Monteverde sobre un TLC con EEUU: “La reciprocidad arancelaria es clave”
Canal E – Agustín Monteverde, Consejero académico en la Fundación Libertad y Progreso
El economista Agustín Monteverde analizó en diálogo con Canal E el panorama económico de Argentina y las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), así como la posibilidad de avanzar en un acuerdo de reciprocidad comercial con Estados Unidos.
El acuerdo con el FMI está prácticamente definido
Monteverde se refirió al acuerdo con el FMI y destacó que “esto ya está definido”. Según el economista, ambas partes tienen la voluntad de cerrar el trato y lo que queda por definir son “las particularidades del mismo, como la secuencia de los desembolsos y el monto final”.
Además, Monteverde resaltó que “Argentina ha sobrecumplido las metas que nunca hubiera imaginado el Fondo”, algo que, según él, facilitó el proceso de negociación. “Las metas que se autoimpuso Argentina son muy superiores a cualquier pauta que haya fijado el FMI con cualquier país del mundo en su historia”, aseguró.
En cuanto al respaldo internacional, indicó que “lo que tal vez faltaba ver es el enorme apoyo con que cuenta hoy esta administración por parte del principal accionista del FMI”, en referencia a Estados Unidos.
Reciprocidad arancelaria con EE.UU.: un camino viable
Consultado sobre la posibilidad de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, Monteverde consideró que es un proceso complejo que “lleva tiempo de negociación”. Sin embargo, destacó que lo más relevante en el corto plazo es la “reciprocidad en materia de aranceles”, lo que podría abrir el comercio en diversas áreas beneficiosas para ambos países.
Monteverde también refutó la idea de que Argentina no podría comerciar con Estados Unidos por falta de complementariedad económica. “Quien dice eso no estudió economía”, afirmó, agregando que “el comercio internacional en general mejora la calidad de los bienes, reduce costos y aumenta el nivel de vida de la población”.
El impacto de los aranceles en el comercio exterior
Sobre la decisión de EE.UU. de subir aranceles a algunos socios comerciales, Monteverde sostuvo que “el problema no es que Estados Unidos suba aranceles, sino que Argentina tiene una sobreprotección arancelaria y para-arancelaria”. En este sentido, destacó que “un acuerdo de reciprocidad arancelaria nos permitiría bajar nuestros propios aranceles”, lo que generaría mayor competitividad.
“El beneficio del comercio no proviene sólo de exportar, sino de comerciar, de vender y de comprar. Los países se benefician cuando pueden acceder a productos de mejor calidad y a menor precio”, agregó.
Argentina y su apertura económica
En relación con quienes sostienen que Argentina va en “contramano” del mundo por su política de apertura comercial, Monteverde negó esa afirmación: “Argentina está tratando de parecerse a los países que tienen economías más abiertas”. También enfatizó que “Estados Unidos, con Trump o sin Trump, sigue siendo una de las economías más abiertas del mundo” y que Argentina podría beneficiarse de seguir ese modelo.
Reservas y fortalecimiento del Banco Central
Finalmente, Monteverde abordó la situación del Banco Central y las reservas internacionales. “Las reservas no son el problema central, sino un tema derivado de lo que hay que hacer”, explicó. En este sentido, afirmó que “fortalecer al Banco Central es clave, porque fue dejado en una situación crítica” y que, para ello, “el crédito del FMI servirá para recomprar títulos y mejorar la liquidez de la entidad monetaria”.
Según el economista, esto será fundamental para avanzar en “la unificación cambiaria y el levantamiento del cepo”, aunque advirtió que “el proceso debe hacerse de manera solvente y prudente”.
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Hay momentos estelares en la historia que provocan profundos cambios de rumbo. Por alguien que dejó la puerta abierta de Kerkoporta cayó Constantinopla en 1453, marcando la caída del Imperio Romano de Oriente y el fin de la Edad Media. La caída de la ciudad puso fin a más de mil años de historia bizantina y simbolizó un cambio trascendental en el equilibrio de poder en Europa y el Mediterráneo.
Hace pocos días, Donald Trump obtuvo una resonante victoria en los EEUU quedándose con la presidencia y la mayoría del Senado y de la Cámara Baja. ¿Podrá esto significar un impulso para la consolidación de la reforma liberal en Argentina y extenderse por Latinoamérica?
Trump, aun antes de asumir, ya está revolucionando Washington. Con las designaciones de figuras como Marco Rubio, Elon Musk y Vivek Ramaswamy, el presidente electo apuesta a reducir el gasto y recuperar los principios de libertad individual, apuntando a desmantelar lo que él llama el “deep state” estadounidense. Esta selección de líderes refleja un enfoque ambicioso hacia la transparencia gubernamental, la eficiencia y la defensa de las libertades.
Como secretario de Estado, Rubio, será una pieza clave en la política exterior de esta nueva administración. Aunque históricamente ha defendido el libre comercio, Rubio ha adaptado su postura, alineándose con la agenda proteccionista de Trump para hacer frente a los desafíos que plantea China. Trump ha prometido imponer aranceles contra China y ejercer un control más estricto sobre las tecnologías de interés estratégico. Al mismo tiempo, ha lanzado advertencias a México para que controle el flujo de inmigrantes ilegales. Estas políticas son controversiales: aunque pueden justificarse desde una perspectiva de seguridad nacional, el proteccionismo tiene antecedentes históricos negativos, como se vio durante la Gran Depresión de los años 30. A largo plazo, estas restricciones pueden debilitar los principios de libertad económica y competitividad, e incluso incrementar las tensiones internacionales.
Sin embargo, para Argentina, la relación política entre Trump y Milei, junto con el apoyo de figuras como Rubio y Elon Musk, representa una oportunidad. La visión compartida entre ambos líderes podría abrir el camino hacia un tratado de libre comercio entre EEUU y Argentina, una posibilidad que el presidente argentino ya ha anticipado. Los conceptos de “near shoring” y “friend shoring”, que fomentan la relocalización de empresas en países aliados, pueden fortalecer esta iniciativa y ofrecerle a Argentina una posición estratégica en la cadena global de suministros.
