Estupidizados en la “extranjerización de las tierras”
Infobae.com - Les regalamos educación y salud, quienes se llevan ese valioso conocimiento a sus países sin haber tributado aquí. Sin embargo, les prohibimos adquirir tierras. En paralelo, le impedimos al ciudadano local disponer libremente de sus bienes. La contradicción es absoluta: un Estado que regala y restringe.
El falaz argumento de la extranjerización de tierras recurre al sentimentalismo para prescindir de la racionalidad y aproximarse al análisis marxista. Desde esta perspectiva, la propiedad foránea de la tierra trasciende el debate sobre la soberanía para convertirse en una manifestación explícita del imperialismo y el despojo global.
Quienes bregamos por el progreso del país sostenemos que la compra de tierras por parte de extranjeros no constituye un despojo imperialista
Asimismo, cuando un inversor extranjero adquiere tierras, introduce tecnología, sistemas de riego e infraestructura clave. Esta inyección de capital optimiza la productividad del suelo, genera empleo, transfiere conocimientos técnicos y reduce los costos de producción agrícolas. En consecuencia, se impulsa un incremento en el volumen de las exportaciones, lo que no solo fortalece la competitividad internacional del país, sino que además garantiza el ingreso estratégico de divisas.
El temor a lo extranjero opera habitualmente como un sesgo cognitivo que distorsiona la realidad. Por un lado, se nutre de la falsa creencia de que la adquisición de un bien por parte de un inversor externo reduce el patrimonio nacional; una premisa errónea, ya que la tierra permanece inamovible en el territorio. Por otro lado, responde al miedo a la pérdida de identidad y a la tendencia histórica de buscar un chivo expiatorio externo para camuflar las crisis institucionales o la falta de seguridad jurídica interna. El miedo paraliza; y en este caso, el miedo colectivo paraliza el pensamiento racional de la sociedad, bloqueando el desarrollo y dejándola cautiva de un proteccionismo aislacionista.
El falaz argumento de la extranjerización de tierras recurre al sentimentalismo para prescindir de la racionalidad y aproximarse al análisis marxista
Cuando se respetan las reglas del juego, se protege la propiedad privada y se ofrece previsibilidad institucional, el país se transforma en un destino atractivo para las inversiones locales y extranjeras, impulsando la matriz productiva y promoviendo una mejor calidad de vida.
Frente a quienes demandan a viva voz restricciones a la propiedad privada, no debemos relegar la defensa de la libertad. Que nada nos turbe; bien señala el viejo adagio: “Ladran, Sancho, señal de que cabalgamos”.
