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Artana: “Hay un boom de deuda que no es sostenible”

El economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), Daniel Artana, consideró que hay “un boom de deuda” para financiar el gasto público que “no es sostenible”. Artana remarcó en diálogo con radio Mitre que “el atraso cambiario tiene costos y, para salir de eso, Argentina debe endeudarse menos afuera”. “Esto es por un boom de deuda para financiar un exceso de consumo en el sector público, todos sabemos que no es sostenible, la madre de todas las batallas es que se vaya cumpliendo con la reducción gradual del déficit fiscal, sin ninguna excepción”, indicó el economista. Respecto a la inflación, Artana señaló que seguirá en baja, aunque a un ritmo más lento del proyectado por el Gobierno. “La inflación bajará pero a un ritmo más lento del que postuló el Gobierno: el año próximo acumulará 16% ya que es muy difícil que, después de un año en 23%, pueda bajar a 12%, especialmente si restan ajustes tarifarios y hay una situación fiscal que requiere endeudamiento”, explicó. El economista indicó que la meta de inflación de este año (que se ubica entre el 12% y 17%) fue “muy ambiciosa”, además de que, “con ajustes tarifarios, no era fácil conseguir bajar los precios de la manera que se había postulado”. “En la medida que la inflación confirme la tendencia descendente no me preocuparía tanto. Pero esa es la gran discusión, si con el instrumento que ha elegido el Banco Central tratando de actuar por el lado de las expectativas, alcanza”, concluyó.
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Daniel Artana: “La reforma tributaria, si se cumple, será la más importante en 50 años”

Nota de INFOBAE Y EL COMERCIAL El economista Jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), – profesor titular de Política Económica en la Universidad Nacional de La Plata, profesor invitado de Economía de la Tributación en la Universidad Torcuato Di Tella, y con una breve experiencia como secretario de Hacienda de la Nación-, Daniel Artana, analizó para Infobae las características de los proyectos de reforma tributaria y también laboral que el Gobierno nacional enviará al Congreso en los próximos días. Sostiene Artana que “se trata de un cambio a favor de la oferta de bienes y servicios, con rebaja de impuestos, eliminación de regulaciones a los sectores de la producción, que redundarán en una mejora del consumo, siempre y cuando su tratamiento y aprobación no se demore en el tiempo, para no afectar la confianza y se introduzcan cambios que alteren su esencia”. A primera vista, pareciera que el equipo económico y laboral del Gobierno abrevó en la escuela “ofertista”, como se bautizó a los seguidores de las ideas de Robert Mundell, Arthur Laffer y Jude Wanniski. Este último fue a quien se le atribuye haber acuñado el término “supply-side economics” o economía de la oferta, cuya tesis apoyada básicamente en la denominada “curva de Laffer”, sostiene que se puede alcanzar el crecimiento económico con mayor eficacia con medidas que incentiven el aumento de la oferta agregada de bienes y servicios mediante la reducción de barreras a las personas y empresas. Infobae
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El iluminismo escocés y la tradición del orden espontáneo

Con los alumnos de la UNLP vemos Historia del Pensamiento Económico. En este caso, algunos capítulos del libro compilado por Adrián RavierLecturas de historia del pensamiento económico. Estamos considerando a los clásicos y uno de los capítulos es un artículo donde Ezequiel Gallo comenta “La Tradición del orden social espontáneo”, analizando las contribuciones de los escoceses Adam FergusonDavid Hume y Adam Smith. De ese texto, reproduzco su explicación y comentario de la famosa frase del primero de esos autores cuando se refiere a los fenómenos sociales que son “fruto de la acción humana pero no del designio humano”. Esta es la esencia de un orden espontáneo, algo que cuesta mucho comprender.política historia Ferguson se preguntaba: “… ¿cómo fue posible que en ciertos momentos, ese ser frágil e imperfecto que es el hombre fuera capaz de crear riqueza y abandonar siquiera fugazmente, la condición de atraso y pobreza a la que parece condenado?" Las primeras reflexiones a partir del interrogante planteado apuntan a señalar cómo no ocurrió ese tránsito. El cambio no fue originado por un plan "maestro" generado en la cabeza de un hombre o en un cónclave de notables. Tampoco fue el resultado de algún contrato original donde se acordaron de una vez las instituciones que habían de regir los destinos de la humanidad: “Ninguna sociedad se formó por contrato” —diría Ferguson—, “ninguna institución surgió de un plan [ … ] las semillas de todas las formas de gobierno están alojadas en la naturaleza humana: ellas crecen y maduran durante la estación apropiada”. Y luego redondea esta noción en uno de los más afortunados pasajes de su Ensayo sobre la sociedad civil: “Aquel que por primera vez dijo: ‘Me apropiaré de este terreno, se lo dejaré a mis herederos’ no percibió que estaba fijando las bases de las leyes civiles y de las instituciones políticas. Aquel que por primera vez se encolumnó detrás de un líder no percibió que estaba fijando el ejemplo de la subordinación permanente, bajo cuya pretensión el rapaz lo despojaría de sus posesiones y el arrogante exigiría sus servicios. Los hombres en general están suficientemente dispuestos a ocuparse de la elaboración de proyectos y esquemas, pero aquel que proyecta para otros encontrará un oponente en toda persona que esté dispuesta a proyectar para sí misma. Como los vientos que vienen de donde no sabemos [ … ] las formas de la sociedad derivan de un distante y oscuro pasado; se originan mucho antes del comienzo de la filosofía en los instintos, no en las especulaciones de los hombres. La masa de la humanidad está dirigida en sus leyes e instituciones por las circunstancias que la rodean, y muy pocas veces es apartada de su camino para seguir el plan de un proyectista individual. Cada paso y cada movimiento de la multitud, aun en épocas supuestamente ilustradas, fueron dados con igual desconocimiento de los hechos futuros; y las naciones se establecen sobre instituciones que son ciertamente el resultado de las acciones humanas, pero no de la ejecución de un designio humano. Si Cronwell dijo que un hombre nunca escala tan alto como cuando ignora su destino, con más razón se puede afirmar lo mismo de comunidades que admiten grandes revoluciones sin tener vocación alguna para el cambio, y donde hasta los más refinados políticos no siempre saben si son sus propias ideas y proyectos las que están conduciendo el estado”. Es conveniente subrayar dos aspectos de esta intuición tan fértil de Ferguson. En primer lugar, el autor escocés afirma que los hombres no “inventan” desde cero, sino que innovan a partir de circunstancias e instituciones que fueron el fruto de acciones humanas anteriores. En segundo término, esas circunstancias surgieron como consecuencia de la yuxtaposición de una multitud de planes individuales que al entrecruzarse produjeron muchas veces resultados que no eran queridos por sus autores. Así Hume, por ejemplo, afirmaba que las reglas de justicia, y especialmente de la propiedad, eran muy ventajosas para todos los integrantes de la comunidad “a pesar de que ésa no había sido la intención de los autores”. Es importante advertir, finalmente, que una parte muy significativa de nuestras instituciones (justicia, moneda, mercados, lenguaje, etc.) emergieron espontáneamente de esas interacciones humanas bastante antes que pensadores y analistas sistematizaran sus contenidos. Esto es, por ejemplo, lo que nos dice Ferguson sobre el lenguaje: “Tenemos suerte de que en estos, y otros, artículos a los cuales se aplica la especulación y la teoría la naturaleza prosigue su curso, mientras el estudioso está ocupado en la búsqueda de sus principios. El campesino, o el niño, pueden razonar y juzgar con un discernimiento, una consistencia y un respeto a la analogía que dejaría perplejos al lógico, al moralista y al gramático cuando encuentran el principio en el cual se basa el razonamiento, o cuando elevan a reglas generales lo que es tan familiar y tan bien fundado en casos personales”. Este artículo fue publicado originalmente en El Foro y el Bazar (Argentina) el 31 de octubre de 2017.
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Un mercado libre para el trabajo

EL CRONISTA - En Argentina vivimos tiempos de “reformismo permanente”. Para el presidente Macri, el país “no tiene que tenerle miedo a las reformas” porque “reformarse es crecer, evolucionar, progresar”, genera “entusiasmo, alegría” y va a ayudarnos a vivir mejor y ser más felices. ¿Será para tanto? No lo sabemos, pero la cuestión es que, indudablemente, la economía argentina necesita reformas. Para ganar crecimiento económico que reduzca la pobreza, hay que hacer cambios de fondo.Mayor libertad laboral más empleos La mismísima OCDE, en un informe publicado recientemente, señaló que el país podría ganar varios puntos de crecimiento económico si redujera la presión tributaria, abriera su economía, flexibilizara los mercados de bienes e hiciera lo propio con el mercado laboral. Ahora cuando se toca este último tema, la resistencia es feroz. Es que suele asumirse que un mercado laboral libre, en el que empleadores y empleados negocian de igual a igual sin restricciones, da lugar a “abusos” por parte de las empresas. Recientemente, un cronista comentaba que la polémica entre la CGT y el gobierno acerca del borrador de la reforma laboral era que el texto ponía en pie de igualdad a trabajadores y empresas. Esto contradiría la ley de contrato de trabajo, que sostiene que la relación entre empleador y empleado es una de “desiguales”, con “una carga mayor de responsabilidades por parte del empresario y más garantías y derechos a favor del asalariado”. Lo anterior nos recuerda a la frase del Ministro de Trabajo de Uruguay, que en referencia a la reforma brasileña, sostuvo: “si vale más un acuerdo individual entre un empleado y un patrón que una ley o un convenio, entonces retrocedimos dos o tres siglos”. ¿De qué habla esta gente?

Revolución de las ideas

En el sitio Our World in Data, figuran estadísticas del salario real en Inglaterra desde el año 1750. Entre esa fecha y 1850 (cien años), los salarios en términos reales subieron apenas un 15%. Sin embargo, cincuenta años después, el ingreso real de los británicos se había incrementado 49%. Es decir, tres veces más, ¡pero en la mitad de tiempo! Este incremento real, que siguió acelerándose a partir de entonces, no fue producto de la legislación laboral, los decretos gubernamentales ni la presión de los sindicatos para defender los “derechos del trabajador”. Por el contrario, fue resultado del comienzo de la revolución industrial que, lejos de ser una meramente tecnológica, fue una revolución de las ideas. Estas ideas fueron las de los límites al poder político y el respeto por los derechos de propiedad. Cuando el gobierno es limitado y “lo tuyo es tuyo”, se fomenta la inversión y la innovación de los empresarios, que aumentan la producción y la demanda de trabajadores, acrecentando sus ingresos reales. Otro dato que vale la pena subrayar es que, en el mundo, los países que tienen mayor libertad en su mercado laboral tienen menos desempleo. Por otro lado, a menores rigideces, más rápidamente encuentran trabajo quienes lo pierden.
Fuente: Cowen & Tabarrok - Modern Principles of Macroeconomics

Fuente: Cowen & Tabarrok – Modern Principles of Macroeconomics

Este no es un tema menor, ya que le da más libertad al trabajador. Si no le gusta su empresa, con un mercado laboral flexible, puede tranquilamente optar por ir a otra.

Legislación a contramano

Ahora la legislación laboral argentina va totalmente a contramano. Cobra excesivos impuestos al trabajo, impone elevados salarios mínimos, exige caras indemnizaciones, da excesivo poder a los sindicatos y fomenta la industria del juicio, donde siempre se falla a favor del empleado. Este esquema normativo, si bien puede parecerle fenomenal a los sindicatos y a los teóricos de la izquierda, es un claro desincentivo a producir y contratar “en blanco”. A esto responde, en parte, el nivel de empleo en negro y los bajos salarios que tenemos. En su “reformismo permanente”, el gobierno impulsa una reforma laboral que suavice  puntualmente algunos de estos escollos. No obstante, la teoría y la práctica nos muestran que la verdadera solución a los problemas es el establecimiento de un mercado libre para el trabajo. Una reforma así de ambiciosa, que elimine todo tipo de obstáculo en la negociación laboral, solo puede redundar en mejores salarios y mayor empleo. Pero con este gobierno y esta oposición, esta alternativa ni siquiera será estudiada. Tendremos, entonces, que conformarnos con lo que salga de lo que envíen al congreso. Probablemente sea un paso en la buena dirección, pero muy lejos de lo que verdaderamente necesitamos. Publicado originalmente en El Cronista.
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Aldo Abram: “La inversión extranjera es esa ayuda adicional que permite el desarrollo del país”

ARGEN HOY - Entrevista a Aldo Abram El presidente de la Nación, Mauricio Macri, se encuentra en gira por los EE.UU en busca de inversiones. Al respecto, Aldo Abram, Economista y Director Ejecutivo de Libertad y Progreso habló en la 97 al respecto. En ese marco, el economista aseguró que son muy útiles los viajes que se realizan al exterior, porque “La inversión extranjera es esa ayuda adicional” que permite el desarrollo del país. “La Argentina a cambiado de rumbo, en más de un sentido”, enfatizó. https://soundcloud.com/radio-97-7/081117-primeramanana-aldo-abram-economista  
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