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Mientras no haya una economía competitiva, está el riesgo del populismo autocrático

INFOBAE - El resultado del domingo dejó enseñanzas y desafíos para la dirigencia política Los titulares de los diarios dicen ganó Alberto Fernández, sin embargo, al igual que en las PASO, el resultado obtenido por Macri volvió a sorprender, esta vez por la forma en que creció y acortó la distancia con la formula Fernández-Fernandez respecto a las PASO. De los 2 millones de votos de más que obtuvo la fórmula Frente de Todos, 1,56 millones de votos los consiguió en la provincia de Buenos Aires y, tampoco es que barrió en toda la provincia, sino que el grueso estuvo en el conurbano.Economia argentina con kirchnerismo En los distritos de mayor peso electoral, Juntos por el Cambio obtuvo victorias que, en algunos casos, fueron contundentes, como es el caso de Córdoba donde la fórmula Macri-Pichetto más que duplicó a la de los Fernández. En Mendoza en que Juntos por el Cambio obtuvo el 50% de los votos contra el 37,8% de Frente de Todos. En Santa Fe, donde si bien Macri ganó por escaso margen, igual se alzó con la victoria en esa provincia y, por su puesto, CABA, donde ganó 52 a 36 en números redondos. En definitiva, salvo en la provincia de Buenos Aires, Macri-Pichetto ganaron donde está el mayor peso del padrón electoral. E incluso la provincia de Buenos Aires está bastante teñida de amarillo cuando se sale del conurbano. Por otro lado, en el Congreso será la primera minoría en diputados y en el senado e incluso en la provincia de Buenos Aires Kicillof no tendrá mayoría propia en el Congreso Provincial. Estos resultados, que no son tan catastróficos para Juntos por el Cambio, se dieron en un contexto de fuerte recesión, fuga de capitales, aumento de la pobreza y una inflación que se aceleró justo antes de las elecciones. Agregaría que Macri logró actos multitudinarios que no se veían desde los 80 cuando los cierres de campaña congregaban multitudes. Hoy no hay político que logre llenar la avenida 9 de julio como lo consiguió la fórmula Macri-Pichetto, aunque habría que ver cuántos son porque apoyan a Macri y cuántos porque se oponen al kirchnerismo. De todo esto se desprende que, a pesar de la profunda crisis económica fruto de la mala praxis de Cambiemos, igual hubo una parte importante de la población, algo más de un 40%, que decidió que era más importante ponerle un freno a un kirchnerismo, que en el pasado quiso ir por todo el poder eliminando el sistema republicano, que rechazar a un gobierno por sus gruesos errores en materia de política económica. En otras palabras, al menos la mitad del país parece privilegiar ciertos valores republicanos. Si esta lectura fuera correcta, faltaría que esa otra mitad del país comenzara a exigir reformas económicas estructurales para combinar un sistema republicano con prosperidad económica. Mucha gente justificó los groseros errores del gobierno en materia económica diciendo que si se aplicaban esas medidas estallaba el país y volvían los k. Como si la función de un gobierno se limitara durar en el cargo y no a iniciar un rumbo de cambios económicos que nos permitan salir de la larga decadencia. Finalmente, tanto decir ahora no se puede, terminó en una crisis económica con el regreso del kirchnerismo. Acotado en su poder, pero con el regreso del kirchnerismo. En el gobierno siguen creyendo que la crisis económica se produjo por la sequía y por la suba de la tasa de interés en el exterior. La suba de la tasa no fue tan importante como para generar el descalabro económico que se generó a partir de abril de 2018, y una sequía no debería voltear una política económica. Complicarla, tal vez. Voltearla, definitivamente no. Todo parece indicar que buena parte de los argentinos defienden principios básicos de un sistema republicano, pero al mismo tiempo optan por políticas económicas intervencionistas, estatistas y distribucionistas que terminan en una crisis detrás de otra poniendo sistemáticamente en riesgo el orden republicano. Ante cada crisis económica, regresa la tentación del populismo autoritario. Argentina sigue en esa contradicción entre tener un sistema republicano y una economía sana. Basta con ver como seguidores de Cambiemos defienden el cepo cambiario como una medida que, según ellos, es inevitable. Hay un alto grado de fanatismo en ambos lados de la grieta. Los mismos que señalaban con el dedo acusador al kirchnerismo cuando puso el cepo cambiario, ahora lo defiende porque lo estableció Macri. No advierten que antes de poner un cepo, el gobierno tendría que dejar flotar el tipo de cambio sin intervenir en el mercado. Igual el tipo de cambio va a subir por el lado del blue o del contado con liquidez. Que dejen subir el tipo de cambio y guarden las reservas sin necesidad de establecer un cepo copiando al kirchnerismo y encima tratando de justificas que en este caso está bien puesto el cepo. Cambiemos se va dejando serios problemas económicos, algunos de ellos son problemas que recibió del kirchnerismo que ellos reeditan. A saber, Cambiemos se va con un cepo cambiario como lo dejó el kirchnerismo, en default como lo hizo el kirchnerismo dado que la palabra reperfilamiento es un sustituto de default. También Cambiemos postergó los ajustes de las tarifas de los servicios públicos para luego de las elecciones, con lo cual habrá que poner al día lo que se atrasó durante estos meses. El gasto público consolidado sigue igual. Lo que se ahorró de gasto público fue compensado por el aumento de los intereses de la deuda pública y no cuento el gasto cuasifiscal del BCRA por esterilizar los pesos emitidos cuando entraban dólares de la deuda pública. En síntesis, el resultado electoral del domingo abre la esperanza de que cada vez más gente valora un sistema republicano, es decir un sistema en el que llega al poder por el voto de la gente no tiene carta blanca para hacer lo que se le ocurra. Nos sigue faltando agregarle a la idea de principios republicanos, la aceptación de políticas económicas sanas que nos permitan salir de la larga decadencia en que estamos sumergidos. Cuanto más se demore en aplicar políticas de gasto público bajo y eficiente, un sistema tributario pagable y un mínimo de regulaciones para liberar la capacidad de innovación de la gente, más riesgos de perder un sistema republicano en una tiranía populista. ESTA NOTA FUE PUBLICADA ORIGINALMENTE EN http://www.infobae.com
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Another reading of the impact of Argentina Central Bank measures

Ambito Financiero - The recent measures of the Central Bank regarding not accepting the integration of the minimum cash (bank reserves) in pesos corresponding to demand deposits made with Leliq and/or Nobac as of November 1 generated disparate readings.

The technical teams of the Libertad y Progreso Foundation analyzed the possible impacts that differ from the general interpretation.

Argentina 2017 elections According to the entity's analysis, directed by Agustín Etchebarne, Aldo Abram and Manuel Solanet, the change announced by the BCRA ( Argentina's Central Bank) that the 10 percentage points of the minimum cash percentage of demand deposits, which so far are integrated with Leliqs and / o Nobacs, must be constituted in pesos will imply that:

1- The BCRA may cancel the Leliq that are no longer demanded by issuing pesos. In this way, banks will begin to integrate the 10 percentage points in pesos (instead of Leliq) of mandatory rate, that is, they are forced to demand the pesos already issued by the BCRA. Therefore, this greater supply of currency will not cause the value of it to be depreciated and, therefore, will have no exchange or inflationary impact.

2 -  The BCRA will reduce its remunerated liabilities and, also, the quasi-fiscal cost of interest payments.

3 - If the amount of Leliq canceled with issuance is the same that will be demanded by banks to establish reserve requirements, there should be no increase in credit; Therefore, for this reason, there would be no lower fees.

4 - In fact, as entities must maintain a greater proportion of sight deposits held in the BCRA without remuneration, the cost of intermediation will increase. Since not everything can be transferred to policyholders, part will become a reduction in passive rates (to savers). However, that does not mean a drop in rates as some say; since the cost of credits will increase.

5 - Given the drop in rates to depositors, we will have less credit available from the other side; which is compatible with the lower demand for the increase in the rate of bank loans.

6 - There could be a drop in demand and the value of the peso that impacts on the exchange rate and prices, given that there would be some reduction in the preference for making deposits in banks and those withdrawals will not be demanded as current.

7 - This way of canceling Leliq by issuing without generating an impact on the value of the peso by forcing the financial system that demands it will surely deepen in the future

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Etchebarne: "No llamen a esto neoliberalismo ni mucho menos liberalismo"

Participación de Agustín Etchebarne, economista y director de Libertad y Progreso, en el programa de Chat Polítco. "Queremos debatir las ideas falsas que se han impuesta en la sociedad" dice el economista. "Los liberales repudiamos el endeudamiento público porque es ponerle impuestos a nuestros hijos" dice Etchebarne. https://www.youtube.com/watch?v=5UD3t3YgjYU
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No es amor al dólar, es pánico al peso

ÁMBITO FINANCIERO - El gobierno de Mauricio Macri finaliza su mandato tomando varias medidas que claramente no comparte. La principal de estas medidas es el cepo. Luego de realizar duras críticas al cepo de Cristina Fernández de Kirchner, el gobierno de Cambiemos finaliza tomando la misma medida. ¿Cómo se llegó a esa situación?
En los últimos meses, el mercado cambiario se encontraba “artificialmente equilibrado” porque el Tesoro vendía u$s60 millones diarios, porque estacionalmente ingresaban agro-dólares y porque había vuelto algo el carry-trade. En cuanto estas variables fueron cediendo, la oferta de dólares cayó sin poder atender la demanda de dólares, con el agravante que la demanda de pesos continuaba cayendo. Así llego el primer cepo donde se estableció un tope de u$s10.000 para personas físicas. No obstante, el BCRA continuaba perdiendo reservas porque la gente seguía comprando dólares. Finalmente, luego de las elecciones de octubre, se profundizó el cepo. Ahora, sólo se pueden obtener u$s200 si la operación se realiza por medio de cuenta bancaria, o de u$s100 si la adquisición del billete es en efectivo.Está más que claro que la medida se toma en un contexto de urgencia por la delicada situación económica. Además, si la prioridad es cuidar las reservas, con el cepo cambiario se evita que la gente compre dólares dándole un aire a las reservas del Banco Central. Pero, esto no quiere decir que no traiga consecuencias. El cepo no es una buena noticia para el país. En primer lugar, porque si los dólares no pueden salir, entonces tampoco van a ingresar. Es una cuestión instintiva, nadie va a entrar a un lugar del cual no puede salir. Por otro lado, el cepo no es más que un precio máximo al dólar y como cualquier precio máximo trae consecuencias económicas. El verdadero valor del dólar se va a encontrar más cerca del dólar contado con liquidación que del dólar oficial. Cuanto más profundo es el cepo, mayor será la tendencia de la brecha entre los dólares alternativos y el oficial. Y si hay algo que demuestra la historia de Argentina es que el mercado cambiario, baila al compás del dólar alternativo. Siempre que hubo control de cambios, cuando la situación se volvió insostenible, el dólar oficial se terminaba devaluando convergiendo hacia el valor del dólar contado con liquidación o del dólar paralelo. Dado que la experiencia muestra esto, se genera la expectativa de que tarde o temprano vendrá una devaluación. Si Argentina no va por el camino de encarar las reformas estructurales para generar confianza, así la economía vuelve a crecer y poder tener un mercado cambiario normal, entonces se seguirán tomando medidas que atiendan lo urgente y no lo importante; en otras palabras, parches. Si la línea que se va a seguir es esta, probablemente entonces convenga un desdoblamiento del tipo de cambio en lugar de un cepo, donde por lo menos las personas tienen la libertad de comprar dólares, a un precio más alto, pero siguen con la libertad de poder cubrirse de una moneda (el peso) que lo único que sabe hacer es perder valor. Porque, en definitiva, lo que el cepo busca no es que no se demanden dólares, sino obligarnos a usar pesos, la moneda que pierde valor.
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