Mauricio Macri consiguió el capital político para hacer las reformas
INFOBAE - Finalmente Cambiemos logró un resultado electoral realmente importante, no solo a nivel país, sino que, lo más relevante, consiguió la victoria en la provincia de Buenos Aires derrotando a Cristina Fernández, quien dentro del arco político argentino representa el populismo más crudo y con aspiraciones autoritarias.
No obstante, es importante que la victoria electoral no se transforme en una borrachera de continuemos con lo mismo. Quiero recordar que en 1983 Alfonsín ganó las presidenciales y luego de hacer agua con la política económica durante 2 años, lanza el plan austral en 1985 de la mano de Sourrouille generando un fuerte cambio en las expectativas de los agentes económicos, al punto que en las elecciones de medio término de ese año logra una victoria importante con el 42% de los votos, aplastando nuevamente al PJ que fue dividido. No obstante, dado que el plan austral tenía un diseño inconsistente, en 1987 el radicalismo pierde las elecciones.
Si bien se podrán marcar todas las diferencias históricas del caso, es bueno hacer un poco de ejercicio de memoria para advertir que lo que sirve para ganar una elección no necesariamente sirve para gobernar luego y mucho menos para hacer crecer la economía.
Imagino que Macri sabe perfectamente que no puede seguir eternamente tomando deuda para financiar el déficit fiscal. Encima esa deuda hay que transformar en pesos, es decir, el tesoro le entrega dólares al BCRA y éste le da a pesos para que haga los pagos, lo que implica un ingreso importante de pesos en el mercado que le exige al BCRA quitar parte de esos pesos de circulación mediante la colocación de LEBACs, stock de deuda del BCRA que, a su vez, devenga un interés que dispara el gasto público.
Mi impresión es que el gradualismo económico extremo que estuvo aplicando el gobierno pende de un hilo muy delgado que consiste en seguir consiguiendo financiamiento externo para financiar el rojo fiscal. Por lo tanto, luce muy arriesgado continuar con este esquema que se acerca más a parálisis que a gradualismo.
Poniéndolo negro sobre blanco, para evitar seguir apostando al endeudamiento hay que bajar el déficit fiscal, pero también hay que bajar la carga tributaria para atraer inversiones, esto implica inevitablemente comenzar con una reestructuración del estado para bajar el gasto público. Los tres rubros sobre los que se puede trabajar son: 1) los planes sociales. Hay que empezar a aplicar un plan serio de límite en el tiempo y en la cantidad de planes, 2) cantidad de empleados públicos y 3) seguir con la eliminación de subsidios a la energía, el gas, el agua, etc. Pero es importante resaltar que la eliminación de subsidios, que tiene como contrapartida la suba de tarifas, debe ser acompañada de una reducción de impuestos en las tarifas de los servicios públicos porque el sector privado no puede soportar un aumento de tarifas de los servicios y un impuestazo encubierto con la carga tributaria que tienen las cuentas de luz, gas, etc. La eliminación de esos impuestos aliviaría enormemente la presión sobre el sector privado. Es hora que sea el sector público el que soporte, de una vez por todas, el ajuste.
Al mes de agosto, la industria manufacturera estaba utilizando el 67% de su capacidad instalada, esto quiere decir que todavía queda margen para que aumente la producción sin hacer inversiones. Sin embargo, otros sectores ligados a los servicios sí tienen margen para aumentar sus inversiones pero con dos condiciones: 1) menor carga tributaria y 2) reforma laboral.
Menor carga tributaria implica bajar en serio los impuestos empezando por ingresos brutos y ajustando los balances por inflación para no pagar impuestos sobre utilidades ficticias.
Reforma laboral significa ponerle un techo a las indemnizaciones por despido. El problema básico es la industria del juicio por la cual alguien que es despedido luego de cobrar su indemnización le hace un juicio a la empresa por cualquier causa y la justicia, generalmente, le da la razón al empleado. Esta imprevisión sobre los costos laborales en caso de despidos hace que las PYMES piensen seriamente antes de tomar más personal. Puesto en otras palabras, una gran empresa pueda bancarse pagar el juicio, pero a una PYME directamente la destroza.
Según datos del Ministerio de Producción, en Argentina hay 650.000 empresas de las cuales el 99% son microemprendimientos y PYMES. Microemprendimientos son hasta 9 empleados y PYMES hasta 200 empleados. Como dice mi amigo y colega Gustavo Lazzari, basta con que cada una de esos microemprendimientos y PYMES tomen un empleado por año y en un año se crean 650.000 nuevos puestos de trabajo. En 5 años se resuelve el problema de la desocupación, se crean puestos de trabajo para que empleados del sector público pasen al sector privado y los 250.000 jóvenes que anualmente se incorporan al mercado laboral pueden encontrar trabajo.
La dirigencia política y sindical tiene que entender que reforma laboral no es para despedir gente, sino para incentivar a las empresas a tomar gente. Si se combina la baja de impuestos con reforma laboral, el proceso de creación de puestos de trabajo se acelera porque las 650.000 empresas actuales pueden pasar a ser 700.000 o más en poco tiempo. Hay que pensar la actual legislación laboral como el cepo cambiario. Nadie lleva sus capitales a un país del cual luego no pueda salir. El cepo cambiario es una barrera al ingreso de capitales. Bien, la actual legislación laboral es lo mismo. Es una inmensa barrera a la creación de nuevos puestos de trabajo.
En síntesis, Macri logró un segundo gran paso: derrotar directamente a Cristina Fernández y acumular un importante capital político. Ahora tiene que decidir si se lanza a un giro en la política económica para hacer sostenible el crecimiento de largo plazo o se limita a continuar tomando deuda creyendo que con el solo transcurrir del tiempo los problemas se resuelven solos.
No nos engañemos, tener acceso al crédito externo no es sustituto de reformas estructurales. Eso ya lo vivimos y sabemos que no funciona. Sí puede funcionar tomar deuda para reestructurar el sector público para aliviar la carga sobre el sector privado y de esa forma atraer inversiones.
Nadie pide cambiar 70 años de decadencia en 4 años de gobierno. Solo se pide girar el timón y enfilar la nave hacia aguas menos turbulentas que las que transitamos en el pasado por no querer hacer las reformas estructurales.
ESTA NOTA FUE ORIGINALMENTE PUBLICADA EN https://www.infobae.com/
Si bien se podrán marcar todas las diferencias históricas del caso, es bueno hacer un poco de ejercicio de memoria para advertir que lo que sirve para ganar una elección no necesariamente sirve para gobernar luego y mucho menos para hacer crecer la economía.
Imagino que Macri sabe perfectamente que no puede seguir eternamente tomando deuda para financiar el déficit fiscal. Encima esa deuda hay que transformar en pesos, es decir, el tesoro le entrega dólares al BCRA y éste le da a pesos para que haga los pagos, lo que implica un ingreso importante de pesos en el mercado que le exige al BCRA quitar parte de esos pesos de circulación mediante la colocación de LEBACs, stock de deuda del BCRA que, a su vez, devenga un interés que dispara el gasto público.
Mi impresión es que el gradualismo económico extremo que estuvo aplicando el gobierno pende de un hilo muy delgado que consiste en seguir consiguiendo financiamiento externo para financiar el rojo fiscal. Por lo tanto, luce muy arriesgado continuar con este esquema que se acerca más a parálisis que a gradualismo.
Poniéndolo negro sobre blanco, para evitar seguir apostando al endeudamiento hay que bajar el déficit fiscal, pero también hay que bajar la carga tributaria para atraer inversiones, esto implica inevitablemente comenzar con una reestructuración del estado para bajar el gasto público. Los tres rubros sobre los que se puede trabajar son: 1) los planes sociales. Hay que empezar a aplicar un plan serio de límite en el tiempo y en la cantidad de planes, 2) cantidad de empleados públicos y 3) seguir con la eliminación de subsidios a la energía, el gas, el agua, etc. Pero es importante resaltar que la eliminación de subsidios, que tiene como contrapartida la suba de tarifas, debe ser acompañada de una reducción de impuestos en las tarifas de los servicios públicos porque el sector privado no puede soportar un aumento de tarifas de los servicios y un impuestazo encubierto con la carga tributaria que tienen las cuentas de luz, gas, etc. La eliminación de esos impuestos aliviaría enormemente la presión sobre el sector privado. Es hora que sea el sector público el que soporte, de una vez por todas, el ajuste.
Al mes de agosto, la industria manufacturera estaba utilizando el 67% de su capacidad instalada, esto quiere decir que todavía queda margen para que aumente la producción sin hacer inversiones. Sin embargo, otros sectores ligados a los servicios sí tienen margen para aumentar sus inversiones pero con dos condiciones: 1) menor carga tributaria y 2) reforma laboral.
Menor carga tributaria implica bajar en serio los impuestos empezando por ingresos brutos y ajustando los balances por inflación para no pagar impuestos sobre utilidades ficticias.
Reforma laboral significa ponerle un techo a las indemnizaciones por despido. El problema básico es la industria del juicio por la cual alguien que es despedido luego de cobrar su indemnización le hace un juicio a la empresa por cualquier causa y la justicia, generalmente, le da la razón al empleado. Esta imprevisión sobre los costos laborales en caso de despidos hace que las PYMES piensen seriamente antes de tomar más personal. Puesto en otras palabras, una gran empresa pueda bancarse pagar el juicio, pero a una PYME directamente la destroza.
Según datos del Ministerio de Producción, en Argentina hay 650.000 empresas de las cuales el 99% son microemprendimientos y PYMES. Microemprendimientos son hasta 9 empleados y PYMES hasta 200 empleados. Como dice mi amigo y colega Gustavo Lazzari, basta con que cada una de esos microemprendimientos y PYMES tomen un empleado por año y en un año se crean 650.000 nuevos puestos de trabajo. En 5 años se resuelve el problema de la desocupación, se crean puestos de trabajo para que empleados del sector público pasen al sector privado y los 250.000 jóvenes que anualmente se incorporan al mercado laboral pueden encontrar trabajo.
La dirigencia política y sindical tiene que entender que reforma laboral no es para despedir gente, sino para incentivar a las empresas a tomar gente. Si se combina la baja de impuestos con reforma laboral, el proceso de creación de puestos de trabajo se acelera porque las 650.000 empresas actuales pueden pasar a ser 700.000 o más en poco tiempo. Hay que pensar la actual legislación laboral como el cepo cambiario. Nadie lleva sus capitales a un país del cual luego no pueda salir. El cepo cambiario es una barrera al ingreso de capitales. Bien, la actual legislación laboral es lo mismo. Es una inmensa barrera a la creación de nuevos puestos de trabajo.
En síntesis, Macri logró un segundo gran paso: derrotar directamente a Cristina Fernández y acumular un importante capital político. Ahora tiene que decidir si se lanza a un giro en la política económica para hacer sostenible el crecimiento de largo plazo o se limita a continuar tomando deuda creyendo que con el solo transcurrir del tiempo los problemas se resuelven solos.
No nos engañemos, tener acceso al crédito externo no es sustituto de reformas estructurales. Eso ya lo vivimos y sabemos que no funciona. Sí puede funcionar tomar deuda para reestructurar el sector público para aliviar la carga sobre el sector privado y de esa forma atraer inversiones.
Nadie pide cambiar 70 años de decadencia en 4 años de gobierno. Solo se pide girar el timón y enfilar la nave hacia aguas menos turbulentas que las que transitamos en el pasado por no querer hacer las reformas estructurales.
ESTA NOTA FUE ORIGINALMENTE PUBLICADA EN https://www.infobae.com/
- Hits: 7
Es por cierto muy natural y necesario que los diversos medios de comunicación destinen espacios a la coyuntura, es decir, a las noticias cotidianas pero de allí no se desprende que deba abandonarse el debate de ideas de fondo ya que sin esa brújula los sucesos diarios quedarían a la deriva. Sería equivalente a darle importancia a los efectos sin importar las causas. Sería como el perro que da vueltas para morderse la cola.
Es tragicómico prestar atención a quienes machacan con que "lo importante son los hechos y no la discusión de ideas" como si los hechos aparecieran por ósmosis, como si cayeran del cielo sin explicación alguna.
Desde luego que otra cosa bien distinta es la ideología, no en el sentido inocente del diccionario de conjunto de ideas, ni siquiera en el sentido marxista de falsa conciencia de clase, sino en la acepción más generalizada de algo cerrado, terminado e inexpugnable lo cual contradice la visión más elemental del conocimiento que por definición trata de un proceso evolutivo y abierto en cuyo contexto se traduce en una adquisición provisoria, siempre abierta a refutaciones.
En todo caso debe recordarse que nada hay más práctico que una buena teoría, los hechos se interpretan en base a un andamiaje conceptual que puede ser acertado o equivocado. Los hechos aislados no significan nada, el significado se lo otorga la explicación de su naturaleza y consiguientes causas que, precisamente, provienen del debate de ideas en competencia entre sí.
Por esto es que los medios de comunicación de mayor prestigio reservan espacios para la opinión y no se agotan con las noticias del momento. Esos debates y distintas perspectivas enriquecen las interpretaciones que así permiten comprender y eventualmente corregir y encaminar los sucesos diarios. En este sentido, en orden de importancia la opinión prevalece sobre la noticia ya que hace de guía, mojón o punto de referencia al efecto de no dar palos de ciego. En nuestro país da la sensación que se corre tras la coyuntura y se otorga poco espacio para el debate de ideas.
El peronismo perdió en casi todas las provincias que eran sus baluartes, incluso Buenos Aires(donde Kirchner fue candidata al Senado) y Santa Cruz, de donde proviene ella. Por primera vez, en los barrios humildes del país, agrupaciones no peronistas derrotaron a los peronistas. La votación ha convertido a Cambiemos, el partido de Macri, en la primera minoría en el Congreso. Tendrá 107 escaños en la Cámara de Diputados comparado con los 41 con los que ha estado gobernando.
El peronismo, además, ha quedado dividido entre quienes se mantienen fieles a Kirchner y al estilo político que representa –un número cada vez menor– y los peronistas moderados o más tradicionales que quisieran dejar atrás al kirchnerismo. Las peleas dentro del peronismo se han vuelto intestinas. Por ejemplo, el Congreso, que no se renovará hasta diciembre y que sigue controlado por el peronismo, está por quitarle la inmunidad al diputado peronista Julio de Vido, ex ministro y ahora enemigo de Kirchner, a causa del mal manejo de fondos públicos.
La misma Kirchner está investigada por corrupción y otros delitos. ¿Será que el peronismo también entregará a la nueva senadora Kirchner a la justicia? No le convendría a Macri, pues la impopular Kirchner es el mejor regalo que la política le ha dado. Su presencia política sigue recordándole a los argentinos de la alternativa a Macri y sigue dividiendo al peronismo.
Las elecciones han dado a Macri un mandato y un poder político enorme. Si no se aprovechan ahora, nunca se aprovecharán. Por dos años, Macri ha gobernado con las manos atadas, pues con los peronistas y otra oposición tan fuerte en el Congreso, no pudo implementar grandes reformas.
Ahora tampoco debemos esperar reformas profundas, pero sí cambios importantes para “normalizar” el país. El gasto público ha sido el talón de Aquiles por décadas en Argentina, y Macri sí o sí tiene que reducirlo, así como la presión tributaria, pues ha llegado otra vez a ser insostenible. Durante los Kirchner, el gasto total se disparó de 26% del PBI al 50% y el empleo público se duplicó a 4 millones de personas, sin que mejoren los servicios. Al contrario, la pobreza ha llegado al 30% de la población. Macri ha mantenido altos niveles de gasto, financiándolos con deuda que este año llegará al 60% del PBI, más alto que cuando el país cayó en ‘default’ en el 2001.
El mercado laboral argentino está entre los más rígidos del mundo. Según el Foro Económico Mundial, la Argentina está en el puesto 132 entre 137 países respecto a la eficiencia del mercado laboral. Una reforma previsional también es urgente (las jubilaciones representan el 40% del gasto público).
Macri tiene la gran oportunidad de hacer reformas en la dirección correcta. De no hacerlas ahora, ayudará a resucitar el peronismo.
Este artículo fue originalmente publicado en
Si además de eso otra vez vamos a más que duplicar los impuestos a las cervezas, a las gaseosas, a los cigarrillos, cuando además de eso hay una evasión impresionante.
Se calcula que en el tema de alimentos y bebidas puede haber aumentos de 10 al 15%.
Bajan ingresos brutos, bajan impuesto a los sellos. Pero bajan medio punto.
Pero hay un fuertísimo aumento de los impuestos inmobiliarios, el ABL. Vienen los aumentos en el transporte.
Según lo que trascendió, es más duro el Gobierno a la hora de aumentar impuestos, que generoso a la hora de bajarlos.
En lo impositivo se viene una cuestión que va a afectar el bolsillo de los trabajadores.
En lo laboral el blanqueo laboral, no penalizar con sobre carga las indemnizaciones a los trabajadores que se blanquean, modernizar los convenios colectivos de trabajo, va a haber mayores licencias a los hombres por paternidad, ordenar el gasto de las obras sociales, que la ley de ART esté en todas las jurisdicciones.
Argentina tiene costos laborales no salariales mucho más altos que toda la región.
El problema de la carga del servicio previsional que heredó el gobierno de Mauricio Macri de Cristina Kirchner es muy sifnificativo.
Eso el Gobierno lo va a tener que someter al voto en el Congreso. Vamos a ver cómo juega la oposición y los aliados al Gobierno.
El impuesto a la renta financiera aparece con valores muy discutibles. Se le va a cobrar impuestos a la renta financiera a la gente que tenga ahorros por encima de 80 mil dólares. Me parece muy duro para la clase media.
Esta semana sale Loma Negra a la Bolsa. Todos recomiendan poner una ficha porque es la empresa más importante proveedora de cemento en la Argentina. Hay un boom en la construcción.