(Xinhua) -- El presidente de Argentina, Mauricio Macri, concluirá su mandato en 35 días con "contradicciones que impidieron la puesta en marcha de una serie de reformas económicas" que, de haber prosperado, habrían ayudado a "resolver problemas como la alta inflación, la pobreza y el desempleo", afirmó hoy la experta Natalia Motyl.
Motyl, analista de la Fundación Libertad y Progreso (FLyP), dijo en entrevista con Xinhua que "la gestión de Macri estuvo plagada de contradicciones y limitaciones políticas. Por un lado, su discurso siempre apuntó al camino correcto. No obstante, las políticas económicas llevadas adelante fueron bastante tímidas y lentas para la gravedad de los problemas del país".
"Macri aplicó, avalado en parte por el Fondo Monetario Internacional (FMI), una política gradualista, lo que le daba cierto aire en lo social. Luego de una serie de disturbios en diciembre de 2017, su Gobierno definitivamente se acobardó con las reformas que debía llevar adelante y escogió un camino escaso de pragmatismo. Compró tiempo endeudándose con el FMI", dijo la economista.
La economía de Argentina, la tercera de América Latina, cerrará este año con una contracción de 3,1%, según el FMI. El país registra además alta inflación, de 37,7% en los primeros nueve meses del año, una tasa de desempleo de 10,6% y un índice de pobreza que afecta al 35,4% de la población.
"Argentina posee un elevado gasto público persistente, que excede sus ingresos y que le provoca distorsiones en el resto de las variables económicas. Las formas que el Estado escoge para financiarlo, en vez de reducirlo, son las causas de que poseamos altas tasas de desempleo, inflación y pobreza, además de una estructura productiva atrofiada, que no puede hacer frente a los shocks externos y un estancamiento económico desde hace 10 años", observó Motyl.
La analista enfatizó que "no hay recetas mágicas, sino políticas exitosas" para abordar los problemas económicos del país: "Si queremos crecer, entonces hay que recortar el gasto público".
"Macri, en cambio, decidió financiar ese gasto público endeudándose, para no generar tensión social. Definitivamente compró tiempo, pero no le alcanzó. Se vio que la política gradualista de su administración no era consistente con el déficit fiscal cuando se intentó controlar la inflación con 'inflation targeting' y definitivamente se les fue de las mano", analizó la entrevistada.
Argentina suscribió el año pasado un acuerdo con el FMI para acceder a un préstamo por 56.300 millones de dólares, de los cuales recibió unos 44.100 millones. Un desembolso de 5.400 millones de dólares está pendiente debido a la situación política y financiera en el país tras el revés de Macri en las elecciones generales del 27 de octubre pasado.
Según el Gobierno, Argentina enfrenta un nivel de endeudamiento equivalente al 68% de su Producto Interno Bruto (PIB), cifra cuestionada por la oposición, que asegura que la deuda representa la totalidad del PIB nacional.
La experta subrayó que "si el Gobierno hubiese aplicado una política de shock, la historia hubiese sido diferente. Una política de shock permite eliminar rápidamente las distorsiones y así mejorar la eficiencia, incrementando el bienestar de toda la sociedad. Si Macri hubiese escogido ese camino, hoy la pobreza se encontraría reducida, habría una inflación de un solo dígito y una tasa de desempleo manejable. Lamentablemente, no se logró hacerlo".
Consultada sobre los puntos a distinguir de la administración que concluye el 10 de diciembre próximo, Motyl consideró que "la gestión de Macri tiene tres puntos fundamentales a destacar: calidad institucional, relaciones internacionales, mayor transparencia".
"En 2019, la Argentina subió en siete puestos en el Índice de Calidad Institucional. Y desde 2017 a 2019, el país pasó del puesto 142 al 112. En el Índice de Percepción de la Corrupción, elaborado por la Organización de Transparencia Internacional, nuestro país también mejoró, posicionándose actualmente en el puesto 85 de 180 países", mencionó.
Asimismo, dijo que "es indudable la mejora en las relaciones con el resto del mundo. Argentina logró afianzar las relaciones bilaterales. Volver a los mercados no fue una tarea sencilla y Macri hizo un gran avance en esta materia".
En cambio, al actual Gobierno "le quedó pendiente reducir cabalmente el gasto corriente, más allá de lograr un resultado primario cercano a cero por efecto de la suba de impuestos, y así volver a la senda de crecimiento con baja de la inflación y la tasa de desempleo. Son los grandes desafíos que tiene nuestro país y hay que afrontarlos de manera urgente", instó la economista.
Según un documento del Gobierno difundido este martes, "en 2019 el Estado argentino prácticamente va a alcanzar el equilibrio primario, tanto a nivel nacional como provincial. Esto es algo que no se ve hace una década y que es prácticamente una excepción en la historia económica de los últimos 70 años".
El desequilibrio de las cuentas públicas ha sido en las últimas décadas uno de los principales factores de la volatilidad de la economía argentina: en los últimos 60 años el Sector Público Argentino consolidado tuvo, en promedio, un déficit fiscal primario de 2% del PIB, con máximos de 12% y un déficit financiero promedio de 4% del PIB, según ese documento.
"El esfuerzo fiscal (de estos cuatro años) se logró preservando la inversión social, devolviendo recursos a las provincias y reduciendo la presión tributaria. Así en 2015-2019 el gasto primario excluyendo prestaciones sociales, tuvo una reducción de 5,1 puntos del PIB, regresando a los niveles de 2006", afirmó el documento del Gobierno.
Motyl dijo que la próxima administración, que estará a cargo del dirigente peronista Alberto Fernández, "se encontrará con una Argentina al borde de sufrir una de sus mayores crisis económicas de la historia, con los mismos problemas que cuando asumió Macri, pero en este caso totalmente endeudada".
"Claramente, la Argentina no tiene mucho margen para escoger un camino diferente al pragmatismo. Hoy la prioridad es salir lo más airoso que se pueda de la crisis", resumió.
Para Motyl, Argentina recuperará la senda del crecimiento económico si prosperan "una reforma laboral, una reforma tributaria que abarque la reforma de la coparticipación federal de impuestos, la apertura comercial, una reforma educativa y lograr una moneda sana. Cada una de ellas son necesarias e imprescindibles para poder salir de este estancamiento en el que nos encontramos por una década".
PROFOLIO PERSONAL DE INVERSIONES- Con los mismos problemas que cuando asumió Macri, pero en este caso, totalmente endeudada. Claramente, el país no tiene mucho margen para escoger un camino diferente al pragmatismo. ¿La prioridad? Salir lo más airosos posible. Por Natalia Motyl, Economista de Libertad y Progreso.
Mauricio Macri termina su gestión plagada de contradicciones y limitaciones políticas. Por un lado, su discurso siempre apuntó al camino correcto, no obstante, las políticas económicas llevadas adelante fueron bastante tímidas y lentas para la gravedad del problema. Aplicó, avalado en parte por el Fondo Monetario Internacional, una política gradualista. Hay que destacar que ésta le daba cierto aire en lo social. Luego de los disturbios en diciembre de 2017, el gobierno definitivamente se acobardó con las reformas que debía llevar adelante y escogió un camino escaso de pragmatismo. No obstante, no había mucho margen para estirarlo y compró tiempo endeudándose con el FMI.
Argentina posee un elevado gasto público persistente que excede sus ingresos y que le provoca distorsiones en el resto de las variables económicas. Las formas que el Estado escoge para financiarlo, en vez de reducirlo, son las causas de que poseamos altas tasas de desempleo, inflación, pobreza, una estructura productiva atrofiada que no puede hacer frente a los shocks y un estancamiento económico desde hace 10 años. No hay recetas mágicas, sino políticas exitosas. Si queremos crecer, entonces hay que recortar el gasto público. Macri decidió financiar el gasto público, para no generar tensión social, endeudándose. Definitivamente compró tiempo, pero no le alcanzó.
Se vio que la política gradualista no era consistente con el déficit fiscal, cuando se intentó controlar la inflación con inflation targeting y definitivamente se les fue de la mano.
Si hubiese aplicado una política de shock, la historia hubiese sido diferente, porque permite eliminar rápidamente las distorsiones y así mejorar la eficiencia, incrementando el bienestar de toda la sociedad. Si Macri hubiese escogido ese camino, hoy la pobreza se encontraría reducida soberanamente, con una inflación de un solo dígito y una tasa de desempleo manejable. Lamentablemente, no se logró hacerlo. Por lo tanto, será imprescindible que el próximo gobierno entienda la importancia de aplicar una política de shock y no cometa el mismo error del último gobierno.
Algo que debería mantenerse de la gestión de Mauricio Macri son sus tres puntos fundamentales a destacar: calidad institucional, relaciones internacionales, mayor transparencia. En 2019, la Argentina subió siete puestos en el Índice de Calidad Institucional. Desde 2017 a 2019, el país pasó del puesto 142 al 112. En el Índice de Percepción de la Corrupción, elaborado por la Organización de Transparencia Internacional nuestro país mejoró, posicionándose actualmente en el puesto 85 de 180 países. Asimismo, es indudable la mejora en las relaciones con el resto del mundo. Argentina logró afianzar las relaciones bilaterales y hoy goza de los beneficios. Volver a los mercados no fue una tarea sencilla y Macri hizo un gran avance en ésta materia. Habrá que exigir que el gobierno electo entienda la importancia de mantener la calidad institucional, la transparencia y fortalecer las relaciones con el exterior.
Al actual gobierno -algo que debería intentar resolver el próximo-, le quedó pendiente reducir cabalmente el gasto corriente, más allá de lograr un resultado primario cercano a cero por suba de impuestos, y así volver a la senda de crecimiento con baja de la inflación y la tasa de desempleo. Son los grandes desafíos que tiene nuestro país y hay que afrontarlos de manera urgente.
Alberto se encontrará con una Argentina al borde de sufrir una de sus mayores crisis económicas de la historia. Con los mismos problemas que cuando asumió Macri pero en este caso totalmente endeudada. Claramente, la Argentina no tiene mucho margen para escoger un camino diferente al pragmatismo. Hoy la prioridad es salir lo más airoso de la crisis.
INFOBAE - Gran parte de la dirigencia política cree que porque podría consensuar con empresarios y sindicalistas, a cuáles sectores impulsar y a cuáles no. eso es democrático
En 1988, un año antes de la caída del muro de Berlín, Hayek publicaba su libro La Fatal Arrogancia en el que demuestra que el socialismo se encuentra en callejón sin salida, es decir, el socialismo es un error lógico-intelectual, ya que nunca podrá hacerse con toda la información que se encuentra dispersa entre millones de personas. Hayek ya había incursionado en este tema en una conferencia que tituló El Mercado Como Proceso de Descubrimiento. De manera que las líneas que voy a escribir ahora no son ideas mías, sino que me baso en autores de impecable trayectoria académica. Esta nota no pretende inventar nada, simplemente llamar la atención sobre la arrogancia de la dirigencia política argentina de pretender definir lo que ellos llaman el perfil productivo de la Argentina.
Gente de Cambiemos, del massismo o del mismo kirchnerismo creen que un grupo de personas integrado por la dirigencia política, empresarios y sindicalistas pueden sentarse a una mesa y en forma “democrática” definir cuáles son los sectores productivos a desarrollar. Qué sectores hay que incentivar. Creen que porque lo deciden entre la dirigencia política en su conjunto con empresarios y sindicalistas, eso es democrático.
Formular semejante propuesta muestra un absoluto desconocimiento del ABC de la economía. Lo primero que uno enseña en un curso de introducción a la economía es que los recursos son escasos y las necesidades son ilimitadas. El ser humano tiene que optar, decidir qué compra con sus limitados recursos dentro de la amplia gama de necesidades que tiene. La economía existe, justamente, porque los recursos son escasos o, como diría mi abuelita: en la vida todo no se puede. Hay que elegir.
Ahora bien, no todas las personas valoran los bienes de la misma manera. Por ejemplo, unas personas están dispuestas a entregar dinero a cambio de un buen asado de tira y en cambio un vegano jamás gastaría un centavo por un gramo de carne vacuna. Las personas valoran los bienes y servicios de diferente manera.
Pero además de valorar de diferente manera los bienes y servicios, cada persona va cambiando el valor que le otorga a cada bien. Por ejemplo, una persona puede valorar mucho comprarse su propiedad. Una vez que tiene su casa, comprar otra propiedad puede pasar al último lugar de los bienes que más valora y ahora puede poner en primer lugar comprarse un auto o irse de viaje a Europa. En otras palabras, las personas van cambiando la forma en que valoran los bienes en la medida que van satisfaciendo sus necesidades. Al cambiar las valoraciones cambia la prioridad de lo demanda de los bienes que quiere comprar porque cambia la utilidad marginal de cada bien.
Ejemplo, tengo hambre y compro una pizza. La primera porción la como con muchas ganas. La segunda también. La tercera con menos desesperación. La cuarta más pausadamente y la cuarta ya no doy más. En la quinta porción digo basta. La utilidad que me brinda la última porción de pizza es cero y por lo tanto ya no valoro tanto la pizza como cuando la compré y comí la primera porción.
Si entendemos que cada persona valora los bienes de diferente manera, el carnívoro valora el asado de tira y el vegano no. Y además, que cada persona va cambiando el valor que le otorga a cada bien a medida que va transcurriendo el tiempo, podemos concluir que nadie tiene la información de cuáles son las valoraciones de millones de personas y cómo van cambiando esas valoraciones. Ni la computadora más sofisticada puede tener y procesar esa información donde millones de personas van al mercado, que es un proceso, a comprar bienes y servicios que valoran diferente y además van cambiando la valoración a medida que disminuye la utilidad marginal de cada bien (el ejemplo de la pizza).
¿Cómo asigna la economía los recursos productivos ante esa información dispersa? Mediante los precios que la gente está dispuesta a pagar por los bienes, precios que dependen de las valoraciones de la gente. Los precios que la gente está dispuesta a pagar son la señal que el mercado les proporciona a los empresarios para que éstos asignen los recursos productivos. ¿Qué busca el empresario? Satisfacer una demanda insatisfecha. Si acierta, su premio es la ganancia que obtiene. Si se equivoca, el castigo es la pérdida que tiene que asumir. Para eso existe el mercado, para permitir que se desarrolle un proceso por el cual los empresarios descubran qué necesidades tiene el consumidor.
Los políticos que dicen que ellos van a definir el perfil productivo de la economía no tienen toda esa información que está dispersa y que son las valoraciones de millones de consumidores que van cambiando permanentemente de valoraciones. El solo hecho de decir que ellos van a definir el perfil productivo, decidiendo en una mesa qué tiene que producirse, que es lo mismo que decir arbitrariamente quiénes son los ganadores y quienes son los perdedores de la economía según sus gustos, demuestra la arrogancia de creerse seres superiores al resto de la sociedad. Y si no es arrogancia, es una profunda ignorancia sobre cómo funciona la economía. La economía es la ciencia de la acción humana y la acción humana no se puede meter en una ecuación para ver cómo da la derivada segunda y así definir el perfil productivo.
Si la economía argentina tiene baja productividad y por ende bajos salarios y paupérrimo nivel de vida es, justamente, porque los políticos siempre se creyeron seres superiores que decidieron que había que producir acero, autos, petroquímica, textiles o lo que sea. Esa fatal arrogancia generó una ineficiente asignación de recursos que no nos permite ser competitivos a nivel internacional, tener productos de baja calidad a precios disparatados y bajísimos salarios fruto de la mínima productividad de la economía por la fatal arrogancia de los políticos.
Esos políticos, que se consideran seres superiores que sentados a una mesa van a definir el perfil productivo del país, deberían saber que en pocos días más se van a cumplir 30 años de la caída del muro de Berlín que aplastó a la economía planificada. El “exitoso” modelo que ellos proponen quedó sepultado bajo los escombros del muro de Berlín. Lean historia y dejen de lado la fatal arrogancia porque están hundiendo la economía argentina y dejen que la gente despliegue su capacidad de innovación para descubrir qué demandan los consumidores.
ESTA NOTA FUE PUBLICADA ORIGINALMENTE EN http://www.infobae.com
Agustín Etchebarne con Eduardo Feimann.
"Si poner dinero en los bolsillos en la gente es la solución ¿por qué no imprimen y le dan un millón de pesos a cada persona? " plantea con un sarcasmo el economista.
"La gente no quiere tener pesos, si se imprime más billetes se viene la hiperinflación" agrega Etchebarne.
https://www.youtube.com/watch?v=EgRbGiHKbkY
La escasez y fuga de divisas derivadas de un conjunto de problemas crónicos en la Argentina ha obligado a distintos gobiernos a echar mano a los controles cambiarios, con el fin de detener el drenaje de reservas. Su reciente implementación reabrió el debate entre los economistas de diferentes escuelas sobre las implicancias del cepo cambiario, de corto, mediano y largo plazo, de sus alcances, así como de las condiciones que se requieren para levantarlo, o en su defecto atenuarlo, teniendo en cuenta las particularidades de la economía argentina.
ÁMBITO FINANCIERO - Juan Pablo MarinoThis email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. entrevista a Aldo Abram
La escasez y fuga de divisas derivadas de un conjunto de problemas crónicos en la Argentina (inflación, déficit fiscal, acotada competitividad, entre otros) ha obligado a distintos gobiernos a lo largo de la historia a echar mano a los recurrentes controles cambiarios, con el fin de detener el drenaje de reservas del Banco Central (BCRA), cuyo nivel se vuelve muy crítico en épocas de transiciones políticas, tal como sucede en la actualidad.
Con la frase "el 10 de diciembre no es una fecha mágica (...) cambia el Gobierno, no la realidad económica" el mismo presidente electo, Alberto Fernández, ratificó -sin decirlo explícitamente- la continuidad del cepo cambiario, medida que implementó el BCRA a comienzos de septiembre tras el shock financiero y político que desató la dura derrota del oficialismo en las PASO de agosto, y que debió profundizar la autoridad monetaria el pasado lunes 28 de octubre tras el triunfo de la fórmula Fernández-Fernández.
De esta forma, Argentina regresó al grupo selecto de países -entre los que se encuentra en la región solo Venezuela- que restringen la compra de moneda extranjera, que imponen impuestos sobre la adquisición de divisas o que mantienen distintos tipos de cambio.
"La única realidad económica que tenemos es que Macri tuvo que tomar esta medida después de haber visto salir del Banco Central decenas de miles de millones de dólares que se fugaron del sistema financiero (desde las PASO las reservas cayeron en más de u$s20.000 millones). Eso no se revierte porque un presidente cambie", dijo esta semana en México el mandatario electo.
Tanto su implementación, como su -altamente probable- continuidad después del 10 de diciembre reabrió el debate entre los economistas sobre las implicancias del cepo cambiario, de corto, mediano y largo plazo, sobre los niveles de restricciones que debería contemplar, así como sobre las condiciones que se requieren para levantarlo, o en su defecto atenuarlo, teniendo en cuenta las particularidades de la economía argentina.
CEPO EN LA ECONOMÍA
Para el director de Ecolatina, Lorenzo Sigaut Gravina, “está claro que el cepo no es bueno para las economías en general y de hecho, salvo en circunstancias muy particulares, casi ningún país del mundo implementa este tipo de medidas. Es un síntoma de que hay restricción externa, o debilidad en la moneda local”.
En la misma línea, Aldo Abram, director de Libertad y Progreso, considera que “los cepos son inconvenientes para cualquier país, suelen llevar a la quiebra a sus Bancos Centrales; siempre han llevado a situaciones de crisis cambiarías, monetarias, así que es en el tiempo son malos, pero también durante su aplicación son perjudiciales para la economía”. “Claramente bajo todo punto de vista el cepo es un desastre para la economía”, remata sin vueltas.
Abram explica que “uno de sus efectos es la baja artificial del tipo de cambio restringiendo la demanda de dólares con lo cual no se le paga a los exportadores lo que verdaderamente vale en pesos un dólar, es lo mismo que la retención impositiva”. Por otro lado, “el cepo implica una retención para todo el que quiera ingresar divisas”, agrega.
Frente a estas observaciones, Estanislao Malic, economista del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO), subraya, sin embargo, que el control de cambios, ha sido “extensamente utilizado por todos los países desarrollados en sus procesos de industrialización y despegue hacia el desarrollo, como es el caso Japón, de China -que aún hoy tiene controles de cambios, de EEUU o Reino Unido”.“Todos los países tuvieron controles de cambio, ninguno se desarrolló sin controles de cambio”, argumenta, y remarca que la clave es “administrarlo de la forma lo más correcta posible”.
CEPO EN ARGENTINA
La historia económica argentina tiene una estrecha vinculación con los controles cambiarios: en las casi seis décadas que van desde 1963 a la actualidad, hubo restricciones cambiarias en 24 años (40% del total de ese período). En los tempranos años ´60 y ´70, en casi todos los ´80, entre 2011 y 2015, y ahora una nueva etapa iniciada a partir de septiembre, describió un informe de Portfolio Personal Inversiones. La brecha promedio desde 1963 fue del 20%. En tanto, en los años donde hubo controles subió al 55%, con un pico del 110% promedio entre 1971-1975. Entre 2012 y 2015, la brecha en promedio fue de 53%, con un techo del 80% previo a la devaluación de enero 2014.
“Todos los cepos en Argentina terminaron mal, excepto el del gobierno kirchnerista, del que se logró salir exitosamente gracias al cambio de gobierno, pero igual durante los últimos 4 años de Cristina el control de cambio hizo que sea menos rentable exportar, con lo cual claramente las ventas al mundo bajaron”, dice el director de Libertad y Progreso.
En contraposición, Malic opina que “si Argentina se quiere desarrollar, la administración de las divisas a través de controles de cambio debería ser absolutamente normal, funcional, y útil, por lo cual debería mantenerse en el tiempo”, aunque insistió en que se debe “administrar de la forma más correcta posible.
El economista de CESO basó su tesis en el hecho de que la fuga de capitales en Argentina “no es un tema que determinadas políticas económicas generaron”, sino que es un “problema estructural”. Explicó que “nuestro país tiene un nivel de fuga de capitales similar al de todos los países latinoamericanos sólo que cuenta con condicionalidades particulares, como la dolarización y el retiro de billetes por ventanilla de las clases medias”, algo que no se replica en la región. Es por eso que Argentina “al registrar niveles de intercambio bastante bajos con respecto al resto de Latinoamérica, tiene menor holgura para enfrentar esa fuga fue capitales”. También es cierto, afirma Malic, que “cuando tenemos altos términos de intercambio “tampoco es deseable utilizarlos para financiar fuga de capitales, por ende, es necesaria la correcta administración de las divisas a través de controles”.
CEPO EN LA ERA MACRI
Tras la fuerte devaluación del peso y el derrumbe de todos los activos argentinas ocurridos tras las PASO, el presidente Macri firmó el 1° de septiembre un decreto de necesidad y urgencia para retornar al control de cambios: se fijó un límite de u$s10.000 mensuales por persona para la compra de divisas. Tras los comicios presidenciales del 27-O, el BCRA endureció el cepo y el tope se redujo u$s200. “El límite de u$s10.000 impuesto a individuos fue muy laxo, y el BCRA debió vender muchas reservas para tratar de contener el tipo de cambio. Si hubiese habido un cepo más firme antes de las elecciones, la situación hubiera sido más holgada desde el punto de vista de las divisas”, indica Sigaut Gravina.
En ese marco, Federico Furiase, director de EcoGo, resalta que “el cepo solo permitirá ganar tiempo en una transición política delicada en lo económico. Resuelve transitoriamente el dilema del cambio de administración, entre los incentivos que tiene el gobierno saliente, en términos de evitar un nuevo salto cambiario entregando reservas, y los incentivos del gobierno entrante, en términos de convalidar un nuevo salto cambiario en la transición y no vender más reservas”. Para el director de Ecolatina, “era necesario implementar un cepo, sobre todo en una transición en política-económica compleja, en la que hay que dejar cierto nivel de reservas el Banco Central para que el próximo presidente electo pueda implementar su plan”.
Ahora bien, los economistas coinciden en que el cepo por sí solo no soluciona los problemas estructurales del país, como la falta de dólares, el déficit fiscal, la inercia inflacionaria o altos vencimientos de deuda. “Si no llega un programa económico integral y consistente, la demanda real de dinero seguirá cayendo, en un contexto de emisión monetaria del BCRA, y eso probablemente termine impactando en una brecha cambiaria creciente, en mayores expectativas de inflación y en un menor saldo comercial a favor frente a las señales negativas a las exportaciones”, advierte Furiase.
CONDICIONES PARA LEVANTAR EL CEPO
Mientras tanto, como deslizó el presidente electo, el cepo extenderá su horizonte en el tiempo. “Está claro que en el corto plazo no se puede quitar, Macri cuando asume a fines de 2015 lo pudo levantar porque no sólo había cambiado las expectativas con su triunfo en las elecciones presidenciales, sino además tenía la carta de acceder al financiamiento externo- Hoy este no es el caso: consumimos casi todos los stocks, no tenemos reservas, no tenemos acceso al financiamiento externo”, comenta Sigaut Gravina.
Recién para el mediano plazo, con un plan económico creíble, la macro estabilizada y resuelto el problema de la deuda, se podría comenzar a analizar una flexibilización de las restricciones cambiarias, creen los especialistas. Para Abram, “la única forma de salir de un cepo, que sería lo más conveniente, es resolver los problemas de fondo de la Argentina o sea que el 10 de diciembre Alberto Fernández anuncie que va a tener un acuerdo de facilidades extendidas, en el cual va haber un compromiso de reordenar las cuentas públicas, bajar el gasto público para poder luego bajar los impuestos, hacer una reforma impositiva, una reforma laboral, hacer una desregulación de la economía”.
Por su parte, el director de Ecolatina considera que “para dejar atrás el cepo, es clave tener un plan de política económica consistente, volver a generar divisas genuinas, y tratar de solucionar el tema de la deuda, que permita poder reabrir el financiamiento externo y volver a captar inversión extranjera directa”.