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La desaceleración más esperada - Inflación argentina

01 Mayo 2026

COMERCIO Y JUSTICIA Los precios minoristas acumularon en el primer trimestre una suba de 9,4%, luego del salto de 2,9% en febrero y de 3,4% en marzo, en parte por las derivaciones del conflicto en Oriente Medio, a lo que se sumaron ajustes locales. Así, cuando se contabilice abril ya se habrá superado ampliamente el cálculo de 10% para todo 2026 que realizó el Gobierno nacional cuando envió al Congreso, en septiembre pasado, su proyecto de Presupuesto de la Administración Pública para este año.

En el ámbito privado, el economista Aldo Abram, director Ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, definió como “malo para todos los argentinos el salto que vimos en marzo, ya que impactó en nuestros ingresos y en los pesos que tenemos en los bolsillos”. No obstante, sostuvo Abram, “las mediciones semanales realizadas desde mediados de marzo muestran una desaceleración en el ritmo de incremento de los precios”.

-¿El repunte inflacionario reciente es pasajero o tenemos un nuevo piso mensual cercano a tres por ciento?

-Lo que vemos es que las derivaciones del conflicto en Medio Oriente interrumpieron la tendencia descendente de la inflación que proyectábamos para los próximos meses. Es difícil que el índice se ubique por debajo de uno por ciento en agosto, como se esperaba. Habrá que esperar, entre otras cosas, que se superen las contingencias externas. Nuestras mediciones y otras del sector privado mostraban una desaceleración en la segunda mitad de febrero y la primera de marzo. Por eso esperábamos 2,6% para el mes pasado. 

-¿El aumento del precio de los combustibles tendrá repercusiones también en mayo?

-La suba del precio del petróleo ya se trasladó en parte a los combustibles y elevó los costos, por ejemplo, en el transporte. En cuanto a la evolución futura, todo va a depender de cuánto dure este conflicto. Si el precio del barril sigue manteniéndose alto, la desaceleración en la inflación local se va a moderar. Todos estamos mirando a Medio Oriente y revisando los pronósticos por este factor.

Factores

-Más allá de los motivos externos, ¿qué factores internos impulsaron hasta ahora la tendencia alcista del IPC?

-Lo que estamos viviendo ahora como aceleración inflacionaria es, en buena medida, el reflejo de la pérdida del poder adquisitivo de la moneda nacional antes de las elecciones de octubre último, por la incertidumbre de la gente. A mediados de 2025 empezó a subir la percepción de riesgo, sobre si se iba a seguir apoyando este cambio de rumbo en el país hacia la normalidad. Por eso pasamos de una inflación que ya estaba por debajo de dos por ciento a un nivel superior a ese porcentaje. 

-¿Cómo venían evaluando, hasta febrero las causas de la persistente inflación?

-Dado el prontuario de crisis que tenemos, lamentablemente, hay sistemas defensivos que se activan con el temor. Sabemos que, si algo sale mal en Argentina, el que más va a perder es el peso. Entonces, automáticamente nos sacamos los pesos de encima. Eso es lo que se estuvo gestando desde mediados del año pasado. Pero ya en la segunda quincena de febrero empezábamos a relevar que los aumentos de precios se estaban desacelerando.

-¿Podría decirse que la persistencia de la inflación se debe a motores endógenos? 

-Aquí la gente, cuando se asusta, lo primero que hace es demandar menos pesos, con lo cual la moneda nacional empezó a valer mucho menos. Cuando tenemos incertidumbre en Argentina lo primero que hacemos es dejar de demandar pesos porque sabemos que es lo que más valor va a perder si algo sale mal. Y esa incertidumbre la tuvimos los argentinos en la previa a las elecciones de octubre pasado. Ahora bien, cuando cae la demanda de cualquier producto, su precio baja, y lo que vimos, lamentablemente, es que el poder adquisitivo del peso bajó. Lo vimos en parte reflejado en el dólar, pero también en los bienes y servicios que cotizan en pesos. Eso se mantuvo hasta principios de febrero.

-Por ahora no parece que el recorte del gasto público, el superávit fiscal y el ancla monetaria moderen el ritmo en la suba de los precios. 

-Hay que reconocer que lo primero fue ordenarle al Banco Central que deje de financiar el Tesoro y se aboque a darles a los argentinos una moneda estable y confiable. Para eso, en segundo término hubo que sacarlo de la casi quiebra en que lo dejó el anterior Gobierno. Hoy el Banco Central  ya es solvente, aunque le falta todavía recuperar más solvencia como para poder garantizar una inflación de un dígito. Creo que eso va a estar sucediendo en un año o un poco más.

-Los próximos aumentos de tarifas ¿no van a incidir en una mayor inflación? 

-En estos meses se van a ver porcentajes más altos, para corregir los retrasos del año pasado. Pero realmente es medio injusto que un ciudadano de alguna provincia me esté pagando a mi, que vivo en la ciudad de Buenos Aires, 20% o 30% de mi consumo de gas, agua y electricidad. La realidad es que yo voy a tener que dejar de gastar en algo para pagar por esos servicios lo que efectivamente valen. 

-¿Qué estimaciones inflacionarias realizaba antes del conflicto en Medio Oriente?

-En la fundación estimábamos que la inflación no iba a pasar de 19% en todo el año. Nuestra proyección era que en el segundo trimestre se perforaría el nivel de dos por ciento mensual y en ese camino el índice empezaría con cero en el cuarto trimestre de este año. Más allá de que hay estacionalidades que hay que tener en cuenta, nuestros cálculos previos daban como muy probable llegar a un dígito anual de inflación para mediados del 2027. O sea, que los 12 meses anteriores acumulados ya estuvieran por debajo de 10%.

Índice

-¿Qué opinión le merece la postergación del nuevo índice de precios y el cambio de autoridades del Indec?

-Yo le creo al Indec, que viene dando buenas cifras, y todos los colegas, cuando lo nombraron en la gestión anterior a Marco Lavagna dijimos que  esto es una garantía de que no se iba a volver a dibujar los números como se dibujaban en la etapa kirchnerista. Ahora, en cuanto al cambio de índice, si en el Gobierno no estaban convencidos de que ya habían ocurrido todos los cambios de precios relativos importantes, porque ésa es una condición para tener un nuevo índice ¿para qué lo anunciaron en octubre? ¿para qué anunciarlo y después no largarlo? 

-Según el ministro Caputo, todavía hay un proceso incompleto de “corrección de precios relativos”.

-La realidad es que todavía tenemos un gran problema en ese sentido, si bien son muchísimo menos que los que teníamos en 2023. Mucho se ha corregido, pero otras correcciones están pendientes, como es el caso de algunas tarifas, que siguen estando retrasadas y en algunos casos son subsidiadas.

-Personalmente, ¿cómo hubiera manejado esta cuestión de los índices de precios?

-Sin ser presidente ni ministro de Economía ni parte del Gobierno, yo habría lanzado el nuevo índice. Aunque quizás habría implicado dar luego explicaciones por algunas décimas más de inflación que habríamos tenido que mostrar a lo largo de los próximos meses.

-¿Le preocupa que se haya vuelto a poner en duda el funcionamiento del Indec?

-Es lógico, a mi juicio,que haya dudas. Mi abuela decía que hay dos cosas que se pierden y no se recuperan más. La vida y la confianza. Entonces, claramente, si vos hiciste una chanchada como hicieron los kirchneristas, de 2007 en adelante, después para recuperar la confianza te tenés que cuidar como un santo de volver a hacer cosas que se van a poner en duda. Lo que le digo a la gente es que no se va a dibujar hacia adelante. 

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