Agustín Etchebarne fue entrevistado por Osvaldo Granado.
Etchebarne opinó sobre las medidas del ministerio de economías para la reforma económica.
El economista opina que se debe reducir la cantidad de impuestos y la carga impositiva, pero la reforma propuesta no reduce la complejidad ni el peso. Si bien va en el sentido correcto, pero muy lento.
El economista explica las reformas necesarias para hacer crecer la economía en forma sustentable
Entchebarne empieza en el minuto 5.25-
https://www.youtube.com/watch?v=oNr3Rm0_wcY#t=5m25s
ARTÍCULO DE EDGARDO ZABLOTSKY EN REVISA CRITERIO
Las tomas de colegios porteños han concluido. Es tiempo, ahora que las pasiones se han aquietado, de volver a poner sobre la mesa los problemas de fondo que hacen a nuestra realidad educativa.
¿Inclusión o calidad? Una vieja y absurda disputa. La respuesta es obvia: inclusión con calidad. Sin embargo, el problema es de mayor complejidad: aún inclusión y calidad no son suficientes si los niños que concurren a la escuela y reciben educación de calidad son incapaces de asimilarla.
El pasado 3 de octubre, BBC News publicó una interesante nota que, aunque extrema, resulta de relevancia para ayudarnos a comprender el tema. Se señala que una investigación del Instituto de Estadística de la UNESCO advierte la falta de calidad en las escuelas, reportando que más de 600 millones de niños en edad escolar no tienen destrezas básicas en matemáticas y lectura. “Muchos de estos niños no dejan de concurrir a las escuelas sino por el contrario están sentados en las aulas”, señaló Silvia Montoya, directora del mencionado Instituto. Es claro que la sola inclusión resulta insuficiente.
BBC News también reporta que el fenómeno de concurrir a la escuela sin lograr un real aprendizaje es resaltado por un informe del Banco Mundial hecho público en la última semana de septiembre, el cual sugiere posibles causales. Examina los factores que atentan contra el aprendizaje de los niños, entre ellos la calidad de la enseñanza impartida, señalando que muchos maestros no se encuentran adecuadamente calificados. A la vez advierte sobre el alto ausentismo docente. Al respecto, el economista jefe del Banco Mundial, Paul Romer, es contundente al indicar que “tiene que haber una admisión más honesta de que el hecho de que un niño concurra a la escuela no significa que tome lecciones que valgan la pena”. Es evidente que la calidad también importa. El informe hace mención a que un gran número de niños inicia su escolaridad en condiciones inadecuadas para adquirir conocimientos. Muchos, señala el Banco Mundial, han sufrido desnutrición, y la privación y la pobreza de sus vidas podría significar que empezaron la escuela física y mentalmente subdesarrollados. Por ello, menciona Romer que “el progreso dependerá de reconocer que los hechos acerca de la educación revelan una verdad dolorosa”. Está en lo correcto. Mal podemos hablar de igualdad de oportunidades si no contamos con un niño cuyo cerebro sea capaz de recibir educación y ello es imposible si no ha tenido una adecuada alimentación durante sus primeros años de vida.
Enfrentar la desnutrición infantil debe convertirse en una política de Estado. Al no hacerlo, hablar de inclusión y calidad educativa carece de fundamento, si efectivamente lo que deseamos es otorgar a los niños que menos tienen acceso a una vida mejor.
Artículo de Aldo Abram en Porfolio Personal
Lo más importante es que el gobierno asuma que el principal problema de la Argentina es el gasto público exorbitante, origen del enorme déficit total y de una presión tributaria asfixiante. Esto implica que no basta con bajar el desequilibrio negativo de las cuentas públicas, sino que hay que abocarse a reducir el peso del Estado sobre la producción. Por Aldo Abram, Director Ejecutivo de Libertad y Progreso.
El gobierno identifica al déficit primario como el principal problema de la Argentina y, por ello, ha propuesto una meta gradual para reducirlo. Sin embargo, esta lenta reducción hace que los niveles de endeudamiento crezcan rápido junto con los intereses que habrá que pagar a futuro. Los mismos están incluidos en el resultado negativo total que el gobierno debería financiar más adelante. Así, resulta que, si bien se cumplen las metas para el desequilibrio primario, la merma del total de créditos a conseguir avanza lentamente por el aumento de los intereses.
Lamentablemente, no es posible prever que el actual contexto de gran disponibilidad de financiamiento se sostenga en el tiempo; en el mejor de los casos, crecerá cada vez más lentamente. Por lo tanto, será necesario que el gobierno haga algo para incrementar su porción de la torta y, de esa forma, evitar pagar cada vez más tasa de interés por el crédito.
Lo más importante es que el gobierno asuma que el principal problema de la Argentina es el gasto público exorbitante, origen del enorme déficit total y de una presión tributaria asfixiante. Esto implica que no basta con bajar el desequilibrio negativo de las cuentas públicas, sino que hay que abocarse a reducir el peso del Estado sobre la producción. De lo contrario, deberemos acostumbrarnos a crecer muy por debajo de nuestras verdaderas posibilidades. Licuarlo por el aumento de la producción no puede ser la única solución, ya que postergaría por mucho tiempo el camino al desarrollo y a una contundente reducción de la pobreza.
Por eso, hay que hacer una inmediata reforma del Estado (Nacional, provinciales y municipales) para que le sirva a los ciudadanos y sea pagable. Donde hay que ser gradualistas es en la etapa de reconversión de aquellos empleados públicos cuya tarea no era útil o incluso, era un trámite que complicaba al ciudadano. Sobre esto hemos realizado un video entretenido y didáctico que explica cómo se hace la reforma (Ver https://goo.gl/QfPHCw). Así se podría encarar una reducción de la presión tributaria argentina que hoy asfixia la producción de riqueza, tanto a los trabajadores como a los empresarios.
Otra forma de incrementar la credibilidad del gobierno y, por ende su crédito, es removiendo el otro gran problema: una arcaica legislación laboral y gremial que se han transformado en un fuerte desincentivo a la inversión y a la creación de puestos de trabajo formales. Pensar que la solución pasa por la negociación sectorial es ignorar la cantidad de mesas de diálogo que habría que abrir, lo que implica un ejercicio de discriminación sobre quién se beneficia primero. Con todo, un proceder de este tipo prolongaría el problema en el tiempo para la mayor parte de la economía.
Por otro lado, urge avanzar pronto en el proceso de facilitar la inclusión de la gente joven al mercado de trabajo. Hoy el porcentaje de desempleo en esa franja es el doble que el del total de la población y se debe a una legislación desastrosa que no permite esquemas razonables de entrenamiento. Además, una reforma integral de la actual normativa debería prever las modalidades de empleo para el SXXI, como por ejemplo para los sectores de alta tecnología que –dadas las restricciones vigentes- operan al borde de la ilegalidad.
Un problema en el que hay que avanzar aún más rápido es en el de la apertura de la economía, ya que es la mejor forma de aumentar la demanda interna de divisas y, por lo tanto, no tener un tipo de cambio tan barato. Esto último es consecuencia de un Estado que gasta de más y busca financiamiento en el exterior, inundando de oferta de divisas el mercado local.
Muchos piensan que antes de desmantelar el enorme proteccionismo actual hay que resolver el problema del “costo argentino”. Lo que no tienen en cuenta es que éste afecta a toda la economía. Cuando uno protege a un sector lo que hace es permitirle trasladar su porción del esfuerzo a los consumidores y a los otros productores, que ya pagan su parte. Menos importaciones es menos demanda de divisas.
En consecuencia, el tipo de cambio más bajo perjudica y hace que se reduzca la producción y el empleo en los sectores que compiten con los importables. Perjudica a los que no obtuvieron esa misma prebenda y a los exportadores, quienes son los agentes de mayor productividad de la economía. No existe ningún país que pueda pretender desarrollarse y brindarle el máximo nivel de bienestar económico a su población incentivando a los sectores ineficientes a costa de perjudicar a los eficientes.
La política está cómoda con la actual situación. Por ejemplo, durante décadas han construido un Estado monstruoso que le sirve a los políticos y se sirve de los ciudadanos. En síntesis, esto no va a cambiar hasta que asumamos nuestra condición de ciudadanos y aprendamos a exigirles a los políticos que hagan las reformas que beneficien al conjunto de la población y no a ciertas corporaciones privilegiadas como hasta ahora.
El economista Aldo Abram, entrevistado por Karina Alonso Piñeiro en Sexto Sentido.
El economista opina que se necesitan más cambios para activar la economía y el pueblo argentino tiene que reclamar estos cambios al gobierno.
Abram explica que es necesario bajar el gasto público y luego realizar una reforma tributaria más profunda que permita bajar la carga impositiva. También mencionó las condiciones necesarias para que los argentinos vuelvan a invertir en el país.
https://www.youtube.com/watch?v=MAztCJueOq4
Durante su discurso del lunes pasado, el presidente de la Nación Mauricio Macri planteó la necesidad de terminar con los “recovecos” del Estado donde los políticos pueden “ubicar amigos, parientes y militantes de sus agrupaciones“. Sin embargo, desde su asunción los puestos públicos en el Estado han crecido un 25% con la creación de nuevos ministerios, secretarías y direcciones nacionales a las que han accedido militantes de Cambiemos y familiares de funcionarios. El gobierno de Macri no escapa a las sospechas por corrupción, mientras el primo del presidente continúa siendo investigado por la compra de un inmueble en el exterior.
Luego del triunfo del oficialismo en los principales distritos del país en las elecciones legislativas, Mauricio Macri dio un discurso el día lunes en el Centro Cultural Kirchner para delinear los principales puntos de su propuesta de gobierno para la segunda mitad del mandato. Además de proponer los detalles de su reforma laboral e impositiva, dedicó tiempo a hablar de la importancia de la lucha contra la corrupción y la transparencia del Estado. “Queremos terminar con los privilegios que salvan a unos pocos mientras tantos argentinos padecen la pobreza y la desigualdad” declaró en su discurso apuntado a reducir el gasto público y el déficit fiscal. Contrario a los deseos del presidente, los privilegios del poder siguen vigentes y no parecen estar cerca de desaparecer.
En su discursco, además de proponer los detalles de su reforma laboral e impositiva, dedicó tiempo a hablar de la importancia de la lucha contra la corrupción y la transparencia del Estado.
La semana pasada se conoció un pedido de embargo por 8 millones de pesos sobre el primo del presidente y actual intendente del partido de Vicente López, Jorge Macri. El funcionario es investigado por la compra de un departamento en Miami por 403.000 dólares que sospechan que puede formar parte de una maniobra de lavado de dinero. Aunque el pedido de embargo fue rechazado por los jueces de la Cámara Federal de San Martín, la investigación continúa en marcha. El nombre de Jorge Macri ya había aparecido en la filtración de los Panamá Papers como dueño de dos empresas off-shore en el exterior, pero el tema no tuvo amplia repercusión en los medios.
Además de ser intendente de Vicente López, el primo del presidente es el presidente del Grupo Bapro (dependiente del Banco Provincia), cargo que ocupa desde la asunción de Mauricio Macri como presidente. No hubo grandes críticas a la decisión de elegir al intendente, aunque no tiene estudios universitarios en economía y además ya ocupaba un cargo público previo. Otro de los familiares cercanos a Mauricio Macri que son sospechados de haber sido favorecidos por las decisiones del gobierno es su hermano, Gianfranco Macri, que gracias al programa de blanqueo de capitales ingresó al sistema bancario 600 millones de pesos, seis veces más de lo que declaró el presidente en su patrimonio. Al ser consultado, Macri defendió a su hermano diciendo que “lo hizo dentro de la ley”.
Otro de los familiares cercanos a Mauricio Macri que son sospechados de haber sido favorecidos por las decisiones del gobierno es su hermano, Gianfranco Macri, que gracias al programa de blanqueo de capitales ingresó al sistema bancario 600 millones de pesos.
Más allá de los familiares involucrados, las cifras indican que los puestos del Estado crecieron un 25% desde la asunción de Mauricio Macri como presidente de la Nación, gracias a la creación de nuevos ministerios, secretarías y direcciones generales a nivel nacional. Según un relevamiento de Fundación Libertad y Progreso (LyP) existen hoy 21 ministerios, 87 secretarías de Estado, 207 subsecretarias de Estado y 687 direcciones nacionales y generales. Aunque Macri comenzó su gestión reduciendo 11.000 puestos de trabajo estatales y durante el discurso del último lunes criticó a la Biblioteca del Congreso de la Nación por tener 1700 empleados, no está reduciendo el número de organismos estatales.
El crecimiento del Estado debe ser acompañado por un análisis de su composición, para evitar que los puestos sean tomados por militancia partidaria y no por los ciudadanos más capacitados para cada tarea. El discurso contra la corrupción no debe centrarse tampoco en una enemistad partidaria, sino en un crecimiento que permita profundizar la calidad del Estado.