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Maduro, el empecinado

Nicolás Maduro se postulará otra vez en el 2018. Ha dicho que confía en el voto del pueblo. No es cierto. Confía en los técnicos en computación, maestros en la prestidigitación digital, y en ese inefable personaje, como de cómic, Tibisay Lucena, famosa por multiplicar los votos, y en su obsecuente combo de cómplices electorales, capaces de hacer elegir presidente a un moribundo, a un chófer de autobuses, o a una caja de zapatos si se lo exige el guión chavista. Maduro, que lee las encuestas, sabe que en el último Datanálisis obtuvo el 17% de apoyo, con tendencia a la baja, mientras el 80% de los venezolanos lo rechaza de manera creciente, y la cifra aumenta en la medida en que empeora el abastecimiento y aumenta la inflación. Tal vez a estas alturas de la miseria ya él ha bajado del 15 y su régimen debe tener el apoyo de un porcentaje más o menos similar, como demuestra la regañina televisiva de alguien como José Vicente Rangel.Análisis político, populismo Es perfectamente natural que así sea. Los venezolanos pasan mucho trabajo. No ignoran que en el futuro escaseará todo, menos las infinitas incomodidades impuestas por el chavismo. Saben que en los últimos meses las importaciones se han reducido a la mitad, dato terrible en una sociedad que trae del exterior casi todo lo que necesita para vivir, dado que han cerrado ocho mil empresas por la imposibilidad de obtener insumos. Mañana, intuyen, será mucho peor que hoy. Maduro, no obstante, inasequible al desaliento, confía “en la democracia y la libertad como valor supremo de nuestra patria”. Cuando Nicolás se refiere a “su” patria habla de Venezuela, donde transcurrió su adolescencia, y no de Colombia, donde nació, o de Cuba, donde tiene su pequeño corazoncito. Nada de eso. En rigor, Maduro y sus secuaces desconfían de la oposición porque saben que pueden acabar en la cárcel por una cadena de delitos que va desde el peculado –en ese país se han robado trecientos mil millones de dólares-, hasta el tráfico de cocaína, pasando por el lavado de dinero, la violación de los derechos humanos y hasta la tortura y el asesinato de opositores. El problema es que la oposición no tiene fuerza para despojarlos del poder ni ellos para sostenerse mucho más tiempo. Los opositores son considerablemente más que los chavistas, pero Raúl Castro le ha explicado a su discípulo Maduro que en ese tipo de regímenes la autoridad no se mantiene mediante el consentimiento de los gobernados, sino por las actividades de la contrainteligencia y por el resto de los mecanismos de avasallamiento. Basta tener el control del discurso, del aparato de propaganda, el respaldo del cucarachero comunista internacional, desde Podemos en España hasta las FARC colombianas, más ese 0.5% de la población (150,000 personas en Venezuela), incardinadas en la policía secreta, omnipotente y omnipresente, que está en todas partes y en ninguna, como un Dios implacable y malo, aviesamente dedicado a inmovilizar a toda la población por la entrepierna. Pero, tras el agravamiento de la crisis económica, los saqueos y la inconformidad con la presencia insolente de “los cubanos”, Maduro conoce la secuencia de los hechos que ocurrirán el día que algunos hombres armados, militares o civiles, se le enfrenten al régimen: tomarán un cuartel con el beneplácito de los soldados (o acaso serán ellos mismos), repartirán las armas al pueblo, y la estructura de poder se fracturará vertical y horizontalmente. ¿Qué pueden hacer el chavismo lúcido y la oposición sensata para evitar el desplome del país en el caos y la descomposición? Hay una docena de caminos. Pueden sentarse a pactar seriamente una transición real a cambio, acaso, de una moratoria judicial como la sucedida en Chile tras la salida de Pinochet, o en Nicaragua cuando Violeta Chamorro fue electa y comenzó el desguace del primer sandinismo. Para esos fines son utilísimos los mecanismos electorales. Así, ordenadamente, sin sangre ni violencia, se acabó el comunismo en Centroamérica y en Europa, o el nacional-catolicismo en España, una forma de fascismo light, pero la clave está en respetar la voluntad popular y –por ahora—no hay el menor síntoma de que Maduro admita esa posibilidad. Está empecinado.
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La Salida de Víctor Hugo y la Libertad de Prensa

PANAMPOST -  La crisis de algunos medios en Argentina tiene como principal culpable al kirchnerismo. Hace unos días, el 17 de noviembre, el canal de noticias C5N decidió despedir a Víctor Hugo Morales, un famoso conductor argentino que, en la última década, quedó fuertemente identificado con el “relato kirchnerista”. Así, Víctor Hugo Morales se unió a su colega Roberto Navarro, otro “periodista militante”, quien había hecho una marca registrada del insulto al gobierno argentino actual.

¿Apagón Informativo?Libertad de prensa

Si bien las causas de la desvinculación no trascendieron, su salida alimentó la idea de que Argentina vive en medio de un “Apagón Informativo”, donde el gobierno está “blindado mediáticamente” y la libertad de expresión va perdiendo camino frente a tentaciones autoritarias. A raíz del episodio, el periodista Reynado Sietecase sostuvo que:
El Estado debe propiciar un mapa de medios democrático y equilibrado, que contenga pluralidad de voces, pluralidad de medios, pluralidad de actores. El gobierno de turno debe tolerar las opiniones más críticas
La frase contiene tantas falacias que uno no sabe por dónde comenzar, pero vamos con el final: ¿acaso fue el gobierno quien echó a Víctor Hugo Morales? ¿No se trató de una empresa privada? Por supuesto que el gobierno –éste y cualquier otro- deben tolerar la crítica, ¿pero qué indicios hay de que el actual no lo hace? ¿Qué prueba concreta existe de que quiere “acallar las voces”? Yendo a lo más fundamental, el  planteo es erróneo porque el gobierno nada tiene que hacer en los medios de comunicación más que evitar el fraude y proteger la propiedad privada. ¿O acaso los medios son una casta privilegiada de la sociedad? Si en el supermercado un producto no satisface las necesidades del consumidor, se deja de vender y el empresario debe reconvertirse. ¿A quién se le ocurriría reclamar por “la pluralidad de las góndolas” en ese caso? La misma lógica debe aplicar a los comunicadores.

Redefiniendo la pluralidad

Este tema es clave. Pluralidad no significa que el gobierno deba financiar lo que yo quiero decir con subsidios o auspicios especiales, sino que nadie me prohíba hacerlo. Un argumento en contra de éste podría ser que, si me quedo sin espacios de difusión, no tengo libertad para expresarme. Eso es falso en dos sentidos. En primer lugar, porque confunde libertad con abundancia. Uno es libre de querer hacer periodismo, pero los recursos (en términos de espacio televisivo, auspicios de empresas, etc.) son escasos como todo en la economía. Por tanto el periodista se los debe ganar. No tiene “derecho” a ellos. En segundo lugar, porque hoy en día existen muchos medios por los cuales expresarse sin la necesidad de tener un estudio de TV. Twitter, Facebook y YouTube vienen a la cabeza, pero estoy seguro que hay cientos de posibilidades más gracias a la tecnología.

Una burbuja política y corrupta

Volviendo al caso concreto de Víctor Hugo y C5N, lo cierto es que lo que pasó no fue un mero avatar del mercado de los medios, sino el resultado inevitable de la intervención política. Es que el canal C5N pudo crecer y desarrollarse enormemente gracias a que el gobierno kirchnerista le traspasaba arbitrariamente ingentes cantidades de dinero público en concepto de “pauta publicitaria oficial”. El criterio no era el buen rating o la visibilidad que se le daba a los actos públicos, sino que toda la información estaba sesgada en apoyo del gobierno de Cristina Kirchner. ¿Cuánto iba a durar este esquema? Lo mismo que durara el gobierno. Una vez que alguien más sensato descubriera el desfalco, era obvio que la burbuja se tenía que pinchar. Víctor Hugo Morales parece ser una mera consecuencia de la implosión de este sistema corrupto. Ahora bien, según algunas versiones, el canal C5N estaría ahora siendo comprado por un grupo inversor donde uno de los principales ejecutivos tendría un vínculo personal con el presidente Macri. ¿Estaremos frente a la repetición del esquema pero con otro color partidario? Si así fuera, deberíamos rechazarlo de manera rotunda.

Pauta oficial 0 y a vivir del rating

¿Cuál es la forma de evitar que estos patrones se repitan en el futuro? La propuesta de máxima es que debe terminarse con todo financiamiento estatal a los medios de comunicación. De esa forma, acabaremos con la tentación de los partidos políticos de “captar” a los comunicadores o directamente crear medios para sostener el “relato oficial” de turno. En este esquema, todos los medios vivirían de acuerdo al favor del consumidor y los actos o comunicaciones oficiales se difundirían en la medida que la gente los considere valiosos (algo que ya ocurre puesto que las conferencias de prensa suelen transmitirse por los canales de TV y YouTube sin necesidad de usar la “Cadena Nacional”). Otra propuesta es regular la pauta publicitaria oficial y promover su destino de acuerdo al rating de cada programa. Como sea, el sistema debería modificarse, pero eso no es argumento suficiente para sostener que en Argentina no hay libertad de expresión. Menos aún en el caso concreto del que hablamos, donde una burbuja corrupta, sostenida con fondos públicos, tarde o temprano tenía que reventar. Publicado originalmente en PanAm Post.
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Abram: "El dólar barato no es bueno, ya que genera un déficit en cuenta corriente"

Nota de Diario 26 - comentarios de Aldo Abram Según el promedio de bancos y casas de cambio del mercado financiero porteño, la moneda norteamericana cerró en su nivel más bajo desde septiembre último, a 17,61 pesos, mientras la liquidación de divisas registró un fuerte descenso. El minorista perdió 5 centavos, que se suman a los más de 10 de la semana pasada, y el mayorista 3 centavos, a 17,32 pesos, en medio de un brusco descenso de las liquidaciones de productores agropecuarios y la industria aceitera. La divisa volvió a niveles de casi dos meses atrás y volvió a alejarse de los máximos anuales. El volumen operado en el segmento contado fue de u$s 593,656 millones y en futuros del Mercado Abierto electrónico (MAE) se hicieron operaciones por u$s 56 millones. Los especialistas del mercado adjudicaron la baja al aumento de la oferta en el mercado y los ingresos desde el exterior que potenciaron la baja en los precios alejándolos de los máximos anuales y con escasas perspectivas de una suba inmediata. El economista Aldo Abram atribuyó la cotización del dólar a que la Argentina está "inundada de dólares de deuda", lo que consideró que "no es bueno, ya que genera un déficit en cuenta corriente". Las empresas del sector agroexportador liquidaron más de 173 millones de dólares durante la semana pasada, casi 50% menos que en igual período del año pasado, según informaron la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC). Entre el 21 y el 28 de noviembre las compañías del sector liquidaron un total de 173.860.310 millones de dólares. Ese monto implica una merma de 49,3% con relación a doce meses atrás, y de 43,7% con respecto a la semana previa. En un comunicado, CIARA-CEC puntualizaron que el monto liquidado desde el inicio de 2017 ascendió a 19.924.040.020 millones de dólares, un 10,5% menos que hace un año
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El hipergradualismo sigue golpeando al sector privado

INFOBAE - En definitiva, tal vez el gobierno debería replantearse si no es mejor endeudarse para reestructurar el sector público y así bajar el gasto y la carga tributaria Si bien Cambiemos tiene un importante contenido progresista y se esfuerza por despegarse de toda postura cercana al liberalismo clásico, es decir el liberalismo que propone limitar el poder de los gobernantes, tener un gasto público bajo e impuestos reducidos y una economía abierta al mundo y desregulada para que la gente pueda desarrollar su capacidad de innovación, igual los progres de otros partidos políticos lo acusan de estar haciendo un ajuste salvaje sobre el sector público. Es decir lo corren por izquierda a un gobierno que pretende estar en el cuadrante progresista. La realidad es que el único ajuste salvaje que se observa es sobre el sector privado dado que el gasto público del gobierno nacional aumentó el 31% en los primeros 9 meses de este año (incluyendo los intereses de la deuda pública como corresponde hacer la cuenta) versus igual periodo de 2016 contra una inflación del 25%. Es decir, tenemos un aumento del gasto del 6% en términos reales. Es cierto que hay una desaceleración en el aumento del gasto público en lo que va del año, pero todavía no logra la meta de crecer al mismo ritmo que la inflación tal cual espera el gobierno. En rigor, tampoco hay una propuesta de reducción del gasto público en el esquema del gobierno. El gasto crece al mismo ritmo que la inflación, pero crece. Diferente es que baje el gasto público en términos nominales por una reforma del estado. El gradualismo en materia de gasto público lleva a un hipergradualismo para bajar la carga tributaria sobre el sector privado que está en blanco, con lo cual la inversión privada sigue sin tomar impulso. Si uno observa los datos sobre creación de empleo del Ministerio de Trabajo, entre noviembre de 2015 (último mes completo de gobierno k) y agosto de 2017 hay un aumento de 163.000 puestos de trabajo en blanco. Sin embargo, la cantidad de empleados en blanco del sector privado todavía está por debajo de noviembre de 2015 en 56.000 puestos mientras que crece en 39.000 puestos los asalariados del sector público tomando nación, provincias y municipios. Gráfico 1 Otro dato importante es el aumento de 66.000 puestos en el monotributo social. Esto está relacionado con el aumento en la cantidad de planes sociales que requieren de estar inscriptos en el monotributo social (más gasto público). Lo que se observa, entonces, es que la creación de puestos de trabajo es de baja calidad (empleados de casa de familia, monotributo social y empleo público) con muy lento crecimiento del empleo privado. Incluso si se compara agosto de este año contra enero 2016, primer mes completo del gobierno de Cambiemos, todavía el empleo en el sector privado está 26.700 puestos abajo. Dicho nuevamente, el ajuste está recayendo sobre el sector privado y el sector público continúa asfixiando al sector privado. Considerando que el gradualismo adoptado por el gobierno requiere de seguir tomando deuda pública para financiar el déficit fiscal, y además esterilizar con más deuda del BCRA la expansión monetaria en que se traduce el endeudamiento externo, el gasto público tiene una dinámica de aumento solo por el mayor stock de deuda pública que exige de un mayor monto de intereses a pagar. Si bien en el gráfico 2 de Nicolás Cachanosky se observa una caída de la deuda externa en la época de Néstor Kirchner, en parte se explica por el pago al contado al FMI, pero en parte por el primer canje de deuda externa que dejó afuera a los holdouts que luego ganaron el juicio, de manera que la deuda real era mayor pero contablemente la escondieron como menor. Aun así, la curva crece muy fuerte en los casi dos años del gobierno de Cambiemos, tanto la externa como la interna. Gráfico 2 FUENTE: NICOLAS CACHANOSKY Lo relevante no es comparar el stock de deuda respecto al PBI, porque el PBI es un flujo y la deuda es un stock que no vence toda en un año. Es como si alguien tomara un crédito hipotecario a 20 años y dividiera la deuda hipotecaria por los ingresos de un año en vez de los ingresos de los 20 años. El primer dato no dice nada. Sí es un indicativo la relación intereses a pagar anualmente respecto al PBI y lo que tenemos es que entre la deuda del tesoro y del BCRA los intereses anuales representan 5 puntos del PBI. En síntesis, no solo el sector público no se ajustó en gasto total, en empleados públicos, sino que el gradualismo, por los intereses a pagar pesa cada vez más sobre el sector privado. Francamente no veo converger este modelo hipergradualista hacia un equilibrio fiscal ni  hacia un despegue importante en el sector privado de la economía que produzca una explosión de inversiones con nuevos puestos de trabajo en el sector privado. En definitiva, tal vez el gobierno debería replantearse si no es mejor endeudarse para reestructurar el sector público y así bajar el gasto y la carga tributaria. Ese menor peso del estado sobre el sector privado permitiría un crecimiento más acelerado con lo cual la deuda se pagaría sola por el crecimiento y el modelo tendería al equilibrio fiscal. Veo esta idea más atractiva que seguir endeudándose para cubrir un eterno déficit fiscal agravando el problema. ESTA NOTA FUE PUBLICADA ORIGINALMENTE EN www.infobae.com
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Credibilidad y Metas de Inflación

¿Cuánto pesa el incumplimiento de la meta por parte del BCRA? ¿Errará en 2018 por segunda vez?

Es muy famoso el cuento de “Juanito y el lobo”. Juanito debía cuidar a las ovejas y advertirle a la comunidad de pastores si se acercaba el lobo feroz que las depredaba. Ahora en diversos raptos de humor, Juanito daba la alerta, desesperando a todos los vecinos, que acudían como locos a ver qué pasaba, para enterarse que todo había sido un invento. Hasta el día que el lobo vino, Juanito dio la alerta y nadie lo escuchó. Moraleja: la credibilidad es importante, y no se la debe echar por la borda advirtiendo de algo que, en la práctica, no ocurre.

Credibilidad, demanda de dinero e inflación

Algo similar pasa con los Bancos Centrales. En sistemas de Metas de Inflación (MI), establecen objetivos para el aumento de los precios. Sin embargo, si no cumplen con ese objetivo, pierden credibilidad. Esto no es gratis. Si la autoridad monetaria no tiene credibilidad, entonces posteriores anuncios no serán tenidos en cuenta y oferta y demanda de dinero no se equilibrarán en la inflación buscada. Por ejemplo, si el Banco Central en que sí confío me dice que va a haber una inflación de 10%, entonces voy a demandar dinero consistente con ese nivel. Por el contrario, si me dice que va a ser 10%, pero no confío en él, entonces demandaré menos dinero, haciendo que ese nivel no se cumpla. Recordemos que la inflación es el exceso de oferta de dinero por sobre su demanda, así que ambos componentes importan. En Argentina ya tenemos un año de MI y sabemos que no se van a cumplir. Sturzenegger fijó un 17% anual de máxima y terminaremos 2017 en 23% aproximadamente. El año que viene, el techo de la meta es 12%, pero las expectativas del mercado marcan 16,0%. Como dijo el mismo Sturzenegger, el BCRA enfrenta un “gap de credibilidad”. Ahora bien, ¿cuán importante es el error de cálculo del Banco Central? ¿Cuánto le resta en términos de credibilidad? ¿Puede hacer algo para recuperarla y lograr la meta de 2018? De acuerdo con Petursson (2007):
Uno podría argumentar que la medida apropiada para medir el éxito de las metas de inflación es la frecuencia con la cual se cumple el objetivo establecido. Ahora (…) mirar solo el éxito en alcanzar la meta es un enfoque demasiado pequeño (…) El propósito principal de un sistema MI es proporcionar un ancla creíble para la política monetaria en el mediano plazo. Por eso es que es mejor medir el éxito del esquema mirando cuán exitoso fue el Banco Central en bajar la inflación a niveles que se correspondan con la estabilidad de precios, manteniéndose cerca de esos niveles.
A continuación, miramos algunos casos de Bancos Centrales que incumplieron sus metas, con diferentes efectos sobre la credibilidad y la inflación.

La pionera Nueva Zelanda

El primer país en el mundo que adoptó oficialmente un sistema de MI fue Nueva Zelanda. Desde ese entonces, muchos  se han sumado al “equipo” copiando la política monetaria en sus respectivos países. Debido a que la inflación allí se ha mantenido por los últimos 10 años en un promedio de 2%, nadie cuestiona que la política monetaria neozelandesa efectivamente funcione. Sin embargo, al mirar los números, vemos que no fueron pocas las oportunidades en que el Banco Central Neozelandés estuvo lejos de la meta. Gráfico 1. Metas de inflación y variación anual del IPC en diciembre de cada año en Nueva Zelanda. NZ Fuente: Iván Carrino en base a FMI y Policy Targets Agreement, RBNZ. En concreto, entre 1990 y 2016, en 9 ocasiones el Banco Central no cumplió con su meta de inflación, ya que la variación de los precios superó el objetivo. Obviamente, la cantidad de casos en que la meta sí se cumplió es superior, aunque en tres oportunidades los precios variaron por debajo del mínimo establecido por la autoridad monetaria. Visto así, el incumplimiento puntual de la meta no pondría en juego la reputación o la efectividad del sistema de MI para reducir y mantener baja la variación de los precios. No obstante, debe aclararse que en el caso neozelandés, la meta no parece estar establecida solamente mirando la inflación anual en diciembre, sino de manera más amplia. De los “Acuerdos de Objetivos de Política”, de hecho, se desprende que:
…el objetivo de será mantener los resultados de la inflación del IPC futuro entre 1% y 3% en promedio a mediano plazo.

El caso de Turquía

A principios de 2001 una crisis financiera hizo que Turquía abandonara su sistema de tipo de cambio semifijo y se dispusiera a adoptar MI. En dicho momento, los precios subían a una velocidad descontrolada (casi 70% para fin de año), por lo que decidieron ir hacia este sistema en forma gradual. Este camino gradual incluyó que, en un primer momento, el Banco Central de Turquía adoptara un esquema de metas para el aumento de la cantidad de dinero, que para 2002 se fijó en 40%, de acuerdo a lo que se esperaba que creciera el PBI nominal. Al mismo tiempo, se fijó una meta de inflación de 35% que “complementaría” el “monetary targeting” (Şahinbeyoğlu, 2008). Este cambio fue acompañado de una modificación en la Carta Orgánica del Banco Central, y de un compromiso por parte del gobierno de mantener metas de superávit fiscal (de 5,5% del PBI para 2001 –que cumplió- y 6,5% del PBI para 2002 –que no cumplió-). Gráfico 2. Metas de inflación y variación anual del IPC en Turquía. TURK Fuente: Iván Carrino en base a FMI y Türkiye Cumhuriyet Merkez Bankası El programa desinflacionario tuvo éxito. La inflación en el primer año estuvo por debajo de la meta, y también en el segundo y tercero. Sin embargo, el esquema puro de Metas de Inflación se lanzó recién en 2006, año a partir del cual los objetivos del Banco Central comienzan a incumplirse. A partir de entonces, e incluyendo la proyección del FMI para este año, son 9 los años de incumplimiento. Nada bien. Ahora las diferencias entre la inflación registrada y la targeteada es de 2,2 puntos cuando esta superó el techo. Sin dudas el Banco Central de Turquía debería ponerse más firme para cumplir las metas que él mismo se impone, pero también debe destacarse que la inflación no está descontrolada y que no se ha vuelto en absoluto a los niveles elevados del pasado.

Ganando credibilidad en Brasil

En Brasil las MI se adoptaron en 1999, después del abandono del tipo de cambio fijo. De acuerdo con Bevilaqua, Mesquita y Minella (2008):
…la credibilidad no ha sido perfecta, dado que las expectativas de inflación han tendido a sobrereaccionar a los eventos presentes en muchas oportunidades (…) De aquí que el BCB a menudo haya tenido que actuar para evitar que los eventos del corto plazo afecten las perspectivas del mediano.
Gráfico 3. Metas de inflación en Brasil e inflación anual. BRA Fuente: Iván Carrino en base a FMI y BCB. Tras dos años de inflación a la baja y cumplimiento de las metas, el BCB reducía sus targets pero una nueva caída de real (suba del dólar) impactó en los precios y las expectativas. Entre octubre de 2002 y marzo de 2003 la inflación promedió 1,9% mensual, lo que anualizado daba 25,3%. En ese período, el Banco Central decidió subir la tasa de interés desde 18% a 26,5%, logrando quebrar las expectativas y encauzarlas para los años siguientes. En 2002 la meta se incumplió por 10 puntos y al año siguiente se subió de 3,5% a 8,5%. A partir de entonces, tanto la meta como la inflación observada comenzaron a bajar. Desde 2004 que la inflación siempre se ubica en el techo de la meta, o unas décimas por encima. La única excepción es 2015, donde los precios saltaron producto de la devaluación, pero luego la inflación volvió a su “normalidad”. Los incumplimientos de la meta de inflación en Brasil le exigieron a su Banco Central tomar medidas para ganar credibilidad. Pero a partir de los datos podemos ver que, después de hacerlo, la inflación fue convergiendo a los objetivos de la autoridad monetaria.

Volvemos a  Reconquista

La medida por excelencia para medir el éxito de un sistema MI es la cantidad de veces que las metas se cumplen. Sin embargo, en una mirada más amplia, el éxito puede medirse en términos de cuánto logró el Banco Central reducir la inflación. En Argentina, la variación anual de precios pasó de 41% (IPCBA- Dic’15), a 23% (IPC-INDEC estimado) y volverá a caer a 16,0% en 2018 (REM-BCRA Octubre). Es decir, si el REM es un buen pronosticador del futuro, la inflación habrá bajado 25 puntos en dos años. ¿Ahora por qué no podría bajar aún más? Para atacar el “gap de credibilidad” que mencionamos al principio, el BCRA dispuso: 1)      Subir la tasa de interés de referencia en 250 puntos básicos entre el 25 de octubre y el 8 de noviembre. 2)      Sturzenegger anunció que aminorará el ritmo de compra de reservas internacionales, reduciendo uno de los elementos principales que hacen que hoy la oferta monetaria crezca. En conclusión, el incumplimiento de la meta 2017 y el potencial incumplimiento 2018 le metieron presión al BCRA para tomar medidas que generen mayor credibilidad y equilibrio monetario. En la medida que estas sean suficientes, podemos pensar en una inflación menor de la proyectada hoy y más cercana a los objetivos plateados.
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