Skip to main content

Inflación 2021 y la bomba de un 4% mensual

BAE NEGOCIOS - La inflación 2021 argentina golpea el tablero de todos los funcionarios, empresarios y sindicalistas. Lo que parece revelar el INDEC con la difusión del índice de Precios al Consumidor del 2020 es una tensión latente en torno a cuánto será la suba en alimentos y bebidas y tarifas, durante el comienzo de este año. Ya hay algunas consultoras como Libertad y Progreso que anticipan que los precios se incrementarán en torno al 4% mensual en el primer trimestre de año, lo que le marca un ritmo mucho más que caliente a todo el año. El ingrediente que le sumaría más tensión a este dato es qué decidirá hacer el Gobierno con el aumento de tarifas: llegará después o antes de las elecciones legislativas. Las distribuidoras de luz ya anticiparon que tienen  un atraso del 80%.

Paro del campo 2021

La reunión que se convocó en el ministerio de Agricultura, que conduce Luis Basterra, logró destrabar en parte el conflicto con el campo. Allí no estuvieron las entidades de la Comisión de Enlace que convocaron al paro de comercialización y sí las entidades que integran el Frente Agroindustrial. Esto, por un lado, dejó varios interrogantes en el sector en torno a la pelea por la representatividad de las entidades agropecuarias. Un juego de tensiones que le encanta jugar al Gobierno pero que, en la práctica, sólo consolidó antiguas rivalidades entre un grupo de funcionarios y los productores reales que en el día a día ven un Gobierno lejos de sus preocupaciones.

En realidad el encuentro del martes fue una alternativa que estuvo latente desde el inicio mismo de este conflicto y se le atribuye al mismo ministro Basterra, Coninagro y los empresarios del Cámara de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), conducidos por Roberto Domenech, su concreción. La posibilidad de flexibilizar el registro de exportaores de maíz fue, de hecho, una alternativa gubernamental que nunca se cerró del todo. Entonces, ¿por qué el conflicto al extremo? ¿Sólo para debilitar a las entidades ruralitas más tradicionales como la Sociedad Rural, que preside Daniel PelegrinaHubo mucho más que eso. El Gobierno, o al menos un sector importante de él,  probablemente ganó en sumar nuevas tensiones dentro del sector que menos comprende y que más antipatías le despierta. Pero, en realidad subió varios escalones en el conflicto que ya tiene con todo el sector privado y endureció la posición de los productores reales que, en el día a día, sienten las acciones de un Gobierno que viven como muy lejano.

Prepagas en alerta 

Desde hace muchos meses atrás, tal vez desde fines de 2018, el empresariado está en lo que sus principales referentes denominan “sesión permanente” preocupados por el rumbo que está tomando la Argentina y desaprovechando, desde esta perspectiva, las oportunidades que brinda el contexto mundial para las inversiones que podrían ayudar a disminuir la pobreza pero, especialmente, para limitar la injerencia del Estado en el mundo empresarial. En esta dirección se inscribió el duro documento del Foro de Convergencia Empresarial (FCE), que coordina Miguel Blanco y que se conoció el fin de semana. Las decisiones sobre las exportaciones del maíz (que ahora el Gobierno desactivó) y las negociaciones que lleva a cabo el Ministerio de Salud, en mano de Gines Gonalez García,  y Jefatura de Gabinete, que timonea Santiago Cafiero, por el nuevo sistema de salud detonaron ese documento. Dentro del FCE hay palomas y halcones. En diciembre, sólo un puñado de días antes del pasado fin de semana, se había logrado dejar para más adelante la difusión de un documento que marcara posición del empresariado en torno al rumbo del Gobierno. Gatillar las dos decisiones juntas detonó el documento en cuestión de horas  puso a todo el arco empresarial en estado de alerta. De hecho, hubo otros documentos en  las últimas 48 horas (que no serán los últimos) luego del mensaje del FCE. Por ejemplo, una carta de la Cámara de la Vivienda y Equipamiento Urbano (CAVERA), presidida por Ricardo Andino, dirigida al ministro de Hábitat, Jorge Ferraresi, fechada el 11 de enero en la que le piden al Gobierno “se exploren y arbriten soluciones eficaces, alternativa y equitativas que no agraven  ni la especial situación de los propietarios que pueden resultar afectados, ni la problemática general –y a esta altura, crónica- del déficit habitacional argentino con dos de sus manifestaciones más elocuentes y penosas: el crecimiento de la viviendas informales y carenciadas y las masivas tomas de tierras de terceros”.

Reaparciones y CGT

Al día siguiente, la Mesa de Producción de Córdoba, que agrupa a doce entidades, entre ellas todas las que componen el Grupo de los Seis a nivel nacional. “Como sector productivo asistimos con preocupación al conjunto de medidas del Estado nacional que desalientan la actividad económica, sembrando mayor incertidumbre y alejando aún más la perspectiva de una pronta recuperación. En distintos ámbitos, las decisiones que se vienen imponiendo generan el efecto contrario al que dicen promover”, rezó ese documento bajo el título “Señales de Desaliento para la economía y la producción”. Quienes o miran desde esta perspectiva consideran que la única posibilidad de recuperación de la Argentina pasa por la inversión privada y creen que el capital existe y está en manos de argentinos que darían el puntapié inicial para atraer desembolsos de otros orígenes si existieran las condiciones de confianza y aliento la inversión que hoy consideran que están ausentes. El Gobierno no lo ve de este modo exactamente y les recuerda a todos los referentes empresarios que le plantean esta postura que ni siquiera durante la gestión de Mauricio Macri, que el empresariado sintió mucho más afín que la actual, hubo inversiones de magnitud.

También algunas reapariciones políticas en las segundas y terceras líneas de gestión gubernamental reavivan antiguas inquietudes y nuevas incertidumbres. Es el caso de las negociaciones en torno al sistema de salud que el Gobierno pretendería modificar. Los rumores en torno a la letra de Liliana Korenfeld en esta iniciativa, quien desde los gremios es mirada como quien les “pisó la recaudación” a las obras sociales durante el gobierno de la actual vicepresidenta, puso en estado de alerta a la CGT, cuya cúpula se reunió esta semana en la sede de UPCN y que promovería un inminente encuentro con el jefe de Gabinete para verlo al Presidente por este tema. Héctor Daer estaría detrás de esa gestión.

  • Hits: 7

El presidente comete 3 errores de economía básica - Por Iván Carrino

INFOBAE - La suspensión de las exportaciones de maíz muestra los conceptos equivocados en que se basan las decisiones de política Antes que cierre el 2020, el Ministerio de Agricultura de la Nación anunció que suspenderá las exportaciones de maíz hasta el mes de marzo con el fin de abastecer el mercado interno.

La medida, un claro ataque contra la libertad de comerciar, parte de tres errores conceptuales básicos que el propio presidente hizo evidentes a la hora de defenderla en una reciente entrevista radial.

El primer error básico es creer que la suspensión de las exportaciones efectivamente abaratará el precio del maíz. Pensar esto es tener en cuenta solamente el corto plazo, momento en el cual quienes estaban por vender maíz al exterior, deberán liquidar dicho producto en el mercado interno, aumentando la oferta.

Ahora bien, ¿qué va a pasar cuando los productores aprendan? Pues que, dada la menor rentabilidad recibida, pensarán dos veces si quieren producir este bien. En este contexto, tal vez decidan dedicarse a la producción de otros cultivos no sometidos a la regulación oficial, o directamente prefieran utilizar los recursos que iban a emplear en la producción de maíz y mandarlos a una cuenta en los Estados Unidos.

El resultado final, entonces, es una menor producción de maíz. Este razonamiento no es solo un bello desarrollo teórico. Este mismo fue el resultado de la prohibición de exportación de carnes que Néstor Kirchner impulsó en el año 2006. El stock de cabezas de ganado cayó en 12 millones, lo que finalmente hizo que la carne fuera, incluso descontando la inflación, más cara que antes de la medida.

El segundo error básico es creer que los costos de producción definen los precios de los bienes de consumo. El presidente explicó por radio que, si bien sube la demanda de alimentos en el mundo, “los productores argentinos producen en pesos argentinos y hace dos años que no tienen aumentos de tarifas de luz, de gas y fue muy bajo el aumento de combustibles”. Lo que intenta comunicar Fernández es que más allá de los cambios en la demanda global, como los costos de los productores argentinos no solo están en pesos, sino que en muchos casos están congelados, los precios para los argentinos no deberían subir.

El error aquí es creer que los costos determinan los precios. Veamos, está claro que si la demanda quiere pagar por una tonelada de maíz 10 dólares y ese precio no cubre el costo de ningún productor, entonces nadie tendrá nada de maíz. Pero esto no quiere decir que los precios estén determinados por los costos.

Lo que pasa en los mercados es que la demanda muestra la disposición a pagar, y ante esa disposición, una, veinte, o cientos o miles de empresas ingresan a vender con diferentes estructuras de costos.

Ahora bien, si mis costos son de USD 10 y tengo compradores que ofrecen pagar USD 20, ¿por qué voy a vender a menos de USD 20? A lo sumo, esta brecha entre precio y costo generará un incentivo para que más productores ingresen al mercado a costos más altos que 10 para seguir sacando beneficio. Los precios definen hasta qué nivel de costos incurrir para producir algo, creer que es al revés (y que son los precios de los insumos los que determinan el precio del producto) es un error básico de comprensión económica.

El último error es sugerir que los precios de algunos productos que se ofrecen en Argentina no deberían ser similares a los del resto del mundo. Ligado con el comentario previo, el presidente Fernández se preguntó retóricamente “¿por qué los argentinos pagan el kilo de asado como lo paga un chino, un francés o un alemán?... no entiendo por qué quieren cobrarle al argentino al mismo precio que paga el mundo.”

Aquí parece que el jefe de estado no conoce el concepto de bien transable. En economía se dice que un bien es transable si se puede comerciar internacionalmente. Un ejemplo de un bien transable es el kilo de maíz o el papel higiénico, mientras que un bien no transable es el servicio de peluquería, ya que el peluquero no puede viajar a Miami a las 2 de la tarde y volver a cortar el pelo a Buenos Aires a las 3 y media.

Una particularidad de los bienes transables es, precisamente, que tienden a tener un solo precio en el mercado global. Es decir, dado que se pueden importar y exportar, aparece una demanda mundial y una oferta mundial donde el precio del producto tiende a ser uno solo. En este sentido, es absolutamente lógico que un kilo de carne tienda a venderse al mismo precio en diferentes ciudades del mundo. Es que si uno piensa en el productor que tiene la opción de vender a $ 700 en el mercado local contra la opción de vender a $ 1000 en un mercado extranjero, en la medida que los costos de transacción para colocar la producción afuera sean inferiores a $ 300 (la diferencia entre lo que se está dispuesto a pagar en ambos mercados), éste elegirá venderle al que pague más.

El problema de fondo es el bajo salario. Una vez que se entiende que restringir exportaciones no abaratará los precios en el largo plazo, que los costos no definen los precios, y que los productos transables internacionalmente tienden a tener un solo precio en todos los países, llegamos a la raíz del verdadero problema. Es que, si los argentinos no podemos comprar carne o pan, el problema no lo tiene el carnicero, ni el panadero, ni los exportadores de dichos productos.

El problema es que el salario promedio es bajo en términos internacionales. Y ese salario no se aumenta con medidas que destruyan la libertad económica (como las prohibiciones de exportar, las retenciones, los cepos cambiarios o los controles de precios), sino haciendo exactamente todo lo contrario.

  • Hits: 7

A first quarter is expected with an average inflation close to 4%

Inflation will go from an average of 3.5% for the fourth quarter of 2020 to 3.9% in the first quarter of 2021. 2020 closes its last quarter with an average inflation of approximately 3.5% per month, leaving a strong drag for the beginning of this year.

In the coming months, Argentina will live with high monthly inflation rates that will average 3.9% in the first quarter of the year. This further complicates the economy, increasing the challenge of reversing the path the country is traveling.

Iván Cachanosky, Chief Economist at the Fundación Libertad y Progreso, referred to this situation. "The government continues to take patch measures instead of basic solutions," he said in relation to price controls, which seek to increase the amount of goods reached in the price care program. “It was also questioned that the increase in prepaid is less and it is debated whether to back down or not with the increase in rates. All this, in the context of an electoral year,” he analyzed and added that “the pull between the IMF, which holds Guzmán's arm to reduce the fiscal deficit in 2021, and the Kirchner wing of the ruling coalition is clearly visible, that pulls him by the other arm to kick all the adjustments for after the elections”, he concluded.

Diego Piccardo, Economist at Libertad y Progreso, stated that "Argentina will be destined to live with high levels of inflation as long as the fiscal deficit is present." In addition, he argued that financing sources "are conspicuous by their absence" due to macroeconomic imbalances, which is why it continues to be highly dependent on monetary issuance for the moment. The problem is that the economy can hardly resist the same emission levels of 2020 in the current year, so a strong emission will have a stronger correlation in inflation in 2021. Economists anticipate that 2021 will be a challenging year for inflation. The government may choose to meet the challenge with superficial short-term measures (price controls, rate freezes, etc.), instruments that have already failed in the past; or take advantage of the negotiation with the IMF to present an economic plan that inspires confidence and where there is a decreasing path of the fiscal deficit to consistently clean up the scourge of inflation.

The Fundación Libertad y Progreso makes available a series of Structural Public Policy Proposals to guide the country to a virtuous circle: https://www.libertadyprogreso.org/politicas-publicas/

  • Hits: 5

Se espera un primer trimestre con un promedio de inflación cercano al 4%

La inflación pasará de un promedio del 3,5% para el cuarto trimestre del 2020 a 3,9% en el primer trimestre del 2021.

El 2020 cierra su último trimestre con una inflación promedio de aproximadamente el 3,5% mensual dejando un fuerte arrastre para el inicio de este año. En los próximos meses Argentina convivirá con altas tasas de inflación mensuales que promediarán el 3,9% en el primer trimestre del año. Esto complica aún más la economía agigantando el desafío de revertir el camino por el que transita el país.



Iván Cachanosky, Economista Jefe en la Fundación Libertad y Progreso se refirió ante esta situación. “El gobierno continúa tomando medidas de parches en lugar de soluciones de fondo”, dijo en relación con los controles de precios, que busca incrementar la cantidad de bienes alcanzados en el programa de precios cuidados. “También se cuestionó que el aumento de prepagas sea menor y se debate si dar marcha atrás o no con el incremento de tarifas. Todo esto, en un contexto de año electoral” analizó y agregó que “se ve claramente el tironeo entre el FMI, que le sujeta el brazo a Guzmán para que reduzca el déficit fiscal en el 2021, y el ala kirchnerista de la coalición gobernante, que le tira del otro brazo para patear todos los ajustes para después de las elecciones” concluyó.

Diego Piccardo, Economista en Libertad y Progreso sostuvo que “Argentina estará destinada a convivir con altos niveles de inflación siempre que el déficit fiscal se encuentre presente”. Además, sostuvo que las fuentes de financiamiento “brillan por su ausencia” por los desequilibrios macroeconómicos por lo que se continúa siendo altamente dependiente de la emisión monetaria por el momento. El problema es que, la economía difícilmente resista los mismos niveles de emisión del 2020 en el corriente año, por lo que una fuerte emisión tendrá un correlato más fuerte en la inflación en el 2021.

Los economistas anticipan que el 2021 será un año desafiante en materia inflacionaria. El gobierno puede optar por encarar el desafío con medidas superficiales de corto plazo (controles de precios, congelamiento de tarifas, etc.), instrumentos que ya han fracasado en el pasado; o aprovechar la negociación con el FMI para presentar un plan económico que inspire confianza y donde exista un sendero decreciente del déficit fiscal para sanear de manera consistente el flagelo de la inflación.

La Fundación Libertad y Progreso pone a disposición una serie Propuestas de Políticas Públicas estructurales para encaminar el país a un círculo virtuoso: https://www.libertadyprogreso.org/politicas-publicas/

propuesta para salir de la crisis

  • Hits: 7

El navío "Argentinas": viene el viento a favor, pero necesita arreglos estructurales

Por Aldo Abram

ÁMBITO FIANNCIERO - El 2020 será recordado como el año en que nuestro barco "Argentina", que ya estaba en estado crítico, padeció el huracán "Pandemia". Por suerte, no parece probable que en 2021 asistamos a su hundimiento: navegaremos por mares internacionales sumamente favorables casi todo el año.

Los excesos de liquidez generados por los bancos centrales de los países desarrollados, para contrarrestar el impacto negativo del Covid-19 en la economía, no solo aumentan el financiamiento en el mundo, sino que deprecian sus monedas.

Así que, lo primero incrementará la demanda externa y lo segundo aumentará los precios de nuestras exportaciones que cotizan en esas monedas duras.

Es cierto que la sequía regional afectará negativamente la cosecha del segundo trimestre; pero también lo es que colabora al alza de las cotizaciones de los granos afectados.

Sin embargo, la fuerte suba de precios llevará a las ventas externas a rondar los valores de 2019.

La reactivación que observamos este último tiempo, ha sido consecuencia de dejar trabajar a personas y empresas que durante la cuarentena más estricta se les prohibió hacerlo; lo que continuará durante buena parte de 2021.

Con un acuerdo con el FMI, que quite ese factor de incertidumbre, y el favorable viento internacional, el barco seguirá a flote y avanzando; pero cada vez con menor fuerza.

Sería un error por parte del gobierno confundir esta realidad con la de un navío que está en condiciones ideales y emprende un raudo y largo viaje.

Esto ya lo vivió Cambiemos que, a partir de anunciar que haría las reformas estructurales necesarias para reparar el averiado barco, logró salir poco traumáticamente del cepo; lo que, sumado a la solución del problema de los holdouts en Nueva York, logró generar vientos muy favorables.

El aumento de la credibilidad, es decir del crédito, le permitió mantener la nave a flote sin arreglar los problemas estructurales que esta tenía.

Sin embargo, en 2018, arreció la tormenta de la fuga de capitales, que no es otra cosa que la pérdida de credibilidad de argentinos y extranjeros en que "Argentina" podía mantenerse a flote. Por eso, se lanzaron a los botes salvavidas a huir del desastre.

El gobierno tiene que aprender de la historia. Si aprovecha la actual reactivación para implementar un plan para arreglar "Argentina", con un detallado programa de reformas estructurales y se pone manos a la obra, el 2021 será el inicio de un largo y veloz viaje al desarrollo.

Si no, será solo un período de calma en el que podrá disfrutar la brisa por un tiempo; pero, al igual que la tripulación anterior, pronto verán que el barco hace agua y se termina hundiendo.

  • Hits: 8
Donate