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"La recuperación económica no se podrá sostener más de un año"

LA PRENSA - El director de la Fundación Libertad y Progreso, Aldo Abram, anticipó que la recuperación incipiente que se observó en los últimos meses de este año podría continuar "a los sumo un año más", pero recalcó que el país no tiene futuro ""si no se encaran profundas reformas que permitan recuperar la confianza perdida en la Argentina"".

En diálogo con La Prensa, Abram fue categórico al recalcó que la pandemia, si bien tuvo un efecto drástico sobre la economía, ha servido de pretexto para tapar los errores cometidos por el Poder Ejecutivo en el transcurso del año de gestión.

"El súper cepo por ejemplo fue una medida malísima que luego se tuvo que empezar a desarmar en cierta forma", recalcó Abram, quien anticipó también que el próximo año jugará a favor de la economía argentina la firmeza de los precios internacionales de los productos de exportación del país.

-¿Qué evaluación hace de la economía en este año tan particular, con la pandemia encima?

-Bueno, la pandemia sin lugar a dudas contribuyó a empeorar las cosas. En todo caso lo que más daño hizo, teniendo en cuenta que la cuarentena estuvo mal implementada, me parece que es el diagnóstico sobre la situación del país y eso va a costarle a la Argentina un extra importante. 

-¿De qué magnitud?

-Esto es como una persona que va por la calle caminando, tiene una enfermedad que lo va a llevar a la muerte, cruza la calle y lo atropella el colectivo cuarentena y lo manda a terapia intensiva. Y el médico piensa que lo único que hay curar es la dolencia que generó la embestida, y utiliza medicación en base a analgésicos, esto es como las famosas 60 medidas, como para calmar los dolores y por lo tanto el paciente se siente algo mejor, que es lo que nos está pasando ahora, recuperando algo en la economía, hasta que en algún momento lo que va a pasar es que más allá de esos cuidados paliativos del paciente y a pesar de los tratamientos, la realidad es que el paciente se va a terminar muriendo porque tenía una enfermedad previa que era terminal. Esa es un poco la situación en la que está la Argentina, porque el Gobierno entiende que lo que está viviendo ahora es un proceso de recuperación y que esa recuperación se va a transformar en crecimiento, y lo poco que tiene que hacer el Gobierno para lograr eso es cerrar un acuerdo de refinanciación de la deuda con el FMI. Ojo, también dijeron eso con la reestructuración de la deuda en el sector privado.

-¿Muchos expertos remarcan que antes de la pandemia ya había caído 4,8% la economía en el primer trimestre y hubo un aumento del déficit fiscal y de la emisión monetaria?

-Justamente a mi modo de ver las cosas insisto en que el punto central es que el diagnóstico está equivocado. Hay muchos que dicen: "Bueno, aquí lo que se necesita que el acuerdo con el Fondo incluya fondos frescos y así va a funcionar". En primer lugar, a la Argentina no le pasó lo vivido en otros países, que venían bien, o más o menos bien, y los agarró la pandemia y se les complicó. Aquí veníamos con una crisis desde 2018, y en el primer trimestre de este año seguíamos con esa crisis, que estaba sin resolver, una crisis de credibilidad, que lo que hace que argentinos y extranjeros saquen los ahorros, que no vengan inversiones, demandando dólares en forma desesperada, y eso estaba antes de la cuarentena y la pandemia. Hoy pareciera que mágicamente se resolvió y nada que ver. 

-¿Entonces, un aporte adicional del FMI sería inocuo?

- Mire, si fuera por plata, el gobierno de Cambiemos habría terminado bien. Al inicio de su gestión prometió hacer reformas estructurales y no las hizo nunca y por eso entramos en la crisis de 2018. Logró salir menos traumaticamente del cepo, resolvió el problema de los holdouts, y con eso tuvo acceso a una carrada de crédito y sin embargo terminamos en crisis. Claramente ni a palos el gobierno de Alberto Fernández va a tener esa cantidad de recursos de financiamiento que tuvo al principio de su gestión Cambiemos. Entonces, la única manera es resolver los problemas de fondo es generar credibilidad, y no la vamos a tener con un gobierno que dice que va a seguir gastando mucho más de lo que se puede. Basta con mirar como cotizan los bonos de la Argentina, con un panorama de un país que dentro de tres o cuatro años tiene otro grave peligro de quebrar. 

-¿Ven otro default en el futuro?

-Eso es lo que piensan los que compran nuestros bonos. Dicen: "Mirá lo que hace Argentina pretende atraer inversiones y lo único que hace es aumentar los impuestos". Somos el país número 21 entre 190 naciones en cuanto a presión impositiva sobre la actividad privada, según el Banco Mundial. De hecho este año vamos a terminar con más de 170 impuestos en el país, incluyendo los tres niveles (nacional, provincial y municipal). Un disparate, porque justamente hay que ir en otro sentido. 

-¿Y a qué conduce todo esto?

-Todo lleva a que este error de diagnóstico se mantenga en el tiempo hasta que sea insostenible, como le pasó a Cambiemos, y tengamos una crisis como la de 2018.

MIRANDO A 2023

-¿Qué puede pasar de aquí a tres años cuando empiecen los vencimientos de deuda?

-Hay que considerar que la perspectiva de crecimiento y de mejora de la Argentina es muy baja. Entonces, allí es donde se vuelve impagable la deuda en el tiempo, mucho más con el costo que ha tenido la cuarentena. Es baja incluso para aquellos que son optimistas en cuanto a la recuperación, que piensan que se va a mantener en el tiempo. Yo pienso que esta recuperación no se puede sostener más allá de un año, si no se resuelven los problemas de fondo. Y en realidad lo que uno puede ver que los problemas de fondo lejos de resolverse, se están agravando. 

-¿Qué es lo más urgente para corregir? 

-Nuestra presión impositiva, algo que se está agravando. Aún con la rebaja del gasto que se va hacer el año que viene por el tema del efecto cuarentena, el gasto público es tan alto que hay que remontarse a 2010, 2011 o 2012 y no es que en aquel entonces estábamos muy bien. 

-¿Usted cómo evalúa las medidas restrictivas en el mercado cambiario del 15 de septiembre?

-El súper cepo fue una medida espantosa, que empeoró las cosas de una forma terrible, y menos mal que Martín Guzmán se dio cuenta y empezó a revertir las medidas. Eso hay que reconocerlo a Guzmán.

-¿Podemos, de alguna manera, captar inversiones?

-No hay experiencia en el mundo que con cepo cambiario se hayan conseguido inversiones importantes. El mejor ejemplo de eso es que cuando se implementó el cepo anterior a partir de 2011 la inversión se fue cayendo hasta que desapareció. Todo el tiempo cayó la inversión durante el cepo. Cualquier país que usted busque y que implementó el cepo tuvo dos consecuencias: caída de exportaciones y de inversión. Los cepos más recientes son los del último gobierno de Cristina y de Venezuela.

-¿Qué se puede esperar de 2021 en cuanto a la inflación, la situación fiscal y la actividad económica en general?

-La recuperación va a ser acotada, aunque el mundo nos está sonriendo de nuevo, porque los precios internacionales de nuestras exportaciones van a ser tan altos que van a compensar cierta moderación en cuanto a las cantidades exportadas. Eso es algo positivo para la economía, es como una inyección de riqueza y nos va a permitir crecer más de lo que se podía esperar. Yo creo que sí se puede crecer tranquilamente alrededor del 5,5% que está en el Presupuesto, si se mantienen estas condiciones. En cuanto a la inflación se aceleró en la medida que recuperó el nivel de actividad económica postpandemia y se va a seguir acelerando, en la medida que se vaya normalizando la economía. Y el Banco Central va a seguir emitiendo, con lo cual continuaremos con esta tónica de aumentar la base monetaria pero además con una caída de la demanda y a su vez, los últimos meses se está empezando a ver una pérdida muy fuerte en el valor del peso. Con lo cual todavía tenemos que ver en los precios todo lo que se depreció ya la moneda y aún no se trasladó. Por eso las estimaciones de la inflación para 2021 se ubican en 40 % y algunos la ubican por lo menos en un 50 %.

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¿Qué festejamos?

DATA CLAVE - El panorama no es muy alentador. La situación socioeconómica es alarmante. Como producto de la cuarentena, el desempleo cerrará cerca del 16% y 5 de cada 10 argentinos se va a encontrar por debajo de la línea de pobreza. Aumentó el endeudamiento en las familias, y el apoyo del Estado no podrá continuar de la misma manera. Fue un año complicado, pero también se acercan tiempos difíciles.

Finaliza el año y comienzan a evidenciarse, en números, el balance de las decisiones políticas de los últimos meses.

Lamentablemente, el panorama no es muy alentador. Cuando en marzo declararon pandemia al virus sars cov 2, la Argentina escogió el peor camino posible, llevar adelante una estricta cuarentena que dejó a miles de personas en extrema vulnerabilidad y a otras tantas empresas quebradas.

La situación socioeconómica es alarmante. Éste año la Argentina va a cerrar con una tasa de desempleo que rondará el 16%, 7,0 puntos porcentuales por arriba de la tasa de desempleo de 2019 y cercana a los valores de la última crisis en el 2001.

Hace unos días salió una encuesta del Indec que nos permite observar claramente los primeros números sociales de un año caracterizado por la bochornosa gestión económica llevada hasta ahora por el oficialismo. Según el informe, el 40,3% de los hogares vieron que alguno de sus miembros tuvo problemas de empleo, el 49,3% tuvieron una reducción de sus ingresos y el 33,8% se alimenta menos.

La reducción de ingresos se encuentra asociada a la reducción de horas de trabajo o al nivel de ventas de productos o servicios que acarreo esta cuarentena. Desafortunadamente, éste año 5 de cada 10 argentinos se va a encontrar por debajo de la línea de pobreza. Es más, si analizamos la evolución de los salarios podemos observar que, salvo los primeros meses del año, la variación del ingreso que perciben los argentinos por su trabajo no acompañó, de abril a septiembre, la aceleración de la inflación. Es más, en septiembre, último dato que se tiene, la variación del índice total de salarios fue 2,5%, mientras que la inflación en ese mismo mes fue del 2,8%.  Como siempre, los salarios en la Argentina suben por la escalera, en tanto la inflación por el ascensor.

Por otra parte, se estima desde UNICEF que serían 600.000 los hogares en el que al menos uno de sus integrantes perdió el trabajo, concentrándose en la zona del Cuyo y el AMBA. A esto hay que sumarle que ya los argentinos, en éstos meses, tuvieron una importante pérdida de bienestar que los obligó, en muchos casos, a reducir su consumo diario de alimentos.

Es más, para agregar, muchas familias también tuvieron que endeudarse para poder cubrir dicha pérdida. Según datos del BCRA, hubo un crecimiento importante de los préstamos bancarios: un 155% de suba año a año para las tarjetas de crédito y un 108,8% año a año en los créditos personales. Así que, es de esperarse que el próximo año muchas familias no puedan pagar las deudas contraídas al persistir la crisis económica y eso se traduzca en más personas que pasen a una situación de extrema vulnerabilidad.

Además, se estima que cerca de la mitad de los hogares recibe alguna prestación implementada por el Estado a raíz de la pandemia. Cabe destacar que hoy muchos más argentinos dependen, gracias a la cuarentena implementada por el oficialismo, del Estado. El cual, se está quedando sin plata. Este año se espera un déficit fiscal cercano al 10% del PBI, 7,5% sin sumar intereses. De éstos números va a ser muy difícil que lleguemos a bajarlo, aunque, en el mejor de los escenarios, haya un rebote económico del 5,0% el próximo año que permita incrementar la recaudación. Así que, ¿de dónde van a sacar la plata para seguir sosteniendo esto?

Por último, la inflación es otro problema que va a seguir afectando fuertemente a los argentinos. El oficialismo festeja que éste año la inflación va a cerrar 16 puntos porcentuales por debajo que en 2019; pero aun así seguimos teniendo una de las inflaciones más altas del mundo y su desaceleración se debió al estado de hibernación en el que caímos éstos meses. No obstante, la expansión de la base monetaria del 80/90% año a año de abril-junio la vas a sentir en 2021, cuando ya estamos proyectando una inflación 3 puntos porcentuales por arriba de 2019. Asimismo, la deuda remunerada que hoy supera los $2,6 billones, y que se utilizó para absorber parte de los pesos que habían emitido, se va a transformar en emisión futura –más inflación- si no resuelven el problema del déficit fiscal.

Éste año fue complicado, pero tampoco se puede descorchar dándole la bienvenida al 2021 con mucha felicidad porque también se acercan tiempos muy difíciles. Más precisamente, si todavía no sentimos las consecuencias de las políticas económicas llevadas hasta el momento, el año que viene se sentirá profundamente en el aspecto social.

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Las reservas del BCRA continúan en niveles críticos

PORTFOLIO PERSONAL - El drama no se observó tanto en las Reservas Brutas, que iniciaron el año en US$44.839 M y hoy se ubican en torno a los US$38.600 M, sino más bien en el nivel de las Reservas Netas que comenzaron el año cerca de los US$12.600 M y hoy han caído hasta los US$3.000 M aproximadamente. En definitiva, el desafío sigue siendo cómo generar la oferta de dólares, que en Argentina es tan escasa. Por Iván Cachanosky, Economista Jefe de Libertad y Progreso.

El nivel de las Reservas Internacionales continúa encontrándose en niveles críticos. El drama no se observó tanto en las Reservas Internacionales Brutas, que iniciaron el año en US$44.839 millones y hoy se ubican en torno a los US$38.600 millones, sino más bien en el nivel de las Reservas Internacionales Netas que comenzaron el año cerca de los US$12.600 millones y hoy han caído hasta los US$3.000 millones aproximadamente. Las Reservas Internacionales Netas son las más importantes ya que, representan las reservas genuinas y propias del BCRA. En cambio, las Reservas Internacionales Brutas también incluyen dólares que no le pertenecen al BCRA, como por ejemplo: Encajes, el Swap con China, Obligaciones con Organismos Internacionales, Depósitos del Tesoro Nacional.

La importancia de observar las Reservas Internacionales Netas radica en que, si es necesario intervenir en el Mercado Cambiario, son las reservas netas las que deberían tenerse en cuenta para accionar. Durante el 2020, el BCRA ha sacrificado muchas reservas netas para mantener al tipo de cambio oficial a raya sin que suba demasiado. El problema es que, se está quedando sin margen de acción porque escasean cada vez más.

Peor aún, este problema se agrava todavía más. No todas las reservas netas se encuentran en dólares. El BCRA tiene oro y DEGs (Derechos Especiales de Giro). Esta distinción también es importante porque si el mercado cambiario comienza a crujir y el BCRA quisiera intervenir rápidamente, necesitaría los dólares y no le serían de utilidad ni el oro ni los DEGs, por lo menos en el corto plazo. En definitivas, las Reservas Internacionales Netas de Rápida Disponibilidad son aquellas donde a las reservas netas se les descuenta el oro y los DEGs. Hasta hace pocas semanas esto estaba dando un número cercano a cero. Hoy, ya se encuentra en terreno negativo lo que estaría mostrando que el BCRA ya se encuentra sin margen de acción en el corto plazo si hubiera una presión fuerte sobre el dólar oficial (que hoy se encuentran con cepo).

El BCRA podría optar por transformar el oro y los DEGs en dólares genuinos para poder adquirir algo más de municiones, pero también esto trae sus riesgos, principalmente de confianza. En otras palabras, el costo de utilizar el oro y los DEGs puede ser mayor al de no utilizarlos porque se estaría dando la señal de que el BCRA estaría rascando sobre el final de la olla y podría generar una crisis de confianza que genere una fuerte cobertura en los dólares paralelos. En definitiva, el desafío sigue siendo como generar la oferta de dólares que en Argentina es tan escasa.

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La Argentina que se viene

Por Tomás Ragaini, colaborador de Libertad y Progreso.

Ya cerca de cumplir un año de cuarentena y con el último anuncio acerca de la aparición de la vacuna podemos comenzar a inferir que va a desaparecer la “Cuareterna” para comenzar a volver a las actividades como se desarrollaban normalmente o prepandemia. Con este contexto y considerando que se viene un año electoral (quedando tres años de mandato presidencial por delante), nos permitimos analizar la economía que se viene y como se puede salir de esta caída del 10% de actividad que sufrimos a causa de la pandemia, o más bien, de la cuarentena.

Para esto es necesario observar brevemente los números que arroja el país en diversas áreas y contextualizarlos con el escenario político. En principio tomaremos los valores de nivel de actividad económica, luego observaremos el balance del banco central y para cerrar el análisis tomaremos el presupuesto 2021.

Observando el índice de actividad económica, el último dato sobre nivel de actividad es una caída interanual durante el tercer trimestre del año en un -10,2%. Esto nos deja con un PBI per cápita 21,5% inferior al año 2011 (último año en el que se vio un crecimiento genuino). Llevando estos datos al campo político, este trimestre se esperaba que fuera el mejor del año, lo cual no fue así, debido a la quita de algunas restricciones a la producción. Es por esto que la incertidumbre en cuanto al desarrollo siguiente año es aún mayor, con una economía sin reactivación, con quiebras masivas de empresas, fuga hacia países más flexibles en términos impositivos por parte de otras y con un escenario donde se espera que la presión fiscal aumente, si bien habrá un rebote de la economía y no un crecimiento del 5% de la economía como dijo el ministro Guzmán (vale remarcar que con una caída de 10%, un crecimiento del 10% sería un rebote, o recuperación y en caso de existir un aumento de la actividad en 11% entonces existiría un crecimiento del 1%), todo indica que la recuperación económica será lenta a comparación del resto de los países. Muchos países, como USA, Paraguay o Chile, han logrado reactivar su actividad económica y recuperar hasta el 50% de su caída en el segundo semestre del año 2020 y esperan recuperar su totalidad en el primer trimestre del 2021, mientras que Argentina espera, Según el gobierno, recuperar su caída en 2 años, aunque muchos analistas económicos lo ven como utópico y creen que recién logrará recuperarse de esta estruendosa caída hacia el año 2024.

En segundo lugar, analizamos el último balance semanal del BCRA que arroja un dato de reservas internacionales disponibles de 3.200MM de dólares, esto nos muestra una situación frágil de las reservas ante una eventual corrida, con un nivel de adelantos transitorios para financiar al fisco muy elevados ( se llegaron a transferir 170.000 MM en una semana! Y se estima que faltan 150.000MM más hasta fin de año), pero con una fuerte intervención en el mercado financiero que logró mantener una mayor estabilidad en el tipo de cambio (medida transitoria que puede ser útil en el corto plazo pero no logra resolver el problema de fondo). A su vez, la inflación no logró bajarse a pesar del desplome en la actividad económica y no se espera que disminuya ya que la principal fuente de financiamiento del gobierno son los adelantos transitorios de BCRA (emisión monetaria). Hoy por hoy, el mercado financiero y cambiario esta intervenido y el mercado de dólar paralelo esta contenido por el mismo BCRA, aunque con una brecha entre el oficial y el blue cercana al 100% y con las presiones inflacionarias y devaluatorias, además de un tipo de cambio de 101 que se esperaba para el año que viene (según presupuesto 2021), todo parece indicar que el 2021 nos recibirá con una devaluación del tipo de cambio, con mayores niveles de inflación lo que nos da, junto con la gran cantidad de empresas y de personas que eligen residencias fiscales más amigables para sus activos, un escenario de una posible corrida cambiaria y aún más inflación (es importante remarcar que siempre que se mantenga restringida la actividad bancaria mediante los turnos implementados por la pandemia este escenario de corrida es poco probable).

Por último, teniendo en cuenta un país con una de las mayores caídas económicas a nivel mundial, el cual mantiene la cuarentena (a pesar de que la OMS, quienes dieron la recomendación de implementar este sistema para combatir la pandemia, pidieron disculpas indicando que de haber sabido que iba a impactar tan fuertemente en la economía no lo hubiesen recomendado), con un saldo de pobreza de 50%, de desempleo en 13,1% (último dato oficial, mientras que las consultoras privadas estiman el desempleo por encima del 20%) y con un año electoral por delante, donde se suele aumentar el despilfarro para financiar campañas electorales y ganar adeptos a los partido, pasamos a analizar el presupuesto 2021 Vs el proyecto que se presentó para 2020 (antes de la pandemia).

El presupuesto 2021 nos presenta un gasto público de PESOS OCHO BILLONES TRESCIENTOS NOVENTA Y CUATRO MIL NOVECIENTOS NOVENTA Y CUATRO MILLONES OCHOCIENTOS VEINTICINCO MIL CINCUENTA ($ 8.394.994.825.050) el total de los gastos corrientes y de capital del Presupuesto General de la Administración Nacional para el Ejercicio 2021. Mientras que los niveles de 2020, tomando ambos proyectos de ley, no muestra una suma de PESOS SEIS BILLONES DOSCIENTOS CUARENTA Y SIETE MIL SETECIENTOS CINCUENTA Y SEIS MILLONES CUATROCIENTOS CUATRO MIL QUINIENTOS TREINTA Y UNO ($ 6.247.756.404.531) el total de los gastos corrientes y de capital del Presupuesto General de la Administración Nacional para el Ejercicio 2020. Esto nos muestra un aumento de 2 billones de pesos en términos nominales (34% cuando, según el INDEC la inflación acumulada del 2020 será de 30%), siendo la mayor parte de este en el área de Administración gubernamental (74%) y servicios sociales (cercano al 45%).

Frente a estos datos de aumento de gasto público, en su mayoría al financiamiento de la política, en un contexto de elecciones, de negociaciones con el FMI por el alto nivel de deuda argentina (tomado en su mayoría durante la gestión anterior), con colocaciones en el mercado a tasas del 16% (por encima del mega-canje de Cavallo de 2001 y frente a un mundo de tasas 0), todo parece indicar que nuevamente el plan de gobierno es la búsqueda de la reactivación económica mediante el estímulo fiscal, medida que se tomó, de los últimos 110 años, durante los últimos 100 años y seguimos esperando a que funcione. Siguiendo a las consultoras económicas todo parece indicar que nos espera un año 2021 interesante, con un escenario muy endeble a nivel económico, con riesgos de hiperinflación, una sociedad agobiada por impuestos y cansada del clientelismo que se verá reflejado en las urnas, una política económica de muy corto plazo que no busca atacar los problemas de fondo, una clase política que lejos está de preocuparse de los problemas de la sociedad y
utilizan distintas pantallas como lo fue el funeral de Maradona o el hoy tan debatido proyecto de ley sobre el aborto para ganar aunque sea un poco más de tiempo, con ruidos de internas dentro del gobierno entre el ala kirchnerista y el PJ, con una pobreza del 50% que ya es infinanciable (el ministro Guzmán decidió retirar las IFE para guardar su bala de plata en caso de ser necesario en 2021) , con la vuelta de las DJAI y aún más complicaciones para quienes producen en base a materia prima importada y con el cierre del Palomar (símbolo de la competencia y de los avances del capitalismo) entre otras cosas. Esto me lleva a pensar que, logrando superar la pandemia para el año siguiente, el 2021 nos espera con tantas o aún más sorpresas que el 2020 en términos sociales, políticos y económicos.

A nivel económico podemos decir que todo puede pasar, existe riesgo de
hiperinflación, con una presión creciente de nuestro principal acreedor para ordenar las cuentas, con un nivel de pobreza y de gasto público que ya no puede ser financiado vía emisión por los riesgos inflacionarios ya mencionados, vía impuestos (el gobierno aun así busca aumentar la presión fiscal lo que llevará a un desaliento de la producción retrasando más la recuperación o un aumento del mercado negro) debido a que Argentina tiene la presión fiscal más alta del mundo y según la BBC las empresas argentinas de cada 100 pesos netos de ganancias deben aportar 106, es decir, cualquier persona que emprenda en argentina paga por producir sin obtener ganancias. Tampoco puede financiarse vía deuda pública ya que si bien reestructuró su deuda con privados, los bonos están en valores de 35 (demasiado bajos para activos recién reestructurados), el riesgo país es demasiado alto (alrededor de 1400 cuando la media de los países de Latinoamérica es de 150) y el país no tiene como hacer frente a los próximos pagos de deuda tomados con las entidades internacionales. Todo esto nos lleva a pensar que no solo es estrictamente necesario sino también urgente el ajuste del nivel de gasto público, sabiendo que en contexto d emergencia las partidas sociales no deben recortarse. Pero nada parece indicar que esto vaya a suceder, es más, uno de los últimos movimientos del gobierno fue el cambio de fórmula a los jubilados indicando que no podían hacer frente a los pagos debido al cambio de fórmula de la gestión anterior que llevaba los costos de jubilaciones a niveles demasiado elevados (cuestión por la que se apedreó el congreso en 2018 bajo la excusa de que se ajustaba a los jubilados), lo que genera aún más incertidumbre, de nuevo, todo puede suceder durante el 2021.

En el estrato político, el gobierno se hace fuerte bajo la agenda de género y gozando del veranito económico que se logró mediante las fuertes intervenciones que se dieron en el plano financiero, aunque esto no es suficiente para generar estabilidad para los próximos tres años por lo que ya comienzan a correr los rumores de que las elecciones, las cuales son claves ya que pueden fortalecer o derrumbar todo tipo de poder del gobierno, pueden ser postergadas bajo la excusa de la pandemia. Para finalizar, todo depende del plano social, un estallido de la gente llevaría la explosión al plano económico y por ende, al político. Es importante indicar que los gobiernos peronistas gozan de un mayor poder sobre los sectores populares lo que les permite ganar tranquilidad y aceptación de la gente a la hora de desarrollar planes de gobierno, pero en los últimos años se comenzó a ver un país muy dividido y las presiones crecen día a día por parte de quienes se ven exprimidos por el gobierno y quieren hacer oír su voz.

Frente a un estallido social, no quedaría otra cosa por hacer que poner las cuentas fiscales en orden, reducir la presión fiscal (método que ya demostró ser efectivo, hasta incluso en Argentina, cuando el intendente Iguacel de Capitán Sarmiento, decidió recortar 100 tasas municipales y su recaudación aumentó durante el 2020) y comenzar a realizar reformas pro-mercado que permitan explotar todo el potencial argentino. De lo contrario, el escenario puede tomar dos caminos, el primero es comenzar con las reformas necesarias para crecer (no lo hacemos desde el 2011), para lo cual es necesario que el gobierno goce de una mayor credibilidad y que la política se lo permita. El segundo camino, es seguir ignorando los problemas del país y estirando la agonía mientras lentamente nos acercamos a nuestros vecinos venezolanos.

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