La inflación de los alimentos básicos está 7% arriba del IPC
Nacho Riverol conversó con Iván Cachanosky en "Buenas Razones" por La 2X4. La inflación de la canasta básica afecta a los más pobres.
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Nacho Riverol conversó con Iván Cachanosky en "Buenas Razones" por La 2X4. La inflación de la canasta básica afecta a los más pobres.
EL ECONOMISTA - Por Enrique Aguilar Consejero Académico de Libertad y Progreso. Profesor de Teoría Política y Director del Doctorado en Ciencias Políticas de la UCA
“Un poder sin control no da origen al estado constitucional: es su negación y su destrucción”
-Giovanni Sartori
A fines del Siglo XVII, el inglés John Locke aportó una serie de argumentos fundamentales para la historia del liberalismo político. Entre estos, precisó los alcances de la autoridad legislativa, que consideraba el “supremo poder de toda república”, e identificó en la preservación de la propiedad (nombre genérico con que designaba a la vida, la libertad y los bienes) la finalidad de la sociedad política y el gobierno.
Sin embargo, Locke brindó una solución en alguna medida incierta, o de consecuencias imprevisibles, frente al eventual incumplimiento de esa finalidad que podía dispensar al pueblo de “prolongar su obediencia”. Se trata de la “apelación al cielo”, eufemismo del que se sirvió en alusión al derecho que el pueblo “nunca pierde” de alzarse contra toda voluntad que pretenda sojuzgarlo, incluida la de sus propios legisladores, cuando ya no existe “juez sobre la tierra”.
En rigor, es a Montesquieu a quien corresponde el mérito de haber perfeccionado esa solución, dotándola de un mayor espesor institucional. Por lo pronto, el autor de “El espíritu de las leyes” justificó de manera inequívoca la independencia de la rama judicial (unido al Poder Legislativo, escribió, “el poder sobre la vida y la libertad de los ciudadanos sería arbitrario”; unido al Ejecutivo, “el juez podría tener la fuerza de un opresor”). Además, respaldado por “una experiencia eterna” que le enseñaba que “todo hombre que tiene poder tiende a abusar del poder”, arribó a una conclusión clave que sellaría para siempre el significado moderno (como ordenamiento que limita la acción del gobierno y protege las libertades de los ciudadanos) del término constitución: “Para que no se pueda abusar del poder –escribió– es preciso que, por la disposición de las cosas, el poder frene al poder”.
Este es el “invalorable precepto de la ciencia política” que, como explicaría James Madison, no apuntaba a la inacción o impotencia mutua, ni tampoco a evitar la articulación entre los departamentos de gobierno o la injerencia parcial de uno en los asuntos de otro, sino a contener su “espíritu invasivo” y la ulterior “concentración tiránica” de todos los poderes en las mismas manos. Dicho de otro modo, la citada “disposición de las cosas” no consistía en el establecimiento de estrictos “límites funcionales” (en la expresión de Bernard Manin), sino en un evolucionado sistema de equilibrios y contrapesos que, por su propia naturaleza, no era ajeno al destino que Montesquieu augurara a los regímenes moderados: “una obra maestra de legislación que el azar produce rara vez y que rara vez dirige la prudencia”.
No otro sería el modelo adoptado en Filadelfia, en 1787, cuando, para frenar ese espíritu usurpador –hegemónico, diríamos hoy- y descartada la propuesta de convenciones periódicas que permitiesen al pueblo manifestarse sobre posibles violaciones a la constitución, se apostó por una serie de “precauciones auxiliares” que reforzaran el “control primordial” de la soberanía democrática. Entre estas, cabe mencionar la doble distribución del poder entre sus tres departamentos y entre el gobierno federal y los gobiernos estaduales (o subnacionales), la división del Legislativo en dos cámaras, el fortalecimiento del Ejecutivo, la dispar duración de los mandatos y aun, si sumamos a Alexander Hamilton –otro de los autores de “El Federalista”– la revisión judicial de la ley para proteger a la constitución de los humores cambiantes de la opinión pública y las innovaciones peligrosas emanadas del gobierno. De esta manera, el sistema permitía que cada rama del poder resistiera las ofensivas de las demás. La influencia y la fiscalización de los representantes debían ser recíprocas y darse, por tanto, al interior del gobierno, gracias a un “sistema endógeno de limitación del poder” (Manin), para que “el poder frene al poder”, o “la ambición contrarreste a la ambición”, según las respectivas fórmulas de Montesquieu y Madison.
Dejemos de lado las prevenciones del propio Madison hacia un sistema que restaba protagonismo al pueblo y que, a la postre, podía servir tanto para representar como para traicionar (“mediante intriga, corrupción u otros medios”) sus intereses. Dejemos de lado también sus apelaciones al “temperamento vigilante” del pueblo y su defensa de las elecciones frecuentes como otras tantas salvaguardias tendientes a evitar “la elevación de unos pocos sobre la ruina de muchos”. Al fin de cuentas, el objetivo de esta nota no era preguntarse por el buen o mal uso de los checks and balances, sino recordar que este mecanismo es un componente esencial de la forma republicana consagrada por nuestra constitución en su artículo primero. Reiterémoslo. No un sistema de mera separación o disociación del poder en sus funciones legislativa, ejecutiva y judicial, sino de “cierta distribución” (Montesquieu) de estas funciones que garantice un reparto equilibrado y un control recíproco.
En tiempos en que esta forma de gobierno se ve indirectamente cuestionada en los ataques a la Corte Suprema proferidos desde las voces más encumbradas del oficialismo, no parece inoportuno recordar estos presupuestos básicos que, en pleno Siglo XXI, sería deseable tener por consabidos.
(Reuters) - El Producto Interno Bruto (PIB) de Argentina habría caído un 11,3% interanual en el tercer trimestre del año, luego de registrar su peor retroceso histórico en el período previo, según el promedio de un sondeo de Reuters.
Analistas consultados coincidieron en que el menor retroceso del PIB, en relación al segundo trimestre, se da mayormente por la flexibilización de la cuarentena impuesta por el país sudamericano.
Las estimaciones entre 13 analistas locales y extranjeros arrojaron una merma en la mediana de un 10,7% para el PIB de la etapa comprendida entre julio y septiembre pasado.
El dato del PIB del tercer cuarto del año será “menor que en el trimestre anterior, lo que sugiere que se dejó atrás el piso que se había tocado en el segundo trimestre”, afirmó la economista Natalia Motyl, de la Fundación Libertad y Progreso.
Argentina, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), alcanzó en el segundo trimestre del 2020 una contracción histórica del 19,1% interanual.
“La recuperación se da por una mayor flexibilización de la cuarentena y la paulatina recuperación de los sectores liderados por el industrial y la construcción”, añadió Motyl.
El Gobierno argentino dispuso desde fines de marzo un aislamiento social y obligatorio con el fin de retrasar el contagio del coronavirus, aunque con el paso del tiempo y con la propagación del virus ha ido flexibilizándolo para reducir el impacto sobre la economía.
Las estimaciones entre los analistas consultados oscilaron entre una contracción mínima y máxima de 10,3% y 15,7% para el PIB del tercer trimestre del 2020, respectivamente.
El INDEC, según su calendario de publicaciones, informara el dato oficial del PIB del período julio-septiembre el miércoles por la tarde.
INFOBAE - ¿Cuál es la razón del diferente comportamiento de la pobreza en la Argentina respecto del resto del mundo, con algunas pocas excepciones? En los últimos 40 años el ingreso promedio del planeta creció 25%. De una media de USD 8.940, en 1980, a USD 11.180, de igual poder adquisitivo, por persona, en 2020. En discordancia, el ingreso del argentino promedio se derrumbó; hoy percibe un tercio de lo que ganaba en 1980. Cuarenta años de cuantiosos retrocesos, desde un nivel de altos ingresos. Ahora es relativamente pobre. No puede asombrar la explosión de la pobreza. Mensaje: si no se aciertan las políticas se seguirá avanzando en el camino de más carencias.
En América Latina sólo Venezuela perdió más. Hoy ganan apenas un décimo de lo percibido en 1980. El resultado de un régimen desentendido del progreso de su gente, no obstante disponer de las mayores reservas petroleras y energía del mundo.
Pero ninguna sociedad está condenada a la pobreza. La cuestión no es de ideologías sino de comprender cómo se atienden mejor las necesidades individuales y se genera riqueza.La cuestión no es de ideologías sino de comprender cómo se atienden mejor las necesidades individuales y se genera riqueza
Tras su victoria en 1949, el Partido Comunista Chino implementó la Reforma Agraria, los programas y controles propios del régimen, llevando a hambrunas y muertes de más de 50 millones de chinos. Luego del fallecimiento de Mao Zedong, el país inició liberaciones paulatinas, bajo el liderazgo de Deng Xiaoping, a partir de 1978. Con los lemas “no importa el color del gato si no que cace ratones” y “el tiempo es dinero, la eficiencia es vida” abrieron actividades privadas. Para el agro revirtió los impuestos. De la fórmula: un monto mínimo de subsistencia para el productor y todo el sobrante para el Estado, pasó a una cuota mínima para el Estado y todo el sobrante para el productor. Lo contrario de los impuestos progresivos. En respuesta, el ingreso por habitante se multiplicó por 20, entre 1990 y 2020, en dólares de igual poder adquisitivo.
Formula de la Riqueza de las Sociedades. En vez de agrietar y agudizar conflictos, reconocer las diferencias individuales. Que cada uno se entrene, aprenda y especialice compitiendo en todo el mundo donde le convenga y así atienda mejor a sus posibles clientes. Consiguiendo la propiedad privada de sus ganancias para utilizarlas dónde, y cuándo le convenga. En ese arreglo, el rol del Estado es asegurar la paz en el goce de las propiedades particulares, la ausencia de vallados arbitrarios a las transacciones individuales en pos de la mejor satisfacción de las personas, brindando entendimientos compartidos y bienes públicos para expandir la riqueza. Tal es la receta consensuada en los países que avanzan, con intensidad y perfección distintas.
El cuadro ilustra la multiplicación de los ingresos conseguida en 2020 por países que aplicaron la formula, a partir del inicio de tres décadas diferentes. https://e.infogram.com/258dc987-0d1f-4744-846a-f0ec882eb1e7?src=embed

La formula funciona en todos los continentes y culturas. Irlanda subraya lo que Argentina pudo ser. Superó grietas, se abrió a la competencia para satisfacer mejor sus necesidades. En 1980, los irlandeses ganaban tres cuartas partes del ingreso medio argentino; hoy obtienen diez veces más.En 1980, los irlandeses ganaban tres cuartas partes del ingreso medio argentino; hoy obtienen diez veces más
Varios países eran tan rezagados que no tenían datos para las primeras décadas. Cuando la multiplicación del ingreso es mayor desde 1990 que desde 1980, significa que en la primera década la economía declinó, por diferentes dificultades. En China, contratiempos y la revuelta eclosionada en la Plaza de Tiananmen contrajeron la economía en 1990.
Todos estos países destrabaron las decisiones individuales para satisfacer mejor sus necesidades. Facilitaron las transacciones comerciales eliminando la inflación, emparejando las reglas de juego y transparentando programas de gobierno. El desplome de la Argentina en 1990 es consecuencia de la hiperinflación 1989/90.
El progreso da las naciones enseña de forma contundente. Los discursos sirven para inflamar pasiones e inclinar decisiones. Pero el bienestar de las personas sólo avanza integrando fuertemente las decisiones individuales, compitiendo, entrenándose y especializándose para atender las necesidades; sin vallas arbitrarias. A diferencia de los políticos y funcionarios, computan cuidadosamente beneficios y costos de cada decisión.
El bienestar de las personas sólo avanza integrando fuertemente las decisiones individuales, compitiendo, entrenándose y especializándose para atender las necesidades; sin vallas arbitrarias. A diferencia de los políticos y funcionarios, computan cuidadosamente beneficios y costos de cada decisión
Producto de las ideologías e intereses conflictivos, la Argentina se convirtió en un Gulag de feudos privados, desalojando propiedades individuales competitivas. Las tomas de tierras son apenas una muestra. Los privilegios singulares otorgados a diferentes personas, organizaciones, retrotraen a los feudos que precipitaron la Revolución Francesa. Régimen abolido bajo el grito “Una misma ley y medida para todas las personas y tiempos”. Aseguraron la misma medida creando el Sistema Métrico Decimal. Anteriormente, la medida de cada transacción la decidía el “patrón”, superior jerárquico en cada caso. En la Argentina, demasiadas personas sufren la intromisión de funcionarios y oportunistas devenidos en “patrones”.
Los gremios docentes imponen cierres de escuelas, por encima de los deseos de alumnos, padres y conjunto de los ciudadanos. Otros gremios imponen contribuciones y condiciones especiales, incluso a los no afiliados. Industrias exigen “protecciones” que castigan la competencia. Organizaciones diversas consiguen fondos públicos, una imposición forzada al resto de los habitantes.
Los gremios docentes imponen cierres de escuelas, por encima de los deseos de alumnos, padres y conjunto de los ciudadanos (Adrian Escandar)
El Estado emplea gente y recursos para necesidades de los dirigentes, no de los ciudadanos; tampoco transparenta gastos y presupuestos. Impone cuarentenas sin considerar las pérdidas asociadas, tanto de salud, sociales y económicas. La inflación y ausencia de planes y transparencia añaden incertidumbre.
La coparticipación federal de impuestos concede la recaudación de forma desigual a los gobiernos provinciales sin condicionantes, al total arbitrio de los jefes provinciales, que tuercen las elecciones e incentivos a su favor.
El Gulag de las desigualdades incluye privilegios jubilatorios e impositivos de la Justicia y diferentes funcionarios, la exención de impuestos nacionales en Tierra del Fuego, confiriendo una AFIP privada a empresas radicadas allí cuando venden al país.El Gulag de las desigualdades incluye privilegios jubilatorios e impositivos de la Justicia y diferentes funcionarios, la exención de impuestos nacionales en Tierra del Fuego
La incertidumbre se agrava con cepos, moratorias, blanqueos, sorpresas y tratos desiguales para cada uno. Donde lo transitorio es permanente y las leyes inciertas. La corrupción de derechos desiguales desarticula un país que castiga a los pobres desamparados de tanta repartija de privilegios.
Aunque algunos se quejen, los trabajos y actividades informales son los disponibles, fuera de los privilegios concedidos. Los políticos conceden “derechos” sin considerar el costo y quien los paga. En tanto proclaman una República, dirigentes principales reiteran “el Estado soy yo” estableciendo prioridades personales. No existe sociedad cuando tantos buscan ventajas contra el resto. Detalla “Por un País más Justo y Floreciente”.
Entrevista a Agustín Etchebarne, economista, en La Nación PM. Desde que se creo el Banco Central (1935) la inflación anual promedio fue del 50%. Entonces los socialistas se negaban a crear el BCRA por que sabían que se utilizaría para licuar el sueldo de los obreros.