con su propio dinero y no mediante empresas públicas con todos los privilegios estatales.

De hecho, si el funcionario puede fijar precios, cantidades, márgenes, líneas de producción equivale a manejar directamente la empresa.  Sin embargo no es imaginable ver al mismo funcionario respetando esos parámetros oficiales pagando los mismos sueldos, los mismos costos, los mismos impuestos que las empresas.

El articulado implica una elevada subjetividad por parte de la autoridad de aplicación. En ningún párrafo se aclara qué significa “elevado margen de utilidad”, ni “nivel de existencias elevado”, ni “grado de intermediación deseable”.  Ante tal ambigüedad el poder arbitrario se magnifica. Tal poder arbitrario deriva necesariamente en la corrupción. La ley de abastecimiento generará más corrupción.

El mejor mecanismo para eliminar la inflación es la competencia en un contexto de estabilidad macroeconómica, política monetaria sana y apertura económica.

Un funcionario controlando precios no es otra cosa que un petulante al borde de la corrupción intentando una quimera. Todo a costa del bienestar de los argentinos.

El proyecto de ley de abastecimiento generará

  • Menores inversiones y por tanto menor nivel de empleo
  • Creciente desabastecimiento
  • Elevados niveles de evasión y corrupción administrativa
  • Cierre de empresas y menor incentivo a la inversión externa en Argentina.
  • Lejos de favorecer a los consumidores esta ley los convertirá en mendigantes frente a góndolas vacías.

Publicado en Infobae Opinión

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Presupuesto 2015: Cerca del relato, lejos de la realidad

presupuesto 2015

El proyecto de Presupuesto 2015 que presentó ayer el Gobierno en el Congreso de la Nación está más cerca del relato que de la realidad de los argentinos. Muestra una administración que sigue pretendiendo dibujar el gasto, el superávit y el índice de precios.

A esto se suma la irresponsabilidad de algunos legisladores nacionales que aprueban y convalidan presupuestos alejados de la realidad como éste, incumpliendo uno de sus roles como representantes de la ciudadanía, que es sancionar y controlar de qué manera el Gobierno gasta el dinero de los contribuyentes.

La primera mentira del Presupuesto tiene que ver con los cálculos que se vienen haciendo desde hace años en cada presupuesto con respecto al Gasto Primario y al Superávit Primario, sin asidero en la realidad.

El Gobierno alimenta el relato del Presupuesto desde hace años. En 2012 remitió al Congreso un Presupuesto que estimaba una suba en el Gasto Primario del 15,5%, cuando en realidad en todos los años de gestión de los Kirchner esta suba nunca fue menor al 20%, y en los años de los gobiernos de Cristina Kirchner nunca fue menor al 29%. Sin embargo, en 2012, el oficialismo insistió en que la suba de este gasto no iba a superar el 15,5%.

Podría decirse entonces que se equivocaron, que a cualquiera le puede pasar. Pero cuando se ve que en el Presupuesto 2014 estimaron la suba del Gasto Primario en un 15,6%, queda claro que no se trata de un error. Con los datos ya conocidos a junio, la suba del gasto en 2014 sería al menos el triple que ese 15,6 por ciento.

La mentira se vuelve más obvia aun cuando el Ejecutivo presenta el Presupuesto 2015 asumiendo que el Gasto Primario en el próximo año va a subir solamente un 13,1%, cuando como vienen las cosas hasta el momento, es probable que el gasto termine siendo cuatro veces esa cifra.

La pregunta es por qué y para qué se aprueba un Presupuesto si el Gobierno termina gastando lo que quiere, sin límites y hasta tiene la facultad delegada -e inconstitucional- de cambiar a su antojo el destino de las partidas.

Algo análogo sucede con el Superávit Primario. En 2013 se lo estimó en 59.256 millones de pesos y en realidad no sólo no existió tal superávit, sino que se produjo un déficit de 22.479 millones. Luego, para 2014, se presupuestó un Superávit Primario de 78.117 millones y es probable que este año volvamos a tener déficit a niveles parecidos a los del año pasado. Es insólito que vuelvan a insistir en que van a tener Superávit Primario, cuando es evidente que eso no sucederá.

Datos falseados

La segunda mentira del Presupuesto 2015 tiene que ver con los datos económicos que allí se exhiben. Este Presupuesto 2015 es la confirmación de que el cambio en las estadísticas en el Indec ha quedado en la historia. El hecho de que en el proyecto estimen un crecimiento del 0.5% cuando hay recesión en todos los sectores y la caída de la actividad es evidente habla de que este nuevo Presupuesto es un dibujo y de que el Gobierno sigue acomodando el relato para ocultar la recesión y la inflación.

Cuando se dio a conocer el nuevo Indice de Precios oficial en enero se generó entusiasmo entre los diversos actores de la economía, porque la nueva medición oficial reflejaba cerca del 80% de lo que medía el cálculo de inflación de los privados (IPC Congreso). Pero a medida que transcurrieron los meses el nuevo índice fue alejándose más y más de la realidad, registrando hoy una brecha del 50% respecto del IPC Congreso. De seguir así, y de acuerdo a lo que marca la evolución de precios que se calcula en el Presupuesto 2015, la tendencia a futuro sería que el Indice de Precios oficial sólo refleje el 35 o 40% de lo que pasa realmente con los precios. Esto quiere decir que los ciudadanos seguirán siendo engañados por las estadísticas oficiales de precios y que habrá que despedirse de cualquier posibilidad de normalizar la relación con el Fondo Monetario Internacional y demás organismos multilaterales.

Nota publicada en Fortuna e Infobae

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Cómo crear o conservar un Estado sin morir en el intento

Escocia-Reino Unido

Érase una nación, o parte de ella, en busca de un Estado. No sucedió. A veces no sucede. Escocia, como sabemos, se mantendrá dentro del Reino Unido. ¿Por cuánto tiempo? Ya eso no es tan claro. Los Estados, especialmente los plurinacionales, son construcciones artificiales flexibles. Mudan sus fronteras, aparecen y desaparecen, cobran importancia o se vuelven insignificantes.

Irlanda, que una vez formó parte del RU, poco a poco, tras ciertos episodios de extrema violencia, fue separándose del conjunto británico a lo largo del siglo XX, hasta que en 1949 constituyó una república totalmente independiente, a la que le ha ido, por cierto, muy bien. Hoy Irlanda, tras su profunda transformación liberalizadora, tiene un PIB per cápita de US$41 300 y el Reino Unido sólo llega a $37 300.

La lección fue contundente. El sangriento trauma de la independencia irlandesa sirvió para que Londres afrontara el riesgo escocés de secesión de una manera diferente, mucho más razonable. Las rupturas, ya se sabe, siempre son desagradables, pero pueden ser pacíficas y con arreglo a la ley. Afortunadamente, el país no se volvió a quebrar, acaso, precisamente, porque todos se acogieron a un modo legal de solucionar la disputa.

Tal vez por eso es muy importante que las Constituciones contengan cláusulas que establezcan y regulen la posible separación de las regiones. De la misma manera que existe la ley de divorcio para disolver el vínculo matrimonial cuando una persona desea extinguir sus relaciones conyugales, los Estados deberían contemplar esa amarga posibilidad en su legislación. Ahorraría mucho dolor e, irónicamente, en muchos casos prolongaría las uniones, en lugar de precipitar la ruptura.

¿Cómo deberían ser esas normas? Tal vez, las tres más urgentes serían éstas:

  • Tendrían derecho a solicitar la secesión las regiones con cierta entidad histórica, previamente señaladas en la Constitución, en las que sólo voten los mayores de edad radicados en ese territorio. La idea es cerrarles el paso a los arrebatos separatistas, como cuando la ciudad o cantón de Cartagena, en Murcia, en el sur de España, se declaró independiente en 1873 y pidió la anexión a Estados Unidos.
  • No bastaría con una victoria. Serían necesarias dos consultas, acaso separadas por una década, para demostrar que el resultado de las urnas no es el producto de una coyuntura, sino de una tendencia social claramente arraigada y sostenida “intergeneracionalmente”.
  • Tampoco bastaría una mayoría simple. Sería necesaria una mayoría calificada de, por ejemplo, el 60% de los sufragios o del padrón electoral. La superstición aritmética de que el 50% más 1 legitima cualquier decisión no siempre es acertada. Ese 1 a las 24 horas puede cambiar de opinión. La democracia es un método para tomar decisiones colectivas que se sustenta en la regla de la mayoría, pero la definición legal de “mayoría” puede cambiar para que el método dé resultados y no resulte contraproducente. La existencia misma del concepto “mayoría calificada” demuestra que la democracia es un instrumento, no un fin en sí mismo.

Es urgente crear un marco legal que evite el surgimiento de la violencia. Algunos de los peores conflictos que ha conocido la especie humana se originan en la constitución y en la disolución de los Estados.

¿Cuánta sangre costó, recientemente, la desaparición de Yugoslavia y el surgimiento de media docena de naciones, entre las cuales, al menos una, Kosovo, todavía está en medio del parto? ¿Qué sucede en Ucrania? ¿Cómo será el difícil establecimiento del Estado kurdo, dado que la nación kurda –25 millones de habitantes remotamente originados en la cultura persa— vivaquea entre Turquía, Irak, Irán y Siria? ¿Cómo será ese terrible estallido en el mundo islámico? (Los kurdos, como buenos persas, suelen decir: “Una palma no es un vegetal, un camello no es un animal y un árabe no es un ser humano”).

Como Estados Unidos contaba con un procedimiento (más o menos opaco) para formar parte de la Unión Americana –lo que le ha permitido llegar a los 50 Estados desde los 13 originales–, pero no un modo de salida, en el siglo XIX debieron sufrir una espantosa guerra, cuyo costo en vidas humanas norteamericanas ha sido mayor que el de cualquier guerra anterior o posterior en la que el país haya participado.

En suma, si sabemos que los Estados, como las personas, están sujetos a cambios y, al final, a la muerte inevitable, busquemos la manera de acomodar esos cambios y, en su momento, aprendamos a enterrarlos dignamente. QEPD.

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