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Semáforo económico tras dos años de Cambiemos

CONTRA ECONOMÍA - ¿Cómo han sido estos 730 días para la economía? Tres luces verdes, dos amarillas y una roja. Se acerca el fin de año y llegan tiempos de hacer balances. Para la Argentina, encima, esta fecha coincide con los cambios presidenciales. Es decir que no solo hay que mirar hacia atrás y pensar qué objetivos personales cumplimos, cuáles no, qué queremos hacer el año que viene, etc. sino también hacer el balance de lo que pasó con la gestión del gobierno. Así que a continuación me gustaría explicar qué fue lo mejor y lo peor de estos dos años. Para ello elaboré un semáforo de medidas y políticas, con cada “luz” indicando lo mejor, lo mediano y lo peor de estos dos años PRO. El balance general es que, dada la herencia, el gobierno se ha movido relativamente bien, generando mejores expectativas y condiciones para la inversión.recupero de la economía argentina Sin embargo, también destaco un marcado divorcio entre los discursos y los hechos concretos.

Luces verdes:

Sin dudas que la primera luz verde de la economía de Cambiemos fueron las reformas liberalizadoras del primer semestre de gestión. Todo eso que a gran parte de la opinión pública le pareció brutal y atroz, es lo que mejor hizo el gobierno desde el primer momento. Salir del cepo, eliminar retenciones,  pagarles el juicio a los holdouts y buscar una actualización en las tarifas de los servicios públicos fueron medidas extremadamente necesarias para normalizar la economía. Argentina estaba agobiada por una maraña de controles que habían llevado al estancamiento económico. Queda mucho para desregular por delante, pero sin duda que lo hecho fue un movimiento en la buena dirección. Otra luz verde de este período son los discursos presidenciales. Desde aquella vez que Macri dijo que el rol del gobierno era como el de un canchero en una cancha de fútbol (que tenía que cortar el pasto y pintar las líneas de los contornos, mientras el sector privado “jugaba el partido”) hasta los más actuales, donde destaca la necesidad de bajar el gasto público para crecer, el presidente parecería estar marcando un rumbo claro y acorde a los pedidos de los economistas sensatos. El problema de la decadencia argentina es el exceso de estatismo, plasmado en un impagable gasto público, un exceso de regulaciones, y un marcado aislamiento en términos de comercio internacional. En su intervención más reciente en los medios, Macri reconoció estos problemas y afirmó que está dispuesto a encararlos. La tercera luz verde es la recuperación económica en curso. Luego del ajuste inevitable de 2016, sabíamos que vendría la recuperación. Hoy la gran mayoría de los sectores crece y el sector privado crea empleo. 2017.12.28 Lo más positivo, además, es que esta vez la economía no rebota producto de políticas fiscales y monetarias ultra-expansivas, sino con un Banco Central cuyo objetivo es bajar la inflación y un Ministerio de Hacienda que se impuso metas fiscales descendentes (después veremos con qué grado de éxito). Es decir, la economía no crece por el estímulo cortoplacista del consumo, sino porque hay mayor confianza y más libertad económica para invertir, ahorrar y producir.

Luces amarillas:

La primera luz amarilla de los dos años de Cambiemos es la lucha contra la inflación. La inflación está bajando. De hecho, va a cerrar el año en su nivel más bajo desde 2011 y a casi la mitad de lo que cerró en 2016. Eso, a priori, es una muy buena noticia. 2017.12.28a Sin embargo, dicho lo anterior también tenemos que admitir que el BCRA no ha cumplido con sus metas. Si todo termina como esperamos, la inflación cerrará en 23,4% anual, 6,4 puntos por encima del techo del objetivo establecido. Es una diferencia importante y le quita credibilidad al BCRA y al sistema en su conjunto. No dudamos que el BCRA tomará medidas para que esto no vuelva a pasar en el futuro, pero dado que las metas no se han cumplido, y que hoy en día seguimos teniendo una inflación de las más altas del mundo, el combate contra la misma sigue siendo una cuenta pendiente. Otra luz amarilla es que parecen estar pendientes las grandes reformas. El gobierno se jacta de estar tratando en el parlamento el paquete de reformas más ambicioso de la historia. No obstante, ese paquete, que se encaró después de las elecciones y con un enorme capital político, han sido “consensuadas” con quienes son los responsables de los problemas más acuciantes del país. La reforma laboral –por ejemplo- se está negociando con los sindicatos, los principales enemigos de tener mercados laborales más flexibles que les hagan perder privilegios. La reforma tributaria, a su vez, mientras tiene puntos a destacar, termina por subir impuestos a algunos sectores, tratando de ser “neutral” en términos de recaudación. La verdad es que para que la reforma fiscal tenga efecto verdadero no debe ser neutral en la recaudación, sino bajarla y bajar el gasto público. Lo que se vio en este sentido es poco y nada. Estas reformas se quedan a mitad de camino y preocupa que no lleguen a tener un efecto real en el crecimiento económico que necesitamos.

Luz roja:

La luz roja más brillante de la era Macri es el desequilibrio de las cuentas públicas.
No es sostenible este déficit de la Argentina, tiene que bajar. Tiene que haber una actitud del ciudadano de demandar austeridad, que el gobernante cuide el mango”.
Estas palabras no son mías, sino del propio presidente de la Nación. Como decíamos, en los discursos realmente se destaca, ¿pero qué hay de los hechos? 2017.12.28b Según el gobierno, el déficit viene bajando y cerrará el año por debajo del 4% del PBI. Esto es posible, pero lo que se está mirando es solo el déficit fiscal primario, antes de pagar intereses de deuda. Una vez que se computan estos intereses, el déficit fiscal casi no ha bajado (4,8% de 2017 vs. 4,9% de 2016), y podría terminar el año igual que en 2016. Eso haría que Argentina por tres años seguidos tuviera un déficit fiscal (excluyendo provincias y municipios) superior al 5% del PBI. No hay muchos países en el mundo en condiciones similares y hasta el propio Ministro de Hacienda dijo -hace horas nomás- que “si no bajamos el déficit fiscal nos exponemos a una crisis macroeconómica”. De acuerdo con eso, pero ¿qué esperan para bajarlo? Para cerrar, los dos años de gestión de Cambiemos reciben una evaluación positiva en términos generales, pero con algunas cuentas pendientes y luces rojas de atención inmediata. Esperemos tener un 2018 donde esas luces también vayan cambiando de color. ¡Felicidades! Publicado originalmente en Contraeconomia.com
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Agustín Etchebarne: “Nosotros efectivamente estamos viendo una inflación superior a la esperada, ...probablemente quede por arriba del 20”.

DIARIO HOY - Consultoras privadas proyectan una inflación mayor al 20% para 2018 Tras el cambio en las metas de inflación por parte del Gobierno, las consultoras económicas ya comenzaron a actualizar sus proyecciones y ubican la suba de precios para este año alrededor del 20 por ciento. Los especialistas además advierten sobre las inconsistencias en torno a la conferencia de prensa que determinó el anuncio. inflación argentina 2018 Agustín Etchebarne, economista y director de la Fundación Libertad y Progreso, dijo a diario Hoy: “Nosotros efectivamente estamos viendo una inflación superior a la esperada, la expectativa anterior estaba alrededor del 16 por ciento y estamos en un proceso de revisión, la vamos a subir y probablemente quede por arriba del 20”. Etchebarne indicó que “ahora se espera que la política monetaria no sea tan contractiva, se prevé que la tasa de interés no esté tan abajo, es decir, en lugar de encontrarse entre el 28 y el 30 por ciento, se espera que se halle debajo del 24 por ciento. Por lo tanto, la inflación será más alta y el tipo de cambio, también”. Además, remarcó que “el punto más importante para destacar es que seguimos teniendo un déficit fiscal y un déficit financiero muy grandes”. “Para nosotros, si la reducción del déficit primario es demasiado lenta, el aumento de la deuda consecuente también aumenta los intereses, haciendo ingresar dólares financieros que aprecian la moneda local y complican el déficit comercial y la cuenta corriente”, detalló. “Es decir, el problema mayor sigue siendo el déficit fiscal, y que las medidas que se están tomando siguen siendo muy pequeñas en relación al tamaño del problema”, concluyó.
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Noticias y opinión en los medios

Una de las funciones de los medios gráficos, orales y por vías electrónicas es el trasmitir las noticias. Naturalmente todo no cabe, no es posible consignar todo lo que pasa puesto que implicaría replicar el conjunto de los acontecimientos en el mundo. Hay que seleccionar lo que se estima importante y relevante. La mayor parte de los sucesos diarios son irrelevantes para los lectores, radioescuchas, televidentes y en las redes sociales. Que fulano le dijo a mengana buenos días no constituye noticia y así sucesivamente.

Gracias a los medios modernos y a las comunicaciones es que se conocen los acontecimientos de importancia en tiempo real. Solo los gobiernos autoritarios hacen lo posible por bloquear o tergiversar lo que ocurre. La libertad de expresar el pensamiento es la madre de una sociedad abierta. No se concibe el respeto recíproco -la quintaesencia de la libertad- sin una prensa completamente abierta y exenta de interferencias de los aparatos estatales. El conocimiento demanda puertas y ventanas abiertas de par en par al efecto de que circule la mayor dosis de oxígeno posible ya que se trata de lo provisorio siempre abierto a refutaciones en un contexto evolutivo.

Habiendo dicho esto, los medios también cuentan con secciones de opinión sobre las noticias para facilitar información y diversos ángulos de análisis que enriquecen a los destinatarios. Esas secciones de opinión, a su vez, no se limitan a desmenuzar la noticia sino que incorporan debates de fondo que inexorablemente están tras la noticia. Demos unos pocos ejemplos telegráficos que ya he tratado con detenimiento en otra ocasión. Por ejemplo, la noticia puede ser que un gobierno reparte de cierta manera la publicidad oficial entre los diversos medios, la columna de opinión puede sostener que la distribución es inequitativa y discriminatoria, mientras que la opinión de fondo cuestiona la existencia de publicidad oficial y, con mucha mayor razón, el establecimiento de una agencia estatal de noticias, todo lo cual atenta contra la libertad de expresión.

Esto último permite corregir desvíos y no simplemente consignar el hecho. En otras palabras, la noticia de la coyuntura es indispensable y también la opinión sobre la coyuntura, pero en definitiva lo decisivo estriba en el análisis del fondo del asunto, de lo contrario se convierte en un problema circular y será como el perro que pretende morderse la cola. Las características de la  coyuntura y sus respectivos comentarios derivan siempre de ideas de fondo. Serán en uno u otro sentido según sean las ideas prevalentes.

Por eso es tan trascendente dividirse el trabajo en esta triada: unos dan la noticia, otros la comentan y algunos se ocupan del fondo del asunto en la esperanza de correr el eje del debate en una u otra dirección. En este plano, el debate resulta crucial para conocer cuales serán las avenidas que conviene transitar y cuales conviene evitar. Ilustremos el tema con un par de ejemplos más.

La noticia puede ser la designación de un nuevo embajador en tal o cual país, la opinión puede referirse a la inconveniencia de esa designación, mientras que la opinión de fondo puede señalar la inconveniencia de contar con embajadas y todo sus séquito y palacios dado que, a diferencia de la época de las carretas, ahora hay teleconferencias y otros canales de comunicación rápida (en este sentido agrego que Guatemala no mantiene relaciones diplomáticas con China y es el que mayor comercio exhibe con ese país por habitante en Latinoamérica).

La noticia puede aludir a la expansión de la base monetaria de tal o cual porcentaje, la opinión sobre la noticia puede objetar ese porcentaje y explicar las correspondientes razones, mientras que la opinión de fondo puede referirse a los argumentos por los que el problema monetario  debe verse en la misma entronización de la banca central acompañado de todo el andamiaje analítico referido a la naturaleza del dinero tal como lo han señalado los premios Nobel en economía Friedrich Hayek, Milton Friedman, Gary Becker y James Buchanan y que actualmente han sido seguidos por una abundante bibliografía por el momento desconocida a nivel político.

Por mi parte considero que las opiniones de fondo más bien escasean lo cual explica los motivos por los que tendemos a no salir del pantano, y no circunscribo la atención a determinado país sino que me refiero en general a lo que viene ocurriendo en nuestro atribulado mundo. La tendencia generalizada es la de revolverse en la coyuntura y no respirar aire fresco para permitir un cambio de rumbo. Discutimos en el plano del zócalo cuando debiéramos hacerlo con una vara en otra dimensión y por cierto más alta para no enredarnos en el día a día y, en su lugar, tomar distancia al efecto de mirar más lejos y más profundo. Por supuesto que hay autores que profundizan pero aparentemente son los menos, incluso confirmamos lo dicho si recorremos las estanterías de las librerías donde independientemente de las novelas hay poco material que se salga de lo que se reitera en todos lados.

Generalmente los países que retroceden son aquellos que se debaten en la coyuntura y son incapaces de abrir el juego en la consideración de ideas de fondo para sacar partida de otras perspectivas que permitan salir del paso.

Hay otro asunto que es secundario a lo que venimos diciendo pero que no debe ser descuidado, tema sobre el que me he ocupado más detenidamente en otra oportunidad y es sobre la denominada objetividad de las noticias.

Como hemos consignado más arriba la selección  de la noticia es ya de por sí subjetiva y la interpretación de los “hechos” en ciencias sociales dependen del sujeto que interpreta y, además, esos “hechos” de las ciencias sociales no tienen el mismo significado que en ciencias naturales. En el primer caso, no se observan fenómenos como en el laboratorio puesto que se trata del análisis de propósitos deliberados que solo existen en ciencias sociales. Las piedras y las rosas no tienen propósito deliberado, solo tienen lugar en los seres humanos.

Entonces, lo que debemos concluir en esta línea argumental es que subjetivamente se interpretan los fenómenos sociales. No es que se patrocine el relativismo histórico. Muy por el contrario, quienes mejor interpreten esos fenómenos estarán más cerca de la lo ocurrido, es decir, de la verdad, la que se va puliendo en un azaroso camino de corroboraciones provisorias y refutaciones. En un proceso abierto de competencia, los medios que mejor seleccionen noticias, es decir las más relevantes, y los que mejor las interpretan, serán los más creíbles. Lo mismo sucede con los historiadores. Esta cuestión de confundir planos científicos no solo ocurre entre periodistas e historiadores, sino entre economistas y juristas que aluden a los “hechos” en ciencias sociales como si se tratara de constatar la mezcla se líquidos en un tubo de ensayo. El antes referido Hayek en su ensayo titulado “The Facts of the Social Sciences” (Ethics, octubre, 1943 y expandido en tres números sucesivos de Economica) explica que los llamados hechos en ciencias sociales “no se refieren a ciertas propiedades objetivas como las que poseen las cosas o las que el observador puede encontrar en ellas, sino a las visiones que otros tienen sobre las cosas […] Son instancias de lo que se suelen llamarse conceptos teleológicos, esto es, se pueden definir solamente indicando la relación entre tres términos: un propósito, alguien que mantiene ese propósito y el objeto que la persona considera apropiado como medio para ese propósito”. Por eso nos explica Hayek en el mismo ensayo que “la teoría social […] es lógicamente previa a la historia”.

Es decir, prestamos atención a los fenómenos basados en un esqueleto teórico previo ya que no se trata de cosas que se miran en el mundo físico sino de nexos causales subyacentes e inseparablemente unidos a la interpretación de los mismos. Robin Collingwood (en The Idea of History, Oxford Univesity Press, 1956) escribe que “en la investigación histórica, el objeto a descubrir no es el mero evento sino el pensamiento expresado en el” y en su autobiografía (Fondo de Cultura Económica, 1939/1974) subraya que a diferencia de la historia y “las ciencias naturales, tal como existen hoy y han existido por casi un siglo, no incluyen la idea de propósito entre las categorías con que trabajan […] el historiador debe ser capaz de pensar de nuevo, por si mismo, el pensamiento cuya expresión está tratando de interpretar” y, en ese contexto rechaza “la historia de tijeras y engrudo donde la historia repite simplemente lo que dicen las ´autoridades´ del momento”. Como ilustra este autor, si se trasmite la noticia circunscripta a que fulano murió esto corresponde al campo de las ciencias naturales (un fenómeno biológico), pero si se notifica que fulano dejó una carta antes de morir estamos ubicados en el territorio de las ciencias sociales donde necesariamente cabe la interpretación de la referida misiva, su contexto y todas las implicancias que rodean al caso. En realidad, agregamos nosotros que no cabe la refutación empírica para quien sostenga que la Revolución Francesa se originó en los estornudos de Luis XVI, solo se puede contradecir en el nivel del razonamiento sobre interpretaciones respecto a las conjeturas sobre los propósitos de los actores presentes en ese acontecimiento. Todo esto nada tiene que ver con la objetividad del mundo que nos rodea que posee una naturaleza, propiedades y atributos independientemente de lo que los sujetos consideren que son. Es otro plano de debate. Lo que estamos ahora considerando son las apreciaciones y las evaluaciones respecto a las preferencias, gustos y propósitos de seres humanos. Umberto Eco (en su disertación titulada “Sobre la prensa” en el Senado romano y dirigida a directores de periódicos italianos, en 1995) expresó que “con excepción del parte de las precipitaciones atmosféricas [que son del área de las ciencias naturales], no puede existir la noticia verdaderamente objetiva”, básicamente por lo que hemos apuntado en este breve artículo sobre la materia, a lo que agregamos nosotros que dado que en las ciencias sociales tiene un gran peso la hermenéutica, debe destacarse que la comunicación no opera como un scaner en el sentido de que el receptor recibe sin más el mensaje tal como fue emitido. En resumen, este último tema y los anteriores requieren ser analizados con cuidado lo cual no tiene lugar si solo hay espacio para la coyuntura seguida de simples comentarios sobre la misma. Es indispensable redoblar el esfuerzo en el debate de ideas de fondo al efecto de tomar distancia y respirar oxígeno renovado. Y es menester opinar sobre el fondo de los temas cuando antes si se desea cambiar, de lo contrario será como cuando Mao Tse Tung visitó Francia en la época de De Gaulle y le preguntaron que opinaba sobre la Revolución Francesa, a lo que respondió: “es muy pronto para opinar”.

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Esa peligrosa y recurrente obsesión llamada Rusia

VISIÓN LIBERAL - Con bombos y platillos, la Casa Blanca finalmente dio a conocer la semana pasada los lineamientos generales de su nueva Estrategia de Seguridad Nacional (ESN), un documento oficial que pretende hacer las veces de hoja de ruta para la política exterior estadounidense en los próximos años. Imbuida de la habitual dosis de grandilocuencia que domina la retórica trumpiana, la nueva doctrina se encarga entre otras cosas de señalar a China y a Rusia como los grandes rivales a vencer en la lucha geopolítica del siglo XXI. Ninguna novedad, en teoría. El sinceramiento de Washington, en definitiva, se produce en un contexto mundial que hace levantar agudas suspicacias, típicamente condensadas alrededor de problemáticas en el ámbito de la seguridad.Relacione Estados Unidos y Rusia La referencia al gigante asiático, por caso, llega apenas dos meses después de que Xi Jinping anunciara su ambicioso plan de reformas para modernizar el Ejército Popular. En el marco del XIX Congreso del Partido Comunista, el todopoderoso presidente chino hizo especial énfasis en la necesidad de mejorar la calidad profesional del personal militar, fortalecer la integración de las fuerzas y expandir las misiones en el exterior. No obstante, el mismo Xi se apresuró a negar cualquier acusación de imperialismo, expresando que sus metas recién se alcanzarían en unas tres décadas.

Por el flanco de Rusia, en cambio, la preocupación cobra otro relieve. Con el entuerto ucraniano aún sin resolver, el temor a un aumento de la injerencia rusa en el este europeo vuelve a agitar los fantasmas de la Guerra Fría y a teñir de incertidumbre el futuro de la gobernanza global.

En concreto, no sería aventurado pensar que la declaración de propósitos por parte de Washington refuerce el ímpetu de Moscú para continuar con el proceso de transformación de sus fuerzas armadas. Una reconversión que, en el fondo, no es más que una respuesta lógica con la que el Kremlin busca suplir una serie de deficiencias que podrían costarle muy caro en una eventual contienda. En efecto, queda claro que los planificadores rusos son conscientes de las desventajas operacionales que deberían asumir en un conflicto prolongado con un adversario de la talla de la OTAN, especialmente a nivel de enfrentamientos en el terreno. Con respecto a esta cuestión, resulta evidente que las defensas terrestres a disposición de Moscú poseen un poder de fuego absolutamente inferior en comparación con las de la alianza atlántica. Aunque la infantería rusa goza de una mayor capacidad de despliegue de pelotones en el campo de batalla, es posible imaginar que las ventajas estadounidenses en términos de eficiencia organizacional y sofisticación tecnológica torcerían el rumbo en favor de Occidente. Este desbalance, sin embargo, parece no inquietar demasiado al Kremlin. De hecho, los mandos rusos apuestan a reducir la brecha estratégica mediante la utilización de sistemas antiaéreos fuertemente articulados con el resto de los instrumentos, un número limitado de baluartes defensivos y -hablando eufemísticamente- el estrechamiento de vínculos con los países limítrofes. En ese sentido, los esfuerzos dirigidos a alentar el desarrollo de la industria aeroespacial revelan hasta cierto punto cuales son las alternativas que están sobre la mesa. Asimismo, este diagnóstico es un buen punto de partida para entender ciertos cambios tácticos. Uno de ellos, por ejemplo, tiene que ver con la tendencia a priorizar el perfeccionamiento de técnicas de precisión y movilidad para mitigar los desequilibrios percibidos en el choque directo. Un análisis objetivo de la situación, desde luego, obligaría al Kremlin a tratar de aceitar los mecanismos de coordinación entre los distintos sectores a fin de multiplicar las probabilidades de éxito en los primeros días de campaña. En lugar de adoptar un comportamiento de carácter ofensivo, cabría esperar que las fuerzas rusas apelen a maniobras de distracción y localización de objetivos críticos para después lanzar embestidas con artillería masiva. La clave, siguiendo esa línea de razonamiento, consiste en maximizar los métodos de acción asimétricos, ya sea a través del uso de armas de energía cinética, ataques cibernéticos o incendios indirectos. Por otro lado, si bien la experiencia de combate en Siria demostró que las tropas aerotransportadas rusas cuentan con la preparación adecuada para quebrar la resistencia de grupos guerrilleros, es muy difícil prever lo que podría pasar en una guerra convencional, cuya complejidad entrañaría no sólo otra magnitud de violencia, sino además una ecuación política más complicada.

"América va a ganar", se animó a vaticinar Trump. Una arenga para enfervorizar a sus seguidores, obviamente. Pero quizás, también, una verbalización involuntaria de su propio desconcierto ante una disputa que nadie sabe cómo terminaría.

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