¿El ocaso del reino del Leviatán?

Ph.D. en Economía en la Universidad de Chicago. Rector de la Universidad del CEMA. Miembro de la Academia Nacional de Educación. Consejero Académico de Libertad y Progreso.

CLARÍN – Había una vez un país en el cual la calle Lavalle se llenaba de familias los sábados por la noche, el fútbol se jugaba los domingos y los padres trataban con respeto a las señoritas de guardapolvo blanco, en quienes depositaban el sueño de un futuro mejor para sus hijos.

Un país en el cual no había que solicitar autorización para transitar, donde era inimaginable que un padre no pudiese entrar a una provincia a despedir a su hija gravemente enferma, o que otro cruzase el límite provincial con su hija moribunda en brazos, en busca de ayuda.

Un país en el cual, frente a un difícil escenario sanitario, como el que hoy enfrentamos, a ningún gobernador se le hubiese ocurrido generar reductos de aislamiento obligatorios, los cuales hasta son cuestionados por organizaciones internacionales defensoras de los derechos humanos.

Había una vez un país donde habría sido impensable que a una mujer de avanzada edad, que tomaba sol en un parque porteño fuese reprendida por ello, o que se hubiese estado muy cerca de que casi 500.000 personas mayores de 70 años que vivían en la CABA habrían tenido que obtener un permiso para salir de sus hogares.

En ese país, en el imaginario de nadie, habría existido jamás la posibilidad de un decreto, como el de Necesidad y Urgencia 641/2020, el cual prohibía a los ciudadanos los eventos familiares en sus propios domicilios, con el riesgo de ser castigados con seis meses de prisión de incumplirlo.

¿Qué nos pasó? ¿Cómo llegamos a esto? Es claro que de alguna forma nuestro país se ha convertido en la tierra del Leviatán. So pretexto de enfrentar una real tragedia sanitaria se ha cercenado nuestra libertad de una manera inimaginable en aquel país que alguna vez fue la Argentina.

Las declaraciones del presidente de la Nación son claro testimonio de ello: “La libertad no es un acto individual. Porque la libertad entendida como un derecho individual es un tremendo acto de egoísmo”.

¿Qué mejor forma de ilustrarlo que mediante el índice de rigor construido por la Universidad de Oxford, el cual cuantifica el nivel de restricciones a las libertades individuales adoptado por los gobiernos al enfrentar la pandemia?

El mismo toma en cuenta el cierre de las escuelas, el cierre de los lugares de trabajo no esenciales, la cancelación de eventos públicos, las restricciones al uso del transporte público y a la circulación interna, la obligación de permanecer en los domicilios, y los controles de viajes internacionales.

El semanario alemán Der Spiegel, el más importante de Europa, calculó su promedio diario entre el 1° de enero de 2020 y el 30 de junio de 2021, para 154 países, los cuales tienen al menos 500.000 habitantes. Argentina ocupó el lugar 153, con un valor de 74, únicamente superado por Honduras.

Más de 110.000 muertos y miles de familias privadas de sus fuentes de sustento. El ser humano nació para vivir en libertad, las consecuencias de no comprenderlo, en este reino del Leviatán en el cual se ha convertido nuestro país, están a la vista.

¿Es posible revertirlo? Sólo el tiempo lo dirá. Por lo pronto, el resultado del reciente acto eleccionario, nos permite ilusionarnos que podríamos estar frente al principio del ocaso del reino del Leviatán.

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