No nos olvidemos de la economía de la creatividad para lograr más crecimiento

Diana Mondino
Consejera Académica en Libertad y Progreso

Diana Mondino es Directora de Relaciones Institucionales y profesora de Finanzas en los Master en Dirección de Empresas y Master en Finanzas de la Universidad CEMA.  Tiene experiencia en temas económicos y de management.

 

LA NACIÓN ¿Dónde se generará el crecimiento que tanto necesita la Argentina? Hay como mínimo cinco pilares de crecimiento: bioeconomía, energía, minería, turismo y economía del conocimiento. Por supuesto, cada uno de ellos conlleva una gigantesca cadena de valor, que moviliza amplias áreas geográficas y sectores de la población.

Hay algunos otros elementos que pueden ser notables, que no suelen ser considerados o a los que se les da menor importancia, como es la economía de la creatividad. Es un nombre que tal vez confunda, pero que lleva a ver desde una perspectiva diferente las múltiples formas de crear riqueza que podemos generar.

Si consideramos la creatividad en bienes y servicios y se lo compara con la creatividad podemos estar hablando de temas que lamentablemente es difícil cuantificar. Se trata de arte, música, pintura, cine, etc, en nuevas formas de generar bienes y servicios, la propiedad intelectual, y todo aquello en que la imaginación pueda permitir cambiar o mostrar o generar algo que un consumidor pueda apreciar. Podemos agregar arquitectura, publicidad, diseño, software, o cambios en procesos, métodos, o digitalización de todo tipo de actividades.

En realidad, la economía de la información o cualquiera de los sectores mencionados puede generar mucho comercio, particularmente comercio exterior, ya que en general la infraestructura requerida y los costos de transporte son sustancialmente menores -o por lo menos diferente- a los que requieren los productos más tradicionales.

El talento siempre “viajará” o venderá en donde mejor le paguen por su actividad

El tipo y cantidad de trabajo a generar tiene varias características. Puede ser un trabajo de elevada calificación, o mucho talento o muy poco. Un recital tiene pocos músicos, pero el trabajo involucrado en escenarios o venta de entradas es monumental. Lo mismo que un grupo de deportistas o de artistas. Adicionalmente, son trabajos que pueden ser reproducidos con lo cual hay notables economías de escala. Es sorprendente que no se lo valore suficientemente.

Asimismo, al poner en un pie de igualdad al talento sin distinción de orígenes o países, permite un crecimiento no sólo más rápido sino mejor distribuido. Por supuesto, el talento sólo sin esfuerzo y un ámbito apropiado no podrá florecer de la misma manera, pero no estará inhibido por elevados costos como puede ser la producción de bienes físicos.

Para fomentar esta economía de la creatividad, las leyes y tratados internacionales deberían considerar los derechos de propiedad, copyright, patentes o lo que sea apropiado para respetar el trabajo al que dio lugar.

En la Argentina tenemos un gran despliegue de talentos diversos, y hasta pudiéramos decir que puede influir en el soft-power de nuestra nación. Si el futbol es reconocido internacionalmente, también lo son o pueden llegar a ser múltiples otras actividades. Lamentablemente observo lo que considero un error que es pensar que un tipo de cambio elevado favorece ese talento. Disiento. El talento siempre “viajará” o venderá en donde mejor le paguen por su actividad. Aun cuando fuera una ventaja, sería efímera.

Si tomamos los cinco grandes pilares que repito son bioeconomía, energía, minería, turismo y economía del conocimiento y sumamos los efectos beneficiosos de la creatividad aplicada a esos sectores o por sí mismo, hay grandes posibilidades de crecimiento.

Sólo nos falta liberar las fuerzas creativas y desregular, bajar impuestos, eliminar trabas, etc. Todos sabemos que eso es lo necesario y que será suficiente. No dudemos en empezar.

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