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El mercado relaja las estimaciones para el precio del dólar en 2017 y 2018

CRONISTA - Luego de trascurridas las Primarias Abiertas Simultaneas y Obligatorias (PASO) y cuando aún faltan que se desarrollen las elecciones de octubre, en el mercado relajaron las expectativas sobre el precio del dólar para fin de 2017 y para 2018. Los expertos que participaron de la Encuesta de Expectativas Macroeconómica (EMEC) que este medio realiza todos los meses indicaron que para fin de año esperan un precio de dólar en $ 18,41 para la venta a fines de 2017. Además, para fines de 2018 pronosticaron que la divisa estadounidense se ubicará en $ 20,97 promedio. Estas cifras son menores que las de la encuesta anterior en donde para este año esperaban que el dólar se ubicara en $ 18,56 y para 2018 en $ 21,22. Las expectativas sobre el precio del billete fueron variado con el correr de los meses y de acuerdo a la incertidumbre en el mercado. Previo a las PASO, se esperaba que el dólar se ubicara para fines de 2017 en $ 18,32 promedio para la venta y para fines de 2018 en $ 21,23. Sin embargo, estos números, con el correr de las semanas fueron en aumento y ahora se desinflan debido a que los analistas, luego de las primarias, tiene un grado menor de incertidumbre. En la city los analistas de inversiones recomiendan a los ahorristas mantenerse en pesos hasta octubre y luego pasarse progresivamente a plazos más largos, por ejemplo de Lebac o diversificar sus carteras con otras opciones. Qué es la EMEC La Encuesta de Expectativas Macroeconómicas El Cronista (EMEC) se realiza una vez por mes desde junio de 2016 entre varios de los más destacados analistas del mercado, incluyendo bancos, consultoras, centros de investigación y asesores de inversión, a quienes se les pide que respondan un formulario con una treintrena de preguntas sobre 12 variables clave de la macroeconomía y las finanzas nacionales. En la encuesta de septiembre participaron (por orden alfabético): ABECEB, Centro de Estudios de la Nueva Economía de la Universidad de Belgrano, Departamento de Economía Política del Centro Cultural de la Cooperación, Eco Go, Ecolatina, Econviews, FIEL, Fundación Capital, Fundación Ideal, iaraf, LCG SA, Libertad y Progreso y OJF & Asociados.
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Trump en la ONU

El COMERCIO -  El presidente Donald Trump se ha ido a las Naciones Unidas esta semana para participar en las reuniones anuales de la asamblea general. Durante la campaña, Trump declaró que la ONU “no es una amiga de la libertad. Ni siquiera es amiga de Estados Unidos” y se quejó de su “absoluta debilidad e incompetencia”. Ayer, en el primer día de las reuniones, su tono cambió. Habló del potencial de la ONU y de la necesidad de trabajar en conjunto. Fue sensato a la hora de endosar reformas a la organización y pedir, por ejemplo, que “cada misión de paz tenga metas claramente definidas y criterios medibles para evaluar el éxito”. Trump es impredecible y frecuentemente inconsistente, por lo que todavía podemos esperar anuncios poco diplomáticos y hasta hostiles respecto a la organización. Pero es posible que esté aprendiendo que la ONU no es tan importante como lo suponen sus críticos más severos ni sus defensores más fervientes. La verdad es que la ONU es, cuando menos, una mediocridad: hace muchas cosas muy mal y a veces las hace bien. Como en tantas instituciones internacionales, detrás de su fachada idealista se refleja el poder político de sus miembros. Estados Unidos, como los demás países, utiliza a la ONU cuando le conviene, y la ignora cuando no. Esa realidad explica tanto la ineficiencia de la ONU como la actitud de Trump. Que la ONU sea un vehículo de poderío político internacional muchas veces distorsiona sus funciones. ¿Cómo explicar que su Consejo de Derechos Humanos incluya a un sinnúmero de dictaduras como las de China, Cuba, Egipto, Arabia Saudí, Venezuela y demás? Fueron votados, valga la ironía, por la asamblea general, que a su vez se compone de numerosos regímenes no democráticos y de otros países que basaron sus votos en su crudo interés nacional. No debería sorprendernos. Así funcionan las relaciones internacionales. Hay muchos ejemplos más. Un estudio del profesor Richard Wagner encontró que los gastos de la Organización Mundial de la Salud reflejaban las prioridades de salud de los países ricos que la financian. Por otro lado, la ONU fijó 169 metas de desarrollo humano hace dos años como si los grandes avances de la humanidad se debieran a sus declaraciones y programas, en vez de a factores independientes como la tecnología y las propias políticas de cada país. De la misma manera podríamos criticar a los programas de ayuda externa de la ONU que gastan mucho pero no promueven el desarrollo, a la corrupción endémica dentro de la organización, a las políticas forzosas de control poblacional que ha apoyado, y mucho más. No es que la ONU no haga nada bueno. Ha jugado un papel importante en la erradicación de la viruela, por ejemplo, y ciertas de sus misiones de paz sí han tenido éxito. Pero es precisamente su ineficacia general lo que la hace un blanco de críticas justificadas durante una campaña electoral. Y su carácter político la convierte en un vehículo del que un presidente puede a veces aprovechar. Trump logró que el Consejo de Seguridad respaldara medidas más severas contra Corea del Norte. Su deseo de abandonar el acuerdo con Irán sobre sus actividades nucleares será más difícil de materializar, ya que incluso los aliados que para ello necesita no coinciden en esto con Trump. La ONU puede facilitar un foro para discutir temas importantes, pero pocas veces determina las decisiones de los países. Por eso, Trump retiró a EE.UU. del acuerdo climático de París sin consultar con la ONU. Su actitud esta semana será un mero reflejo de la poca importancia relativa de ese organismo. Este artículo fue publicado originalmente El Comercio (Perú) el 19 de septiembre de 2017.
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“Cuando la política te dice no al ajuste es que lo vas a hacer vos"

EL LITORAL - El director ejecutivo de Libertad y Progreso disertará hoy en la FEC y mañana hará la apertura de un curso para periodistas en El Litoral. El economista habló de los factores de riesgo y señaló la necesidad de que los ciudadanos pidan una reforma impositiva. Para el economista Aldo Abram, los ciudadanos deben pedir una reforma a los tres niveles del Estado para reducir el gasto público y la presión tributaria, lo cual contribuiría al crecimiento del sector productivo. El director ejecutivo de Libertad y Progreso arribó a Corrientes para brindar  una conferencia sobre la economía del país.Alto gasto público altos impuestos
“Perspectivas Económicas para la Argentina que Viene” es el nombre de la charla abierta y gratuita que dará hoy el analista, a las 19, en el Salón Auditorio de la Federación Económica de Corrientes (FEC), en 25 de Mayo 1.429 de la ciudad de Corrientes. Cuenta con auspicio del Club de la Libertad. El viernes y el sábado brindará el primer “Curso de especialización en análisis económico para periodistas” en el Salón Auditorio del diario El Litoral. Esta tarde abordará las claves que permitan entender “¿qué esperar adelante? Además del escenario para los próximos dos años, entender aquellos factores que pueden ser de riesgo”, explicó Abram, en su visita por  El Litoral. Si bien se manifestó optimista respecto a la recuperación de la economía argentina, indicó que existen factores por atender. “Hay algunos factores que implican riesgo, por ejemplo, el tema del endeudamiento. El hecho de que los argentinos hayamos optado por un ajuste gradual implica endeudamiento muy alto tanto del Estado municipal, del provincial y del nacional; por lo tanto, la dependencia del crédito internacional es muy fuerte”, expresó el profesional. “Uno no sabe si el día de mañana puede haber una crisis internacional como en 2008. Si el mundo sigue actuando como ahora, la Argentina no tendría problemas en afrontar el endeudamiento. Si hubiera una crisis internacional, un cisne negro en el mercado de crédito, esto hace que un inversor no mueva su cartera, y de moverla, sólo es para deshacerse de aquellos activos  que son de mayor riesgo. Y cuando se habla de mayor riesgo, los argentinos levantamos las manos porque tenemos un prontuario de incumplimientos de compromisos de deuda”, explicó el economista en diálogo con este diario. Indicó que es un punto a tener en cuenta, “más allá de las presunciones de que este Gobierno pagará las deudas”. Sin embargo, resaltó que el país debe “cubrir 8 puntos porcentuales del PBI de déficit fiscal, como hoy tienen entre los tres niveles del Estado”. “Hay otro tema y es que la gente no ha entendido que cuando en la política, en cualquiera de los niveles del Estado, te dicen no al ajuste, te están diciendo que ellos no lo van a hacer, que lo vas a hacer vos y tu familia”, manifestó el director ejecutivo de Libertad y Progreso. “Lamentablemente, el sector privado-productivo debe pagar más impuestos. Tiene que arrastrar los costos”, indicó. Señaló que para un trabajador formal que paga Ganancias debe trabajar hasta mitad de mes para pagar impuestos. “Somos uno de los 12 países del mundo que más exprimen con impuestos a las empresas”, expresó el economista. “No es casualidad que tengan problema con Paraguay  y Brasil por competitividad. Entre 40 y 60 por ciento de lo que vos pagás en Argentina es impuesto y/o tasas”, manifestó. “Te cobran tasas por las cosas más absurdas. En Córdoba capital a los profesores de gimnasia que usan las plazas les comenzaron a cobrar una tasa”, graficó Abram, quien señaló “las tasas municipales son para servicios que prestó el Estado”, pero que en ocasiones no se observaría esta contraprestación. “Esto se explica por nuestra idiosincrasia. Lamentablemente, queremos más gasto del Estado, pero que lo pague otro”, señaló el economista.  Además, sostuvo que la tasa de interés es elevada por “el exceso de gasto”, que está “por encima de los ingresos tributarios”. “No hay crédito para el sector privado porque se lo está chupando el Estado”, expresó lo que genera otro costo que consiste en “consumir menos y producir menos”. Además, de “un dólar barato”. “Los políticos construyen un Estado que le sirve a la política y se sirve de los ciudadanos. Tenemos que pedirles que se haga una reforma en los tres niveles de Estado para que le sirva a
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El huracán Irma y el comunismo cubano

El Huracán Irma, que azotó las Islas del Caribe y La Florida, dejó un tendal de desastre a su paso. Además, dio lugar a varios análisis políticos desafortunados, como el de Miguel Bonasso, quien afirmó en su cuenta de Twitter que “Cuba aguantó a pie firme el huracán Irma. Con grandes pérdidas materiales pero sin muertos (…) gracias a una sociedad socialista, con defectos como cualquier sociedad humana, pero que prioriza las vidas sobre los bienes.” Bonasso2 Luego tuvo que rectificar su tuit, destruyendo la esencia de lo que había declarado, por más que lo negara:
Rectifico un dato: hubo 10 muertos en Cuba. Pese a eso, insisto: es el país mejor organizado para afrontar catástrofes naturales.
bonasso3 El periodista Alejandro Bercovich lanzó un análisis similar:
Saqueos, muerte y autodefensas armadas en Miami. Evacuación organizada y sin víctimas en La Habana.
Los datos confirmaron que, lamentablemente, en Cuba sí hubo víctimas fatales, estimadas en 10 personas. Pero eso no es todo, ya que para los que sobreviven, e incluso están fuera del foco de la tormenta, la situación es desesperante. He aquí un relato en primera persona de cómo se están viviendo las cosas en el paraíso comunista de América Latina. En su cuenta de facebook personal, Rebeca Monzo Mieres (maestra y “quasi periodista”, según su propia descripción), narró:
Irma no paso por La Habana gracias a Dios, porque de haber sido así yo no estaría quizá ahora escribiendo en mi turno de Internet. Sus ráfagas afectaron enormemente a nuestra ciudad sumida en el abandono y la desidia. Hay toneladas de desperdicios y basura sin recoger. Ayer di la vuelta al barrio y no me tropecé ni con una sola brigada de restablecimiento de electricidad. Vi a muchos vecinos jugando domino al lado de las toneladas de escombros, muy pocos con una escoba barriendo el frente de sus casas. El día antes de recibir los azotes de Irma recibimos una vez mas los del gobierno: nos quitaron la electricidad de 8 am hasta las 3 pm, lo que a la llegada de los vientos huracanados al siguiente día nos la volvieron a quitar, hasta ahora. Todos los vecinos del Nuevo Vedado tuvimos que botar alimentos comprados en CUC, con el trabajo que cuesta en nuestro país lograr ganarse uno en esa moneda. Por lo que sé, el resto de la ciudad está igual o peor. Llevamos tres días sin electricidad, sin agua, sin gas y muchos con los teléfonos fijos muertos. Aun así, doy gracias a Dios por no haber tenido que salir corriendo con un familiar enfermo, o tener un niño en casa sin saber como alimentarlo. En nuestro país no existen ferreterías donde puedas adquirir tablas, clavos, cinta adhesiva, ni nada conque proteger tu casa, tampoco en las tiendas de CUC ni de CUP vendieron alimentos enlatados, por eso es que también nos hemos quedado sin comida. Sin embargo es irónico oír como el gobierno se jacta de la protección que da la defensa civil a la población.
El modelo cubano es indefendible. Ha esclavizado y empobrecido a un pueblo. El Huracán Irma, lejos de mostrar la superioridad contra el capitalismo, vuelve a dejar expuesta esta triste realidad.
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Autónomos, los más explotados impositivamente

El legislador considera que todo lo que uno factura por encima del mínimo no imponible es pura ganancia del profesional Mucho se habló durante la campaña electoral de la carga impositiva y en particular del impuesto a las ganancias y poco se hizo hasta ahora. Pero el tema del impuesto a las ganancias siempre estuvo concentrado en las personas en relación de dependencia, que por cierto pagan como nunca en su vida pagaron ganancias para mantener piqueteros, ñoquis y políticos. También se concentró, pero con menos intensidad, en las empresas, que al no poder ajustar sus balances por inflación, pagan el impuesto a las ganancias sobre utilidades ficticias. Sin embargo nunca se habla del caso de los autónomos que, quizá por no tener representación gremial, somos los más explotados por el fisco. Es que hay 9,2 millones de asalariados en relación de dependencia incluyendo a los empleados públicos, 1,5 millones de monotributistas y solo 400.000 autónomos. Somos demasiados pocos para que alguien se preocupe por nuestra situación. El autónomo es alguien que trabaja en forma independiente y que, al igual que una empresa, sabe cuáles son sus costos fijos pero no tiene un ingreso asegurado. A fin de mes no tiene que pasar a buscar el cheque por la ventanilla ni le acreditan el sueldo. El autónomo factura y tiene un mínimo no imponible. Para este año el mínimo no imponible es de $ 51.967 anuales ($ 4.330 mensuales) y a partir de ahí comienza pagar el impuesto a las ganancias salvo por algunas deducciones que puede hacer, si tiene hijos hasta 25 años, esposa, madre a cargo y alguna que otra cosa más. Igual las deducciones son mínimas. El mínimo no imponible aumentó el 1.200% entre 2003 y 2017, mientras que la inflación, en el mismo período, será del 1.700%. En otras palabras, el mínimo no imponible aumentó muy por debajo de la tasa de inflación con lo cual aumenta la presión impositiva en términos reales. Pero lo más curioso es que el que inventó el impuesto a las ganancias para los autónomos es bastante ignorante y desconoce un mínimo de economía y hasta de contabilidad. Voy a tomar mi caso como ejemplo. El legislador considera que todo lo que uno factura por encima del mínimo no imponible es pura ganancia del profesional. Como economista puedo deducir como costo de producción la tinta de la impresora, alguna birome que compre, resmas de papel y cosas por el estilo. Pero lo que no entienden los legisladores que hay un costo de producción muchísimo más alto que es el de estudiar y analizar. Por ejemplo, para dar una charla sobre la situación económica tengo que buscar datos fiscales, monetarios, de actividad económica, etc., analizarlos, buscar informes y estudiarlos. El legislador cree que un economista serio se para delante de su auditorio y se pone a hablar sin haber hecho todo el trabajo previo. Sin embargo, la búsqueda de datos, su análisis, así como la lectura de informes, libros, etc. es un costo de producción que para el ente recaudador solo cuesta $ 4.330 por mes. Con todo el respeto que me merecen, una empleada doméstica gana 3 o 4 veces más que ese costo de producción que nos reconocen a los autónomos, en mi caso economista. El que legisla sobre impuesto a las ganancias para autónomos no entiende que buscar datos, procesarlos y analizarlos también es producir. Para los que legislan en este aspecto producir es algo que tiene que ser material. Ellos entienden que el que hace chorizos tiene el costo de producción de los ingredientes, la tripa, el hilo, la electricidad para el frío, etc., ahora no entienden como costo de producción todo el estudio que tiene que hacer un contador para mantenerse al día con el tsunami de normativas que emite la AFIP, leer fallos sobre casos tributarios y demás trabajo intelectual. En el caso de los economistas creen que nos entretenemos analizando las variables monetarias, financieras, fiscales, de actividad económica, etc. O tomemos el caso de un médico que tiene que estudiar todo el tiempo para mantenerse actualizado sobre nuevos tratamientos. Para ellos costo de producción es algo físico. No es costo de producción el trabajo intelectual. Por lo tanto, al establecerse un mínimo imponible muy bajo, rápidamente el autónomo trepa a la escala del 35% y el impuesto a las ganancias se transforma en casi en un impuesto a los ingresos brutos de los autónomos pero del 35%. Habría que agregar que en el caso de los profesionales el físico y la mente van teniendo un desgaste y por lo tanto, al igual que cualquier máquina, el cuerpo del profesional debería tener alguna amortización. ¿O se creen que el resto físico de un profesional independiente es el mismo a los 30 años que a los 70 años? En definitiva, uno de los sectores más perjudicados por este sistema impositivo perverso que solo busca mantener a piqueteros, ñoquis y legiones de políticos, es el de los autónomos. Y como somos pocos y no estamos sindicalizados, somos sometidos a todo tipo de presión fiscal mientras la única preocupación parece estar en el impuesto a las ganancias de los trabajadores en relación de dependencia. Que queda claro, un profesional independiente trabaja tanto o más que un profesional en relación de dependencia, con la diferencia que a fin de mes no tiene asegurado el cheque en la ventanilla y el estado le nos aplica una presión impositiva salvaje. Peor que a los empleados en relación de dependencia. El impuesto a las ganancias es un disparate conceptual, pero si en todos estos años los empleados en relación de dependencia protestaron por lo que tienen que pagar, si les sirve de consuelo, a los autónomos nos exprimen como a limones porque quienes establecen la forma de tributar del autónomo es un ignorante en materia económica y contable. Toda esta expoliación tiene como premio final una jubilación de $ 6.500 mensuales como autónomo. Si esto no es explotación del ser humano y estado de esclavitud, se le asemeja bastante. PD: en la era k tuve 7 inspecciones de la AFIP, espero que esta nota no se traduzca en otro acoso fiscal como el que tuve que padecer en la era kirchnerista.
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