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FMI

“En no demasiado tiempo habrá más preocupación por la banda inferior que por la superior”

TIEMPO POPULAR Agustín Monteverde, economista, analizó las eliminación de las restricciones al mercado bancario y el cierre del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

En CNN Primera Mañana, afirmó que “todos estuvieron levantando el levantamiento del cepo cambiario. Esto que se reclamaba hubiera sido imprudente hacerlo porque Argentina estaba reconstruyendo su credibilidad fiscal y monetaria. Ese fue un arduo trabajo, duro meses y necesitaba el fortalecimiento del Banco Central, que había sido vaciado sistemáticamente”.

Destacó que “durante meses con el FMI apenas, y fue sorprendente, se comunicó el acuerdo de facilidades extendidas que es único, que manifiesta la confianza en la economía argentina, en todo este paquete que se va fortalecido el Banco Central.
Además, el gobierno anuncia, y si de forma sorpresiva, el levantamiento del cepo cambiario, que es lo que corresponde, hacerlo de manera sorpresiva”.

El economista aseguró que “el mercado ya ha estado hablando, hay que detenerse en la evolución del fin de semana del dólar cripto, anoche estaba en los 1.306 o 1.307 pesos. En estos valores no se equivoca aquel exportador que líquida. Desde el punto de vista de las exportaciones no habrá mucho más compra, y la cosecha gruesa está golpeando la puerta, no hay infraestructura de contención de este volumen”.

Agregó que “de esta banda que está contemplada de flotación, en el tiempo, en general, difícilmente esto no tenga una tendencia bajista y que en todo momento este en la banda inferior. Hay por delante muchas liquidaciones de dólares. En la economía argentina faltan pesos y eso se vio la semana pasada”.

Agustín Monteverde concluyó que “el dólar oficial seguramente arranque por encima del valor oficial y con una tendencia bajista hacia adelante. En no demasiado tiempo vamos a empezar a ver más preocupación por la banda inferior que por la superior”.

“La meta de reservas no debería preocuparnos hoy”

PERFILEl economista Agustín Etchebarne analizó el panorama económico argentino, enfocándose en el tema de las reservas del Banco Central, los cambios estructurales que propone el Gobierno y las oportunidades que se abren para el país en sectores como la energía, el campo y la minería. En diálogo con Canal E, sostuvo que la situación cambiaria no es preocupante y que el rumbo actual puede conducir a un cambio cultural y económico profundo.

“La acumulación de reservas no me preocupa”

Etchebarne minimizó la preocupación en torno al cumplimiento de la meta de reservas con el FMI“Es probable que venga algún waiver, pero no es una de las medidas importantes. El Gobierno decidió no comprar reservas dentro de la banda de flotación y está esperando que el tipo de cambio llegue al mínimo”, explicó.

Según el economista, se están utilizando mecanismos alternativos como la compra de dólares mediante la colocación de bonos. “Con las operaciones actuales pueden sumar unos mil millones más, pero faltarían unos dos mil millones para cumplir la meta”, precisó.

“El sistema rentístico argentino está cambiando”

Para Etchebarne, lo que está en marcha es un giro estructural. “Esto es más que un blanqueo. Es un cambio cultural, económico y rentístico. En los últimos 80 años el Estado se convirtió en algo peor que un ejército de ocupación, con 150 impuestos que esquilman a los argentinos”, afirmó.

Criticó también la represión tributaria y el avance del empleo informal: “Tenemos casi un 50% de empleo en negro. Muchos no dan factura, lo que muestra que gran parte de la economía está en la informalidad”.

En este marco, valoró que el Gobierno actual promueva la libertad individual y fiscal. “Queremos que la gente tenga menos impuestos y que los dólares que están en el colchón empiecen a rendir. Si entran al sistema, habrá más depósitos, más crédito y mejores tasas de interés”.

Deuda, superávit y minería como motor futuro

Etchebarne destacó que el Tesoro muestra superávit fiscal, aunque debe cubrir los vencimientos de deuda con nueva emisión. No obstante, observó que “la deuda consolidada con el Banco Central bajó en dólares y, con un PBI creciendo, la relación deuda-producto va a mejorar”.

Apuntó a tres sectores como clave para el ingreso de divisas: energía, agro y minería. “La minería será el motor de mayor crecimiento. Argentina podría exportar 20 mil millones de dólares en minerales en pocos años”, aseguró.

También anticipó una apreciación del peso argentino en el mediano plazo: “Vamos a tener una moneda fuerte y una economía cara en dólares. El desafío será bajar los costos”.

“El textil debe reinventarse”

Consultado sobre las importaciones y la producción nacional, Etchebarne fue tajante: “Hay sectores que, si no se reinventan, tienden a desaparecer. Los textiles venden en Argentina a precios estrafalarios. No tiene sentido producir como hace 50 años”.

Planteó como modelo casos europeos como Zara o Benetton, que “reinventaron su forma de producir y vender con salarios altos”. Y concluyó: “La Argentina que viene va a ser mucho más competitiva”.

Acuerdo con el FMI: El análisis de Aldo Abram

RADIO ECONÓMICA Tras la aprobación, en la Cámara de Diputados, del DNU que habilita un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, habló en Realidad Económica el director ejecutivo de la Fundación Libertad, Aldo Abram, para analizar el impacto que puede tener.

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Abram expresó que la aprobación del DNU es un paso clave para la economía argentina, especialmente en el contexto de una deuda consolidada entre el Banco Central y el Gobierno. Según explicó, la deuda que había sido contraída para financiar los excesos de gasto del pasado ha comenzado a reducirse.

“Los ingresos del Gobierno Nacional han superado los gastos, lo que hace difícil que se produzca un aumento de la deuda. En cambio, la deuda tiene que bajar”.

El acuerdo con el FMI, según el director de Fundación Libertad, no solo tiene un impacto positivo en la sostenibilidad de la deuda, sino que también abre la puerta a un mayor flujo de crédito para el sector privado. Abram destacó que el FMI no solo ofrece una tasa de interés mucho menor, sino que en el nuevo acuerdo se contempla una reducción adicional en la tasa de interés. Además, resaltó que, sin este acuerdo, el Gobierno se vería obligado a recurrir al mercado doméstico o internacional para financiar los vencimientos de deuda, lo que restaría crédito al sector privado y afectaría la actividad económica.

El director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso subrayó que el acuerdo con el FMI genera confianza tanto en los actores locales como en los inversores extranjeros.

“La disponibilidad de crédito para el sector privado crece fenomenalmente, lo que se traduce en más producción, más empleo y mejor bienestar económico para los argentinos”.

Por otro lado, destacó otro beneficio crucial del acuerdo: los recursos frescos que el FMI prestará para capitalizar el Banco Central, lo que podría permitir que la entidad cumpla su función de ofrecer una moneda estable y confiable a los ciudadanos. Este aspecto es clave para fortalecer la economía argentina a largo plazo.

Respecto al impacto en el ciudadano común, Abram señaló que el acuerdo podría facilitar la reactivación del crédito en el país.

“Lo que estamos viendo es un proceso de recuperación de confianza. Si bien todavía los niveles de crédito son bajos, la tendencia es positiva. Los bancos, al recibir depósitos, ya no tienen al Estado como el principal receptor del crédito, sino que pueden enfocarse en prestar al sector productivo”.

En cuanto a la inflación y los números proyectados, Abram destacó que, a pesar de los desafíos, el crédito está comenzando a crecer, especialmente para el sector productivo. Aunque reconoció que las tasas siguen siendo altas, aclaró que esto responde a un proceso de reconstrucción de la confianza en la economía argentina.

Finalmente concluyó que, si bien el proceso de recuperación es gradual y no exento de desafíos, el crecimiento del crédito al sector privado es una señal positiva para el futuro económico de Argentina.

Acuerdo con FMI. Llegó la Fase 3

NOTIAREl programa de facilidades extendidas acordado con el FMI contempla un desembolso total de U$ 20.000 MM.

Varias son las condiciones de este acuerdo que lo convierten en un caso excepcional.
  • La que más se destaca es la magnitud enorme de desembolsos de libre disponibilidad —nada menos que U$15.000 MM.
  • De ese importe, U$12.000 MM se desembolsan de manera inmediata.
  • Otra condición inusual es el plazo de gracia, de cuatro años.
  • En paralelo, se sumarán fondos provenientes de otras entidades; de esta forma, las reservas líquidas se expandirán U$ 20.600 MM.
  • Hay un desembolso adicional de U$ 3.600MM de otros organismos internacionales.
  • A ello se añadiría una línea REPO por U$ 2.000 MM con bancos privados.
  • También se procedió a la renovación anticipada de la porción activada del swap con China por U$ 5.000 MM.
  • Todos estos dólares son de libre uso por parte del BCRA.
  • La concreción del acuerdo con el FMI dio lugar a la implementación de la Fase 3 del programa económico.
  • Se fijó un régimen cambiario de bandas móviles.
  • El dólar flotará libremente entre $1.000 y $1.400.
  • Las bandas se ajustarán a la baja —la inferior— y al alza —la superior—a una tasa de 1% mensual.
  • Dentro de las bandas, el tipo de cambio flotará libremente, como regla general, sin intervención del BCRA.
  • En caso de que el tipo de cambio toque el límite inferior de $1.000, el BCRA comprará dólares y remonetizará la economía.
  • Si tocase el techo de $1.400, el BCRA vendería dólares, con la consiguiente absorción de pesos.
  • Inicialmente, la idea del equipo económico fue permitir al BCRA intervenir entre bandas ante transacciones de singular magnitud o situaciones extraordinarias, pero esa posibilidad está siendo desechada (mañana miércoles se estaría emitiendo un comunicado al respecto).
  • Se eliminó el dólar blend (80% oficial / 20% financiero) y el cepo cambiario a personas humanas.
  • Se eliminó el parking mínimo para operaciones con valores negociables (personas físicas).
  • Las personas físicas pueden comprar sin tope —más de U$ 2.000.000—ni restricciones por subsidios, empleo público ni asistencias previas.

Se elimina el impuesto a la compra de divisas, salvo turismo y tarjeta.

  • Las personas jurídicas pueden pagar dividendos al exterior a partir de balances iniciados en 2025.
  • Se podrán pagar nuevas importaciones con mayor flexibilidad (menos plazos) y se les perdona por única vez la restricción cruzada (si hicieron CCL).
  • Se licitarán nuevos bonos BOPREAL —ver siguiente sección— para regularizar deudas por dividendos y deudas previas a 2025.
  • El BCRA podrá operar sin límite alguno en el mercado de futuros.
  • De aquí a junio, el BCRA deberá acumular reservas por U$ 6.500 MM, lo que habilitaría un desembolso de U$ 2.000 MM.
  • Se endurece la tanto la política fiscal como la monetaria en respuesta a la enrarecida coyuntura internacional.
  • Se eleva el compromiso anual de superávit primario, que pasa de 1,3 % a 1,6 % del PBI, lo que significa para los meses restantes un torniquete adicional de 0,5 % del PBI.
  • No habrá emisión para financiar al Tesoro ni para remunerar antiguos pasivos del BCRA (hoy en cabeza del Tesoro).
  • La nueva política monetaria se basará en proyecciones trimestrales de M2 transaccional privado (excluirán las cuentas remuneradas, que irán desapareciendo conforme baje la inflación).
  • La tasa de interés será una resultante natural y libre de la oferta y demanda de dinero.
  • El sesgo inicial será muy restrictivo, con objetivos cuantitativos por debajo del escenario base, modificaciones en los encajes que absorben liquidez y una menor disponibilidad de fondeo bancario en relación al crédito.
  • Los pases activos serán considerados un instrumento de liquidez frente a situaciones extraordinarias, no una fuente de fondeo; se establecerán límites de montos.
  • Luego de haber analizado exhaustivamente, en nuestro encuentro de este sábado con todo el equipo económico, el nuevo cuadro fiscal, monetario y cambiario, consideramos que el BCRA gozará de una notable fortaleza para estabilizar el mercado.
  • Puesto bajo presión, el BCRA contará con todos los fondos recibidos del FMI y del resto de los organismos para cambiar por pesos a razón de un dólar por cada $1.400.
  • Las reservas brutas treparán por encima de los U$ 43.000 MM en los próximos días, por lo que serán suficientes para comprar todos los pesos de la base monetaria.
  • Si tenemos en cuenta que los encajes bancarios, que suman el equivalente a unos U$ 10.000 MM, no son pesos líquidos en condiciones de demandar dólares, la base estricta se reduce a unos U$ 20.000 MM.
  • La realidad actual de la economía argentina es que sobran dólares y faltan pesos.
  • Esta baja monetización en un contexto de crecimiento de la economía impondrá, a quienes buscan hacerse de liquidez, cambiar sus dólares por pesos o —en su defecto— usarlos transaccionalmente.
  • Otra consecuencia natural de contar con un nivel de circulante insuficiente es la suba de la tasa de interés.
  • Para el manejo de corto plazo de la cantidad de dinero, el BCRA recurrirá a operaciones de mercado abierto.
  • Para un propósito estructural y de mediano plazo, contará con la posibilidad de alterar encajes.
  • Una posibilidad que explorarán los bancos para dar uso a la enorme masa de dólares atesorados es la emisión de obligaciones negociables en esa moneda, de manera de dotarse de capacidad prestable a un plazo determinado (los depósitos en moneda extranjera sólo pueden prestarse para operaciones de comercio exterior).
  • En materia de inflación, consideramos que una parte de las subas de precios de las últimas dos semanas ya tienen computadas el nuevo escalón cambiario.
  • Seguramente el IPC correspondiente a los meses de abril y mayo recibirá algún impacto alcista.
  • Pero la escasez de pesos nos asegura que, más temprano que tarde, las alzas de los precios se refrenarán.
  • A ello se suma el impacto contractivo de la nueva pauta de superávit primario. 
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