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Financiamiento educativo: salir del simulacro y debatir reglas que funcionen

Desde hace casi dos décadas, la Argentina discute el financiamiento educativo alrededor de una consigna: destinar al menos el 6% del Producto Bruto Interno (PBI) a la educación. Ese objetivo, incorporado primero en la Ley de Financiamiento Educativo y luego en la Ley de Educación Nacional, buscó expresar una prioridad política compartida entre la Nación y las provincias. Sin embargo, la evidencia acumulada muestra que ese esquema no logró cumplir su objetivo central: proteger, ordenar ni mejorar de manera sostenible el sistema educativo.

 

Desde su sanción en 2006, la meta del 6% solo se cumplió plenamente una vez, en 2015. En los demás años, su aplicación fue parcial, discutida o directamente incumplida. En la práctica, como explica Agustín Etchebarne, “el Presupuesto anual, aprobado cada año como una ley posterior, fue dejando sistemáticamente sin efecto esa obligación, sin sanciones, mecanismos automáticos de corrección ni responsabilidades claramente asignadas entre niveles de gobierno”. Como resultado, este incumplimiento sostenido permitió la acumulación de una brecha de inversión que, según estimaciones del economista Mariano Narodowski, asciende a USD 26.000 millones entre 2006 y 2020.

 

Esta experiencia histórica deja una enseñanza clara: una meta agregada, dependiente del PBI y sin reglas operativas no funciona como garantía efectiva de financiamiento. A ello se suma otro dato relevante: el aumento del gasto no se tradujo en mejores resultados educativos. Las evaluaciones nacionales (Aprender y ONE) e internacionales (PISA) muestran, en términos generales, estancamiento o deterioro en los aprendizajes, incluso durante los años de mayor expansión presupuestaria. Esto refuerza la idea de que el problema no es solo cuánto se gasta, sino cómo se asignan los recursos y qué incentivos genera el sistema.

 

Los datos más recientes confirman este diagnóstico. En 2024, aun con la obligación legal del 6% formalmente vigente, el gasto educativo cayó en términos reales en 21 provincias. En 11 de ellas, la reducción del gasto educativo fue mayor que la del gasto público total, lo que sugiere que, en esos casos, la educación fue una de las principales variables de ajuste, aunque este comportamiento no fue homogéneo en todas las jurisdicciones. La existencia de una meta legal, una vez más, no funcionó como blindaje efectivo, ni siquiera en un esquema federal.

 

A este cuadro se suma un cambio estructural que vuelve aún más relevante la discusión: el colapso de la natalidad. En los próximos años habrá menos alumnos en el sistema educativo y una población envejecida, con más jubilados y menos aportantes. Persistir en esquemas rígidos de financiamiento atados a porcentajes del PBI, sin revisar la asignación por alumno ni los incentivos del sistema, no solo es ineficiente, sino fiscalmente insostenible.

 

En este contexto, el debate abierto en el Congreso en torno al Presupuesto 2026 no debería reducirse a la defensa o eliminación de un porcentaje que, en la práctica, nunca logró ordenar el sistema. Desde Fundación Libertad y Progreso consideramos necesario correr el eje del debate: el problema no es si se financia o no la educación, sino cómo se la financia y con qué reglas.

 

En ese sentido, la Ley de Libertad Educativa abre una oportunidad para discutir esquemas superadores, que aborden no solo el financiamiento, sino también el funcionamiento institucional del sistema, mejorando los incentivos, la transparencia y el control por resultados. Propuestas como el financiamiento por alumno y la combinación de aportes a la oferta y a la demanda permiten que los recursos públicos lleguen efectivamente a los estudiantes, involucren a las familias y fortalezcan la rendición de cuentas.

 

La experiencia de los últimos veinte años demuestra que prometer porcentajes no alcanza. Si el objetivo es mejorar la calidad, la equidad y la previsibilidad del sistema educativo, el desafío es avanzar hacia mecanismos de financiamiento efectivos, adaptados a la realidad demográfica y con resultados evaluables.

 

Salir del simulacro no implica desfinanciar la educación.

Implica, por el contrario, tomarla en serio.

 

 

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IPC LyP: Febrero 2025

El IPC LyP registró un aumento del 2,3% en febrero, apenas 0,1 puntos porcentuales por encima del dato oficial de enero (2,2%). De esta manera, en el primer bimestre del año, la inflación acumulada es del 4,6%, sustancialmente inferior al 36,6% acumulado en el primer bimestre del 2024. La variación anual registrada fue de 66,7%, marcando la décima desaceleración consecutiva y la segunda por debajo del 100%.

Durante la primera mitad del mes, el IPC registró incrementos por debajo de enero, lo que conducía a pensar en una desaceleración de la inflación. Sin embargo, en la segunda parte de febrero, se registraron incrementos por encima de lo previsto. Buena parte de esto se explica por los aumentos en Alimentos y Bebidas No Alcohólicas, particularmente en la carne, cuyo incremento fue superior al 7%.

 

LA OPINIÓN DE NUESTROS EXPERTOS

Aldo Abram, Director de la Fundación Libertad y Progreso, menciona que “Un dato a tener en cuenta es que la canasta de bienes y servicios con la que el INDEC mide el IPC tiene ponderadores fijos; por lo que, cuando uno o más bienes y servicios suben fuerte por una razón coyuntural, puede mostrar algún sesgo al alza. Eso fue lo que pasó en febrero.” Y agregó: “Sin embargo, como la gente tiene un límite de gasto dado por su ingreso, para poder erogar más en lo que aumentó, tiene que bajar otros consumos y esos sectores no podrán subir sus propios valores como lo hubieran hecho en otras circunstancias. Ese reacomodamiento se va a reflejar en las mediciones de los próximos meses, que van a ser más bajas que lo esperado anteriormente, compensando el sesgo al alza de febrero y llevando la inflación a lo que determine la depreciación del peso.”

Lautaro Moschet, economista de la Fundación Libertad y Progreso, señala que “Nos encontramos en una etapa del proceso de desinflación donde las oscilaciones serán más frecuentes, pero la tendencia debería continuar a la baja. Esto se debe a que el programa económico se centra en equilibrar el mercado monetario, estabilizando el valor del peso. En este escenario, es razonable esperar que la inflación siga moderándose. La reducción del ritmo de crawling peg establece un piso más bajo para la inflación, lo que permite proyectar una nueva desaceleración en el segundo trimestre.”

Clara Alesina, economista de la Fundación Libertad y Progreso, dice que “La dinámica del IPC viene mostrando tasas de crecimiento muy por debajo de los registrados a comienzos de 2024 y hay que retroceder hasta mediados de 2020 para encontrar valores similares a los actuales. Pese a la tendencia decreciente, no se prevé una desaceleración en marzo. El inicio del año escolar y la reactivación de sectores clave podrían generar cierta presión estacional sobre los precios. Sin embargo, el ancla monetaria y fiscal aplicada por el gobierno sigue operando como un factor de contención. Bajo estas condiciones, proyectamos que la inflación de marzo se mantendrá en niveles similares a los de febrero.”

Destacados, Economía

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Comunicado de la Fundación Libertad y Progreso sobre los casos de inseguridad y violencia en la Provincia de Buenos Aires

Buenos Aires, 28 de febrero de 2025

 

La Fundación Libertad y Progreso considera necesario pronunciarse sobre los graves hechos de violencia que se suceden en la Provincia de Buenos Aires. Es responsabilidad del gobierno provincial asumir el crecimiento de los delitos y su violencia en toda su jurisdicción.

 

Para abordar eficazmente esta crisis, es fundamental que las políticas públicas se diseñen con un enfoque basado en la realidad y en la defensa de los ciudadanos honestos, en lugar de centrarse en una perspectiva ideologizada que victimiza al delincuente y lo exime de responsabilidad.

 

Rechazamos la visión abolicionista promovida por el ex juez de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni, cuya doctrina ha debilitado el sistema penal, promoviendo la impunidad y socavando la confianza en la Justicia. Su enfoque, que minimiza la responsabilidad individual del criminal y justifica el delito como un producto exclusivo de la exclusión social, ha generado consecuencias nefastas en la seguridad pública.

 

Es imprescindible restablecer la doctrina de Cesare Beccaria, Sebastián Soler y otros juristas que han defendido un equilibrio racional entre el castigo y la prevención, garantizando penas proporcionales a la gravedad de los hechos. Como establece nuestra Constitución Nacional, las penas no deben utilizarse como venganza, sino como un mecanismo para proteger a la sociedad. Sin embargo, la impunidad y la reincidencia reiterada de los delincuentes muestran que el sistema actual ha fallado en este propósito.

 

La teoría del crimen de Gary Becker, Premio Nobel de Economía, ha demostrado que los delincuentes toman decisiones racionales, sopesando los beneficios del delito frente a los costos esperados, es decir, la probabilidad de ser capturados y la severidad del castigo. Cuando la Justicia es laxa y las penas son bajas o inexistentes, el incentivo a delinquir aumenta. Por lo tanto, si el Estado no impone un castigo proporcional y efectivo, la delincuencia seguirá en ascenso.

 

El principio de proporcionalidad debe restablecerse urgentemente: quien comete un delito debe recibir una pena acorde con la gravedad del mismo. La reiteración delictiva no puede seguir siendo tolerada con excusas sociológicas que desprotegen a los ciudadanos de bien.

 

Asimismo, para los delitos cometidos por menores, es necesario establecer un régimen diferenciado que contemple la reincidencia y evite que queden en libertad tras cometer crímenes graves. La sociedad no puede seguir siendo rehén de un sistema que permite que menores de edad se conviertan en herramientas del crimen organizado con total impunidad.

 

Por ello, consideramos indispensable fortalecer las fuerzas de seguridad provinciales con recursos, auditorías y respaldo institucional, garantizando que puedan cumplir su tarea de manera efectiva y dentro del marco de la ley.

 

El presidente Javier Milei ha sintetizado esta postura con una máxima clara y contundente:

“El que las hace, las paga.”

 

Es momento de que la Justicia y el Estado de derecho lo apliquen con firmeza para devolverle la seguridad a los argentinos.

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Un año del brutal y sangriento atentado terrorista de Hamas contra el pueblo judío

El 7 de octubre de 2023, Hamas perpetró un brutal y sangriento ataque terrorista contra el pueblo judío. Nos queda claro que la violencia solo genera más violencia, en una espiral que cobra vidas inocentes.

Hoy, más que nunca, entendemos la importancia de defender la vida, la libertad y la dignidad humana. La lucha contra estos actos atroces forma parte de un esfuerzo más amplio para preservar los valores fundamentales de nuestra sociedad. Enfrentar estas injusticias es esencial para mantener los principios que sostienen nuestra civilización.

La Fundación Libertad y Progreso apoya el derecho de todas las personas a vivir en paz y seguridad, y condena enérgicamente todos los actos de violencia. Defender a las víctimas es defender a todos aquellos que creen en la justicia, la paz y el respeto por la vida humana.

Destacados, Política Internacional

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Inflación Julio 2024 Precios al Consumidor LyP

El IPC LyP arrojó un aumento de 3,8% en julio, lo que implicó una desaceleración de 0,8 puntos porcentuales respecto a la medición oficial de junio (4,6%). De esta manera, en la primera mitad del año el IPC acumula una suba de 86,7%. La variación interanual alcanza el 262,8%, marcando la tercera desaceleración consecutiva.

Inflación argentina julio 2024 IPC aumento de precios
Esta desaceleración se explica por la ausencia de grandes incrementos sobre los precios regulados, lo cual se tradujo en un índice más cercano a la inflación núcleo, que estuvo en torno al 3,5%.

Evolución de la inflación argentina 2024

Teniendo en cuenta que no se anunciaron hasta el momento aumentos en las tarifas de servicios públicos, estimamos que la inflación de agosto estará cerca de la inflación de julio e incluso podría llegar a estar algunas décimas porcentuales por debajo, debido a que la tendencia de la última mitad del mes mostró una nueva baja. No obstante, hay que seguir de cerca los efectos que surjan de las fluctuaciones en el mercado cambiario.

LA OPINIÓN DE NUESTROS EXPERTOS

Aldo Abram, Director de la Fundación Libertad y Progreso, señala que “la tendencia a la desaceleración de la inflación es clara y, en la medida que se siga revirtiendo la depreciación de la moneda gestada en mayo y junio, podemos ver algunos meses que empiecen con 2. Eso va a depender de cómo y cuándo se vayan corrigiendo los atrasos de los precios regulados y las tarifas de servicios públicos.” Finalmente, agregó que “sin embargo, también puede haber algunos impactos en el sentido contrario, profundizando la merma. Por ejemplo, cuando se reduzca el impuesto País, que podría deparar la sorpresa de algún mes que empiece con 1”.

Clara Alesina, economista de la Fundación Libertad y Progreso, señaló por su parte que “aunque la variación mensual de los precios sigue siendo positiva, el proceso de desaceleración de la inflación continúa. Las medidas del gobierno han contribuido a reducir las fuentes de emisión sin respaldo; el fin de la financiación del Tesoro mediante la emisión de moneda y la eliminación de la deuda remunerada del BCRA. Como contrapartida, la compra de reservas y el pago de deuda e intereses deberán financiarse con superávit fiscal o un aumento en la demanda genuina de pesos, lo que representa un gran desafío para el gobierno. Es clave que se mantenga un compromiso con la disciplina fiscal para promover la estabilidad económica a largo plazo”.

Lautaro Moschet, economista de la Fundación Libertad y Progreso, señala que “en julio se verifica que la tendencia de la inflación sigue siendo a la baja pese al aumento transitorio de junio, el cual correspondió al ajuste de tarifas de servicios públicos. Hacia adelante esperamos que la nueva fase del programa monetario ayude a bajar las expectativas de inflación. Aunque es cierto que aún quedan pendientes varios ajustes de precios regulados que vienen atrasados, lo que podría poner algo de presión al IPC general, aunque no así sobre la inflación núcleo”.

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