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Los políticos no se animan a enfrentar al Frankestein populista que crearon

INFOBAE - Las dos fuerzas políticas con mayores posibilidades de ganar no presentan un plan económico que le haga ver a la gente un futuro La gente de Cambiemos insiste con que esta es una elección de carácter político porque se ponen en juego derechos individuales tan importantes como la libertad de expresión o subordinar la justicia al poder político para tener un control absoluto tipo dictadura disfrazada de democracia. En definitiva, no es otra cosa que establecer una autocracia vía el voto, como ya ha ocurrido tantas veces en la historia de la humanidad. Recientemente fue publicado Cómo Mueren las Democracias, de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, donde los autores abundan en ejemplos de democracias que terminan en autocracias como es el caso del chavismo por citar el más reciente.Política argentina, elecciones y candidatos No cabe dudas que el kirchnerismo siempre ha tenido fuertes inclinaciones autocráticas, personalmente tuve que soportar 7 inspecciones de la AFIP en la era k, un logro que pocos pueden mostrar, aunque reconozco que otros la deben haber pasado mucho peor que yo. Así que no tengo dudas de la importancia de los derechos individuales que se ponen en juego en esta elección. Sin embargo, apelar a ese argumento para ganar la elección no me parece que sea la mejor opción. Aunque suene espantoso decirlo, mucha gente puede resultar indiferente a la violación de la libertad de expresión si mientras tanto puede comprar un nuevo celular, un televisor o algún otro electrodoméstico. En definitiva, no olvidemos que el voto hacia los populismos autoritarios se basa en el resentimiento de unos sectores de la sociedad hacia aquellos que fueron exitosos. Los populismos autoritarios apelan al argumento de decir: UD. es pobre y la pasa mal porque aquel otro es rico. La riqueza de unos es causa de la pobreza de otros reza el credo populista. El paso siguiente es expoliar impositivamente al que progresó trabajando para repartirlo entre los que menos tienen, todo en nombre de la justicia social. Tanto el candidato a presidente como la candidata a vicepresidente de la oposición acaban de afirmar que los que más tienen deberán aportar más, como si trabajar y progresar fuera un pecado que merece ser castigado. El resultado de estas políticas es el desestimulo para producir porque la gente siente que el fruto de su trabajo se lo quita el estado para dárselo al que no produjo. Al desestimular la producción baja la inversión, los puestos de trabajo y crece la pobreza. En definitiva, si llegamos a esta debacle tan grande es porque gobierno tras gobierno se encargaron de expoliar a los sectores productivos. Ahora bien, si se acepta esta visión, lo importante de las próximas elecciones es que se ponen en juego los derechos individuales, pero se gana por la economía: el recontra repetido slogan de campaña de Clinton: “es la economía, estúpido”. El revés electoral que recibió Cambiemos en las PASO tiene que ver con la bronca de mucha gente por la situación económica. Si a eso se le agrega la espantosa estrategia de no comunicar la herencia recibida y el más horrible tratamiento de la herencia recibida, no debe sorprender el resultado de agosto pasado. Ahora bien, de cara al futuro, las dos fuerzas políticas con mayores posibilidades de ganar no presentan un plan económico que le haga ver a la gente un futuro, porque si bien es cierto que hay un voto castigo a Cambiemos, también es cierto que el voto castigo fue a la fórmula FF que ya demostró en el pasado el desastre que puede hacer con la economía, algo que acaba de confirmar el asesor económico de Alberto Fernández, Matías Kulfas, quien sostuvo que la emisión monetaria es una opción disponible para financiar el déficit. Eso y pavimentar el camino a la hiper es lo mismo, considerando que nadie quiere tener un peso. ¿O acaso piensa Kulfas que alguien demanda pesos en el sentido de atesoramiento? Peso que tiren al mercado, peso que se va a la inflación. No menos llamativa fue la siguiente afirmación del Kulfas: &"Queremos ir a superávit fiscal. Esto ya lo ha planteado Alberto. El tema es cómo llegar. Por la lógica del ajuste no se llega, no funciona. Los ajustes de gastos generan una caída en la actividad económica que termina afectando la recaudación. Por lo tanto el resultado final el déficit se reduce en proyección. Primero hay que recuperar el crecimiento económico&". Ese humo de gradualismo ya se lo vendieron a Macri y terminamos en el desastre actual. Es imposible crecer con un sector público consolidado que aplasta al sector privado con un gasto del 47% del PBI. Y menos se puede crecer sin moneda y con intenciones confiscatorias de los ingresos diciendo que los que más tienen más tienen que pagar al tiempo que se mantiene una legislación laboral que espanta a cualquier empresa de contratar personal. Es tal el problema económico que hemos acumulado a lo largo de décadas de populismo que las principales fuerzas políticas se niegan a enfrentar la realidad y por eso formulan propuestas sin sustento como: hay que ponerle plata en el bolsillo a la gente para reactivar el consumo interno, de esto se sale con crecimiento (como si se creciera por decreto), todos los días un poquito mejor y cosas por el estilo. Nadie formula una propuesta completa de reforma del estado, del sistema tributario, de la legislación laboral, monetaria y financiera. Todos creen que pueden toquetear las variables haciendo sintonía fina cuando por delante tenemos un gigantesco problema económico. Argentina está en un serio problema económico y ninguna de las fuerzas políticas ofrece una solución. Y aquí llegamos a un punto crítico. Considerando que la democracia se ha convertido en una competencia populista y teniendo en cuenta que todos los meses pasan por la ventanilla del estado 19 millones de personas a buscar un cheque, mientras que solo 6,5 millones trabajamos en blanco en el sector privado, es muy grande la tentación por captar el voto de los 19 millones a expensas del bolsillo de los 6,5 millones. En otras palabras, seguir con el discurso populista. Unos porque lo ven como un negocio político, otros porque dicen que no se puede cambiar porque te incendian el país, lo cierto es que la cultura de la dádiva ha crecido tanto en nuestro país que se ha transformado en un monstruo que nadie quiere enfrentar. Infinidad de planes sociales, millones de empleados públicos que son desocupados encubiertos y 3,5 millones de jubilados que nunca aportaron y reciben una jubilación son un peso muerto que impide crecer. Si uno propone comenzar a arreglar este problema, la respuesta inmediata es: ¿y qué hacemos con toda esta gente, la dejamos morir de hambre? Pero nadie piensa en los 6,5 millones de personas que todas las mañanas, con frío, calor, lluvia, piquetes y demás problemas se levantan para trabajar cada día y son sometidos a un sistema de cuasi esclavitud fiscal para sostener a la gran masa de votantes que está en los 19 millones que todos los meses pasan por la ventilla del estado a llevarse un cheque. Los políticos argentinos han creado un monstruo populista al que nadie se le anima. Pero ese monstruo no para de crecer y, de seguir así, terminará de destruir a la Argentina. Por eso ninguno se anima a hablar. Nadie quiere enfrentar al Frankenstein populista que está haciendo trizas la Argentina. ESTA NOTA FUE ORIGINALMENTE PUBLICADA EN http://www.infobae.com
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Dirigir con seriedad

La dirigencia política, empresarial y gremial, que decide el rumbo y las acciones en Argentina, logra resultados contrarios a los declamados.

Llama la atención que muchos empresarios con centrales gremiales como la UIA por ejemplo, no impulsen el desafío de promover y accionar una Argentina con objetivos de crecimiento y desarrollo que puedan ser exitosos, distintos a los que promueven repetidamente, también hoy, fracasados en el mundo y en Argentina.

No se los ve reclamando, defendiendo y ejecutando planes de inversiones de riesgo, buscando la mayor renta posible en ambiente de competencia, queriendo ganar mucho y consecuentemente pagar mayores impuestos por supuesto a tasas razonables menores que las confiscatorias actuales, aportando lo que resultaría en mayores recaudaciones fiscales, exigiendo al estado que de una buena vez realice racionalidad en el gasto público, cuyo despilfarro tiene origen fundamentalmente en políticos. Conjuntamente el desafío de exportar, comprender que su mercado debe ser el mundo, con enormes mayores posibilidades que el limitado interno. Argentina se reencaminaría a cifras coherentes con su pasado de principios siglo XX, donde a hoy si se hubiera recorrido el camino que hasta entonces llevábamos, deberíamos exportar por valores de más de 500.000 millones de dólares, muy distante al poco más del 12% de ello actual, que es de difícil explicación por su fracaso; señal decadente que debiera alertarnos, más aún cuando naciones con menores recursos que Argentina, lejanas y cercanas, de diversas categorías económicas-sociales, lo han efectivizado.

A diferencia de ello, dirigentes y centrales empresarias, ni hablar de sindicales que esgrimen justificativos sociales que en realidad terminan siendo contrarios y perjudiciales para sus supuestos defendidos finalmente estafados, lo que están buscando es inserción y prebendas en sistema y candidatos populistas, al que especialistas y academias que debieran ser seriamente atendidas por ellos, atribuyen con incontrastable evidencia ser la causa de la mediocridad y decadencia sectorial y nacional en la que estamos.

No habrá llegado la hora de que la dirigencia e instituciones empresarias argentinas acepten el desafío, como si lo hacen varias aquí sin lograr impacto, de embarcarse con seriedad en la transformación económica-social hacia una sociedad productiva con bienestar, crecimiento y desarrollo, que deje de ser el mal ejemplo mundial de que con grandes posibilidades de riquezas naturales, sus resultados son de pobreza endémica, alta indigencia e ingresos bajos y en descenso como lo certifica un PBI per cápita menor a 15000 dólares, la cuarta parte del que supimos conseguir.

La propuesta es SÍ al riesgo, SÍ a la racionalidad y baja al gasto público improductivo esencialmente político, SÍ a reformas del estado, laboral, impositiva, previsional, SÍ a reforma de campaña electoral permanente para entretenimiento de la población y uso improductivo del tiempo y recursos para políticos. SÍ, SÍ, SÍ… NO a empresarios prebendarios, NO a contratistas del estado caros, malos y corruptos como es palpable,  NO a encerrarnos en mercado interno excluyente, pequeño por cierto.

Empresarios sean valientes que es la esencia de emprender. Valentía para señalarles al estado y gobiernos el camino de las reformas a recorrer para de verdad encaminarnos hacia estas transformaciones; para esclarecer a la ciudadanía de los programas y acciones a ejecutar que resultarían en reales desarrollo humano y social, liberándonos del clientelismo degradante e inefectivo evidente por simple comparación con quienes se les ocurra.

Vamos, vamos, no más fracasos con malas recetas probadas y reprobadas. Basta de decadencia y pobreza, de la que somos responsables, y en mayor medida quienes dirigen. Empresarios, argentinos, a las cosas útiles, adiós a inutilidades.

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Inversores reaccionan ante señales políticas opositoras

LA VOZ - Controlado. El presidente del Banco Central, Guido Sandleris, manda a intervenir en el mercado. Por ahora, el dólar parece contenido. (Gentileza Clarín) Por JAVIER ALVAREZ
  • Los bonos de la deuda soberana y las acciones de las empresas empezaron a mostrar mejoras que eran impensadas hace un mes.
  • Para tres economistas, los mensajes de Alberto Fernández están generando una reacción mejor que la esperada.
  • La tasa, por debajo del 70%.
¿Adónde va la Argentina? ¿Qué pasará a partir del 28 de octubre? Son preguntas que se hacen miles. Y, al parecer, han comenzado a surgir algunas tenues ideas, que más que certezas son suposiciones y hasta expresiones de deseo, a partir de señales políticas de quienes tienen chances de triunfo electoral.inflación y tasas de interés La tasa de interés de referencia cayó ayer por debajo del 70% por primera vez en dos meses, mientras las acciones de las empresas argentinas y los bonos soberanos subieron fuerte por compras de oportunidad. El riesgo país bajó 7,5%, a 1.877 puntos básicos. El indicador que elabora la banca estadounidense JP Morgan registró el mínimo en ocho semanas, tras rozar los 2.600 puntos, por el renovado interés sobre los bonos que ayer subieron hasta 9%. Mientras, el S&P Merval ascendió 4,6%. Las empresas argentinas que cotizan en la Bolsa de Nueva York vienen también con mejores marcas: el Banco Francés subió 5,5%; el Macro mejoró 7,5%; el Supervielle escaló 5,7%; Pampa Energía trepó 5,3%, y Edenor, 8,1%. Aún muy lejos, claro está, de reponerse de bajas de hasta el 73% acumuladas en el año. Ante la consulta de La Voz, los economistas Aldo Abram y Gustavo Ber señalaron que si bien hay “compras de oportunidad” porque algunos activos habían caído mucho, también están influyendo los mensajes políticos. Puntualmente, el mercado tiene los ojos puestos en los pasos de Alberto Fernández, candidato presidencial del Frente de Todos y quien corre con ventaja para ganar las elecciones. La clave: la idea de una renegociación de la deuda “a la uruguaya”, sin quita de capital. Abram indicó que ayuda también un mejor clima internacional, por la expectativa sobre un aumento de la liquidez. Esto es por la baja de tasa en Estados Unidos y del Banco Central Europeo. “Ahí hay capitales que buscarán destino y aquí se están pagando altos rendimientos, algo, aunque sea poco, podría llegar”, estimó. Abram consideró que “está pesando” el mensaje de Fernández sobre la idea de reperfilar los vencimientos de capital de la deuda sin quita y cumplir con los intereses. Eso, sostuvo, es lo que genera algo de interés sobre los bonos. Para Ber, los dichos de Fernández “están teniendo repercusiones, definitivamente”, después de que la tasa de interés en pesos haya “perdido toda sensibilidad y eficacia, dado que ya no tienta, no hay colocaciones en pesos y no frena la dolarización”. No obstante, ambos hacen llamados de atención. Será un “desafío” para Fernández, si gana las elecciones, bajar fuerte la tasa de interés de golpe sin que se genere un cimbronazo. El control cambiario, dijo Ber, debería “tener una vuelta de rosca”. Cae la tasa de las Leliq Ayer, la tasa de interés que el Banco Central les paga a los bancos por sus Letras de Liquidez (herramienta para sacar pesos de la calle) fue del 69,48%, dieciséis puntos y medio por debajo del récord de 85,99%, alcanzado a mediados de septiembre. La baja se da en un contexto de relativa paz cambiaria. El Central mantiene a raya al dólar con intervenciones puntuales, con ayuda de bancos oficiales. Y la salida de depósitos en dólares se está frenando: cayeron 11.235 millones desde el 12 de agosto, con picos de 1.084 millones en un día, pero ahora está en los 53 millones promedio por jornada. Según el economista Rodolfo Santángelo, la visión de los ahorristas y de los inversores financieros está puesta en lo que pasará con las elecciones del 27 de octubre y en la transición hacia un nuevo Gobierno. “El golpe posterior a las elecciones primarias ha sido fortísimo. En 2001, los depósitos totales, que estaban muy dolarizados, cayeron 20% en 10 meses. Ahora, los depósitos en dólares bajaron casi 40% en dos meses. El sistema lo bancó muy bien”, afirmó. Y hacia adelante, dijo que lo que ocurra a partir del 28 de octubre dependerá de los “mensajes” que dé el presidente electo, principalmente sobre dos puntos: el reperfilamiento de la deuda y el control de cambios. Abram coincidió con esa visión al evaluar como una instancia decisiva que el Gobierno actual y el electo se pongan de acuerdo para que el proyecto de ley de reperfilamiento avance rápido en el Congreso y se apruebe. “Hay que dar señales fuertes”, apuntó. Santángelo añadió que todo el mundo mirará quién será el ministro de Economía, por ejemplo. Además, “todos querrán ver el programa económico integral para saber adónde vamos, y si se alarga el horizonte y se despejan las dudas”. ¿Por qué cae la tasa? Para Ber, la baja de la tasa es una “decisión de política monetaria” que está siendo implementada porque el control de cambio está dando mayor flexibilidad para “darle aire a la economía”, con la idea de morigerar la caída del producto bruto. Y estimó que esto continuará más allá de los límites de las metas monetarias y siempre que no haya un nuevo cimbronazo. Ayer, el Indec publicó que la utilización de la capacidad instalada de la industria bajó al 60,5% en agosto. Señal de que la actividad está muy lejos de tener una mejoría que frene la recesión que se inició hace nada menos que un año y medio. Abram expresó que el Central está aprovechando el aumento de la base monetaria del 2,5% que se autoconcedió para septiembre y octubre. Ahora puede emitir para pagar parte de los vencimientos de las letras y para ir bajando las tasas mientras desarticula una parte pequeña de las Leliq. También colaboró que se haya retirado el Estado de la demanda de financiamiento en el mercado al decidir reperfilar las letras del Tesoro. “Eso dejó algo de crédito, descomprimió un poco”, dijo Abram en diálogo con este medio. Según este economista, la gran pregunta ahora es: ¿por qué los argentinos y los extranjeros que sacaron sus ahorros y sus inversiones desde el 12 de agosto los volverían a traer? Para eso, dijo, Fernández, o quien fuera el nuevo presidente, tendrá que avanzar con reformas. Abram apuntó que el nuevo gobierno deberá avanzar con la ley de reperfilamiento sin quita y lograr facilidades extendidas de pago, paralelamente con reformas estructurales que exigen los acreedores para volver a confiar. “Macri las prometió y no las hizo”, dijo. Sólo con eso se conseguiría la reapertura del mercado de crédito para tener recursos que puedan propiciar un crecimiento económico, e incluso la llegada de inversiones, dando así certezas de capacidad de pago. El dólar, controlado de muy cerca por Sandleris Como en los últimos días, el Central volvió a intervenir. Sin que haya grandes sobresaltos, el tipo de cambio minorista ascendió un centavo, ayer, hasta los $ 60,30. En Banco Nación, operó sin cambios, a $ 59,50, mientras que la cotización más elevada se dio en los mostradores del banco Macro, a $ 61,50. En el mercado mayorista, en tanto, el tipo de cambio también subió un centavo y se ubicó en los $ 57,98. La postura activa de la autoridad monetaria permitió que la oferta privada reapareciera al promediar la rueda, lo que terminó planchando al dólar. Hoy, a las 16, el presidente del Banco Central, Guido Sandleris, brindará una conferencia de prensa para dar a conocer el Informe de Política Monetaria. Allí revelará qué prevé que ocurrirá y cuáles serán las medidas hasta fin de año, con las elecciones presidenciales en medio. a, en tanto, el tipo de cambio también subió un centavo y se ubicó en los $ 57,98. La postura activa de la autoridad monetaria permitió que la oferta privada reapareciera al promediar la rueda, lo que terminó planchando al dólar. Hoy, a las 16, el presidente del Banco Central, Guido Sandleris, brindará una conferencia de prensa para dar a conocer el Informe de Política Monetaria. Allí revelará qué prevé que ocurrirá y cuáles serán las medidas hasta fin de año, con las elecciones presidenciales en medio.
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El velo de la democracia

Por Pablo M. Leclercq

Cuando tomamos la democracia como el mejor sistema de mitigación de los efectos negativos del poder -en tanto necesario e inevitable en la vida social- es erróneo suponerlo una salvaguarda de sus concupiscencias entendidas como apetito desordenado de bienes materiales y de deseos egolátricos. La democracia es solo un sistema y como tal un instrumento al servicio de la mente humana, pero no la reemplaza. La defectuosa interpretación de su esencia puede llevar a convertir la democracia en el velo que oculta y exacerba las concupiscencias del poder y el desvío hacia sus patologías (demagogia, populismo, totalitarismo).

De la misma manera que en el caso de la concupiscencia carnal, el velo transparente que cubre la desnudez de una bella mujer no resuelve el problema, lo exacerba.

Es el hombre, su grado de evolución y el de la sociedad de la que forma parte, lo que lo resuelve. La democracia es sólo el velo o la forma que debería orientar la cultura hacia un grado superior de civilización y no de barbarie como lo sucedido con tenebrosos totalitarismos surgidos de procesos electorales en el último siglo.

Aquellos que piensan que aplicando algunas fórmulas constitucionales a la realidad de una nación en problemas éstos se solucionan en forma inmediata, es un discurso que se convierte en una frustración ni bien se comprueba que no se alcanzan los resultados esperados.

No es posible un gobierno democrático en una sociedad que no lo es y para que ésta lo sea debe previamente tomar conciencia del difícil concepto que se simplifica en la palabra “libertad”, cuyo significado es de amplio espectro. La libertad es el objetivo por alcanzar más que el remedio a prescribir.

Democracia, libertad y progreso son fenómenos evolutivos y como tales responden a procesos lentos y graduales, en el marco de un sistema de aprendizaje. Karl Popper en “La sociedad abierta y sus enemigos” analiza brillantemente el largo periplo de la filosofía alrededor de estos conceptos.

Cuando recurrimos a nuestra historia del siglo XIX para demostrar que en un par de generaciones pudimos construir una nación potente a principios del siglo XX, estamos obviando que los constructores de esa experiencia partieron de la inexistencia de la sociedad de inmigrantes que ellos mismos se propusieron incorporar como componente central de ese proyecto de nación. De la misma manera que lo hicieron países como EEUU, Canadá o Australia, o más recientemente Israel. Cuando iniciamos esa experiencia hace más de ciento cincuenta años esa sociedad aún no existía en nuestro territorio.

No es correcto suponer que esa experiencia y sus métodos es repetible con una sociedad de 44 millones de habitantes, con todas las deformaciones adquiridas en los últimos 100 años.

En los términos de Giovanni Sartori el análisis deontológico o la ciencia del deber ser, en nuestro caso no alcanza. Es necesario una tarea de reconstrucción de la política con metodologías nuevas. No estamos con la tela en blanco para iniciar la obra, como la tenían los hombres de la generación del 37 o la del 80 del siglo XIX. Es el mismo Sartori quien sostiene que la Argentina no saldrá de su decadencia hasta tanto no supere al peronismo como cultura social y política. La desperonización de la cultura política, la lucha por la vida reglada por la ley y la justicia y no remplazada por el subsidio clientelar, la apertura del comercio, la primacía de la productividad, el derecho de propiedad del trabajo propio, la colaboración antes que el conflicto, la reforma laboral, como los rasgos salientes de una nueva cultura, es una tarea pendiente que requiere de la participación de peronistas lúcidos que los hay.

La reconstrucción de la democracia está en el centro del debate que debería darse antes aún que el de la economía. Está reiteradamente probado que sin esa tarea previa no habrá economía que funcione. Esto es así por cuanto la economía como ciencia empírica que experimentó importantes aportes en el último siglo, está subordinada a un sistema político con capacidad de aprendizaje sin el cual la economía pierde su mecanismo de adaptación. La capacidad de aprendizaje no se alcanza sin un mecanismo de alternancia que asegure continuidad de sus políticas de estado.

Fue precisamente la capacidad de aprendizaje de las economías de los países más importantes del mundo lo que permitió que el capitalismo sobreviviera a las grandes crisis que le tocó padecer, entre ellas la de 1930 y la de los 1970 y a los presagios de Marx del siglo XIX. Esa capacidad de aprendizaje, flexibilidad, adaptación y superación es lo que le ha dado al capitalismo su fortaleza generando un liderazgo rector que fue pasando del mundo académico al campo de la política.

Este fenómeno que nace en la periferia del mundo en la segunda mitad del siglo XIX (América del Norte, Argentina, Australia), después de la segunda guerra mundial se instala en Europa que pega un salto histórico inédito y en Japón que se convierte en primera potencia económica mundial.

El peronismo, escondido detrás de las formas de la democracia, instauró un sistema que consiste en desarticular la continuidad ínsita en la función de la alternancia, cerrarse al comercio internacional para vivir con lo nuestro, hacer cautivo al mercado interno para proteger la ineficiencia y a tomar un derrotero histórico diferente al homologado en esa nueva experiencia mundial parangonable con las más grandes disrupciones en la historia del crecimiento.

Regresar de ese atajo que tomó la Argentina hace más de 70 años en el que nos quedamos encajados y retomar la senda del mundo que crece es el verdadero dilema por resolver en las próximas elecciones, más allá de la coyuntura económica.

Por ese dilema pasa el resultado electoral del 27 de octubre y la angustiante consolidación de una decadencia que puede llevarnos a peligrar nuestra existencia como nación. El debate se empequeñece al extremo cuando se lo plantea en clave de “la economía”.

Votar por el peronismo bajo cualquiera de sus disfraces, aunque sea bajo el falso pretexto de encontrar una salida económica, a fuer de perpetuar un sistema no sustentable económicamente,  destruir la Justicia independiente, hundirnos en el narcotráfico, arraigar la impunidad de la corrupción, aislarnos del mundo y seguir los pasos de Cuba, Venezuela, Ecuador y así siguiendo, hiere de muerte el más elemental factor de cohesión nacional, la confianza en la nación, en su moneda y en sus instituciones. Es decir, un país que clausura el ascenso social de su sociedad y consolida como tendencia histórica el aumento permanente de la pobreza.

Para finalizar, una pregunta escalofriante: ¿Podrá triunfar un candidato del sector político que registró lo más altos niveles de latrocinio y corrupción de la historia? ¿Un candidato que, después de haber acusado despiadadamente a su compañera de fórmula, se subordinó a ella que lo puso al frente de esa fórmula? Cristina Fernández, la verdadera líder del peronismo que ganó en las Paso, tiene una decena de imputaciones penales por asociación ilícita como jefa de una banda por latrocinio. Si así fuera, poco puede esperarse de una sociedad que así se conduce, desconociendo la peor de las crisis: la crisis de los valores morales más elementales sobre los que debe asentarse una sociedad. De allí a su desaparición como nación hay un solo paso.

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A la Argentina le hace falta un estadista

Roberto Cachanosky en Con Feinmann opinando sobre los debates. El economista también opina sobre el alto gasto político y las políticas monetarias que generan inflación. https://www.youtube.com/watch?v=kk7fJO469DI
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