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La educación pública debe educar al público

PERFIL - La educación pública debe educar al público. ¿Es posible afirmar que lo está haciendo hoy día? Es claro que no, veamos algunos ejemplos de lo que va del año. En abril pasado, el fin del conflicto docente en la provincia de Buenos Aires trajo un viento de alivio. Finalmente las clases se normalizarían y el ciclo lectivo en la práctica comenzaría. Pero, ¿quién puede imaginar que concurrir al colegio un día sí y otro no, en medio del clima que se vivió, puede identificarse con tomar clases? ¿Qué niño podía aprender algo? ¿Sería posible recuperar lo perdido? Bien sabemos que nunca lo es. Para julio el conflicto había quedado en el olvido, la atención pasó a la provincia de Santa Cruz, donde muchos colegios habían estado cerrados desde principios de año, cercenando el derecho a la educación de una gran cantidad de niños. ¡Las clases recién darían comienzo luego de perderse más de cien días! ¿Es posible pensar que los 70 mil estudiantes afectados no han perdido el año? Por más que lo aprueben, engañándonos a nosotros mismos, es obvio que resultará imposible desarrollar adecuadamente los contenidos. No fantaseemos. El foco volvió luego a Buenos Aires. Tras las PASO, al conocerse un potencial proyecto de reforma del colegio secundario, la toma de escuelas se viralizó. La atención pasó por las características de la reforma, las pasantías educativas, el apoyo de los padres a las tomas y hasta el terrible suceso acaecido en el Nacional de Buenos Aires. Luego de un mes la calma renacería, para ese entonces el conflicto docente que a principios del ciclo lectivo afectó a los niños de la provincia de Buenos Aires y la debacle educativa en la provincia de Santa Cruz habían desaparecido por completo de la atención pública, de igual forma que, con certeza, sucederá con el mes perdido por los estudiantes de numerosas escuelas secundarias de la CABA. Frente a estas ilustraciones, hablar de igualdad de oportunidades carece de entidad. Es hora de dejar de discutir cómo mejorar detalles de un sistema anacrónico y permitirnos ampliar nuestra visión. Debemos rechazar la falsa dicotomía que insiste en que el permitir elegir a los padres la escuela a la que concurrirán sus hijos, más allá de sus posibilidades económicas, atenta contra la educación pública. La educación no es una opción binaria. Estar a favor de la igualdad de oportunidades, a favor de la posibilidad de elección, no es estar contra nada. En lugar de fútiles discusiones, el enfoque debe ser puesto en los fines no en los medios. El objetivo de la educación pública debe ser educar al público. Por eso debemos preocuparnos menos por la palabra que viene después de escuela, ya sea pública o privada, y más por otorgar a todo niño la posibilidad de acceder a una educación de excelencia, independientemente de su estrato social. Frente a los ejemplos planteados debemos repensar la educación, dándole más opciones, más poder, a los padres; pero a todos los padres, no tan sólo a quienes tienen los medios económicos para tomar decisiones. Es claro que, de hacerlo, episodios como los descriptos en Buenos Aires o Santa Cruz serían muchos menos usuales, sencillamente porque todas las partes sabrían que las familias podrían optar por otro tipo de escolaridad. Además, tomas como las de la CABA perderían cualquier entidad, pues si los padres prefieren un educación distinta a la ofrecida por las escuelas públicas de la Ciudad, podrían acceder a la misma, en lugar de, con su apoyo a las tomas, enseñar a sus hijos que el uso de la fuerza es un recurso lícito en nuestra sociedad. Es hora de cambiar la mentalidad. El poder elegir generaría espacio para una diversidad saludable y, aunque parezca extraño, es absolutamente coherente con el real objetivo de la educación pública: asegurar el igual acceso a la educación del público, sea cual fuese su estrato o condición social.
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Fuerte polémica por la suba de las tasas, que impactó en forma leve en el precio del dólar

EL DÍA - La suba de la tasa de Política Monetaria dispuesta el martes por el Banco Central fue criticada ayer por la ex presidenta y senadora electa, Cristina Fernández de Kirchner, y por la ex titular de esa entidad monetaria, Mercedes Marcó del Pont, en tanto economistas pusieron en duda que la medida resulte suficiente para cumplir con la meta de inflación para el año que viene.

Sin embargo la suba de las tasas no afectó mayormente el valor del dólar que arrancó la jornada con una fuerte baja, pero que a lo largo de la rueda se fue acomodando y terminó a $ 17,76 para la venta minorista en los principales bancos y casas de cambio porteños, donde se destacó el alto nivel de negocios que alcanzó los 856,6 millones de dólares.Economía argentina, inflación y recesión

A través de una serie de mensajes en su cuenta de Twitter, la ex mandataria aprovechó para cuestionar la “interminable timba financiera” que “invita capitales extranjeros a traer dólares golondrina para especular en mercado local y luego fugar divisas”.

El martes, el Banco Central dispuso un incremento de 150 puntos básicos en la tasa de Política Monetaria, que pasó a un nivel de 27,75 por ciento anual.

La senadora electa por la minoría en la provincia de Buenos Aires aseguró además que eso es un “reflejo de la visión que tienen los inversores extranjeros sobre el país: traen dólares para apostar por activos financieros, pero no para hacer inversiones en la economía real”.

En el mismo sentido, Marcó del Pont señaló que se asiste a una “lógica de bicicleta financiera a todo trapo” y que “lo más triste” es que “está promovida por la política pública, por el Banco Central, que con estos sucesivos aumentos de la tasa de interés ha generado una burbuja financiera muy costosa”.

En declaraciones radiales, Marcó del Pont señaló que ”estamos en una lógica de bicicleta a todo trapo y lamentablemente están todos pensando, los que tienen excedente o ahorros, cómo ganar más plata no produciendo, sino haciendo algún tipo de operatoria financiera”.

“POCO Y NADA”

Por su parte, José Luis Espert consideró que el Gobierno está “flasheando” (delirando) con los anuncios de reducción del déficit y de la inflación, y aseguró que el incremento de la tasa de interés de referencia del Banco Central “va a conseguir poco y nada”.

El economista aseguró que “hace 13 meses que la inflación está en 22 por ciento” e indicó que “el déficit fiscal no baja”, ya que “lo que baja es el primario, pero el financiero, que es el que importa, sigue subiendo”.

Por el contrario, el economista de la Fundación Libertad y Progreso, Aldo Abram, consideró que la suba de la tasa de interés “tiene que derivar en que la inflación baje”.

“Uno puede discutir cuáles son los instrumentos que son mejores o peores para sacar pesos del mercado, pero lo que nos está diciendo a todos es que va a ser menos expansivo en su política monetaria”, dijo Abram.

No obstante, se mostró cauteloso sobre la capacidad que pueda mostrar el Banco Central para cumplir con su meta inflacionaria, debido a que “en el segundo semestre de este año vamos a tener una inflación anualizada mas alta que la del segundo semestre del año pasado”.

El economista de la consultora Ledesma, Gabriel Caamaño Gómez, consideró que con la suba de tasas el Banco Central “lo que hizo fue reordenar la implementación de la política monetaria” y que el camino para bajar la inflación “no es gratis”, ya que “si no se avanza en lo fiscal, hay que tener tasas altas”.

Caamaño Gómez sostuvo que la política monetaria “se había desordenado en los últimos seis meses” y que con la suba al 27,75 de la tasa que dispuso el Banco Central el martes “se puso en línea con los otros instrumentos”. “Era el primer paso insalvable que tenía que dar, cualquier esfuerzo desordenado es menos eficiente que uno ordenado”, señaló al respecto, aunque advirtió que el Central “tiene otras decisiones por delante” para tomar, como resolver “qué hace con las metas” de inflación, para lo cual tiene dos opciones: “las mantiene formalmente pero no las persigue, o las cambia”.

Al respecto, Caamaño Gómez pronosticó que el rango de inflación del 8 al 12 por ciento fijado para 2018 “no se va a cumplir”.

LA COTIZACION DEL VERDE

Mientras tanto, el dólar logró sostener su cotización luego ceder nueve centavos en arranque de la sesión hasta los $ 17,70, pero con el correr de las horas reapareció la demanda y la cotización repuntó seis centavos.

Esa trayectoria se replicó en el mercado mayorista, donde la divisa experimentó un leve retroceso de medio centavo a $ 17,515, en el marco de jornada con un récord de volumen de negocios para el mes de octubre. Por su parte, el índice Merval en la Bolsa porteña cayó ayer 0,47% y cerró en 27.878,24 puntos, acompañando la caída generalizada de las bolsas externas e impactada en la plaza local por la suba de las tasas de referencia del Banco Central.

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“Promueve la bicicleta financiera”

PÁGINA 12 - El Banco Central continuó recibiendo críticas de distintos sectores por el alza de la tasa de interés. Economistas opositores y del mercado afirmaron que el aumento de la tasa no resuelve el problema inflacionario del país, al tiempo que provoca un problema sobre el crecimiento real de la economía en el mediano y largo plazo. La entidad aumentó anteayer de 26,25 a 27,75 por ciento la tasa de interés de referencia y aseguró que su única estrategia para atacar los precios es la monetaria. La ex presidenta del Banco Central Mercedes Marcó del Pont cuestionó la suba de la tasa del Central y advirtió que continúa la lógica de la bicicleta financiera. “Lo que es más triste es que esa bicicleta financiera está promovida por la política pública, por el Banco Central, que con estos sucesivos aumentos de la tasa de interés ha generado una burbuja financiera muy costosa”, indicó. En declaraciones radiales señaló además que “estamos en una lógica de especulación a todo trapo y lamentablemente están todos pensando, los que tienen excedentes o ahorros, cómo gana más plata no produciendo, sino haciendo algún tipo de operatoria financiera”.Economía despues de las elecciones Marcó del Pont indicó que “el aumento de la tasa, además, no hace mella en la inflación. Por un lado, los precios se mueren de risa con el aumento de la tasa de interés, y la economía se ha sumergido en una en la que nadie produce, a nadie le conviene producir y se decide invertir en este rendimiento que no existe en el resto del mundo”. Indicó también que “es muy preocupante, puesto que la contracara es la desigualdad, la pérdida de la importancia del trabajo como lógica del crecimiento”. “Me parece que están equivocados con eso de que están bajando la inflación”, dijo con ironía el economista José Luis Espert. “El incremento de la tasa de interés de referencia va a aportar poco y nada para frenar los precios”. Aseguró que “acá no hay gradualismo, no está bajando el déficit y la inflación. Hace 13 meses que la inflación está en 22 por ciento y el desequilibrio de las cuentas públicas no merma. Lo que baja es el primario, pero el financiero, que es el que importa, sigue subiendo”. Planteó además que “en el Gobierno están cómodos y contentos con la obra pública, dicen que están preocupados pero es para asegurarse el financiamiento; es marketing”. El economista de la Fundación Libertad y Progreso Aldo Abram consideró que “la suba de la tasa de interés de referencia anunciada por el Banco Central terminará generando que la inflación baje. Uno puede discutir cuáles son los instrumentos que son mejores o peores para sacar pesos del mercado, pero lo que nos está diciendo a todos es que va a ser menos expansivo en su política monetaria”. Pero agregó que es dudoso que con esta estrategia consiga bajar a 10 por ciento los precios en 2018, lo que figura en la meta de la entidad. “En el segundo semestre de este año vamos a tener una inflación anualizada mas alta que la del segundo semestre del año pasado”, añadió. En el Banco Central justificaron el nuevo aumento de la tasa de interés en 150 puntos básicos en la intención de frenar la suba de la inflación. Desde la entidad plantearon que la suba del combustible fue mayor a la esperada en los últimos días y eso implicó una necesidad de elevar el interés para evitar que se aceleren los precios en mayor medida. En la autoridad monetaria, aunque no lograron cumplir con la meta de inflación de 2016 y de 2017, insisten en que lograrán cumplirla en 2018. “Dados los shocks recientes, y la insuficiente velocidad de la desinflación, la autoridad monetaria concluyó que se requiere un sesgo más contractivo de su política”, indicó el Central a través de un comunicado.
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Tras las elecciones, gatillan nuevos aumentos en alimentos y bebidas

LA GCAPITAL - Algunas compañías de la industria alimenticia estaban a la espera de que pasen las elecciones legislativa para anunciar nuevos incremento en el precio de productos de consumo masivo y rápidamente tras el mitín electoral concretaron las subas. Es así que galletitas, golosinas y bebidas registraron un alza de entre el 8 y 10 por ciento.

El presidente del Centro Unión Almaceneros, Juan Milito, explicó que ya llegaron listas con aumentos de galletitas y golosinas pertenecientes a la firma Kraft que rondan entre un 8 y 10 por ciento y la empresa Granix comunicó que en breve realizarán una suba. Además, la compañía Quilmes anunció que a partir del 1º de noviembre también subirá sus precios un 8 por ciento.

El dirigente aclaró que las subas no estarían vinculadas al reciente incremento de las naftas, por lo que dejó entrever que en los próximos días podría registrarse otro ajuste derivado de la liberaración del mercado de los combustibles en donde cada petrolera tiene la posibilidad de mover los precios sin previo acuerdo con el gobierno.

"Se trata de aumentos retenidos, se hizo el aguante al gobierno hasta pasar las elecciones, creemos que habrá nuevas subas; hasta el momento en promedio los incrementos ronda el 25 por ciento, y si no media ninguna medida diferente como una devaluación por ejemplo, el año estará entre un 25 y 28 por ciento", detalló Milito.

El referente de los almaceneros rosarinos se mostró preocupado por la importante caída del consumo que se registró en octubre, un mes que por su estacionalidad normalmente es de buenas ventas. "Se siente la falta de plata en la calle, se retrae el consumo en la calidad y la cantidad de lo que compran, y esto es tanto en los sectores bajos como en los medios. Es muy importante el impacto de no llegar a fin de mes", señaló Milito al tiempo que explicó que de septiembre en adelante son meses de más ventas, "pero no se está dando eso".

En ese sentido, consideró que "hay un amesetamiento de la demanda" y dijo que el efecto consumo por el aguinaldo que se dio entre julio y agosto ya pasó y "ahora hay una posición de decrecimento importante".

"Este fin de mes la gente se queja de que no tiene plata", resaltó el dirigente quien diariamente escucha la voz de sus clientes.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicó ayer la Canasta Básica Total, que define el nivel de pobreza para una familia tipo, y reveló que aumentó en septiembre 1,36 por ciento, se ubicó así en $15.451,58. De esta forma acumula en el año un aumento del 17,4 por ciento y un alza del 22,27 por ciento desde septiembre del año anterior.

Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria, que define el nivel de indigencia, aumentó 1,36 por ciento en septiembre y se ubicó en 6.332,62 pesos.

Respecto a la inflación que viene registrándose, el economista de la Fundación Libertad y Progreso, Aldo Abram, se mostró cauteloso sobre la capacidad que pueda mostrar el Banco Central para cumplir con su meta inflacionaria del orden del 10 por ciento el año que viene. "En el segundo semestre de este año vamos a tener una inflación anualizada más alta que la del segundo semestre del año pasado", añadió.

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Populismo vs Realidad

Por Jose Luis Jerez es profesor y licenciado en Filosofìa de la Universidad Nacional de Comahue e investigador de las universidades Nacional Autònoma de Mexico y Torino. (Italia). Toda época tiene, más o menos definida, una filosofía de fondo. Dicho esto, en este artículo me interesa realizar, por el lado descriptivo, la siguiente pregunta: “¿qué filosofía tenemos hoy?; y por el lado programático: ¿qué filosofía necesitamos hoy? Puestas las cosas de esta manera, si realizo estas preguntas no es tanto por mero interés epistemológico, como sí, por interés social. Es decir, que lo que me preocupa del posicionamiento filosófico que adoptemos hoy, son las implicancias en la vida de las personas, es decir, sus posibles rebotes sociales. Con respecto a la primera pregunta [¿qué filosofía tenemos hoy?] debemos considerar que en los últimos años se dio en el plano filosófico un nuevo giro hacia el realismo, lo que sin faltar a la razón, y en términos sociales, podemos traducir como una demanda de realidad. Sostengo, aquí, que este giro hacia los hechos es consecuencia de dos factores puntuales. Por el lado filosófico, el de la sobreestimación que, durante el siglo pasado, se ha hecho del lenguaje, el discurso y las palabras, y todo esto por sobre la realidad, la cual ha quedado disuelta en una suerte de océano lingüístico. Y por el lado político, el de la fuerte presencia de la política de gobernantes populistas quienes se han sabido servir durante décadas de esta sobreestimación. Veamos esto a través de dos frases de Nietzsche “no hay hechos, sólo interpretaciones”, y por ello “el mundo verdadero acabó por volverse una fábula” –expresiones que un sinnúmero de intelectuales levantaron como pauta de emancipación. Ambas acabaron en una amarga verdad: lo profetizado se cumplió (y no sólo en el plano filosófico, sino también en lo político y lo cultural); lo que jamás se cumplió fue la emancipación que los teóricos auguraron. En todo caso, más que una fábula, la realidad acabó por volverse un “cuento chino”. Y ahí tenemos al populismo presente. Aunque no en su momento, hoy, en retrospectiva, podemos ver sin dificultades que un escenario en el que las opiniones valen más que los hechos, solo puede servir como caldo de cultivo a los intereses de ciertos gobernantes, para quienes la mitología, la retórica y la persuasión siempre han estado a la orden del día. Es por esto mismo, que sostengo que esta demanda de realidad, es fruto de tanto populismo tribunero, de balcón, o bien, de tanto neopopulismo virtual tardomoderno, que han sabido servirse de la filosofía del lenguaje del siglo pasado, la cual permitió diluir los hechos en meros puntos de vistas, del todo personalísimos, y según la conveniencia del Partido de turno. Dicho esto, podemos decir que este nuevo giro realista, que políticamente se manifiesta bajo una apelación cívica de populismo nunca más, es una de las consecuencias del agotamiento respecto a la manipulación que durante décadas se ha hecho con las palabras –populismo mediático–, con la verdad (hoy posverdad) y de los hechos (que han sido reemplazados por meras opiniones). No es casual que así como en los últimos años se ha dicho y escrito mucho sobre las consecuencias negativas de las políticas populistas, lo mismo haya sucedido, en el campo filosófico con el antirrealismo. Quizás sea este vuelco hacia los hechos la filosofía que necesitamos para nuestros tiempos actuales; una filosofía sensata y racional que se embarque en reflexionar, sobre lo que existe y no sobre meras abstracciones conceptuales. Quizás sea esta filosofía la que precisamos hoy; una filosofía que no sienta el peso discursivo de lo políticamente correcto, y que apunte a los hechos, a lo que verdaderamente sucede en la realidad (y no en la mente de un mesiánico que busca imponer su ideología para beneficio del Partido). Quizás sea esta filosofía la que debamos considerar: una filosofía que vino a posicionarse por encima de lo que, en su momento se ha dado en llamar, Linguistic Turn (Giro lingüístico), y que arbitró, directa o indirectamente, intencional o no, como una excusa para hacer y decir lo que se vino al antojo.
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