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Algunos límites del diagnóstico errado

Por David Tettamanti
Lic. en Información Ambiental (UNLu)
Mg. (en curso) en Ingeniería de la Tasación y Valoración (UPV)

“la libertad no solo significa que el individuo tiene la oportunidad y la responsabilidad de la elección, sino también que debe soportar las consecuencias de sus acciones y recibir alabanzas o censuras por ellas. La libertad y la responsabilidad son inseparables. Una sociedad libre no funcionara ni perdurara a menos que sus miembros consideren como derecho que cada individuo ocupe la posición que se deduzca de sus acciones y la acepte como resultado de sus propios merecimientos…”
Friedrich Von Hayek, 1960.

Inspirado en la necesidad de dar respuestas a la narrativa totalitaria que predomina en estos tiempos por parte de los políticos, científicos, intelectuales y artistas, donde las restricciones excepcionales se han convertido en estructurales, en la correlación positiva que hay entre el Índice Libertad Económica de The Heritage Fundation  (Argentina, 149 de 180 países, a 2019), con el Índice de Percepción de la Corrupción (Transparency International), el Índice de Desarrollo Humano (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) e Índice de Desempeño Ambiental (Yale University). Los 7,2 puntos del PBI en Ineficiencia del gasto público, según el Banco Interamericano de Desarrollo, dentro de los cuales 4,4% son de “Filtraciones en transferencias”. El cercenamiento de las libertades individuales y el empobrecimiento que ha sufrido la población desde 1930 hasta la fecha, así como el 20-25% de pobreza estructural en el país (Universidad Católica Argentina) y una inflación acumulada de 1935 (año de creación del Banco Central de la República Argentina) actualizada a 2018 de 25.671.070.716.075.600.000% con una tasa promedio anual de 62,08%. (Roberto Cachanosky), en 2019 estar en tercer puesto de las “Economías más miserables del mundo” según la consultora Focus Economics, el segundo país con la presión impositiva sobre empresas más alta del mundo con un 106,3% de impuestos (Banco Mundial) y 48% del total del empleo no agrícola es informal según la Organización Internacional del Trabajo (2018). La ínfima cantidad de test diagnósticos realizados de COVID-19, Argentina 435 por millón de habitantes, Chile 4.228 tests por millón de habitantes (Gobierno de Chile). Según el London School of Hygiene & Tropical Medicine, Chile se encuentra reportando el 50% de los casos sintomáticos del país, siendo el 7° mejor país del mundo en este indicador, ubicándose Argentina en lugar 38° entre 79 países, solo reportando el 13% de los casos sintomáticos.

El no tan evidente fracaso de la planificación y coordinación estatal en salud, educación, economía, investigación y desarrollo, en nombre del “Estado presente”, la “solidaridad”, la “emergencia” o la “justicia social”, que no es notado por gran parte de la población que está retrasando la solución de la crisis ambiental (económico, ecológico y social).

Transitando uno de los momentos más críticos de las últimas décadas a escala global y local, donde los gobiernos aprovechan para mostrar todo su poder coercitivo y los ciudadanos en su mayoría expectantes a las decisiones de las dirigencias, nos enfrentamos no solo a la pandemia del COVID-19 sino también a las potencialidades y límites de las instituciones que hemos pensado como sociedades durante años.

El desempeño ambiental está determinado por la decisión de los individuos, estas decisiones están determinadas por los incentivos que modelan estas instituciones, por lo tanto, la credibilidad de las instituciones y sus autoridades, es fundamental para cualquier salida pacífica de la crisis.

Los riesgos ambientales siempre han existido, así como cualquier amenaza a la población humana (una pandemia, no es algo nuevo). Por lo que en estos momentos donde el evento ya sucedió, debemos realizar debates racionales en el marco de la evidencia empírica, en pos de disminuir la vulnerabilidad de la sociedad, mitigar los impactos negativos y evitar que las decisiones de hoy, generen peores escenarios a futuro.

En estos momentos, más que nunca, no solo es vital un diagnóstico certero, sino también un correcto marco teórico, ya que depende de este mismo la interpretación de dicho diagnóstico para la posterior planificación y gestión.

La heterogeneidad e interdependencia de los elementos del sistema ambiente, hace que necesariamente se requiera un abordaje interdisciplinar, ya que de otra manera el sesgo de una sola disciplina sobre el problema, provocaría desequilibrios en la toma de decisiones, perdiendo credibilidad y eficiencia en el uso de los recursos escasos.

Las características del sistema en estudio son las siguientes: es un sistema abierto por lo que hay entrada y salida de componentes, carece de limites bien definidos, realiza intercambios con su entorno, esta auto-organizado, está sometido a perturbaciones exógenas (modificación del entorno) o endógenas (dentro del sistema), el sistema puede ser estable o inestable a ciertas escalas de perturbaciones, puesto que al recibir una perturbación el sistema sufre un desequilibrio y re-equilibrio (sin desestructurarse), pero también puede romper el umbral de la estabilidad y generar una inestabilidad que demanda una re-organización, o re estructuración (nueva estructura).

Por lo que no solo se deben tomar la visión de las ciencias médicas, sino complementar con otra serie de disciplinas como “Law and Economics”, ya que las políticas sanitarias se verían limitadas por las económicas a corto plazo empeorando el escenario. Vale aclarar que, como medida, no es solo es hacer y mostrar “que se hace” para conservar la estabilidad política, sino también es momento de pensar en replegar la burocracia y permitir que la población encuentre su armonía sin coacción.

Es necesario mantener los pilares básicos del desarrollo sostenible, siendo dos de ellos las leyes justas y la justicia, entendiendo que, si todos los individuos tenemos la misma dignidad por el solo hecho de ser humanos, debemos ser tratados igual ante la institución burocrática con el monopolio de la violencia legítima (Estado), por lo que todo trato desigual ante él, es injusticia. El problema es la desigualdad ante la ley y la pobreza, no como muchos creen que el problema es la desigualdad económica, acaso si se buscara la igualdad económica, no solo se lesionaría derechos naturales, sino también seria igualdad en la miseria ya que se interrumpiría el proceso de ahorro, inversión e innovación.

Se ha evidenciado también que, tanto en la conservación de la naturaleza como en la gestión del riesgo ambiental la primera iniciativa es delegar al Estado toda la coordinación de la situación sin límite alguno, como si tendrían toda la información que se requiere para ello y tendría la capacidad de coordinar la voluntad de todos los individuos, lo cual no es cierto.

Cualquier avance sobre el derecho a la vida, a la libertad y la propiedad privada, lesionaría la sostenibilidad y la gestión en la situación de emergencia, debido a la violencia que se ejerce y los desbalances que esto genera en el sistema. Este enfoque de no garantizar derechos naturales y avanzar sobre los intereses particulares impide la innovación, siendo estos los que generan las soluciones. Entendiendo un derecho, como las cartas que nos resguardan de la institución a la cual le reconocemos su monopolio de la violencia legítima, que es administrada por individuos como cualquiera, que especula, tienen su propio interés personal y su propia escala de valores.

Debido a que, sin leyes justas, ni justicia, no solo la cohesión social es algo aún más difícil de lograr ya que los actos voluntarios se ven remplazados por el aparato estatal, sino que también se ven estropeados otros aspectos vitales para la obtención de un diagnóstico certero.

A raíz de que un individuo no puede abastecerse de todas sus necesidades por sí mismo, debe intercambiar con otros para lograrlo. De estos intercambios libres y voluntarios de los derechos de propiedad surge el sistema de precios, sistema clave para la obtención de un buen diagnóstico y gestión, por varias razones que detallare a continuación:

  1. Para la determinación de responsabilidades, y delimitación de derechos y obligaciones.
  2. Cada individuo en función de sus preferencias, valora y elige qué productos y servicios satisfacen mejor su demanda, al comprarlo envía instantáneamente y casi sin conciencia de ello una señal al resto de los actores de la red (dado que la especialización hace que cada quien solo se ocupe de lo suyo). De esta manera se genera un sistema de recolección de información (intercomunicación y cooperación social) sobre cantidades y calidades de productos y servicios, que sería imposible de predecir de manera unilateral, ya que el consumidor determinaría qué prospera y qué no en el mercado, generando más acumulación e inversión en los proveedores que mejor satisfacen sus necesidades. Por lo que cualquier tipo de control de precios por debajo de su precio de equilibrio (no por oferta y demanda), generaría escasez de ese producto o servicio.
    Como vemos en el diagrama siguiente son esenciales dos instituciones, que son los “intercambios libres” y la “existencia del dinero”. En el momento que se elimina en una de las dos o ambas, se hace imposible hacer cálculos económicos sobre cuando, cuánto y que necesita cada individuo.  Y si solo se interfiere, se atrasa el proceso de innovación y desarrollo. Por este motivo, toda coacción en la economía genera escasez, problemas sociales y deterioro ambiental.

  1. Las valoraciones son subjetivas, los precios son objetivos ya que surgen de la puja de cada transacción y tienen una correlación histórica (catalaxia). Por lo que no hay que usar el signo “=” tan desaprensivamente, como si no hubiera juicio, ni posibilidad de cambio. Si no hay libertad, hay coacción. Estos precios determinan los costos, no al revés.
  2. Este sistema de recolección instantánea de información dispersa y coordinación de los conocimientos en pos de la restructuración del sistema en función de las necesidades hace que sea el sistema más eficiente conocido no solo por su eficiencia en un solo momento del tiempo, sino también por mantenerse constantemente actualizado e innovando.
  3. Esta lógica de cooperación social, significa que el bien común se construye de las relaciones e interrelaciones de los individuos interactuando voluntariamente en ausencia de coacción tejiendo una red de resiliencia. No de arriba hacia abajo de acuerdo a los intereses y valores de las autoridades de turno; entendiendo al emprendedor como conector de las demandas sociales y los factores de producción, no como un enemigo o como una fuente ilimitada de recursos.
  4. El sector que arriesga en un escenario de competencia constante, innova y genera la riqueza es el sector privado. En cambio, el Estado está limitado por sus roles que le dan sentido de existir (seguridad y justicia), por los derechos naturales y solo dispone de los recursos que les expropia a los individuos. Debo destacar que, por su naturaleza monopólica no compite y carece de afrontar los costos marginales de las decisiones que toma, por lo que lleva gran ineficiencia.
    En momentos tan exigentes como este, la competencia es aún más importante que en situaciones de estabilidad, ya que de esta surge la innovación y la masificación del conocimiento. Ya he demostrado por qué el sector privado es más eficiente que la coacción y el sector público. Por lo que cualquier tipo de eliminación o control de la competencia, interrumpiría el proceso de innovación y desarrollo en búsqueda de satisfacer las demandas sociales por aquella que el burócrata decida (con sus interés y escasa información), consecuentemente a esto al alterando las señales, se brindarían bienes y servicios de mala calidad a los consumidores.
  5. No aceptar el funcionamiento del sistema de cooperación descripto, no aceptar la naturaleza monetaria de la inflación y no hacer caso a las restricciones presupuestarias, por parte de los Estados y Bancos Centrales, incurriendo los burócratas en la “fatal arrogancia” de querer controlar los aspectos de mercado alterando las señales en el sistema de intercomunicación, retrasando el proceso de capitalización del sistema y la innovación en búsqueda de satisfacer las necesidades.
    Al burócrata interferir en el funcionamiento sano del sistema de precios por el hecho de que jamás va a obtener ni sostener los resultados que promete o pretende (sino ignora o desconoce lo anteriormente dicho), ya que estos desequilibrios se ven reflejados en otros precios, por lo que hay una tendencia clara a querer controlar cada vez más los aspectos del sistema de precios usando cada vez más violencia, eliminando la competencia y la creación de riqueza. Y por consecuencia, todos los beneficios que estas producen.

Por estas razones cualquier acto coercitivo carece de la información necesaria para ser certeros en la gestión del riesgo. Y cualquier acto de este tipo en contra de las libertades individuales, como por ejemplo seguir monopolizando o interfiriendo mercados, tendrá sus consecuencias negativas a mediano y largo plazo. En este caso, serían más disgregación social, más pobreza y el colapso del sistema sanitario.

Debido al shock negativo que está sufriendo la sociedad y el sesgo predominante se debe abordar el problema de manera interdisciplinar, aceptando la naturaleza humana y el funcionamiento del sistema, para no generar más caos.

"En esta fase de diagnóstico y llegando a la etapa de planificación, debemos tener en cuenta de que la ley es para darle libertad a los individuos y no para restringírsela, entendiendo la libertad no en el sentido newtoniano sino en el sentido filosófico, entendiendo la misma como “ausencia de coacción arbitraria por parte de terceros”.

En ningún momento hago alusión a que habría que abandonar a alguien, pero si es momento de cambiar el paradigma, ya que el estado elefantiásico y las políticas totalitarias, son dañinas en todo sentido, y no tendrán resultados positivos en la gestión de la salud, ni de la economía.

La solución no es avanzar al máximo sobre las libertades individuales, ni que el 51% de los votos signifique el 100% y se atropellen en nombre de la “emergencia”, “solidaridad” o el “voto popular” los intereses particulares sino de entender cómo funciona el sistema de precios para servirse de información sana, aceptar la importancia del ahorro y los emprendedores, y tomar decisiones analizando el riesgo, pero en este sentido, no en el contrario. Es ampliar lo que entendemos hoy como propiedad privada, con derechos claramente definidos, siendo estos aplicables y trasferibles en el marco de leyes justas. No hay acto más justo y federal, que dejar que cada individuo desarrolle su proyecto de vida sin coacción.

“El culto del Estado, es el culto de la fuerza. No hay amenaza más peligrosa para la civilización que un gobierno de incompetentes, corruptos u hombres viles. Los peores males que la humanidad haya tenido que soportar fueron infringidos por los malos gobiernos.”
Ludwig Von Mises

Bibliografía de revisada

  • Von Hayek, Friedrich (1933) Teoría Monetaria y Ciclos Económicos
  • Von Hayek, Friedrich (1960) Los Fundamentos de la Libertad
  • Von Mises, Ludwig (1912) Teoría del Dinero y el Crédito
  • Von Mises, Ludwig (1949) La Acción Humana: Tratado de Economía

Política

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La energía K, en tiempos electorales

CLARÍN – Al igual que sus tres predecesores kirchneristas, el actual gobierno ostenta una manifiesta preferencia por los congelamientos tarifarios y por la intervención en los precios de los productos desregulados, manteniéndose fiel a sus preceptos populistas e intervencionistas.

El gobierno del Frente de Todos se aferra a medidas transitorias porque le proveen de un confort político ficticio y circunstancial y se ilusiona con que puedan mejorar su performance electoral. Esa transitoriedad tiene un plazo, octubre 2021, en el que “todo vale “. Claro que con prescindencia de las graves consecuencias que le producirá al país el día después, gane o pierda las elecciones de medio término.

El manejo discrecional de las tarifas y los precios energéticos guarda una analogía interesante con el utilizado por la actual administración en el sistema sanitario ante la pandemia COVID 19; es interminable, empeora los servicios, causa estragos a la economía y por ende, a la calidad de vida de la población

El desplazamiento de Guillermo Nielsen de la presidencia “virtual “de YPF, hubiese resultado ocioso de no mediar la intención del Gobierno de sumar la compañía al plan electoral, transformándola en un ente regulador de facto del precio de los combustibles, en un promotor de beneficios provinciales y en un difusor de propaganda gubernamental.

Ahora, otra vez el Gobierno se aferra al cortoplacismo, le interesa el hoy, el ir tirando y luego veremos, cuando ese “luego” es inminente por más que haga lo imposible para que no ocurra antes de octubre.

Aunque las consecuencias son harto conocidas después de la frustrante experiencia energética de doce años de kirchnerismo aplicando similar política, buena parte de la ciudadanía parecería haberlas olvidado luego de las mejoras introducidas por el gobierno de Cambiemos.

El sacrificio que significó a la sociedad el inevitable sinceramiento tarifario aplicado por la anterior administración y el inmenso costo político que pagó, fueron en vano. La mejora sustancial de los servicios, la reducción del déficit fiscal de 4 puntos del PBI a 1,5 producida por la baja de los subsidios energéticos, el equilibrio en las cuentas del comercio exterior, la mejora ambiental introducida por el uso eficiente del consumo ante las señales de precio de tarifas económicas y las ingentes inversiones en energías renovables, retornan aceleradamente a los valores paupérrimos de finales de 2015.

La gente había comenzado a tomar conciencia de lo que cuesta producir energía y estaba aceptando pagar su costo como en cualquier país del mundo y no hacerlo compulsivamente vía subsidio por la que no usa.

Hasta 2002 no había subsidio a la energía, no faltaba luz, y se exportaba gas. Las tarifas eran las más bajas de la región y fluían las inversiones privadas al sector. El Estado intervenía en el segmento de los servicios regulados de gas y electricidad mediante los Entes Reguladores, y se concentraba en recaudar impuestos estables respetando las leyes que rigen al sector, generando así un clima propicio para la inversión privada.

A su vez, el segmento no regulado, es decir con precios libres, como la producción de electricidad, gas, petróleo y sus derivados, se manejaba bajo las reglas de mercado dentro del marco legal vigente y de valores de referencia internacional.

Pero, con la vuelta del kirchnerismo en su versión K4 recargada en vísperas electorales, retornan las prácticas paralizantes para el sector como congelamiento tarifario indefinido, intervención en los precios no regulados y ruptura de contratos.

Las secuelas de este deja vu ya se están manifestando. Vuelve el capitalismo de amigos, las fantasías estatizantes, la demonización de las empresas concesionarias, los barcos regasificadores, la discrecionalidad en subsidios y las condonaciones de deuda.

Mientras, la inversión se ha paralizado en una industria dinámica que requiere de un flujo constante de fondos. La producción de gas cayó a valores históricos, motivando un nuevo plan de asistencia del Estado a las empresas imposibilitadas de producir al precio congelado de la demanda, aumentando así la presión de los subsidios energéticos que en 2020 alcanzaron los USD 8.000 millones.

Paradójicamente, lo que nos costará de manera indirecta a los usuarios ese nuevo subsidio será mucho más oneroso que pagar la tarifa plena, pero no lo notarán en el corto plazo y es lo que le interesa al Gobierno antes de las elecciones. Sí, lo va a notar Economía ante la falta de divisas para importar gas cuya cantidad y precio serán muy superiores a los ligeramente estimados.

Los volúmenes de GNL, gas en barco, a importar este invierno aumentarán debido a que la producción será menor a la prevista por los retrasos en la implementación del plan gas y por la merma en el suministro de gas de Bolivia al caer su producción. En cuanto al precio original, ingenuamente calculado en base a los bajos valores internacionales de pandemia en unos 3 dólares el millón de BTU, no creo que se pueda conseguir este invierno a menos de 10 dólares.

Recientemente en Corea se ha llegado a pagar hasta 20 dólares. Entonces, este año el país necesitará una cantidad de divisas para la energía, que tenemos y no producimos, de tal magnitud que ni el insólito precio de las commodities del campo compensará. Mientras tanto sigamos disfrutando de la ficción de tarifas y precios “baratos”, no puede durar mucho.

Destacados, Política, Política Nacional

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Una mirada proto-liberal a las externalidades ambientales en Latinoamérica

Por Egon Iván Rost y Javier Caballero.

Suele ser común asociar ciertas problemáticas ambientales concretas, como la contaminación o la deforestación, a un concepto de las ciencias económicas llamado “externalidad”, el cual refiere al impacto de las acciones de un sujeto sobre el bienestar de otros. Algunas corrientes teóricas profundizan aún más y afirman que una externalidad produciría una “falla del mercado”, situación en la cual el mercado, por sí solo, no asigna los recursos eficientemente. A raíz de esta idea, se fomenta la intervención del Estado para buscar atenuar ciertos procesos negativos que afectan al ambiente. A pesar de la predominancia en Latinoamérica de esta línea de pensamiento, se han desarrollado los últimos años algunas experiencias que permiten pensar alternativas de gestión del ambiente con la iniciativa de sectores no vinculados al Estado.

Guatemala, Honduras, México y Brasil, son naciones que se caracterizan por tener una vasta riqueza de recursos naturales, pero además una población civil vinculada directamente al uso de los mismos, la cual se ha involucrado para generar instituciones con el objetivo de ejercer sus derechos naturales, principalmente el de propiedad privada. Un denominador común de estas experiencias es la lucha constante de estos sectores ante la burocracia estatal, en el reconocimiento de su acción en el territorio que habitan y en su facultad de comercializar aquello que producen.

La Reserva de la Biósfera Maya es el espacio natural protegido más grande de Guatemala con dos millones de hectáreas, de las cuales 800 mil están habilitadas por el Estado para su uso. En este ambiente habitan desde 1900 distintas comunidades locales, que se organizaron en la década de 1990 para poder acceder a los mecanismos de “concesiones forestales” formalizados en aquel entonces por la autoridad estatal. En un principio, existió cierto prejuicio sobre la capacidad de conservar los recursos que estas pequeñas organizaciones podrían tener, sin embargo, con el tiempo los resultados empíricos fueron sorprendentes. El caso más emblemático es la “Cooperativa Carmelita” con una gestión de 53 mil hectáreas de bosque subtropical donde se realiza el aprovechamiento de madera de calidad (caoba y cedro), productos no maderables (xate, guano y miel), además de practicar agricultura y ofrecer servicios turísticos. Con un monto estimado de ingresos generados entre 2013 al 2019 de 5.000.000 de dólares, la Cooperativa registra en su territorio una tasa de deforestación de 0,1% anual, en contraste con el 2,2% en las zonas no concesionadas de la Reserva. Se detectó además la presencia de 1,5 jaguares por cada cien kilómetros cuadrados, una de las más altas densidades de población de este felino americano en el continente.

Circuito Carmelita-Mirador (Guatemala)

En Honduras, “San José de Protección” formada en 1973 fue una de las primeras cooperativas agroforestales de este país. Establecida por extractores de resina y productores de madera, la cooperativa tiene derechos de usufructo sobre 1.500 hectáreas de bosque público. Antes de que se estableciera la Cooperativa, el bosque se dividía entre las familias para la extracción de resina sobre la base de parcelas designadas en forma individual. Luego, los miembros de esta organización acordaron que se elaboraría un solo plan de manejo que abarcaría las parcelas individuales, pero considerando que los poseedores de parcelas serían tratados como propietarios privados. A diferencia de otras organizaciones en Honduras, los activos de capital se han adquirido principalmente mediante préstamos en vez de otras fuentes de financiamiento. La limitación de la asistencia externa ha generado una importante política institucional, motivada en parte por el deseo de evitar una interferencia externa excesiva en su proceso de gestión y adopción de decisiones. Sin embargo, la Cooperativa se ha visto limitada dadas las regulaciones para el uso y manejo de los recursos forestales, en 2012 y 2013 no realizó operaciones de aprovechamiento debido a retrasos la renovación de su plan quinquenal de manejo forestal. Incluso después de la aprobación del mismo, los años subsiguientes aparecieron obstáculos adicionales para la producción y comercialización, en forma de otros documentos que deben ser autorizados por distintas oficinas de gobierno.

Si bien en México se reconocía la propiedad privada colectiva de la tierra desde los inicios del siglo XX, hasta la década de 1980 las comunidades locales no podían manejar los recursos forestales que se encontraban en su territorio. El gobierno administraba los derechos de manejo del bosque, otorgando concesiones de aprovechamiento generalmente en forma discrecional. Uno de los casos surgidos luego de las reformas normativas, fue la organización de los ejidatarios de “Laguna OM” para realizar manejo forestal, agricultura y apicultura, además de ofrecer servicios ecoturísticos, e incluso generar convenios con organizaciones científicas para la conservación de especies. Sin embargo, en el camino para llegar a este objetivo se han encontrado con varios obstáculos, la mayoría de ellos son trámites burocráticos. Juntar todos los documentos para que el Ejido pueda realizar el manejo de sus recursos naturales costó dos años.

En Brasil por su parte, en la región del Pantanal en los estados de Mato Grosso y Mato Grosso do Sul, el ecoturismo y particularmente el avistaje de jaguares ha crecido en los últimos 25 años. Esta actividad significó un contrapeso a las pérdidas económicas que éstos felinos ocasionan cuando atacan al ganado de las granjas, inconveniente que generaba una fuerte enemistad entre los habitantes de las haciendas y la vida salvaje. Algunas de las medidas que se intentaron para este tipo de problemas incluyeron cazar a los depredadores o exigir compensaciones al estado por las pérdidas ocasionadas. Pero finalmente la solución que se encontró a través de mecanismos de mercado resultó mucho más creativa y beneficiosa: en 2015 el ecoturismo en torno al jaguar representó un ingreso bruto anual aproximado de 7 millones de dólares, en contraste con las pérdidas de 120.000 dólares al año debido a la disminución de vacas y bueyes. Este nuevo esquema no sólo logró una fórmula en la que las haciendas y el turismo local salen ganando, también significó un gran avance económico en la región. Antes solo había trabajo en el sector ganadero, mientras que luego con el fomento del turismo, la construcción de hoteles y posadas, se crearon nuevas oportunidades para familias enteras.

Todos estos ejemplos no hacen más que confirmar los razonamientos que Friedrich A. von Hayek desarrolló en la mitad del siglo XX. La utilización del conocimiento, ampliamente disperso en una sociedad que tenga una distribución extensiva del trabajo, no puede descansar en el hecho de que los individuos conozcan todos los usos particulares a los cuales pueden aplicarse las cosas que les son familiares dentro de su propio medio ambiente individual. El manejo de ecosistemas implica un cambio drástico de ambiente y paradigmas en el cual difícilmente burócratas de aparatos estatales (muchas veces habitantes de las urbes) puedan acoplarse perfectamente a las dinámicas locales.  

La gestión de los recursos depende de cómo las instituciones sociales movilizan sus propios intereses a través de las iniciativas individuales, si este proceso se realiza sin excesivas interferencias desde el sector estatal y en un contexto de respeto por la propiedad privada, los resultados pueden ser muy satisfactorios, tanto en el ámbito económico como en el ambiental. Es interesante explorar el establecimiento de un vínculo entre riqueza y buena administración, si se compatibiliza la ganancia con la gestión correcta permitiendo a los gestores más eficaces comercializar y vender sus ‘productos’ ambientales, se movilizan los intereses de los individuos hacia la buena gestión ambiental. De esta manera es posible proporcionar nuevos y mayores incentivos para producir y conservar hábitats para la vida salvaje y ecosistemas más saludables.

Finalmente, el mismo F. von Hayek afirma que en el mundo la proporción de personas privadas que están preparadas para ensayar nuevas posibilidades, cuando éstas parecen prometer mejores condiciones y cuando sus congéneres nose lo impiden, es muy similar en todas partes. La lamentada escasez de espíritu de empresa en muchos lugares no es una característica inalterable de los habitantes individuales, sino la consecuencia de las restricciones que ejercen sobre ellos las costumbres e instituciones existentes. Se genera el espacio entonces para preguntarse si los fallos del mercado surgen naturalmente o aparecen en realidad cuando no hay condiciones para el funcionamiento del mercado; o si la intervención por parte del Estado u otro actor externo al ambiente afectado puede efectivamente prevenir y/o atenuar las “externalidades” manifestadas.

Destacados, Economía

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Riesgos ambientales en Argentina del sistema chino de producción intensiva de cerdos

Por Emilio Andrés Bottini y Egon Iván Rost

El Gobierno Argentino inició tratativas con el de China para que inversiones de ese país se dediquen a hacer en Argentina lo que ellos mismos aparentemente ya no quieren hacer en su propio territorio, esto es, asumir los riesgos ambientales y sanitarios que implican la producción industrial a gran escala de ganado porcino. Si bien el primer contacto público se conoce desde julio de 2020; luego de estallar una epidemia de gripe porcina a finales de 2018 en las granjas y fábricas del gigante asiático, una reconocida multinacional con actividad en Argentina ya venía seduciendo al Ejecutivo desde inicios de este año motivo de la faltante de oferta de carne de cerdo en el mercado mundial.

En la última década, el sistema intensivo de producción porcina, basado en “mega-granjas”, ha crecido rápidamente hasta incluir al 60% de la población de cerdos en China. En este modelo, los insumos derivados de la industria química reemplazan a los procesos naturales, a contramano hoy en día de las tendencias en cuanto a la producción de alimentos sanos por medio de prácticas ambientalmente amigables.

La mega-granja consiste en una unidad organizativa similar a albergues para cerdos, que pueden ser horizontales o verticales. En cada compartimiento o piso, equipado con sistemas complejos de ventilación y movilidad, pueden criarse unos 1000 cerdos. A pesar de esto, al estar muy concentrados los animales por unidad de superficie, crea condiciones para que la aparición espontánea de algún patógeno provoque una infección difícil de controlar. En consecuencia, la epidemia de la gripe porcina ha podido expandirse rápidamente desde África hacia los focos concentrados de cerdos en China.

En caso de acuerdo con el Gobierno Argentino, el país asiático logra la provisión de carne de cerdo a un costo conveniente, mientras que relocaliza su producción a una zona en buenas condiciones ambientales, y más importante aún, libre de enfermedades. Cada mega-granja necesita provisión abundante de agua potable y comida (cereales y porotos de soja), además de una zona “crítica” donde puedan tratarse y/o depositarse las toneladas de residuos que se generan como externalidad del proceso productivo. Estas variables en nuestro país resultan sumamente atractivas para los impulsores de este tipo de emprendimientos, más teniendo en cuenta que pueden asumirse los riesgos en otro territorio que no es el propio.

El continuar en este camino nos lleva al cierre gradual de un destino importante de la producción rural argentina, nos aleja de los mercados exigentes que premian los procesos productivos de calidad, y nos deja expuestos al condicionamiento de un país potencia como China. No se trata de limitar la producción porcina, ni el comercio internacional, sino de cuestionar modelos que potencialmente atentan contra los recursos naturales y promuevan una responsabilidad desigual entre las partes involucradas. Además, no podemos ser ingenuos en desconocer que la capacidad de presión del gobierno chino amenazando con cierres comerciales en perjuicio de Argentina, puedan influir para erosionar la rigurosidad al momento de velar el cumplimiento estricto de exigencias ambientales.

En este contexto crítico que nos toca atravesar, es momento propicio para pensar un capitalismo que promueva la producción de alimentos sanos, con respeto al medio ambiente dentro de las buenas prácticas sostenibles en el tiempo, y de gran capacidad productiva como ya está demostrado dada nuestra ventaja comparativa producto de los procesos ecológicos que definen nuestro ambiente natural. En contrapartida, el acuerdo chino-argentino en los términos hoy regidos no aporta ninguna solución estructural para el progreso de nuestro país.

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El número es 25.831/03: Libre Acceso a la Información Pública Ambiental

Por David Tettamanti*

“Artículo 19: Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.”

Declaración Universal de Derechos Humanos, 1948.

Dentro del vasto abanico normativo, podemos encontrar la ley N° 25.831 de “REGIMEN DE LIBRE ACCESO A LA INFORMACIÓN PUBLICA AMBIENTAL”, sancionada el 6/11/03 y promulgada el 6/1/04, con el objeto de “garantizar el derecho de acceso a la información ambiental que se encontrare en poder del Estado, tanto en el ámbito nacional como provincial, municipal y de la Ciudad de Buenos Aires, como así también de entes autárquicos y empresas prestadoras de servicios públicos, sean públicas, privadas o mixtas.”

Definiendo por información ambiental, “toda aquella información en cualquier forma de expresión o soporte relacionada con el ambiente, los recursos naturales o culturales y el desarrollo sustentable.”

En el Artículo 3°, se establece que, “el acceso a la información ambiental será libre y gratuito para toda persona física o jurídica, a excepción de aquellos gastos vinculados con los recursos utilizados para la entrega de la información solicitada. Para acceder a la información ambiental no será necesario acreditar razones ni interés determinado. Se deberá presentar formal solicitud ante quien corresponda, debiendo constar en la misma la información requerida y la identificación del o los solicitantes residentes en el país, salvo acuerdos con países u organismos internacionales sobre la base de la reciprocidad.

En ningún caso el monto que se establezca para solventar los gastos vinculados con los recursos utilizados para la entrega de la información solicitada podrá implicar menoscabo alguno al ejercicio del derecho conferido por esta ley.”

Mencionando de manera explícita en su Artículo 4°, que “las autoridades competentes de los organismos públicos, y los titulares de las empresas prestadoras de servicios públicos, sean públicas, privadas o mixtas, están obligados a facilitar la información ambiental requerida en las condiciones establecidas por la presente ley y su reglamentación.”

Autorizando, solo en los casos mencionados en el Artículo 7°, la posibilidad de denegar las solicitudes de información:

“a) Cuando pudiera afectarse la defensa nacional, la seguridad interior o las relaciones internacionales;

b) Cuando la información solicitada se encuentre sujeta a consideración de autoridades judiciales, en cualquier estado del proceso, y su divulgación o uso por terceros pueda causar perjuicio al normal desarrollo del procedimiento judicial;

c) Cuando pudiera afectarse el secreto comercial o industrial, o la propiedad intelectual;

d) Cuando pudiera afectarse la confidencialidad de datos personales;

e) Cuando la información solicitada corresponda a trabajos de investigación científica, mientras éstos no se encuentren publicados;

f) Cuando no pudiera determinarse el objeto de la solicitud por falta de datos suficientes o imprecisión;

g) Cuando la información solicitada esté clasificada como secreta o confidencial por las leyes vigentes y sus respectivas reglamentaciones.”

Detallando que, “la denegación total o parcial del acceso a la información deberá ser fundada y, en caso de autoridad administrativa, cumplimentar los requisitos de razonabilidad del acto administrativo previstos por las normas de las respectivas jurisdicciones.”

El Artículo 8° establece que, la resolución de las solicitudes de información ambiental se llevará a cabo en un plazo máximo de treinta (30) días hábiles, a partir de la fecha de presentación de la solicitud.”

Se considerarán infracciones a esta ley, Artículo 9°, “la obstrucción, falsedad, ocultamiento, falta de respuesta en el plazo establecido en el artículo anterior, o la denegatoria injustificada a brindar la información solicitada, y todo acto u omisión que, sin causa justificada, afecte el regular ejercicio del derecho que esta ley establece. En dichos supuestos quedará habilitada una vía judicial directa, de carácter sumarísima ante los tribunales competentes.

Todo funcionario y empleado público cuya conducta se encuadre en las prescripciones de este artículo, será pasible de las sanciones previstas en la Ley N° 25.164 o de aquellas que establezca cada jurisdicción, sin perjuicio de las responsabilidades civiles y penales que pudieren corresponder.

Las empresas de servicios públicos que no cumplan con las obligaciones exigidas en la presente ley, serán pasibles de las sanciones previstas en las normas o contratos que regulan la concesión del servicio público correspondiente, sin perjuicio de las responsabilidades civiles y penales que pudieren corresponder.”

Norma Completa: http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/verNorma.do?id=91548

*Lic. en Información Ambiental (UNLu), Mg. (en curso) en Ingeniería de la Tasación y Valoración (UPV)

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