El Economista y Periodista Roberto Cachanosky, se presentó en la Seguda Jornada del 4to Congreso de Economía Regional, organizado por el Club de la libertad, en la Ciudad de Corrientes, ARG, los días 16 y 17 de Noviembre de 2017. En esta ocasión nos trajo su conferencia titulada "CONDICIONES INSTITUCIONALES PARA EL CRECIMIENTO", y luego respondió varias preguntas que le hicieron algunas personas de la audiencia.
https://www.youtube.com/watch?time_continue=19&v=N_FeJkfp5mk
Aldo Abram, director ejecutivo de Libertad y Progreso, entrevistado por Nico Yacoy en Viva la Pepa! por FM Concepto, 95.5 mhz sobre el sistema previsional argentino y la reforma propuesta por el gobierno.
El gobierno hace mal uso de los aportes y luego no alcanza para pagarle a los jubilados.
https://www.youtube.com/watch?v=X8n4bMp6mHY
A pesar de que algunos lo llaman “barbarie”, el libre mercado es el mejor sistema económico de la historia.
Dos meses después de las elecciones de octubre, los diputados, senadores y legisladores van asumiendo sus nuevas bancas.
En la Ciudad de Buenos Aires, este martes juraron 30 legisladores porteños que ocuparán sus asientos hasta el año 2021.
El día transcurría normalmente de acuerdo al protocolo, hasta que le tocó el turno a la abogada electa por el Partido de los Trabajadores Socialistas, Myriam Bregman.
La socialista rompió la paz al utilizar su momento frente a la legislatura para proclamar:
Por la lucha de los trabajadores, las mujeres y los pueblos oprimidos del mundo. Por continuar la pelea contra la impunidad de los empresarios que organizaron y se beneficiaron con el golpe cívico militar. Por Rafael Nahuel, Santiago Maldonado. Por terminar con la barbarie capitalista. Sí, me comprometo.
Terminar con la barbarie capitalista…
¿Qué habrá querido decir?
Es difícil ponerle una fecha exacta de comienzo al sistema económico y social denominado capitalismo, pero existe consenso de que éste irrumpe junto con la Revolución Industrial, allá por mediados del siglo XVIII.
De acuerdo con Deirde McCloskey, doctora en Economía por la Universidad de Harvard:
La revolución Industrial y especialmente el Gran Enriquecimiento que le siguió a ella fue la consecuencia de liberar a los ciudadanos comunes del servicio obligado a la elite hereditaria, como el Noble en el castillo, y de la obediencia debida al funcionario público que planificaba todo en la ciudad.
La revolución industrial fue una revolución de las ideas y de los valores, donde la lógica del sometimiento cambió por la lógica del contrato voluntario.
Dejálo haceerse rico a él, que luego te vas a hacer rico vos.
Esta idea, tan vieja como Adam Smith, es lo que McCloskey llama “la ética burguesa”, que dio origen al capitalismo tal como lo conocemos.
Esta ética burguesa, para nuestra diputada socialista, es “barbarie capitalista”.
Pero… ¿de qué barbarie está hablando?
¿Será de la “barbarie” que es la inmensa acumulación de riqueza que vino después de la mencionada Revolución?
De acuerdo con las estimaciones de Angus Maddison, reflejadas por Max Roser en su sitio Our World in Data, el PBI mundial hoy es de cerca de 100 billones de dólares.
¿Sabe usted de cuánto era antes de 1750? De 0,64 billones.
Así como se lee: a partir de la Revolución Industrial y el comienzo de esa “barbarie” llamada capitalismo, la cantidad de bienes y servicios en el mundo se multiplicó por nada menos que 168. Impresionante.
Ok…
Tal vez Bregman no se refiera a este tema.
Tal vez, como mencionó estar a favor de las mujeres, se refiera a lo mal que ellas están en este agobiante mundo capitalista.
Pero miremos de nuevo los datos. Antes de que la “barbarie” se desarrolle de manera plena, en Finlandia, por ejemplo, morían 800 madres cada 100.000 partos. Hoy ese número es un impresionante 3.
En todos los países se ha verificado la misma tendencia. La tasa de mortalidad de las madres al parir ha descendido fenomenalmente, algo que se profundiza después de la Segunda Guerra Mundial, cuando aparece mayor integración mundial y se profundizan los lazos comerciales.
La tecnología
El capitalismo no solo nos enriquece y, gracias a eso, mejoran nuestras condiciones de salud, sino que también mejora la producción y el acceso a la tecnología.
Si volvemos a mirar los datos recopilados por Roser, vemos que en Estados Unidos prácticamente no hay hogares sin energía eléctrica o heladera. Por otro lado, casi todos tienen un auto y aire acondicionado en su hogar, mientras que la adopción de celulares e Internet tiene un ritmo increíblemente veloz.
¿Quién creen que inventó todo esto? ¿La socialista URSS, la comunista Cuba, la chavista Venezuela?
No, fue el capitalismo y la economía de mercado, que liberan las energías creativas del ser humano y hacen que éstos brinden riqueza para todos.
De nuevo, ¿de qué barbarie hablamos?
Por ahí, dado que no se puede argumentar desde ningún punto de vista que el capitalismo no genere riqueza, se apoye en la idea de que es un sistema injusto que crea desigualdades.
Ok, ¿pero desigualdades en qué?
Si miramos los datos de esperanza de vida al nacer, no solo vamos a darnos cuenta que los ciudadanos del mundo cada vez vivimos más años, sino también que –dentro de cada país- cada vez es menor la desigualdaden este sentido.
Lo que se ve en el gráfico es que el índice de Gini aplicado al tiempo de vida de las personas ha venido cayendo drásticamente en los últimos 100 años. Esto quiere decir que la salud está mejorando no solo para los ricos, sino para todos.
La diferencia entre los años que vive un rico y los años que vive un pobre está en niveles mínimos.
Gracias Capitalismo
El capitalismo, al liberar a los seres humanos y permitirles quedarse con el fruto de su trabajo, es el sistema que más riqueza ha creado en la historia de la humanidad.
Eso nos permitió mejorar nuestras condiciones de vida, tanto en el acceso a bienes y servicios, como en el acceso a la tecnología y la mejora de nuestra salud.
Llamarle barbarie no solo es un insulto sin sentido, sino que evidencia un profundo desconocimiento de la realidad.
Al capitalismo, más que combatirlo, hay que darle un enorme GRACIAS.
Así que ¡Gracias, Capitalismo! Seguí así. Y perdonala a Myriam, no sabe de lo que habla.
Publicado originalmente en Contraeconomia.com
Lic. José Luis Jerez
El tópico central de este artículo es el de la libertad, y quiero sugerir en el mismo que sólo una mirada sensata, realista y razonable, que forme el juicio (no que lo adoctrine, lo que sería reforzar el prejuicio) puede orientarnos hacia una auténtica emancipación que redima a los hombres del estado prenatal en el que muchos se encuentran adormecidos frente al magnetismo y la ilusión de fenómenos multitudinarios en los que la imitación y la sugestión juegan un rol preponderante, como sucede, por ejemplo, con el populismo tribunero, de balcón, o bien, con el neopopulismo virtual de la política tardomoderna.
Cuando en filosofía se habla sobre el fenómeno de multitud, en donde los individuos se extravían olvidándose de sí mismos, se piensa en el “Impersonal”, una suerte de estructura “anónima” (bien entre comillas) que impone modos y modas, al tiempo que permite ciertas “libertades sociales”, inhibiendo la libertad individual de las personas. Perdidos, los individuos, en esta multitud, se vuelven prisioneros en la caverna, en donde sólo ven sombras y oyen murmullos, creyendo que las cosas son reales porque así lo cree el grupo. En la caverna (en la multitud) la libertad individual se vuelve espinosa, y la sumisión, como la servidumbre al grupo se naturaliza como aceptable. Tal como lo diría Hannah Arendt, el hombre corriente (el de la multitud) se desenvuelve en conversaciones que están plagadas de estereotipos, de frases hechas, de una fuerte adhesión a lo convencional y de códigos de conducta estandarizados. El individuo que se ha olvidado de sí, y que ha entregado su voluntad y su libertad individual a una abstracta y poco definible voluntad general, ha hecho su mejor ofrenda, y entrega de fe ciega, a los gobernantes populistas. Ahora bien, eso que los filósofos han llamado el “Impersonal” no es tan impersonal como parece. Siempre hay alguien detrás: una elite de gobernantes que manejan los hilos de la multitud que siempre es pensada colectivamente.
Si lo que queremos es defender la libertad, lo primero que debemos proteger es su carácter indivisible. Esto es, si hay libertades políticas y sociales, también debe haber libertades económicas. Si alguna de estas libertades es llevada por delante, entonces no podemos seguir hablando de libertad, como sí de intervenciones, inhibiciones o restricciones. Lo segundo, es que cualquier discurso que intente persuadirnos en que debemos renunciar a ciertas libertades individuales en pos de la tan sacrosanta “libertad general”, debe ser rechazado. Y no por una antipática fobia a lo social, sino por el engaño que un discurso de este tipo acarrea consigo. El punto es por demás sencillo: si en un grupo de cien personas se garantiza la libertad de uno y cada uno de los individuos, sin cargas ni privilegios o concesiones de cualquier tipo, entonces el grupo también será libre. Por el contrario, si en pos de la libertad del grupo, algunos integrantes deben ceder parte de su libertad, entonces la libertad ha sido quebrada.
En resumen, reconocer el valor del individuo por sobre el grupo (en cualquiera de sus múltiples modos: pueblo, nación, colectividad, etc.) implica dar cuenta que sólo a este (al hombre de carne y hueso) le vale la defensa de sus derechos y su contraparte, la atribución de sus obligaciones, de su razón y de su libertad. Lo demás es pura retórica. Y, finalmente, contrario a la opinión de sentido común, que viene a decirnos que en la defensa de lo social, de lo colectivo, habita la solidaridad hacia los demás, hay que aclarar que es justamente al revés: es en la defensa de lo individual en donde habita el verdadero reconocimiento de los otros. Lo social niega al otro en cuanto tal, lo disuelve en las sombras de la caverna, es decir, de la multitud o la masa. En cambio, lo individual lo eleva, y lo reconoce como lo que verdaderamente es: él mismo. En este sentido, el otro es el encuentro, pero también, el límite. Y, lo real del otro no es el concepto (lenguaje) que lo sitúa o le da pertenencia en una sociedad o en un grupo, cualquiera sea este, que lo condiciona o determina, cuando no lo diluye. Tampoco lo es su pertenencia al “pueblo” (gesto viciado por los partidos populistas, que suprimen toda voluntad individual en aras de un “pueblo” bien diseñado; convirtiendo al disidente en imagen del “antipueblo”), sino que por el contrario, lo real del otro es su propia existencia, que piensa, siente, se emociona, que actúa, y por tanto, que puede elevar su libertad individual –sin interferencia e inhibiciones– hasta su autorrealización, siendo esta la verdadera posibilidad de transformación de sí y de la realidad.