Natalia Motyl en Yugo o Libertad.
La economista explica la corrida cambiaria y la coyuntura económica.
https://www.youtube.com/watch?v=ujKoZZLsPj0&feature=youtu.be
El Cultural de El Mundo- CATO- Este libro anuncia que los datos van a cambiar la economía como sucedió con la Revolución industrial, lo que “reinventará el capitalismo tal y como lo conocemos”. Cabe recelar de los empeños en reinventar el capitalismo, como si el socialismo no requiriese de examen alguno, pero contengamos la desconfianza, porque este libro está muy bien hasta poco antes del final.
Está bien porque permite intuir lo que está pasando en el mundo del llamado “big data”: no es una simple innovación sino un salto cualitativo, desde el mercado y para el mercado. La proliferación de datos mejorará la coordinación, misión clásica de los mercados, hasta extremos chocantes. Por ejemplo, los profesores Viktor Mayer-Schönberger (Salzburgo, 1966) y Thomas Ramge (Hesse, 1971) sostienen que los datos sustituirán al dinero, y pasaremos “desde el capitalismo financiero hasta el capitalismo de datos”. Como “los datos son el nuevo lubricante con el que engrasar las ruedas del mercado”, llegamos a otra realidad, en donde el centro de los mercados de toda la vida, es decir, el precio, queda difuminado. Sabemos, al menos desde F.A. Hayek, que los precios concentran las preferencias, aunque esto deja mucha información fuera, que antes no se podía utilizar, pero que ahora sí se puede, gracias a la inteligencia artificial, que enriquece las posibilidades de los mercados a través de las interacciones de los agentes y el flujo de sus datos.
Seguimos hablando de mercados y de empresas, pero en realidad se trata de otra cosa. Amazon es, y a la vez no es, una empresa como las demás. La forma con la que trata la información es la clave, porque puede organizarse mucho mejor, aunque esto no significa que la historia tenga fin: “con el tiempo, puede que incluso Jeff Bezos tenga que volver a pensar cuál es la mejor forma de administrar Amazon”. Spotify también es un “mercado”, pero no es como los demás: “el precio ha perdido su función informativa de manera casi total; lo sustituye una serie de distintas señales, tales como la información sobre qué música se busca, qué canción se salta cada uno y qué es lo que se comparte con amigos… Los pagos directos solo tienen un papel informativo muy menor”.
Por lo tanto, “en los mercados ricos en datos, los participantes ya no utilizan el precio como principal transmisor de información” y el dinero deja de cumplir esa función tradicional: “su papel seguirá siendo cada vez menor a medida que prosiga la transformación en mercados ricos en datos”. Las personas podremos comparar muchas dimensiones de todo lo que se nos ofrezca: “cambiaremos nuestra manera de otorgar peso a esa información. Esto llevará a transacciones de mercado muchísimo más eficientes, y el precio pasará a no ser más que un dato entre muchos en vez de una boya con baliza en un océano de ruido”.
El problema es que hay muchos bancos por todas partes, y mucho dinero por todas partes. Eso se va a terminar, y de ahí que los autores hablen del final del capitalismo financiero. Es un lío considerable para la banca, pero también para ahorradores e inversores, pese a que se abrirán nuevas oportunidades (es interesante en especial el capítulo VII: “El declive del capital”). Parece que incluso se dejará de hablar de capitalista en el sentido de quien concentra dinero y poder: “A medida que los mercados basados en datos van reduciendo la importancia del dinero, van demostrando que el que estaba equivocado era Karl Marx, no Adam Smith”.
Y de pronto, casi al final,los autores dejan atrás toda osadía y se precipitan a la corrección política. Hablan del paro tecnológico, la desigualdad, el impuesto a los robots, Thomas Piketty, la renta básica universal, y hasta elogian el régimen de Salvador Allende como una tercera vía entre liberalismo y comunismo. Casi sin referencias a los peligros de la intervención de unos Estados que van a forzar a las empresas a compartir datos, y a pagar impuestos en datos, el libro termina con un suspiro de esperanza en la sociedad.
Este artículo fue publicado originalmente en el suplemento El Cultural de El Mundo (España) el 8 de octubre de 2019.
EL COMERCIO - Empezó el mes con manifestaciones violentas en Ecuador por el alza en el precio del combustible. Ahora Chile está sufriendo turbulencias semejantes tras un aumento de precio de menos del 4% del metro de Santiago la semana pasada. En ambos casos, se revocaron las subidas, se desestabilizaron los gobiernos elegidos democráticamente y se legitimó la violencia.
Las protestas se han hecho en nombre de la justicia social. En el caso de Ecuador, sin embargo, el combustible se encuentra entre los más subsidiados de la región, beneficiando desproporcionadamente a los ricos que lo consumen más. No importó que la reforma recompensaba a los más necesitados con un aumento en los bonos que recibían y a los consumidores y el sector productivo con bajas en ciertos impuestos. Ni tampoco importó el hecho de que, después de la subida de precios, Ecuador era todavía el segundo país con la gasolina más barata en la región.
La culpa de los males de Ecuador es del neoliberalismo, según los críticos, a pesar de que Ecuador tiene una de las economías menos libres de América Latina. La misma culpa la tiene Chilepor ser dueño de una economía bastante libre. De acuerdo al relato, el modelo chileno ha sido injusto, pues la desigualdad crece y obstaculiza el progreso para la mayoría de la gente.
En Chile también parecen no importar los hechos. Respecto a casi cualquier indicador de desarrollo humano, Chile ha achicado la brecha entre ricos y pobres más que otros países latinoamericanos. En tanto, la desigualdad de ingresos en Chilees alta, pero, según la Comisión Económica para América Latina, ha venido cayendo desde el 2002 y está por debajo del promedio regional. Según un estudio reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Chile es el país con la más alta movilidad social de esa organización.
Estudios del destacado economista Claudio Sapelli confirman estas tendencias. La desigualdad dentro de las generaciones chilenas más jóvenes es mucho más baja que la de las generaciones mayores. A medida que avance el tiempo, la desigualdad general seguirá cayendo. Así, Sapelli documenta una alta movilidad social intrageneracional (la movilidad existente dentro de la misma generación) e intergeneracional (el estatus social de una generación respecto de la siguiente) que es comparable o mayor a las de los países más avanzados.
Tales resultados no nos deberían sorprender. El ingreso per cápita chileno se ha cuadruplicado desde que empezaron las reformas sociales y económicas en 1975. Eso permitió que la pobreza se redujera de alrededor del 50% al 8%, que la cantidad de estudiantes en instituciones de educación superior se multiplicase por diez, además de la mejora en un sinfín de otros indicadores de progreso.
Si ha habido tanto progreso entonces, ¿por qué las manifestaciones? La Secretaría General de la Organización de Estados Americanosdio su opinión la semana pasada: “Las actuales corrientes de desestabilización de los sistemas políticos del continente tienen su origen en la estrategia de las dictaduras bolivariana y cubana, que buscan nuevamente reposicionarse, no a través de un proceso de reinstitucionalización y redemocratización, sino a través de su vieja metodología de exportar polarización y malas prácticas, pero esencialmente financiar, apoyar y promover conflicto político y social”.
Parece explicar en parte la situación chilena (y de otros países). A la vez que reconoce críticas legítimas de algunos manifestantes, el sociólogo Carlos Peña agrega que los jóvenes que han iniciado tanta violencia forman parte de una generación que están convencidos de que “la intensidad de sus creencias […] valida cualquier conducta que las promueva”. “La mera subjetividad es garantía suficiente de la verdad”.
Si es así, como parece serlo, representa una amenaza seria a la democracia chilena y a las de más allá.
Este artículo fue publicado originalmente en El Comercio (Perú) el 22 de octubre de 2019.
Tenida académica entre Alberto Benegas Lynch (h) y Javier Milei, con la moderación de Gustavo Lazzari, que tuvo lugar en la Universidad de Belgrano.
Organizado por el Instituto Amagi para la Libertad.
https://www.youtube.com/watch?v=rPOLei2edcg&feature=youtu.be
Invitado a protagonizar el desayuno mensual exclusivo de socios de Libertad y Progreso en el Hotel Feris Park, con auspicio de la Fundación Naumann, el profesor de la Universidad de San Andrés y economista José María Fanelli destacó la importancia de la calidad institucional para que Argentina venza la depresión en la que se encuentra desde 2012. "Como dice Douglas North, sin instituciones no se puede. Poneme instituciones que funcionen, bancos que funcionen y un Estado que funcione y vas a ver cómo crece la economía. Claramente sin instituciones no hay futuro, pero las instituciones tienen que ser para todos", explicó el especialista e investigador del Conicet.
"Desde el punto de vista de la política, la coalición del dólar barato es casi invencible. Si ponemos el dólar alto aumenta la pobreza y la clase media se queja porque no puede comprar como antes. Si lo ponemos bajo, bajan los alimentos, pero tenemos una cuenta de capital insostenible. Claro que la primera ecuación favorece a los que exportan, que son 5 en relación a los que quieren comer barato. La economía política de esta ecuación es terrible", explicó Fanelli. "John Nash, el economista de la película Una Mente Brillante lo explicó a la perfección, este es un caso de equilibrio de Nash donde todos hacemos lo que más nos conviene individualmente pero llegamos a un resultado agregado malo para todos. Porque cualquier persona que tiene un resto ahorra en dólares y si es posible afuera, para proteger el futuro de sus hijos, pero ahorrando afuera a la vez afecta la creación de trabajo, que afecta a sus propios hijos. Entonces lo que es bueno para él y sus hijos es malo para el país en general. Pero tampoco podemos pedirle otra cosa con las condiciones actualesy nuestra historia", destacó Fanelli.
"Vivimos en una economía del temor. El pobre tiene miedo y protesta por la inflación. El que tiene resto para ahorrar, como yo, también tiene miedo y compra dólares. Como no hay dólar para todos el dólar sube y eso es una máquina de destruir pobres. Hay un mito de que son grandes empresas las que están comprando dólares. Pero si miran los números hubo este mes 1,6 millones de personas comprando dólares por montos de un poco más de 1100 dólares. Es la gente que puede ahorrar un poco y puede protegerse", explicó Fanelli.
Para el especialista, que estudió parte de su carrera los casos de reformas aplicados en los países de la ex Cortina de Hierro en los 90, la clave para aplicar paquetes de reformas profundas es la paciencia en la aplicación y la secuencia en la que se aplican, siendo las reformas con efectos positivos más inmediatos prioritarias. "Fíjense lo que pasó en Chile. Un aumento del boleto logró la movilización que todo el comunismo chileno no logró hacer en décadas. El orden en que se hacen la reformas es importante. También la velocidad. Comparemos los casos de Rusia y China. Rusia quiso des-estatizar las empresas y lo hizo de una manera tal que las empresas terminaron en manos de 17 familias oligarcas. China en cambio fue liberando de a partes, casi ciudad por ciudad, y generó tales incentivos que logró finalmente liberar todo. Claro que le falta ahora ser una democracia. Pero como fue aplicando las reformas económicas es un caso interesante para estudiar", destacó.
Seguidamente, Fanelli señaló que una dolarización puede no ser el escenario que solucione los problemas. "Hoy, un dólar para que compren los dos deciles más ricos, los que pueden ahorrar, se cotiza en 60ypico y genera un 35% de pobreza. Un dólar para toda la población podría estar a 100 y generar un 50ypico de pobreza. No sé si queremos vivir en un país así", dijo.
"Las 2 condiciones para salir de esta situación con un plan de estabilización son que este tenga viabilidad política y que haya apoyo financiero externo", finalizó el experto.
Mirá la presentación completa acá:
https://youtu.be/qH0grwtabCI